Poesía 1969-1985

Eduardo Gómez



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Derechos Reservados de Autor


 


E l   V i a j e r
o   I n n u m e r a b l e

A Germán Espinosa y su arte endiablado

 

I.

EL VIAJERO INNUMERABLE

Búscame detrás de los árboles sumidos en
la noche

más allá de las últimas casas de los
barrios pobres

entre las callejuelas desamparadas y en los
hoteluchos

en los cementerios que sueñan con el coro
infinito de los grillos

en los parques ungidos por el crimen y la
pasión

en los palacios ruinosos que el crepúsculo
agiganta.

Soy el pasajero de los trenes de medianoche

el viajero de barcos navegando entre nieblas

o bajo cielos negros para una luna en
agonía

el viudo de bodas imposibles

el nostálgico de la Edad de los Dioses

el soñador de imperios abolidos y leyendas
siniestras

el narrador de historias de enanos crueles y
dulces bueyes degollados

el amigo fúnebre y el amante encadenado

el trovador de castillos-en-el-aire y
desiertos ardientes

el pescador de almas condenadas

el que tiembla en la zarza ardiente de la
melancolía

y el que gime en una obscena agonía.

 

Allí donde los lirios cortados destilan
sangre y llanto emponzoñado

allí donde respira detrás de cada flor
nocturna

un hada del Paraíso Perdido

allí donde solloza un niño en el limbo de
los que no nacieron

en esas estancias penumbrosas donde vibran
canciones de ahorcados

allí estaré infatigable esperándote.

Allí donde Mefistófeles rasurado y cortés

escucha las cantatas de Bach y los gozos
seráficos de Händel

allí donde Bolívar destroza con su espada
los altares patrióticos

allí donde Goethe medita ante la tempestad
del Gran Océano

donde Beethoven suda sangre en los huertos
silenciosos

donde Baudelaire conversa con los vampiros y
los brujos

en laberintos donde la luna sueña sombras
azules

y Proust se asfixia de amor en estancias de
fieltro

allí donde Shakespeare vuela por cielos
desmesurados

en los cárdenos horizontes de erizados
Himalayas

allí estaré ¾ infatigable¾ esperándote.

 


SERENIDAD

Nadie es culpable pero ¿cuál inocente?

Nadie es culpable pero sí responsable.

La sonriente ironía me mantiene alerta

sin destruir la fuerza de mi amigo o mi
hermano.

 

¿Los jueces absolutos no están
determinados?

Los mansos tolerantes han sido ya castrados.

La razón me preserva

y la inspiración me impele,

(el pecado es traición a una vocación
profunda).

 

Demonios y ángeles se aman locamente:

La caída comienza con la ilusión en el
deseo,

la muerte se anuncia con la suprema abulia.

Crearemos paraísos con el sereno amor

que sabe odiar a tiempo todo mortal exceso.

 

 


CANTO
A ZARATUSTRA

Estás en el cruce de todos los vientos

allí donde los más audaces son juguetes de
la tempestad

y un mar de ciudades retiene el aliento bajo
la medianoche

para soportar tu voz inspirada y terrible
como una sinfonía del Poseso

¾ quien ya no pudo oír, al final, sino las
voces apenas presentidas de espíritus futuros¾ .

 

Oh elegido entre elegidos, semidiós del
deicidio

el más solitario por ser el más amante

y el más fuerte por ser el más generoso.

Cómo profundizar sin tu música enigmática

y cómo soñar sin tu sabiduría?

Te has hecho necesario por tu gratuidad y tu
locura

en un tiempo en que los tenderos compran
hasta la sangre

para impedir que se escriba con ella la
historia solar del superhombre

y has rescatado la fresca fuerza de los
condenados

y la insondable belleza de los endemoniados.

Pues eres el único porque eres el múltiple

el millonario de siglos y de razas.

Pues has tenido que fecundar dándote entero

para que toda carne y toda sangre aspiren a
la justificación y al desafío

y has sollozado en la hora más solitaria y
silenciosa

para que la "chispa divina" de la
alegría florezca en arco iris

y la canción de la danza esparza primaveras

y no haya crimen en una "conversación
sobre árboles".

Pues estás predestinado pero te has hecho
libre

queriendo lo que puedes y aprendiendo lo que
ya sabes en profundidad

para que cada cual se descubra en el Todo

y los procesos fluyan como el contrapunto de
una sinfonía.

 

 


EL SERMON DE LA LLANURA

De cuántas maneras, bajo qué ignoradas
apariencias

la muerte corroe el precario territorio que
nos fue asignado?

