VERSALLES

 

I

 

A ISABEL

 

Perdona, Isabel, si por un momento pretendo distraer tu imaginacion de esas inocentes y sencillas distracciones que forman el encanto y el deleite de la vida infantil en que te hallas; perdona al hombre que, gastado por la edad, se inclina desde la tumba para saludar á los dichosos séres que principian á saborear los encantos de la infancia en el brillante y célico albor de su existencia; pues es muy natural que, ántes de pisar el umbral de la eternidad, busque uno la sonrisa angélica, inocente y pura de aquellas criaturas que nos recuerdan los primeros años de nuestra vida, y que en ellas contemplemos por última vez esa animacion, ese vigor que nos abandonan con los últimos resplandores de la llama vital.
Hoy corres risueña sobre un suelo tapizado de flores; recibes con júbilo las tiernas caricias de tus padres, la naturaleza te sorprende á cada rato con sus maravillosas creaciones, los juegos mas inocentes forman tu delicia, y todo, todo parece que sonrie alegremente á tu rededor.
No tardará mucho tiempo sin que una numerosa corte de lucidos y apuestos jóvenes tributen culto á tu belleza, y cubran las páginas de tu álbum con dulces y preciosas composiciones. Yo no tengo nada alegre que ofrecerte, nada que te pueda halagar y engolfarte en infinitas emociones de placer; los cuadros trazados por mi pobre pluma son pálidos y sin ese brillo seductor con que la poesía sabe diseñar sus preciosas concepciones y convertir en riente cuanto nos rodea.
Cuando en el lujoso álbum de tus íntimos recuerdos tropieces con este mi borrajeado cuadro, pasa la foja como si se hallara en blanco, si es que por el momento buscas una idea, un pensamiento sublime con que dar expansion á el alma; pero ten en cuenta que este recuerdo, no es otra cosa que el grito lastimero que una escena cruenta me ha hecho arrancar, la sentida queja con que la naturaleza expresa su dolor al verse lastimada en lo mas íntimo de su sensibilidad.
No me acuses, cuando en capacidad ya de reflexionar, recorras con la vista estas cortas líneas y sientas desgarrarse el corazon en lugar de aspirar el suave y aromado aliento de la perfumada rosa; cuando en lugar del celaje de un cielo trasparente, bañado de violado tinte, se encuentren tus ojos con un cuadro sombrío, donde la imágen de la desgracia aparezca destrozando los carmíneos pétalos de una tierna flor.
Yo no dudo que me excusarás al saber el verdadero nombre de las víctimas, cuya historia motiva la siguiente relacion.

II

Al oriente del pueblo S......se eleva una montaña formada de colinas ligeramente interrumpidas y escalonadas pendientes, que va á terminar en una cima circunvalada, rápida y de extensa longitud. En unas partes se ofrece la montaña con el aspecto ágrio de una roca viva, atravesada por sendas de difícil y peligroso ascenso; y en otras, se ve surcada por cañadas, en cuyos declives mantienen su verdor los sombreados ó enrarecidos bosques, al traves de los cuales algunas casa levantan su rojizo techo.
La base y vega de la montaña se halla regada por una quebrada, cuyo lecho de enormes y abundantes piedras sirve de cauce á el agua, la cual desciende en espumosos borbotones, formando en unas partes cascadas de vaporosos y nevados cortinajes para detenerse mas adelante entre receptáculos de irregular figura, donde las azuladas linfas desafian con su pura trasparencia el celeste color de la enrarecida atmósfera; y en no pocas ocasiones, viniendo las aguas en un turbion de prodigiosa fuerza y estentóreo ruido, pasan rebramando por la vega de la montaña hasta confundirse en el seno del inmediato rio.
En la parte alta de la montaña se hallan diseminadas algunas casas de bella apariencia, que en forma de guirnalda van á coronar su cúspide, donde el ambiente puro de la atmósfera concede á los habitantes un clima fresco, suave y delicioso ; y el horizonte que desde allí se percibe es tan extenso como variado y pintoresco.
Con sobra de razon la parte acomodada de la poblacion ha buscado en aquella esplanada un asilo contra los ardores del verano, trasladando sus hogares á dicho punto en aquella estacion, durante la cual, el calor se hace sentir en el centro del lugar.
En dicha época, la alegría, el bullicio y la mas franca cordialidad reemplazan en aquella altiplanicie el genio áspero, uraño y poco comunicativo que parece haber sentado su corte en el lugar. Las familias se tratan con mas intimidad, despojándose de aquellas fórmulas reglamentarias observadas en una ciudad, que aspira á tener las ínfulas de una corte.
La sencillez y la dulce familiaridad hacen revivir allí las inocentes costumbres de los primeros tiempos; y es de verse el afan con que los jóvenes concurren á aquella deliciosa comarca para disfrutar los encantos de la vida campestre; y al observar la clase de diversiones que constituyen su principal distraccion, pudiera creerse que se han propuesto realizar allí los sueños idílicos de los poetas.

