A MI PATRIA

¡Pobre patria, como sufres, como lloras!

Es tu manto de pesares,

Tu diadema de amargura,

¡Pobre patria como sufres, como lloras

En tu negra desventura!

Ya tus campos no sonríen

Al destello de la aurora,

Los trigales de Mies rubia

Doradores de laderas

Ya no brindan al labriego

La cosecha redentora

Que premiaba sus fatigas

Y alivia sus congojas;

Fenecieron las semillas

Y en tus surcos patria amada,

Se ven solo muchas ruinas,

Mucha sangre congelada;

Mucha sangre de tus hijos, mucha sangre

Que sediento el sol calienta

Sobre valles y montañas

Mucha sangre a cuyo aliento

Van los cuervos y los buitres

A romper pobres lórigas,

A obradar augustos cráneos,

A saciarse con entrañas

Mucha sangre por doquiera

Salpicada con el llanto

Que lo huérfanos derraman;

Mucha sangre que se mezcla

Con los lloros infinitos

De las vírgenes a solas

Por sus pobres padres ruegan

Mucha sangre en que se aúnan

Las congojas del anciano

El clamor de la inocencia

La oración de los proscritos

Y el sollozo soberano

De las madres, las esposas

Esos seres sin consuelo

Que clamando por doquiera

Un alivió a sus congojas,

Hallan sordo, sordo el campo,

Sobre el monte, sordo el monte, sordo el cielo

………………..

¡Pobre patria quien pudiera!

A las garras sustraerte

De tus guerra fraticidas

Quien pudiera condenarlas

Al sepulcro de las cosas,

Al cubil del la impotencia………!

Quien pudiera, dulce patria

Y en anhelo soberano

En los carriles de progreso

Verte púdica y dichosa

Derramando con tu mano

Por doquiera tus auroras

Tus auroras de alegría

Que vendrán desde tu cielo

Como radios de armonía

Dulce patria quien pudiera

Más el intimo deseo

En tus hijos no germina

Hay presagios siempre negros

Hay pronósticos de ruinas

Van los odios por los campos desatados,

Y entre en tétrico lamento que se escucha

Hay horribles juramentos pronunciados,

Hay acuerdos muy amargos de esta lucha

De esa lucha que nosotros, inhumanos

Encendimos olvidados

Olvidados de que fuésemos hermanos

¡Oh! los lúgubres desastres

De las lidias maldecidas

¡Oh! las causas que así abaten

¡Oh! Las guerras fraticidas

1901

- ¡Bellos! Dije yo

- ¡Y amargos! Murmuro Carlos.

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