Reseña del libro: Culebras i reptiles venenosos: Sus hábitos, características i particularidades
Datos bibliográficos:
S. B. Higgins, S. A. Miembro honorario del Instituto Homeopático de
los Estados Unidos de Colombia, Bogotá. Imprenta de Gaitán. 1870. -
18,5 x 12,5 cms, XV y 167 páginas. 1 plancha doblada.
Artículo escrito por Raúl Jiménez Arango, para El Tiempo, en Junio
5 de 1966.
Esta interesante obra es casi desconocida. Evaristo García, en
su famoso libro "Los ofidios venenosos del Cauca" -París 1896-,
dice:
"En Colombia se ha escrito muy poco sobre nuestra fauna, y casi
nada sobre las serpientes. Solamente hemos podido consultar con
provecho los 'Apuntamientos para la ofiología colombiana' del Dr.
Andrés Posada Arango, única publicación científica sobre serpientes
del país, que se ha sacado a luz, después de ochenta años que han
transcurrido desde que el ilustre Lozano publicó en el 'Semanario
de Caldas' su importante memoria y plan de estudios sobre esos
reptiles".
Sin embargo, parece que sí tuvo conocimiento de ella, porque al
tratar de la hiel de víbora -página 78-, hace alusión a las
experiencias del "médico homeópata S. B. Hagins" (sic).
Pero más desconocido que la obra es el autor. Probablemente
norteamericano de nacionalidad, ingeniero de profesión, homeópata
por vocación y "ofiólogo" por afición -si así puede decirse-. En el
tomo cuarto de la revista "La Homeopatía" -1869- figura como
miembro honorario del "Instituto homeopático de Colombia", recibido
desde el año anterior y residente en Norosí, Bolívar. Hay también,
una carta suya al doctor Salvador María Alvarez, fechada en Honda
el 8 de abril de 1869, sobre algunos puntos relativos a curaciones
homeopáticas. Por su parte, el periódico "La Palestra" de Mompós,
en su número 22, correspondiente al 15 de febrero de 1870, trae la
siguiente noticia:
"Mr. Higgins, el injeniero con quien la Junta Patriótica ha
contratado la ejecución de las obras de Loba, está ya en el Banco
haciendo los reconocimientos preliminares para la extracción i
acopio de materiales, i bien pronto esperamos ver comenzados los
trabajos de cuyo buen éxito depende la salvación de esta
ciudad".
En el mismo año, tomo quinto de "La Homeopatía" incluye una
colaboración del autor titulada "Los temperamentos según el Dr.
Grauvogl, vertido del alemán al inglés por el doctor Lilienthal i
del inglés al español por S. B. H.", y publica una expresiva
"Manifestación" de los vecinos de El Banco, fechada el 27 de abril,
con motivo de su separación transitoria de los trabajos del brazo
de Loba, a la cual él responde, entre otras cosas, así:
"Estas espresiones de gratitud son sumamente halagueñas para un
simple aficionado homeopático que no pretende nunca ser médico,
sino que como curioso tiene el gusto de presentarse a todo el mundo
como tal".