Diariamente encontramos el síntoma
alarmante

la verruga o el odio, el vacío inesperado

las cadenas ocultas por el brillo del oro

la palabra traicionera surgida del caos como
un cáncer

y recordamos con asombro inexhausto

la vulnerable condición de nuestro ser

la viscosa fragilidad de las pupilas que
abarcan el mundo.

 

Pobre inocencia humana cuando todavía puede
soñar en lo eterno

cuando aplaza la única oportunidad y
desprecia la historia.

No sabemos dónde comienza la llegada

y dónde las despedidas,

no conocemos todavía el poder absoluto de
la especie

en la cadena infinita de las generaciones
heroicas

unidas al cosmos gigante y magnético.

 

Desnudos a merced del ácido impalpable del
tiempo

perdemos la suprema aventura para descansar
en la costumbre

y estudiamos un cabello para conocer el
océano.

II.


Cómo amar con la culpa en las entrañas?

Cómo conquistar la belleza del mundo

desde la cueva de la roñosa soledad?

Cómo navegar por océanos de estrellas

creyendo en nuestra insignificancia

cultivando la derrota en el altar del
sacrificio?

Nuestras alas humillaron a legiones de
ángeles.

Nuestra nobleza liquidó la generosidad de
los reyes.

Nuestra abundancia desbordó los banquetes
asediados por mendigos.

Nuestro amor superó los romances ficticios
de la ciudad que vive

ignorando la ciudad de los burdeles.

Nuestros himnos millonarios silenciaron

los lamentos del trovador vagabundo.

No ofrendaremos más a los dioses

el poder de nuestro espíritu invencible

ni la compleja maravilla de nuestros cuerpos

ni el éxtasis del deseo pujante

ni la audaz curiosidad de la ciencia.

Somos hijos de un dios y padres de los
dioses.

Crearemos dioses a nuestro servicio

y los templos serán foros libres

construidos en la baja llanura que linda

con el cielo y el mar infinito.

 

 


APOTEOSIS
SINFONICA

(homenaje a Beethoven)

De una fuga extasiada por entre soles y
planetas

de un océano sumido en el sueño de las
nieblas

de una noche erizada de lanzas y de ojos

de la orquestación de las selvas y los
ríos desatados

surge el canto de los espíritus desde las
profundidades del Silencio

un concierto de voces que anuncian y exultan

una confusa sinfonía que entrelaza las
galaxias

una danza que envuelve la Tierra y el Sol y
sus planetas

un clamoreo de arcángeles traviesos y
fugaces

un bullicio de serafines y legiones de
leones alados

un coro de guerreros y de ninfas que
agrandan el abismo

un aquelarre de gorgonas, hidras, scilas,
erinias y centauros

una suntuosa orgía de dioses banales y
espléndidos

un rugido de grandes ciudades exacerbadas y
siniestras

un aullido de perros cancerberos en la noche

un estrépito de las cataratas de las
multitudes asolando palacios y tiranos

una canción radiosa como los millones de
auroras del Todo

un desfile ordenado de los pueblos en el
horizonte de la Historia.

Más acá de la Eternidad y más allá de la
muerte

vibra fuera del tiempo el canto del Hombre
frágil e indestructible

como un surtidor vivo resuena inagotable

y
las voces que lo entonan seguirán
siempre solas

expandiéndose alígeras por todo el
Universo

y las voces que lo animan recogerán todas
las voces

renaciendo y muriendo en un eterno retorno.

 

 


LETANIAS A UNA MONTAÑA

Tumba colosal desgreñada por las selvas

giganta arada por aviones apasionados

y visitada bajo la luna por corros de
mujeres muertas,

erupción taciturna, congelado anhelo hacia
lo cielos

atalaya de águilas viejas y sueños
milenarios

ensimismada giba encubriendo mundos
enterrados

páramo amortajado erizado de sombras
penitentes

trono derruido de dioses olvidados

lugar de cita de lujurias salvajes

abultada boca que besa el vacío de los
cielos

inanimada diosa violada por los rayos

petrificado ensueño de virginales épocas.

 

 


FUTURO

Imagino los años

los milenios

en que ya no caminaré sobre la tierra

en que mi ausencia será otro vacío
ignorado

disperso entre los hombres y las cosas que
pueblan los planetas

callado como un fluido impalpable hecho de
ecos y palabras inaudibles

de invisibles presencias que vagarán por
mis lugares entrañables.

 

Imagino los siglos venideros

su impasible ignorancia de mis pequeñas
cuitas

de mis respiraciones amorosas

de mis urgencias de hombre pobre

de mis vacilaciones y mis viajes secretos

de mi impotencia de espectador perpetuo

de guerras y violencias

de miserias estériles y días blancos

que la fría soledad traspasa.

