Reseña del libro: Manual de Artes, Oficios, Cocina i Repostería. Obra sacada de los mejores autores y acomodada a las necesidades de los granadinos, así como a las circunstancias de esta república.
Datos bibliográficos:
Bogotá. -- Imprenta de Nicolás Gómez. 1853. 16 x 11 cms. -VI, 196
116 y 19 páginas en un volumen.
Artículo escrito por Raúl Jiménez Arango, para El Tiempo, en Mayo 3
de 1964.
El propósito de los editores al publicar esta obra, se comprende
fácilmente con la lectura de algunas frases del prólogo, cuya
semejanza con situaciones posteriores, es pura coincidencia:
"La Nueva Granada ha adelantado, sin duda mucho, en teorías
políticas hasta el punto de ponerse al frente da la regeneración
Suramericana, pero nada le servirá escribir la LIBERTAD en sus
instituciones; si sus benéficos resultados no se hacen sensibles
por la mejora i adelanto de la industria".
"Tiempo es ya de que nos desprendamos de la preocupación, que tan
duramente pesa sobre nosotros, de creer que la felicidad nos viene
del gobierno i de que la política es el bálsamo de los males de la
sociedad: ya que hemos asegurado el porvenir de la República,
debemos tratar de nuestro bienestar individual, i este no se
consigue sino mediante el trabajo, la economía i la acumulación de
valores circulantes".
"Cuando a resultado tan satisfactorio, se agrega el deseo que
tenemos al hacer esta publicación, de que se acaben en la Nueva
Granada las gestiones estériles, i las polémicas de partido para
dar cabida a las discusiones sobre actos de ciencias y artes no
podrá menos de conocerse el mérito el i la oportunidad nuestras
tareas".
El libro está compuesto de dos tratados, cada uno con paginación
propia: el manual de artes i oficios -196 páginas -, i el tratado
de cocina i repostería -1l6-. Además del prólogo, hay un detallado
índice de toda la obra: 19 páginas. El primer tratado está dividido
a su vez, en tres partes: "Barnices i Charoles", "Secretos
Artísticos" y Medicamentos y Cosméticos". Los barnices están
clasificados en seis categorías a saber: "Barniz secante con el
alcohol", Barnices de alcohol menos secativos que los precedentes i
de un olor más suave", "Barnices cuyo disolvente es el aguarrás",
"Barnices de copal", "Barnices crasos" y "Barnices Varios". En la
parte de los "Secretos Artísticos", se mencionan una gran cantidad
de fórmulas relativas a toda clase de necesidades domésticas: "Modo
de dorar la plata en frío" para dorar sobre pergamino o violeta",
"Modo de azogar cristales para espejos", "Para ablandar marfil o
hueso", "Conversión del hierro en acero", "Grabado en relieve sobre
el metal", "Nictógrafo: este aparato sirve para escribir de noche,
esto es, en la oscuridad", "Embalsamamiento", "Receta para
trasladar la imagen de un grabado o dibujo sobre una plancha de
madera", "Modo de disipar la embriaguez", - "Agua de Colonia",
Procedimientos para imitar las maderas exóticas" y muchos más.
Entre los "Medicamentos i cosméticos", figuran algunos como el
"Agua Santa" -a base de alcanfor y aguardiente-, propios para curar
toda clase de heridas; el "Ungüento de Noremberg", para callos y
panadizos; un remedio "Para quitar la erisipela", consistente en la
sangre de conejo de monte; un "Agua para teñir las canas", a base
de ácido nítrico, etc.
El "Tratado de Cocina i Repostería", es un completo y variado libro
de recetas de cocina. En él se encuentran viandas de indudable
extracción nacional, como "Torta de chirimoya", "Mazato", "Mazato
de yuca", "Espejuelo de guayaba", "Vino de tusa" -la misma chicha-,
"Masato de hojitas guadueños", "Peto o masamorra de ceniza" y
"Bocadillos de guayaba al modo de Vélez". Hay también, otros platos
cuyo nombre seguramente objetará la Academia de la Lengua; pero que
tienen plena acogida en el seno de la Academia del Paladar. Ellos
son textualmente: "Viscochuelo", 'Arros con leche", "Salsa de
durazno", "Riñón de vaca a la paricience", "Pezcado" y
"Sernido".
Por último, en homenaje a las damas y caballeros que honran con su
lectura estas líneas, y como verdadera primicia, se trascriben dos
útiles recetas -pág. 183- 'dedicadas a ellas y ellos
respectivamente (o alternativamente según las
circunstancias):
Para hacer desaparecer el vello. En una olla vidriada i nueva se
meten algunas ranas vivas, se tapa i embadurna con barro todo al
rededor del tapón: se mete así la olla en un horno hasta que se
juzgue que estarán las ranas bien tostadas. Se sacan de la olla i
se pulverizan i con estos polvos i un poquito de agua se hace una
masita, la cual, estendida sobre la parte que se quiera dejar sin
vello, produce el efecto deseado".
"Para hacer nacer el pelo: Media onza de aceite animal de Dippel;
cuatro onzas de alcohol de flor de romero; veinte i cuatro granos
de sal volátil de succino. Se mezcla todo exactamente, i al tiempo
de acostarse se frota la parte donde se quiera que nazca el pelo,
con un pedacito de esponja fina mojada en dicha composición,
cubriendo la parte humedecida con un lienzo fino; que como existan
raíces aún, i haya constancia, aparecerá pelo".
