Reseña del libro: La marquesa de Yolombo
Datos bibliográficos:
Tomas Carrasquilla.- Novela del tiempo de la colonia.- Librería de
A. J. Cano.- Medellín. 1928 21 X 14 Cms. 398 páginas, 1 de colofón.
2 fotograbados.
Artículo escrito por Raúl Jiménez Arango, para El Tiempo, en
Octubre 24 de 1965.
Sobre los orígenes de la obra, dice el autor al señor Ricardo
Moreno Uribe en carta del 7 de mayo de 1939:
" ... Alcancé también (a conocer y oir) a don Basilio Ceballos,
gran narrador, y a las tías Nicolasa y Antonia, no menos
historiadoras y detallistas. En mi pueblo de Santo Domingo, y en
casa de mi abuela, solían reunirse todas esas viejas a contar y a
comentar cosas de Yolombó, y yo, con esa sopería con que Dios me
dotó, las oía extasiado. Luego, ya mozo, hecho y derecho, tuve la
dicha de oír a su tía Rudesinda, que fue un archivo y una delicia.
De ella y de mi tía Nicolasa tomé yo las copias y jácaras que en el
libro saco. De éstas, unas las conservaba copiadas, y otras en la
memoria. Tanto las oí!", "Me encargó (el abuelo Naranjo), eso sí,
que ya que yo me había metido a novelista, novelara algo sobre
Yolombó y su marquesa. Muerto el viejito, pensé cogerle el consejo
por honrar su memoria, pero siempre tropezaba con mil dificultades,
aquí donde no hay archivos ni papeles públicos. Al fin, venciendo
mi pereza ingénita, di a rebuscarme por aquí y por allá, y por
cualquier parte. No fueron pocos los libracos y viejos que he
tenido que consultar. Comprendí al fin que si no estaba documentado
para escribir historia seria y auténtica, bien pudiera estarlo para
una leyenda o cosa así. De allí el tal libraco".
Estos recuerdos se remontan a los tiempos de mocedad de
Carrasquilla y, luego, concretamente, al año de 1896, en el cual
falleció "el viejito", inspirador del libro. Fue una gran fortuna
que don Tomás no se sintiera con dotes de historiador, en cuyo caso
tendríamos hoy un pesado y soporífero libro de historia ---como
casi todos los que se escriben aquí ---titulado más o menos:
"Historia documentada de Yolombó en la Colonia", en vez de una de
las más importantes novelas colombianas. ¡Cuántos posibles buenos
prosistas se habrán malogrado en un narrador de hazañas domésticas
de compromiso!
En cuanto a la novela, propiamente, Kurt Levy consigna los
siguientes datos en su libro "Vida y obra de Tomás Carrasquilla",
editada por Bedout en Medellín el año de 1958:
"La marquesa de Yolombó, inédita hasta 1928, estaba concluida desde
el 19 de enero de 1926, según la fecha puesta en la última página
del manuscrito. Es esa una de las poquísimas obras de Carrasquilla,
y como testimonio de su procedimiento: corrigiendo constantemente,
puliendo, repuliendo, y en ocasiones eliminando párrafos íntegros.
De cuando en cuando hay dibujos al margen, reminiscencia del
despliegue de sus talentos artísticos en una de las cartas escritas
a doña María Jesús, desde la mina de Sanandrés. Escritura
magnífica, aun en medio de las numerosas correcciones e
inserciones. La adición ocasional figura al respaldo de alguna
carta, inserta en el manuscrito. En cuanto al principio de la
novela tal vez merezca anotarse que la sección que en la edición
impresa comienza con 'A guisa de prólogo' forma parte del texto o
cuerpo de la novela, sin encabezamiento separado; y que el
manuscrito originalmente empezaba con la siguiente frase: 'El
Yolombó actual es un resucitado de su polvo', lo que Carrasquilla
cambió posteriormente por; 'El Yolombó actual es un caso peregrino
de resurrección', sin que aparezca tachadura de la versión
original. La novela está dedicada a José Félix Mejía Arango (alias
'Pepe Mejía') 'ya que tanto me has empujado para que lo escriba'.
Al parecer y resuelto a ver escrita la novela, Mejía era inexorable
urgiendo a su tío para que trabajara en ella. Durante largo tiempo,
cuantas veces le preguntaban por la novela, Carrasquilla
contestaba, capeando la insistencia: 'No la he escrito todavía,
pero ya la tengo'. Bajo el tenáz asedio de Pepe Mejía y otros, el
maestro acabó por ceder y comenzó a escribir".
La edición está provista de una elegante cubierta, de muy buen
gusto, a dos tintas, en la que se alcanza a leer al pie "Grab.
Vieco", y de un "Ex Libris" final del editor. Está acompañada de
dos fotograbados: el fascímil de una página del manuscrito y la
fotografía del autor, que es la misma publicada la frente de las
"Obras completas", impresas en España en 1952. Se lee también, la
palabra "Vieco". El colofón dice: "se acabó de imprimir este libro
en los Talleres de la Litografía Industrial, en Medellín, el último
día del mes de abril del año de 1928". Se vendía a razón de $ 1,50
el ejemplar.
