Reseña del libro: Prosistas y poetas de América moderna
Datos bibliográficos:
Pedro Pablo Figueroa. Miembro correspondiente del Instituto
Geográfico Argentino de Buenos Aires, Bogotá. Casa Editorial de
J.J. Pérez. Director, F. Ferro --- 1891. --- XI, 137 t II páginas.
I retrato.
Artículo escrito por Raúl Jiménez Arango, para El Tiempo, en Abril
4 de 1965.
Nació Pedro Pablo Figueroa en Copiapó, Chile, en el año de 1857.
Político, historiador, periodista, literato en menor escala y
ensayista, su obra debe ocupar, sin lugar a duda, un importante
sitio en el panorama general de las letras chilenas. Fue un
representante típico del cosmopolitismo criollo del Siglo XIX,
listo siempre a defender y exaltar las imaginarias maravillas de
una literatura americana que apenas empezaba a manifestarse en
algunas páginas de joven romanticismo, de valor anecdótico. Su
entusiasmo de buena fe, y sus palabras e imágenes, tan del gusto de
quienes, por desgracia muchos consideran todavía maestros, pueden
verse en estas frases a propósito de José Martí:
"La música que arrulla sus días de tristeza es la vibración de las
lágrimas, que también el llanto silencioso es una lira de sonoras
cuerdas. Cuando los sollozos del dolor ahogan la voz en la
garganta, el eco del grito angustiado que exhala el alma repercute
en todos los corazones de siglo en siglo, si lo recibe en sus
puntos la pluma del escritor y lo trasmite a la posteridad por la
frase eléctrica que brota, en idea, de su cerebro".
Entre sus escritos se destacan: "Diccionario biográfico general de
Chile" (1888), "Diccionario biográfico nacional" (1891), "La odisea
del desierto", "Apuntes históricos". "Publicistas contemporáneos",
"Tradiciones y leyendas", "El periodista mártir", "La historia de
un romance", "Romelia", "El leñador", "La cortesana", "Apóstoles y
educadores" (1905-06), y multitud de artículos en varios periódicos
de Europa y América. En su juventud permaneció, durante varios
años, en el Perú, dedicado a la política y al estudio de los
clásicos, viéndose luego obligado a regresar a su patria, a causa
de la guerra declarada por los dos países. Entre sus admiradores
colombianos se cuentan, principalmente, los redactores del
periódico capitalino "El Heraldo" (1819 y sigs.), es decir, los
señores José Joaquín Pérez y Federico Ferro, quienes editaron
pulcramente el libro "Prosistas y poetas de América moderna",
acompañado del retrato y la firma del autor.
Se inicia el volumen con un "Premio. Algunas consideraciones sobre
la literatura americana", fechado en 1890 en Santiago de Chile por
el señor Figueroa. Continúa con los "Rasgos históricos de Pedro
Pablo Figueroa", escritos por Braulio Martínez Lovola en Taltal "á
28 de febrero de 1890", de los cuales merecen transcribirse algunos
conceptos, para captar el clima de "hipertrofia verbal en se que
movían los pensadores tropicales y subtropicales".
"Había bebido la leche de una madre heroica y circulaba por sus
venas sangre de raza del norte, linaje de leones del desierto. Su
pluma es espada que vibra y trompa guerrera. Pero su espíritu
dúctil se amolda a todas las inspiraciones. También su pluma
acaricia como el ala de la paloma aterciopelada. Su hogar es un
templo desprovisto del oro pero donde brilla el santo de la familia
en el altar del deber. Sin embargo él no ha cosechado más que
espinas punzadoras, etc".
A continuación, se hallan, sin orden o plan alguno, los estudios o
ensayos sobre 41 literatos de América. Cada cuadro está dividido en
varias secciones y contiene una pequeña biografía y un estudio
literario de respectivo agraciado. Están reseñados los siguientes
colombianos: Isidoro Laverde Amay, Jorge Isaacs, José David Guarín,
José María Samper, Lázaro María Pérez, Rafael Núñez, Rafael Pombo y
Ricardo Carrasquilla. Figuran además Ignacio Manuel Altamirano,
Guillermo matta, Juan Montalvo, Justo Sierra, Manuel Gutiérrez
Nájera, Olegario Andrade y Rubén Darío. Es especialmente
interesante el ensayo sobre Laverde Amaya. En él se encuentran
algunos datos casi ignorados hasta hoy (pág. 205), como por ejemplo
los relativos a sus estudios en el "Liceo de la infancia" y el
Colegio del Rosario, y la iniciación de su carrera literaria en
1873 en el periódico de Manuel M. Madiedo "La Ilustración", en el
cual redactaba la sección "Historia de una semana", y la
publicación, en el mismo año, de "El libro de las fiestas". Termina
el volumen con una "Página Final" sobre el argentino Héctor
Florencio Varela y el colombiano José María Torres Caicedo. El
índice general, como nota de gran originalidad ---americanista, sin
duda--- está dispuesto en orden alfabético de nombres y no de
apellidos.
De acuerdo con su sello estampado en la portada del libro ---a dos
tintas---, este se vendía en la "Librería de Torres Caicedo,
carrera 8ª cuadra 14. 306 y 308. Bogotá. Se conocen algunos
ejemplares impresos, a gran lujo, en papel de hilo.
