Reseña del libro: El industrial del coadjutor: Tesoro de recetas sobre cocina española, cocina bogotana, confitería y repostería al uso español y americano. Licorería, medicina, higiene y economía doméstica.

 

Datos bibliográficos:
Timoteo González. Bogotá - Colombia. Librería Colombiana --- Camacho Roldán y Tamayo. Calle 12, N° 178 23 x 16 cms. --- VII y 280 páginas. (Imprenta de LA LUZ, calle 13, número 100. Apartado 160. Teléfono 220)

Artículo escrito por Raúl Jiménez Arango, para El Tiempo, en Agosto 2 de 1964.

"…el deseo que me anima de reunir todos mis apuntes, a fin de que en alguna ocasión pueden serles á ustedes, carísimos hermanos Coadjutores, de alguna utilidad, me da aliento para no retroceder ante tamaña empresa. Ya saben ustedes que este mi libro, que lleva por título El Industrial del Coadjutor, lo comencé por mandato del Reverendo Padre Provincial cuando yo ejercía en España el cargo de cocinero".

Quizá le ocurra decir á alguno que no me conozca: ¿cómo un cocinero puede escribir de Enfermería? Dentistería, etc.? Los que me conocen ya saben que en España me dediqué por espacio de diez años al aprendizaje de varias de esas artes é industrias, y después en Colombia á algunas otras. En España trabajé siete años de cocinero, dos de panadero y uno de enfermero; en Colombia estudié dos años la dentistería y ejercí tres años la sastrería. En fin, he procurado ser curioso, fijándome en lo que he visto en los hermanos antiguos y anotándolo escrupulosamente, aunque para ello me haya sido preciso sacrificar las diversiones y aun el necesario descanso".
Por lo visto, se trata simple y llanamente del Hermano Timoteo "Attaché" a la compañía de Jesús, suponemos hombre universal, maestro en todas las artes de la economía doméstica, perfecto "amo" de casa, sastre y español por añadidura. Su bigotuda y optimista cara dice más que cualquier hoja de vida.
Además del prólogo, del cual son las frases transcritas anteriormente, el libro lleva al principio el retrato y la firma de Timoteo, una dedicatoria a M. A. Caro, y una carta de recomendación de A. Restrepo H., fechada en Bogotá el 4 de abril de 1893. Al final se encuentra el índice general ---página 239--- y una larga serie de avisos ---página 259---.
La obra, propiamente, se divide en seis "tratados": "Cocina Española"; "Cocina bogotana"; "Confitería, repostería y botillería"; "Enfermería y dentistería"; "Economía doméstica" y "Panadería". Los cinco primeros tienen más de cien recetas cada uno. En el tratado de cocina española hay algunas tan dudosamente peninsulares como "sopa de macarrones a la italiana", "macarrones a la hamburguesa", "judías verdes a la inglesa", "tortilla francesa", "roast beef", "befsteak" y "carne a la francesa". En cambio, el tratado de cocina bogotana está compuesto en su gran mayoría, de platos vernáculos: "puchero", "cuchuco trigo", "mote" (sic), "buñuelos de Marinilla", "manjar blanco" y sopas de ajiaco, envueltos, yuca, calabaza, etc.; "arroz con coco", "ariquipe", "tamales", "papayuelas", "dulce de cidra", "dulce de mora", "bienmesabe", "cardos guisados" y "calabacitas rellenas". El tratado tercero contiene algunas recetas propias para el paladar de los bienaventurados como, "glorias de María", "pastel de Santa Paula", "cabello de ángel", "perfecto amor" y "vino de los dioses". El tratado cuarto, "Enfermería y Dentistería", es una lista de tisanas; jarabes, pociones, enemas, cataplasmas, fomentos, pomadas, gargarismos, baños, polvos, elixires para numerosos achaques y accidentes. Al ramo dental le dedica 19 procedimientos y fórmulas. En el tratado quinto, "Economía doméstica", hay toda suerte de recetas: desde el "método para extirpar hormigas", hasta "para quitar manchas de grasa o sudor". Finalmente el tratado sexto enseña el método para hacer panes y confeccionar bollos. La extensa sección final de avisos ---página 259---, se inicia con el de "Confitería la Chartreuse, esquina de La Catedral, número 250", y continúa con una relación de las obras que vende la Librería colombiana, en grandes y variados caracteres de imprenta. Se ofrecen algunas como "Julio Verne, obras completas en Colección o Sueltas, numerosas ilustraciones", "Manuela, por Eugenio Díaz. Bellísima novela de costumbres colombianas, edición europea", "Gramática Práctica de la Lengua Castellana, por E. Isaza Untomo, pasta", etc.
Entre las recetas más curiosas de "El Industrial del Coadjutor" se destaca esta, "contra las mordeduras de culebras", página 172:
"Se toma una hiel de culebra de veneno activo, de una equis por ejemplo y se pone en dos onzas de alcohol, para conservarla. Se hace una incisión en el lugar de la mordedura y se aplican unas gotas de este alcohol, tomando además 30 gotas en una copita de aguardiente. Es preferible untar la hiel misma en la incisión, según nos lo aseguran médicos famosos del país, a quienes le consta que así se practica en La Goajira, siempre con magnífico resultado."

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