CAPITULO I.

 

LA COLONIA DE "SANTA MARIA LA ANTIGUA."

 

En una de las playas del Atlántico, cerca del punto donde arranca el istmo de Panamá para unir las dos Américas, y precisamente en el punto en que el océano se interna en el continente para formar la bahía del Darien, comenzaba á levantarse há 357 años un pueblo, al cual el bachiller Enciso dió el nombre de "Santa María de la antigua," en memoria de la Virgen venerada en Sevilla bajo aquella advocacion. Dicho pueblo tenia por área un profundo valle, sumamente húmedo y mal sano, rodeado de inmensas colinas rápidas y descarnadas, que servia como de reverbero á los rayos solares, é impedian que las frescas brisas de la montaña calmaran el fuego abrasador que se experimente, en las regiones intertropicales. Las últimas calles del pueblo terminaban en las márgenes de un rio de poco fondo, cuyo cauce era un lodazal rodeado de inmensos pantanos, donde las aguas permanecian estancadas la mayor parte del año sirviendo de foco de infeccion á la colonia del Darien.
Corria el año de 1,511; grande era la agitacion en que se hallaba la pequeña colonia á consecuencia de la eleccion del Gobernador que debia regir los destinos de aquel establecimiento; dos eran los candidatos mas populares sobre quienes recaian las miradas del pueblo, despues de que el desgraciado Nicuesa habia sido rechazado por los colonizadores, y despedido de las playas del Darien; éstos eran el bachiller Enciso y Vasco Núñez de Balboa. Aquel quedó vencido ante su poderoso competidor, y no le pudieron salvar las razones que como hábil abogado adujo en defensa de sus derechos; los ánimos estaban irritados y prevenidos contra él, y fácil le fué á Vasco que por su audacia, su afabilidad y carácter franco se habia ganado las simpatías del pueblo, conquistar el puesto que ambicionaba.
Era Vasco uno de esos hombres que no se arredran ante ninguna dificultad, de genio activo y emprendedor, muy insinuante y perspicaz, frisaba en los 32 años, y tenia un cuerpo alto, bien formado, vigoroso y de aspecto imponente.
Cuando el bachiller Enciso se disponia á salir de "La Española" en busca de aventuras, Vasco se introdujo clandestinamente en el buque, oculto entre un tonel, del que no salió hasta que ya la tripulacion se hallaba en alta mar; entónces, con gran sorpresa de Enciso hizo su aparicion, y desde aquel momento fué Vasco objeto de singular cariño para todos los navegantes; imposible le era el conjeturar á Enciso, que en aquel oscuro recluta habia de encontrar mas tarde un invencible rival, un genio que le habia de eclipsar con. sus hazañas y lanzarlo del pináculo de la gloria al abismo de la desgracia.
La derrota de Enciso llevó consigo la confiscacion de sus bienes y la pérdida de su libertad, á virtud de sentencia pronunciada contra él, en el juicio que se le siguió por el delito de usurpacion "En aquellos tiempos la justicia tenia algo de feroz y de salvaje, y la arbitrariedad y la tiranía al sentar sus plantas en el nuevo mundo, no solamente dejaban marcado su sello sobre los infelices indios, sino tambien sobre los conquistadores que arribaban á nuestras playas en busca de gloria y de riqueza"
La sentencia contra Enciso fué ejecutada sin piedad alguna; se le redujo á prision y se le arrebataron sus bienes, y para mayor seguridad de la colonia se le permitió marchar á España á contestar ante la Corte los cargos por que se le habia enjuiciado. Esto perdió á Vasco, él no alcanzó á comprender á pesar de su sagacidad que un jurisperito tan diestro y tan hábil como Enciso, que contaba en la Corte con poderosos auxiliares, le fuera fácil vindicarse y llamar la animosidad contra quien le acababa de despojar de sus bienes y de su libertad. Bien es cierto que Vasco es hasta cierto punto justificable de la tiranía ejercida contra el bachiller: él obraba bajo la influencia de una multitud presumida é irritada contra Enciso. Vasco era uno de esos instrumentos de que se valen los pueblos para cumplir sus designios; y lo mas que podía aguardarse de él, era que con su genio, su actividad y moderacion volviera la tranquilidad á la colonia, calmando los ánimos y acometiendo empresas que trajeran la prosperidad y dieran ocupacion á los desocupados y malcontentos.