 

Imagino esos siglos futuros

que hombres sencillos y fuertes harán
densos

de sabias palabras amorosas

junto a mujeres amables y discretas

sobre la tierra cargada de frutos para
todos.

 

II.


LAS
NOCHES DE CAIN

a
Juan Manuel Roca

Entre sombra y mares desolados

por
las calles reunidas en silencio

en los cines subterráneos olorosos a
cuerpo

bajo los sótanos de casas sepultadas

en los tristes suburbios que visita el
ahorcado

o entre adolescentes flacos de lujuria

deambula una pasión agónica

un desamparo establece sus noches.

Allí quisiera sollozar abrumado por la luna

escuchando el silbato de un tren
interminable

que se lanza al asalto de las llanuras de la
noche.

Quisiera reír con colmillos de tigre

inspeccionar las casas agobiadas de muertes

los humildes dormitorios dispuestos con
flores de papel

y las camas desvencijadas por amores
vencidos.

 

Dónde lloran flautas apenas audibles?

Desde la orilla perdida donde el mar rumora
eternamente

las aves viajeras emigran por encima de
ciudades a oscuras

donde el último hombre hace señales
desesperadas a los astros.

II.


A quién acudir con ternura violenta

en el regreso desordenado de mis noches?

Un invierno perpetuo arrebuja mis sueños

una pérdida constante me desangra
dulcemente

una sonrisa amarga me defiende del amigo.

Mis habitaciones están dispuestas desde
hace mucho tiempo

para los fantasmas necesarios a mi suave
paciencia,

mis reservas de ternura rebosan como frutos

mis libros callan con mil bocas

y se cierran con mil ojos de omnipresencia
estática.

 

Por las noches la ciudad llama distante

y desde sótanos, desde cámaras herméticas

desde habitaciones mullidas como tumbas de
lujo

me resisto a
la voz ávida que
rumorea a lo lejos

mientras estallan luces de neón y trágicas
sirenas

lanzan al viento despavoridas voces.

III.


Con la lluvia crece el desamparo de tu voz con su reclamo

entre la bruma cantas sin rostro y miras
como abismo

desde una muerte oscura de nostalgias y
tentativas ciegas

desde una fosa de agua como turbia pupila

desde un bosque de maderas sonoras y
agoreros pájaros

desde todos los celajes y todos los
crepúsculos miras

imploras en las estrellas temblorosas

y en los follajes que el fúnebre búho
visita

y más allá de la luna ¾ lánguida
mensajera¾ me llamas.

Cómo acudir a todas partes si te confundes
con el clamor nocturno

y cómo recuperarte si eres el silencio de
todas las
voces que amaste?

En el bullicio de las calles tu voz es una
ausencia

entre fantasmas y brujos se esfuma tu
presencia.

 

 

 


LEGADO
AMOROSO



para A.D.

Tal vez te hayas ido pero me dejaste un
mundo

¾ regalo impensado, don de dioses alegres y
sencillos¾

y sigues hablándome en cada mañana y cada
estrella

de la inextinguible juventud del Universo.

Te quedaste para siempre en el canto de los
pájaros

¾ indiferente a la muerte y a la maldad
humana¾

y como la belleza de la fiera que hace presa

tus blancos dientes mi corazón marcaron.

 

Ahora comprendo el extravío de toda soledad

que alienta la ilusión de una espiritual
inmunidad,

ahora busco en la salud la muerte cotidiana

y en el instinto una callada claridad
meridiana

y entiendo el hermoso enigma de un cuerpo
desnudo

y la mortal elocuencia del deseo.

Tal vez te hayas ido pero me dejaste un
mundo

¾ primitiva herencia de dioses amables y
crueles¾

sabia concupiscencia que asegura incólume

el curso implacable de una especie hermosa.

 

 


ME VISITAS EN SILENCIO

Me visitas en silencio

en la cámara ardiente de mis noches

y flotas bajo la luna

sobre un mar de montañas enlutadas

pero desde la profundidad de tu sonrisa

emergen los días soleados de la infancia.

 

No traicionas ningún secreto

con la levedad de tus danzas

en mis palacios sumergidos

nos buscamos en los espejos

alucinados por nostalgias

que no puede estrangular ningún abrazo.

 

Te aproximas tan ausente

que mi sed de melancolía se abreva sin
pausa en tu alegría.

Te alejas tan presente

que me dejas ensimismado en tu recuerdo

y de tu inasible juego irisado por la luna

irradia el encanto astuto de la infancia

y me hechiza para siempre en su cadencia
oscura.

 

 


VIVIENDO DE UNA MUERTE

I.


Como el rumor de fiestas se aleja hasta perderse mientras crece el frío

y los recuerdos sollozan dulcemente como
invisible río,

como el dolor de fiestas donde el amor
inasible juega y danza

para luego morir en el hastío

así se fuga tu presencia cuando ansío

reposar para siempre en el capricho de tus
besos.

