JULIO DE FRANCISCO


Nacido en el interior de una antigua familia Bogotana en 1864, Luis de Francisco se movió en su juventud entre los altos círculos de la ciudad. Había realizado escasos estudios, pero acostumbraba, por cuenta propia, realizar muchas lecturas. Muere en 1903, a los 39 años en Bogotá. Sus amigos de bohemia lo veían en un actuar delicado y era él, según comentan, "el que ponía un tono de gentileza en todas cosas en que debiera brillar la sencillez unida a la gracia y la belleza". Cuando se organizaban convites de elegancia en la casa de la Gruta Simbólica, se le encargaba la disposición de los últimos detalles. Su inteligencia se manifestaba en la facilidad que tenía para improvisar décimas y acertijos, a la vez que cantaba e interpretaba la guitarra. Era visto por sus compañeros como un ser muy frágil que gustaba de las relaciones sencillas y los amores quebradizos. A caballo o a coche, salía de la ciudad a disfrutar de comidas campestres. Su gran sentido de observación le permitió no caminar en vano por las calles, parques y plazas de su ciudad, donde captaba con su escritura, vida y personajes que con el paso del tiempo no demorarían en desaparecer, para dejarlos como prueba de la captación de la fugacidad, en el libro Perfiles, en el cual un soneto como "El santafereño", tomado acá sólo en parte, marca como estilo el gusto de época para hacer escritura: "Capa con ancha vuelta de terciopelo;/ calzado que reñido va con la moda; el heráldico anillo que en regia boda/ llevó hace más de un siglo su bisabuelo.// El progreso y sus triunfos le causan hielo;/ la actual literatura no le acomoda;/ y al pasar por su lado la gente toda/ lo mira como planta de extraño suelo.// Cuando después del almuerzo duerme la siesta/ en la vetusta silla de sus mayores,/ sueña con los placeres de antigua fiesta;// y deplora esos tiempos ¡tiempos mejores!/ en que al son de guitarra, por toda orquesta,/ cantaban a sus niñas los trovadores".

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