III

Hácia la falda de la última colina se halla situada una casa de gran dimension, edificada con esmero y sencillez, cuyas puertas abren al occidente y reciben al traves de anchos corredores la luz que el sol envia en su carrera de descenso.
El edificio se halla circundado por dos jardines: en los que la cuidadosa y delicada mano de la mujer ha sabido aglomerar una multitud de plantas, cuyas fragantes y deliciosas flores cautivan la atencion por el brillo de su color, su exquisito aroma, la delicadeza de sus pétalos y variadas formas de sus corolas. Esto, con algunos árboles colocados simétricamente fuera del jardin, dan á aquel sitio la apariencia de un panorama arrobador, ó bien le hace á uno recordar la hermosa perspectiva que ofrecen algunas quintas en la extensa esplanada de Bogotá. En el interior de 1a casa la pulcritud y sencillos adornos revelan el buen gusto de sus habitantes, Y todo contribuye á hacer creer que la armonía de caractéres, la tranquilidad de espíritu y el buen órden doméstico constituyen el estado habitual de la pequeña familia que la habita; y cómo es de elogiarse la franca hospitalidad y fina atencion con que el señor F...y estimable señora reciben en su casa á cuantos les place ir á visitarlos y á la verdad que son muy raras las personas de alguna consideracion en el pueblo S.... que no hayan gozado de la estimacion y relevantes pruebas de cariño con que aquella pareja de esposos sabe tratar á todos sus relacionados ; pudiera creerse, al notar el esmero que ellos ponen para servir y evitar la menor pena á ninguno de sus semejantes, que se han propuesto como tema de sus estudios el arte de agradar y de captarse la estimacion de todo el mundo.