II.

Devuélveme los días del engaño sonriente

de la ilusión que hace posible los paisajes

de la esperanza que torna elásticos los
pasos

del júbilo que irradia en las pupilas como
soles negros.

Es posible el amor sin un engaño?

Es posible la vida sin mistificar la muerte?

Que este amor muera lentamente

para que yo pueda vivir al menos de una
muerte.

 

 


INVITACION DEL SILENCIO

Los bosques me llaman en el silencio lunar

y el mar que besa sumiso playas vírgenes

y la noche salvaje sólo turbada por
luciérnagas

y los árboles de la selva sagrada siempre
verdes.

Desde allí ¾ en un susurro de frondas y de
aguas¾

me llama la muerte con su canción de
paraíso

me solicita el silencio de los trinos y el
follaje

me canta la paz de las repeticiones y los
ciclos

y un vuelo de aves migratorias me hace
señas desde lejos

como pañuelos negros o confusos signos de
viajes imposibles.

 

Sin embargo, cómo reposar sin la
perspectiva de un combate

cómo amar sin la amenaza del odio

y cómo soñar sin el desafío de la miseria
de las calles?

De dónde entonces tanta fuerza de este
llamado arcano

de esta fascinación callada cuando miro las
montañas a lo lejos?

Tal vez sea la infancia la que clama

o el retorno a la entraña primordial lo que
me embriaga

en esa canción de muerte con rumor de
paraíso.

 

 


VAGABUNDO
(1)

Reducido a la profundidad de sus silencios

se hunde en la presencia de todos los
paisajes

en su aparente misterio o revelación
aplazada

donde quizás hay algo oculto desde siglos

en el palpitar secreto que apenas aflora

y por eso ama la noche orqestada y suntuosa

donde tal vez otra espera acecha esta espera

cuando cree escuchar un respirar difuso

de animales furtivos heridos por la luna

de almas extraviadas por el viento y la
música

de asesinos cansados de retornar al sitio

en el que un árbol señala ensimismado.

 

Aferrado a su centro el solitario aguarda

la esperanza y el grito, el golpe de la
sangre.

El demonio ¾ la máscara¾ acecha su propio
cuerpo

llora por las nostalgias y suspira por odios

fatigado de espejos y de infiernos lujosos.

 

 

 


SENSUALIDAD
NOCTURNA

La lluvia hace sonoras las distancias

restablece la noche.

Su olor frío de cielos bajos y difusos
invade

como un remordimiento que traspasa las casas

allí donde los cuerpos se anudan a tientas

y una ventana recoge el vasto lamento de los
grillos.

 

Solicitado en mi centro bajo la luna
compasiva

escucho sofocantes alientos confundidos

la morosa salmodia de los besos gastados

la espesa turbulencia el espasmo haciendo
presa

la calmosa asechanza las iglesias
profanadas.

 

Un ronco susurro me socava sordamente

una raíz viscosa penetra en aguas gruesas

un gemido de jóvenes estranguladas con
dulzura

de sacristías macilentas donde hermosos
demonios

trenzan sus largos músculos a la luz de los
cirios.

 

Como una marea llegan hasta mí esos ecos

exhalando aromas espesos de flores
sepultadas.

Velando el curso voluble de días enlutados

recorro estancias sordas para un
interminable olvido

hacia callejuelas solas que desembocan en la
noche.

 

Viajero taciturno y espectador perpetuo

sobrevivo en los ecos de felicidades ajenas.

Por las noches converso largamente con mis
muertos

y permanezco extasiado ante armarios
polvorientos

y álbumes dorados por un recuerdo
innombrable.

Me embriago de traiciones y de besos infames

como un vino espeso donde se acendran
abismos

con estrellas ya muertas y soles
agonizantes.

 

 

 

 


RIO
DE LA MAGDALENA

En la playa sin huellas del gran río,

en los pantanos donde los sapos adoran a la
luna,

en los caminos desdibujados por la ausencia

donde el diablo incita al crimen al
labriego,

soy el enlutado que absorbe el lánguido
esplendor

hechizado por las emanaciones de las grandes
marismas,

el sacerdote de la selva y el sollozante

que mira con ojos dilatados por la
melancolía,

el fugitivo de la ciudad que ahora espera

a la noche felina de orquídeas moradas.

A lo lejos en medio de la radiosa suavidad

una multitud de amigos difuntos se despide

desde los lagos estriados de sangre del
crepúsculo

mientras una procesión de ahogados se
desliza

sobre la beatitud de las aguas del gran río

hacia un mar definitivo y sin orillas.

 

 

 

 



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