Vasco no descuidó de mandar con el bachiller á su antiguo amigo Zamudio, á quien comisionó especialmente publicara en España los servicios que habia prestado encaminando á los exploradores á las costas del Darien, y la probabilidad de la pronta adquisicion de inmensas riquezas.
Uno de los primeros cuidados de Vasco fué el de averiguar hacia qué lado quedaban los paises mas ricos, quiénes eran sus jefes y cuáles eran las costumbres y carácter predominantes de los habitantes de cada comarca; no tardó en recibir algunas relaciones acerca de la provincia de Coiba, que se hallaba distante unas 30 leguas del Darien; y para cerciorarse de la verdad, comisionó para dirigir la primera expedicion hacia aquel territorio á Francisco Pizarro, soldado atrevido é infatigable; el mismo que mas tarde habia de ocupar el trono del mas rico y opulento imperio de la América del Sur.
Salió Pizarro del Darien con seis compañeros escogidos entre los soldados mas resueltos; pero su primera expedicion fué tan desgraciada corno gloriosa lo fué al penetrar en el pais donde el mas suntuoso templo habia sido levantado al Sol. En esta vez era un simple subordinado, y le seguian solo seis compañeros.
No habia andado 3 leguas cuando una descarga de piedras y de flechas le advirtió tenia que habérselas con un numeroso ejército de indios. Inútiles fueron los esfuerzos combinados de los 7 aventureros, su valor y su disciplina, tenian que estrellarse ante la nube de indígenas que se renovaba por momentos, así que heridos y fatigados de una lucha tan desigual, tuvieron que regresar dejando en el campo y casi exánime al arrojado Francisco Hernan.
Vasco recibió con bondad á los derrotados, pero cuando supo que uno de los compañeros habia sido abandonado en la retirada, no pudo contener su cólera, y ordenó á Pizarro regresara inmediatamente en busca del herido, agregando en medio de su exaltacion:
-Que no se diga, que ha habido españoles que han huido de los salvajes, dejando un camarada en su poder. Seis horas despues, Francisco Hernan entraba al establecimiento conducido en brazos de los expedicionarios. Tan vivamente impresionado habia quedado el orgulloso Pizarro, con el sencillo y lacónico razonamiento de Vasco.
Una cosa llamó al momento sériamente la atencion del Jefe, y fué que los víveres estaban al agotarse, y muy pronto el hambre podria apoderarse de aquella poblacion, si en tiempo no se prevenia contra tan tremendo mal; el hambre trae consigo la desesperacion, la razon desaparece de los ánimos mas firmes, y un motin podia entónces concluir con la fortuna de Vasco. Razon por la cual, éste se apresuró á mejorar la suerte de la colonia ocupando á los colonos y á los indios que habian sido hechos prisioneros, en el cultivo de las tierras. El mismo daba el ejemplo con el machete de rozar en la mano, y sembrando á la cabeza de los aventureros las semillas que habian sido traidas desde España y el maiz que los indios sabian beneficiar.
En esta ocupacion se hallaban cuando llegaron á la colonia dos soldados de los que habian acompañado á Nicuesa, y que se habian refugiado en Coiba, bajo la proteccion del Príncipe Careta. Grande fué la alegría de Vasco cuando oyó las noticias exageradas que estos vagos le dieron acerca de las riquezas que poseia Careta, y de lo fácil que era apoderarse de sus dominios; y en consecuencia determinó conquistar á Coiba; para lo cual eligió los soldados que debian acompañarlo en aquella empresa, y designó el siguiente dia para la partida.

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