Reseña del libro: Informe de la Comisión Permanente del ramo de aguas
Datos bibliográficos:
Bogotá. Consejo Municipal. 1897. Imprenta Nacional. Antiguo
convento de las Clarisas. 22 x 14 Cmts. 196 páginas
Artículo escrito por Raúl Jiménez Arango, para El Tiempo, en Junio
23 de 1968.
Ante todo conviene advertir que, a pesar de la modestia y
aburrición del título, no se trata de una de tantas -¡y
son tantas!- publicaciones oficiales hechas solo para justificar en
forma lamentable la meteórica presencia de algún empleadillo en
determinado cargo público. Y decimos lamentable, ya que no hay nada
tan grotesco y fraudulento como esos kilométricos informes o
memorias, o como quiera llamárseles, editados en magnífico papel
por las imprentas oficiales, en que de manera bien inútil se
desperdician material y trabajo especializado, que cualquier
ciudadano, con el mínimo sentido común, sería capaz .de aprovechar
para llevar un poco de cultura a tres o cuatro lectores. Porque a
los tales y estúpidos mamotretos no los leen sino dos personas: el
corrector de pruebas, que generalmente es el autor--secretario del
funcionario o "autor" que los firma-, y el abnegado linotipista.
Según el viejo chiste, los famosos papeles ofrecidos graciosamente
por Isabel la Católica a Cristóbal Colón en muy humana y apremiante
ocasión, cuando sus estatuas se encontraban frente a frente eran,
sin duda, un. "Informe" oficial acabado de recibir y listo para ser
desglosado y utilizado en la única forma posible.
Pues bien: el "Informe de la Comisión permanente del Ramo de Aguas"
es otra cosa. Es, esencialmente una monografía histórica y muy
interesante por cierto. Se inicia con una dedicatoria "A la grata
memoria del historiador José Maria Quijano y Otero antiguo
Regidor", y se divide en dos grandes partes y un "Apéndice". Fue
redactado para dar cumplimiento al encargo que le hiciera el
presidente del Concejo de Bogotá al autor, en la sesión del 9 de
octubre de 1896. De la página 16 en adelante, en la primera parte,
el señor 'Peña relata la historia particular de cada una de las
fuentes públicas existentes en Bogotá en el año 1800, basado
principalmente en los datos por él obtenidos en el Archivo
Municipal de la ciudad, aún no destruido por el incendio de las
"Galerías". Es esta la sección más valiosa del "Informe", y al
mismo tiempo constituye una pequeña mina de informaciones para la
historia de Bogotá en su parte material. Hay en ella, inclusive,
documentos antiguos copiados íntegramente. Concluye la primera
parte con todo lo ocurrido hasta 1886, año con el cual se da
comienzo a la segunda que termina en 1897. El "Apéndice" contiene
algunos documentos referentes a la última época.
Don José Segundo suministra noticias curiosas sobre las fuentes
públicas que a continuación se reseñan, varias de las cuales van
mencionadas con año de su establecimiento o construcción: Chorro de
la Capuchina, 1798; Chorro de San Antonio, 1798; Chorros de los
Carneros y del Arco, época del Virrey Solís; Chorro del Calvario,
1767; Chorritos del Rodadero, 1766; Chorro de Santo Domingo; Chorro
de San Agustín, 1611; de las Botellas; Fuente del Observatorio,
1892; Chorro de María Teresa, siglo XIX; Chorro de los Soldados,
1870; de Zabaleta; de Los Ciriales; de San Juanito; de Egipto,
1836; de Ñor Hoyos; de Belén, 1816; del Fiscal; de la Enseñanza;
Cajita de San Francisco; Chorro del Hospicio, hacia 1865; Pila de
Las Nieves, 1665, con mejoras en 1727, 1767, 1797, 1842 y 1897;
Pila de San Victorino, 1680; y algunas otras. Hay datos, también,
de todos los ríos, quebradas, pozos y charcos, así como de la tomas
particulares de agua más importantes. En especial es interesante el
estudio sobre los fenómenos acuáticos aprovechables en los cerros y
vertientes de la parte oriental de Bogotá, en que las observaciones
geológicas y meteorológicas fueron hechas con la mayor seriedad y
exactitud. Hasta de los temblores se habla. Otros asuntos, como los
relacionados con los puentes, molinos, tuberías y desagües, se
hallan igualmente estudiados.
Existe un "Segundo Informe de la Comisión permanente de Ramo de
Aguas", a cargo del mismo señor Peña, impreso en 1898, que trata
principalmente del contrato para, la construcción de un acueducto
con tubería de metal para la ciudad de Bogotá, y el Acuerdo número
23 de 1886 que aprueba la negociación.