El libro, se inicia con una dedicatoria "Al Instituto Homeopático
de los Estados Unidos en Colombia" y un "Prólogo", fechados en
septiembre de 1869 en Barranquilla. Una rápida "Introducción",
menciona algunos de los remedios y "contras" más conocidos y
recomendables hasta entonces: el guaco, el cedrón, la nuez de
Valdivia, el espíritu de amoniaco, varias plantas de la familia de
las Aristolochias (solobasta o alconcito), y, sobre todo, la hiel
de culebra. El autor entra en materia con el "Cuadro de las
culebras conocidas en los Estados Unidos de Colombia", en el cual
se hallan clasificadas éstas entre venenosas y no venenosas, de
acuerdo con la división política del país -inclusive el territorio
del Caquetá-. A continuación va la "Descripción, hábitos i
costumbres de varias culebras", cada una con su nombre científico,
nombres vulgares y monografía completa. La obra continúa con los
"Métodos curativos usados por los curanderos", la "Lista de las
'Contras', más conocidas en el país", las "Direcciones para la
preparación de toda clase de hiel de animal, insecto o reptil
venenoso", y un "Cuadro toxicolójico de síntomas desarrollados por
la mordedura de una 'cascabel' en el dedo de la mano". Finaliza con
los "Cuadros patojenésicos", o descripción cronológica de los
síntomas observados y tratamiento efectuado en cada caso de
mordedura de culebras. Una plancha doblada, con tres láminas,
representa las siguientes especies: Crotalus cascabellus, Elaps
corallinus (Coral) y Amphisbaena vemicularis (culebra ciega). El
índice general es bastante completo y descriptivo. Entre las
"Direcciones para la preparación de toda clase de hiel", se
mencionan la de culebra, naturalmente, y las de cienpiés, alacrán,
araña negra velluda, y raya. La "Lista de las contras" comprende
41, tales como colmillo de culebra, vara de sapo, raíz del cojón de
fraile, pepa de níspero, colmillo de caimán, cuerno de ciervo,
polvo de pezuña de ganado macho tostada, pepa de burro y ojo de
buey. La parte más curiosa de la obra es la referente a los
"Métodos curativos de los curanderos" de los cuales el autor
transcribe literalmente y con el lenguaje propio de cada uno de
ellos, los adoptados por "N. A.", "T. M.", "Manuel T" y "S. P.",
cuyos secretos le fueron revelados, al parecer, con la condición de
que no se conocieran sus nombres. El curandero "T. M." por ejemplo,
prescribe la siguiente "dieta" para quien ha sido mordido por una
"mapaná":
"Guárdese del sol i del sereno; no debe comer huevos, cerdo,
plátano maduro asado, guineo, aguacate, queso, ni ninguna clase de
sustancia ácida; no debe andar descalzo, ni consentir que otro
curandero le ponga la mano, ni que se le arrime mujer en cinta o
menstruando; pero una doncella que no esté con su menstruación
puede asistirle, o también una mujer que no esté menstruando; i que
esté enteramente esento de todo comercio carnal".
En la sección relativa a las "contras", se relata el siguiente caso
atribuído a un tal médico escocés de apellido Key, descubridor de
los efectos maravillosos de una planta del Chocó:
"Tratábase de descubrir una 'guaca' o tesoro enterrado de los
indios, de las que se hallan con frecuencia no mui lejos de Quibdó,
i un individuo consintió en servir de medium para tal fin;
citándosele una fecha de quince días más tarde. Cierto antioqueño,
minero, era conocedor del lugar de los entierros indios y ofrecía
traer muestras de lo que hallaba en 'las guacas', empezando sus
pesquizas en la fecha citada: pero el doctor habíase entendido
'sub-rosa' con el antioqueño, i convinieron en que este fuese a
Medellín, i que en la fecha citada acompañase a un señor Ariza,
amigo del doctor, a quien llevaba el antioqueño una carta
esplicándole que deseaba que Ariza llevase a aquel a diferentes
casas en Medellín i que apuntase las horas i minutos de cada
visita, además de los nombres de las personas con quienes se
encontrasen &. En la fecha citada el individuo en Quibdó
tenía cuatro días de estar bajo el influjo de una poción de tintura
madre de la 'flor de gallo' administrada durante este tiempo, a
razón de cucharada por medio vaso de agua, tomando una cada 12
horas. En presencia de diez o doce personas de respetabilidad del
lugar, el doctor Key preguntaba al medium qué veía? i le
contestaba: 'un hombre'; quién? fulano de tal (el antioqueño); qué
hace? &, i al cabo de quince días, con una carta del señor
Ariza apareció el antioqueño en Quibdó, que confrontado con una
relación por escrito hecha de las preguntas i contestaciones del
medium resultaron ser idénticas!".
La obra contiene otras varias observaciones sacadas de la realidad,
muy interesantes desde todo punto de vista. Algunas notas
científicas y bibliográficas, al pie de la página, señalan el
cuidado y seriedad de señor Higgins en la elaboración de su
magnífico trabajo sobre los ofidios colombianos.
