EL ARZOBISPO CAICEDO Y FLOREZ
No con el auge de esplendor del talento del doctor Saavedra, pero sí en razón de la categoría de su puesto, la historia recordará para siempre al Arzobispo D. Fernando Caicedo y Flórez, que se nos muestra como hombre de bondadoso carácter y amigo de mejoras. No solo tiene la particularidad de que fue el primer Arzobispo de la República, sino la de que él inició y llevó a cabo la construcción de la Iglesia Metropolitana que hoy se levanta al costado oriental de la plaza principal de la ciudad. Escribió las Memorias para la historia de la Iglesia Metropolitana de Santafé de Bogotá, publicada en 1824, obra en donde describe la construcción del nuevo templo, analiza sus mejoras y agrega la lista cronológica de los prelados y da noticia de su vida y hechos.
Le tocó al señor Caicedo y Flórez presenciar y dirigir el acto de trasladar los restos de D. Cristóbal de Torres, fundador del célebre Colegio del Rosario de la iglesia catedral, en donde se encontraban depositados, a la Capilla del Colegio. Esa traslación se hizo por orden expresa consignada en el testamento del fundador de tan útil plantel, y se efectuó con gran solemnidad y concurrencia de gentes e intervención de las primeras autoridades, el día 3 de noviembre de 1793. La oración en alabanza de D. Fray Cristóbal de Torres la pronunció el doctor Caicedo y Flórez, y fue impresa en la imprenta Patriótica, con las dispensas necesarias, en un folleto de 52 páginas.
El mismo doctor Caicedo publicó en un abultado folleto su Manifiesto en defensa de la libertad e inmunidad eclesiástica, presentado a la Suprema Junta de Gobierno el 8 de febrero de 1811.
Eclesiástico de no menos viso que el doctor Caicedo fue el presbítero doctor Manuel Mariano del Campo Larraondo y Valencia, hijo de Popayán, y el gran cultivador de la poesía, quien vio la luz el 12 de abril de 1772. Por causa de los azares de la guerra de independencia, hubo de andar prófugo y escondido en las inmensas soledades de nuestros bosques. El aislamiento y la contemplación de la naturaleza, uniéndose a la aflicción natural de su espíritu, le impulsaron a comunicar al papel los frutos de sus ejercicios intelectuales. A su "querida, discreta y virtuosa sobrina", la señora Matilde Pombo de Arboleda, le 1 dedicó su biografía, escrita por él mismo en versos endecasílabos pareados, y además de esta, produjo su pluma las siguientes, todas las cuales fueron impresas.
Ensayos de un drama colombiano relativo a la transformación política del Estado en 1810. Breve discurso sobre la libertad de cultos, dirigido al Congreso Constituyente de Colombia. Compendio de la Doctrina Cristiana, en verso fácil, para el uso de las Escuelas primarias de Popayán. Compendio de máximas y pensamientos cristianos, morales, políticos y filosóficos en verso mayor. Compendio de la Moral Cristiana.
Tornando al aspecto general en que debe ser considerada la oratoria sagrada de aquellos tiempos, no se busque peregrina originalidad ni gran esfuerzo de dicción, ni su naturaleza misma consciente tales acicalamientos, hay algunas, sin embargo, paga del gusto clásico y más adecuadas a resistir aún hoy mismo lectura, y muchas otras demostrativas de la ilustración y conocimientos de los autores.
Para dar ensanche al capítulo de oratoria sagrada, y llevados del deseo de difundir noticias bibliográficas, copiamos en seguida la portada de unos pocos sermones, relegando otros, para mejor ocasión.
Sermón predicado en la Iglesia Catedral de la ciudad de Santafé de Bogotá el día 24 de febrero de 1805, en la solemnidad de acción de gracias que con asistencia del excelentísimo virrey, de todos los tribunales y de los individuos de la expedición de la Vacuna y su vicedirector D. José del Saivany, celebrada para manifestar el reconocimiento de este Nuevo a Dios y al Rey, por este beneficio. Lo pronunció el doctor D. Andrés Rosillo y Meruelo, abogado de la Real Audiencia de este Reino, comisario segundo del Tribunal de la Inquisición en todo el Arzobispado, Catedrático de prima de Sagrada Teología, rector y regente de estudios en el Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario del Real Patronato y canónigo magistral de la Santa Iglesia Metropolitana de esta Corte. Con las licencias necesarias. En la Imprenta Real, por D. Bruno Espinosa de los Monteros. Calle de San Felipe. Año 1805. 42 páginas.
Discurso sobre el triunfo de Buenos Aires contra los ingle sea, obtenido el día 5 de julio de 1807, predicado en la Santa Iglesia Metropolitana de Santafé; en la fiesta de acción de gracias que ha consagrado el M.V.D., y Cabildo Eclesiástico, con asistencia de los excelentísimos señores virreyes, Real Audiencia y demás tribunales, clero y nobleza. Por el Dr. D. Antonio de León, Medio Racionero más antiguo en ella. El día 22 de febrero de 1808. A expensas del mismo predicador. Con las licencias necesarias. En la Imprenta Patriótica de Santafé de Bogotá. Calle de los Carneros, año de 1808. 35 páginas.
Oración que en la solemne fiesta de acción de gracias a Dios Nuestro Señor por las señaladas victorias que por el Patrocinio de María Santísima Nuestra Señora, consiguieron las armas españolas contra los ejércitos del usurpador Napoleón Bonaparte. Celebró el cura de la Parroquia de Nuestra Señora de las Nieves de Santafé de Bogotá, capital del Nuevo Reino de Granada. Pronunció D. Joseph Antonio de Torres y Peña, cura doctrinero del pueblo de Tabio, y da a luz el mismo cura interino D. Santiago de Torres y Peña, abogado de la Real Audiencia Pretorial y Chancillería Real del Nuevo Reino, dedicándolo al M. I.C.J. y R. de esta M.N.M.L.C., con las licencias necesarias. En la Imprenta Real de Santafé de Bogotá. Año de 1809. 40 páginas.
Sermón de la dedicación de la Santa Iglesia Catedral Metropolitana de la capital de Santafé de Bogotá, dispuesto y predicado por el R.P.M. Fray Miguel Antonio Escalante, Padre de provincia y capellán de la Sagrada Religión de Hospitalarios del Patriarca y Padre de Pobres, San Juan de Díos. Con aprobación del ordinario. Impreso en la de José Manuel Salazar, carrera de Santa Clara, número 51. Año de 1823.
Oración que en la fiesta celebrada el 28 de octubre del presente año, en la villa de Zipaquirá, en conmemoración del cumpleaños de su excelencia el Libertador-Presidente, Simón Bolívar, pronunció el doctor Nepomuceno Jiménez, catedrático delatinidad, matemáticas y moral, por el Supremo Gobierno. Bogotá. Imprenta de Roderick y Salazar: calle de San Felipe. 1829. 14 páginas.
