Reseña del libro: El libro de los cantares
Datos bibliográficos:
Antonio de Trueba i la Quintana. Madrid 1852. Bogotá; Reimpreso por
Echeverría Hermanos.--- 23 x 13 Cms. VIII y 275 páginas. 1 hoja de
índice.
Artículo escrito por Raúl Jiménez Arango, para El Tiempo, en Marzo
5 de 1967.
El nombre de Trueba, junto con los de José Selgas, Manuel
Fernández y González y las señoras Angela Grassi y María del Pilar
Sinués de Marco, representa en la literatura española de mediados
del siglo XIX la modalidad más solicitada por los lectores y
lectoras de Hispanoamérica. Las damas, en especial, fueron las
principales consumidoras de estos desabridos platos, que dejaron de
satisfacer el apetito literario desde hace mucho tiempo, y que hoy
indigestarían al más desprevenido comensal, a no ser que de su
propia cuenta y riesgo les agregue una pequeña dosis de gotas
amargas. Todavía se fabrican el "Agua Florida de Muray y Lanman" y
el "Tricófero de Barry"; por la misma misteriosa razón existen aún
unas cuantas buenas personas, que continúan leyendo a Selgas y
recitando a Trueba con acentos muy hondos. Al fin y al cabo ---hay
que reconocerlo---, se trata de una magnifica prueba de
independencia en materia de gusto literario que, sin embargo, por
ningún motivo debe ser imitada.
El 20 de diciembre de 1859 el número 260 del periódico "El Tiempo",
en un aviso "A los suscriptores anuales", después de ofrecer varias
obras publicadas en Bogotá como "Los Pizarros", "Memorias para la
historia de la Nueva Granada", "Peregrinación de Alpha", "Versos"
de Joaquín P. Posada, "Historia de María Estuardo" etc.,
dice:
"En el curso del año distribuiremos dos obras de amena literatura,
que son dos verdaderas joyas por el estilo, por el encanto de las
descripciones de paisajes i costumbres españolas i por la sólida
moral que encierran, i son EL LIBRO DE LOS CANTARES i LOS CUENTOS
COLOR DE ROSA, entrambas recientemente dadas a luz por Don Antonio
de Trueba, i de las cuales ha ofrecido 'El Mosaico' de esta ciudad
una muestra esquisita en el cuento 'Desde la Patria al
Cielo'".
El mencionado cuento fue publicado en el número 24 de "El Mosaico",
correspondiente al 6 de junio de 1859 y, como es de suponerse,
debió impresionar mucho a todo el mundo. Un extenso aviso comenzó a
publicarse desde el 17 de abril de 1860 en el número 278 de "El
Tiempo". Principia así:
"A LOS SUSCRITOSRES ANUALES LES ENVIAMOS DESDE HOY 'EL LIBRO DE LOS
CANTARES! POR DON ANTONIO DE TRUEBA". Un volumen de 275 pájinas,
conteniendo 56 cantares escojidos. Edición más estensa que la de
Madrid".
Luego, trae un elogioso comentario del señor José de Castro y
Serrano, en el que afirma que la obra ha sido traducida al alemán y
al ruso y que se han hecho "cuatro ediciones lejítimas, i listas
seis u ocho contrahechas, vendidas en poco tiempo".
A continuación, manifiesta:
"Por nuestra parte imitamos la discreción del señor Castro i
Serrano, bien seguros de que el público granadino confirmará el
juicio pronunciado por el público europeo. Las personas a quienes
dimos a examinar esta obra, antes de acometer su reimpresión,
unánimes dijeron: 'Cuando se leen los cantares de Trueba, se siente
algo parecido a las sensaciones de un viajero que, habiendo
atravesado fragosos cerros tostados por el sol penetra en un
amenísimo valle sombreado por árboles olorosos i regado por aguas
limpias i abundantes..."
Finaliza en la siguiente forma:
"Considerando que esta obra, como dechado de sobriedad en palabras,
riqueza en imágenes e ideas morales i naturalidad de estilo
popular, puede ser un correctivo del mal gusto palabrero i
declamatorio que difundieron entre nosotros las obras de Zorrilla,
hemos hecho una edición estensa, que ofrecemos en venta en nuestra
oficina al precio de 12 reales ejemplar a la rústica.-ECHEVERRIA
HERMANOS".
El volumen, se inicia con un "Prólogo" del autor y una
"Advertencia" de "Los editores", fechada el 1° de enero de 1860. En
ella se explican las variaciones hechas en la edición bogotana, a
saber: supresión de la composición titulada "Mariquita", que el
propio autor deseó no haber incluido, según lo afirmó en el
apéndice de la edición de 1852: colocación de las coplas, a manera
de epígrafe, al principio de cada "cantar", y adición de "algunas
composiciones que Trueba ha dado a luz en diferentes periódicos, i
que hacen parte naturalmente de 'Los Cantares' ", Finalizada con el
índice general.
