La poesía popular colombiana y sus orígenes españoles
Andrés Pardo Tovar
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CAPÍTULO IV
HACIA UNA CLASIFICACIÓN SISTEMÁTICA DE LA COPLA COLOMBIANA

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Pauta obligatoria para muchos folcloristas hispanoamericanos, por lo que dice a la clasificación de los cantares populares, ha sido la que estableció don Francisco Rodríguez Marín en una obra fundamental sobre el tema que nos ocupa: su vasta compilación de Cantos populares españoles. Así en el caso de José Antonio León Rey, quien en la Introducción a su cancionero Espíritu de mi oriente, tantas veces citado y utilizado aquí, declara lo siguiente: —"Nuestra colección no tendrá otro mérito distinto de la fidelidad y el haber logrado clasificar tan variado material, siguiendo en esto la nomenclatura del ilustre español don Francisco Rodríguez Marín, aunque con modificaciones qué nos parecieron necesarias en nuestro medio".

Pero las técnicas folclóricas han avanzado mucho desde los lejanos tiempos de Rodríguez Marín. Hemos consultado, además las clasificaciones que —no ya de la totalidad de las manifestaciones poéticas de carácter popular, sino simplemente de la copla suelta— proponen diversos compiladores y comentaristas colombianos y extranjeros. Así, entre otros, la del notable folclorista argentino Juan Alfonso Carrizo, quien clasificó la copla argentina en numerosas categorías: Históricas, Religiosas, Piropos, Asencias, Desdenes, Requiebros, etc. Salta a la vista que esta "clasificación" dista mucho de ser lógica.

Si se pretende elegir un sistema de clasificación con el fin de ordenar un determinado material de carácter folclórico, lo primero será analizar este material. Lo segundo, establecer un criterio de clasificación, derivándolo de dicho estudio. Lo tercero, recurrir a los procedimientos taxonómicos adoptados en las nomenclaturas botánica y zoológica, determinando los géneros fundamentales y estableciendo luego, para cada uno de ellos, las respectivas especies.

Esta labor, de suyo muy compleja, no puede adelantarse en forma apriorística, sino que tiene que surgir de un detenido examen del mayor número posible de "ejemplares" o "individuos". Que en nuestro caso son los innumerables cantares colombianos cuya estructura estrófica corresponda a lo que en su sitio definimos como "copla", género cuya espontaneidad y libertad explica el que haya sido y siga siendo el preferido por nuestros campesinos para la expresión de sus estados anímicos.

Base criteriológica de la clasificación que de la copla proponemos aquí es, en primer término, su índole, su carácter; en segundo lugar, su tema y, por último, su intención. Es decir, primero la objetividad y luego la subjetividad de su contenido. Nos atrevemos a creer, después de una larga labor que ha implicado muchos planteamientos y replanteamientos, que cualquiera de las coplas colombianas hasta ahora conocidas cabe dentro de alguna de las diez clasificaciones mayores o generos que a continuación se enumeran: 1. Ambientales; 2. Costumbristas; 3. Amorosas; 4. Humorísticas; 5. Satíricas; 6. Psicológicas; 7. Dramáticas; 8. Religiosas; 9. Sentenciosas, y 10. Paradójicas.

Establecidos así los géneros, nos dimos a la tarea de encontrar las especies, siguiendo el clásico criterio del género próximo y diferencia específica, que a pesar de todo continúa siendo un instrumento clarificador y ordenador por excelencia. Y encontramos así 3 especies dentro del primer género; 13 dentro del segundo; 10 en el tercero; 6 en el cuarto, y en el quinto; 7 para el sexto; 4 para el octavo, y 3 para el noveno y décimo.

Cada vez que llegaba a nuestros oídos o caía en nuestras manos una nueva copla, estudiábamos su exacta ubicación. Al no encontrarla, modificábamos nuestros esquemas básicos. Y así hasta el momento de redactar el presente estudio. No aspiramos, sin embargo, a imponer nuestra clasificación, ni tampoco a presentarla como algo definitivo e inmodificable. La estimamos, esto sí, como la más completa y sistemática de las que hasta el presente se han adoptado en Colombia.

1. Una clasificación "decimal"

Resultaría en exceso dispendioso explicar la razón de ser de cada una de las clasificaciones y subclasificaciones que se establecen a continuación. Ellas se explican por sí solas, sobre todo a través del repertorio de "muestras" o ejemplos que complementa el cuadro general.

Repetimos que el problema consistía en poder agrupar inicialmente todas las coplas colombianas conocidas por nosotros dentro de un determinado número de géneros. La nomenclatura y el número de estas clasificaciones mayores no se estableció de antemano, sino que fue resultando de una lenta y cuidadosa labor de ubicación desprevenida. Lo que implicó innumerables rectificaciones, reagrupaciones y cambios de nomenclatura.

Vino luego la tarea de determinar las distintas variedades o especies que comprendía cada género, y esta labor fue todavía más dispendiosa y lenta que la inicial. El resultado de este trabajo metódico es el que aquí se presenta.

CLASIFICACION DE LA COPLA COLOMBIANA

1. Ambientales:
1.1. De ambiente abstracto.
1.2. De ambiente concreto.
1.3. Toponímicas.

2. Costumbristas:
2.1. De salutación y pleitesía.
2.2. De conjuros y medicinas.
2.3. De compenetración ambiental.
2.4. De infortunios y percances.
2.5. Alusivas a fiestas y danzas tradicionales.
2.6. Alusivas a los cantares y a sus intérpretes.
2.7. Alusivas a instrumentos musicales típicos.
2.8. Alusivas a utensilios, bebidas y alimentos típicos.
2.9. Alusivas a oficios y labores tradicionales.
2.10. Alusivas al matrimonio y al ambiente hogareño.
2.11. Alusivas a la fauna y la flora regionales.
2.12. Alusivas al partidismo político.
2.13. De carácter histórico y patriótico.

