El baúl de Eulalia Zambita más guapa no pisa esta tierra, que Eulalia la hija de la cocinera. Es una muchacha gordita y morena, que canta, que ríe, que baila, que juega.... Y anda tan mimada en la casa, ella, que se cree señora de vidas y haciendas. Tiene un baulito que le dio la abuela y en él guarda cosas que a nadie le muestra. Como es a hurtadillas que lo abre y lo cierra, cada vez que lo hace con mucha cautela, atisba la niña que nadie la vea, y esconde la llave detrás de una piedra. Yo que maliciaba de la astucia aquella, una vez metime detrás de la puerta y aquel su secreto quedó de mi cuenta. Ay! Dios me perdone la falta con ella! Que cuando la niña cantando unas vueltas, camino del pozo, salió por la huerta, temblando de miedo por aquella ofensa, dejé el escondite me llegué a la piedra, saquéme la llave, abri a la ligera y vi lo que guarda la niña morena en el baulito que le dio la abuela. ¿Quieren que les diga cuáles son las prendas que oculta ? Pues oigan, y mucha reserva: Una cruz de plata que al cuello se cuelga, y le luce tanto por ser tan morena. Unos pañuelitos con flores y letras, un anillo, un peine, un frasco de esencias. Un lazo precioso de cintas de seda, un par de zarcillos en forma de almendras, de una rosa blanca las hojitas secas. Un espejo roto como que dijera: «En m media luna mírate, morena» Y en una de lata cajita pequeña, atada con hilos color de violeta, lo más bien doblada y oliendo a reseda, una carta ¡ah picara! Bien supe tu treta, por algo era Que con tánta cautela guardabas la llave debajo la piedra. Y quien la conoce ! Si ustedes la vieran que duerme al rincón y juega a muñecas. Yo, que vi la carta, y recuerdo de ella, voy a dar la copia al pie de la letra : Señorita Ularia, mi cerida nergra, con cuánto to gusto tomo la pulma en la mano pa desite que la mía es buena adios las garcias y que al recidbo esta tin cuentres gozando de cabal usensia, como mo mi figno amor lo deseda Esta pa desite mi cerida prrenda que ll0 lla si toy po la cosa aquella, qui unamos los bincolos di amor po liglesia recebir del santo martimonio esta bendisión nusial que tanto deseda P. J., que vive pensando en su eisetera, que yo ya si aseto, que si tud asetas Ularia por dios te juro por esta t que sois la mujer que teneís mas juerza di imán pa atraer y qui asta que muera y vagie a la tumba ti amaré contesta disijo persisa- mente....» (aquí la letra casi no se entiende por lo patiabierta....) Terminando luégo con un !ay! de a leguas, un corazoncito que parte una techa y estas dos que copio sentidas endechas : «Ularia, dije, se perdió en el aidre tan duse nombre, dolatradamente y en un asul di un ancho firmemente Ularia vide un angel escrebir». «Boca de rosa mapola, ojos deurora selestre, tú sois única mujer qui ama mi alma en el mundo este» La firma no pude saber de quién era: por clara la tinta por la mala letra....Y en fin, por el miedo de que a11i me vieran.... Y asi a toda prisa la carta dobléla, metila en la caja, la caja cerréla, volviendo la llave debajo la piedra.... Yo, que sé. guardar en todo reserva, suplico el secreto me guarden con ella, porque si lo sabe, Virgen de la Cueva! Cuál seria la bulla! ¡Huy la gazapera que armara conmigo la niña morena ! |