IV

Corria el año de 1861. El señor F...... acababa de salir de su gabinete de estudio Y penetraba á la sala, donde su esposa se entretenia en coser, cantando á la sazon una alegre cantinela.
-Vaya, mi querida Elisa, que tienes una argentina voz le dijo el señor F.... sentándose á su lado en una pequeña butaca.
-Y vos una galantería con que podria lucirse el mejor cortesano, le respondió ella.
-Mas, yo apostaria que, miéntras cantas y coses, tu pensamiento se halla fijado en alguna otra cosa.
-Es cierto, á qué negarlo, me devano los sesos pensando en qué ha consistido tu capricho de bautizar nuestro modesto retiro con el pomposo nombre de Versalles, punto en el cual, segun te he oido decir, se hallan aglomeradas infinitas maravillas y se pasa la vida mas amena, alegre y placentera.
-Tu misma has dado la explicacion, querida mia; reflexiona un poco en la vida alegre que llevamos y justificarás mi capricho. Ya ves que sin el boato y esplendidez de la corte francesa, nosotros nada tenemos que envidiar á los mas afortunados séres: nos amamos como en el primer dia de nuestro dichoso enlace; ni una sola pena viene á perturbar el sosiego de que disfrutamos, Y por último, el cielo nos ha concedido un hijo, cuya compañía constituye nuestra ventura mas perfecta; él forma todo nuestro orgullo, nuestra esperanza.
-Es cierto, me has convencido, tenemos un hijo que formará nuestra eterna vanagloria. Cómo temo que llegáramos perderlo algun dia
-Ni lo digas, Elisa, de solo pensarlo me lleno de terror......
En esta parte iban de la conversacion, cuando un jovencito, como de diez á doce años, entró de prisa y cubierto de sudor trayendo una mariposa asida por las alas.
-Qué linda mariposa he cogido, mamá, dijo al acercarse á sus padres Miguel, que así se llamaba el jóven.
-Pero usted se ha asoleado mucho, hijo mio, le contestó Elisa á tiempo que le enjugaba con un pañuelo el sudor de la frente.
-No, mamá, es que he corrido mucho por venir á traerle esto regalo.
-Gracias, querido hijo, dijo Elisa estampando sus lábios en la despejada frente del niño, ahora vaya colóquela en aquel florero,
-Y si se vá, mamá?
-No importa, Miguelito, replicó el señor F....esos animales necesitan estar entre las flores para vivir, si ella se va, bien dueña es de su libertad.
Miguel colocó la mariposa en un florero, del que sobresalian por su hermosura algunas rosas y cayenas, y. luego salió con la misma alegría infantil conque habia hecho su aparicion. El señor F...... tomó entónces un libro que se hallaba en el costurero de Elisa, y ésta continuó su labor, revelando ámbos con su sonrisa la satisfaccion que experimentaban al considerarse ser los autores de la existencia de aquella interesante criatura.
Pocos momentos habian permanecido en esta situacion, cuando un grito lastimero, desgarrador, se dejó oir en la sala, ámbos se levantaron repentinamente con un sobresalto indescribible, y no habian adelantado dos pasos, cuando un sirviente, pálido como un espectro, exclamó con entrecortada voz: Murió el niño!......
Los que hayan perdido un hijo querido, y mas aun, los que hayan perdido al único en que tengan la dicha de verse reproducidos, que juzguen el estado de estupor y de desesperante dolor en que quedaron sumidos aquellos dos esposos, aquellos dos padres tiernos y afectuosos tan afortunados un momento ántes, tan desgraciados un momento despues.
Hay escenas en la vida humana para cuya descripcion los mas vivos colores de la paleta aparecen demasiado pálidos.
Efectivamente; la razon del criado era una triste realidad. Miguel habia descendido de un alto aparato de madera, trayendo sobre sí esta terrible y pesada maza, que cayó despedazándole el cráneo, destrozando sus músculos, vertiendo á profusion su sangre, y arrancándole en fin la vida con la velocidad y furibundo golpe del rayo......
Los dos esposos, en presencia del despedazado cuerpo de su hijo y de rodillas ante el Eterno, parecian representar las estatuas del dolor supremo glorificado por la beatífica resignacion. Ni una queja se escapó de sus labios, é inclinados ante la fuerza del destino, cruzaron sus manos y elevaron sus preces al Altísimo.

V

Un año habia trascurrido despues de aquel funesto acontecimiento. Dios habia oido la triste y férvida plegaria de los dos esposos.
"Versálles" estaba de fiesta, celebrando el natalicio de una criatura que recibia las aguas bautismales bajo la invocacion de ISABEL. Y como la flor que al romper el broche que la aprisiona, parece sonreirse ante la aurora que la ha vivificado con su matinal rocío, así aparecia para sus padres aquella hija, cuya cuna era mecida por las brisas de " Versálles," y que venia á ver la luz del sol al aniversario de haber exhalado su último aliento el inocente y primogénito Miguel.-

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