3. Amorosas:
3.1. Eróticas.
3.2. Picarescas.
3.3. Insinuantes.
3.4. Nostálgicas.
3.5. Idílicas.
3.6. Madrigalescas.
3.7. De despedida y de ausencia.
3.8. De olvido.
3.9. De amor secreto.
3.10. Elegíacas.

4. Humorísticas:
4.1. De animales.
4.2. De edades y situaciones.
4.3. De tipos y personas.
4.4. Burlescas.
4.5. Extravagantes y disparatadas.
4.6. Elusivas o sibilinas.

5. Satíricas:
5.1. De carácter despectivo.
5.2. De celos y desdenes.
5.3. De antagonismo familiar.
5.4. De antagonismo sexual.
5.5. De antagonismo social.
5.6. De antagonismo regional.

6. Psicológicas:
6.1. Relativas al proceso y actitudes del amor.
6.2. Relativas a la vejez y a la muerte.
6.3. Indicativas de la malicia nativa.
6.4. De afirmación vital.
6.5. De contumelia e invectiva.
6.6. Desafiantes.
6.7. Donjuanescas. 

7. Dramáticas:
7.1. De angustia y de dolor.
7.2. De soledad y desolación.
7.3. De vindicta.
7.4. De asunto fúnebre.

8. Religiosas:
8.1. Invocatorias.
8.2. De santos, advocaciones y devociones.
8.3. Piadosas.
8.4. Místicas.

9. Sentenciosas:
9.1. De aleccionamiento vital.
9.2. De aleccionamiento moral.
9.3. De aleccionamiento religioso.

10. Paradójicas:
10.1. De experiencia vital.
10.2. De contenido amoroso.
10.3. De contenido trascendental.

2. Repertorio de muestras

Las coplas elegidas para este muestrario ejemplar han sido tomadas de las obras citadas a lo largo del presente estudio. Y especialmente, de las compilaciones de Restrepo, Quiñones Pardo, León Rey, Benigno A. Gutiérrez y Juan de Dios Arias. No utilizamos las contenidas en las Cantas del Valle de Tenza ( 1 ) por ser el fruto de una actividad estimulada y no de un sentimiento popular espontáneo. Fuente de documentación oral sumamente valiosa ha sido para nosotros, igualmente, la vigorosa memoria del maestro Jesús Bermúdez Silva, ilustre sinfonista colombiano. Y también, el texto de algunos antiguos bambucos.

Para mejor tipificar o ilustrar ciertos matices, dentro de cada clasificación menor o especie se citan varios ejemplos, numerándolos con letras minúsculas. Indicadas las fuentes generales de este repertorio, no hemos creído del caso especificarlas en detalle. No sobraría advertir, sin embargo, que hemos tomado varias de las que algunos escritores costumbristas del siglo pasado incorporaron en sus obras: 2.3., por ejemplo, figura en Manuela, la célebre novela de Eugenio Díaz. Y que varias de las estrofas que aquí figuran son versiones más o menos literales de coplas españolas: así, 3.1., que es una joya de fino y audaz erotismo.

1. Ambientales:

1.1. Mi verso lo hago en la cumbre
con neblina y frailejón,
con el humo de las quemas
y el jugo del corazón.

1.2. Ya va cayendo la noche
por los cerros de El Balcón,
y se llenan de tristeza
monte, rancho y corazón.

1.3. De Chiquinquirá, los tiples;
las sillas, de Chocontá;
del Cauca, los arequipes
y sal... de Zipaquirá.

2. Costumbristas:

2.1. A quién se le canta aquí
y a quién se le dan las gracias?
Al patrón que está presente
y es el dueño de la casa.

2.2. a) San Pablo: si Dios te hizo
tan grande y tan milagroso
líbrame de las culebras
y de animal ponzoñoso.

b) El remedio que te doy
es uno que no rebaja:
si te duelen los riñones,
tomá l’agua’e la cerraja.

2.3. A los montes me retiro
a hablar con los pajaritos,
porque ellos sí me contestan
aunque son animalitos.

2.4. Adiós, cárceles de Antioquia
donde me han tenido preso;
adiós, señor carcelero,
saludes le dejo al cepo.

2.5. El baile del torbellino
ha de bailarse versiao.
Adentro los de corrosca
y áhi sós, camisón rosao!

2.6. a) Muchas veces el que canta
no lo hace por ‘tar contento,
sino es por esimular
las quejas, del sujrimiento.

b) Cante, cante, compañero,
que a cantar fue que vinimos;
cuándo no hemos de pagar
la yuca que nos comimos.

2.7. El tiplecito que toco
tiene lengua y sabe hablar;
solo le faltan los ojos
para ponerse a llorar.

2.8. a) Con palanca potriquera
me embarqué para Condoto,
y cuando llegué a Mandinga
todo era puro alboroto.

b) El aguardiente de caña
nacido de verdes matas,
al hombre de más valor
lo hace andar en cuatro patas.

c) El chocolate es un santo
que de rodillas se muele;
con la mano es que se bate,
mirando el cielo se bebe.

d) Mi máma se llama arepa
y mi taita máiz tostao,
y un hermanito que tengo
se llama plátano asao.

2.9. Trapiche, molé y molé;
molé la caña pasada,
moléla a la media noche,
moléla a la madrugada.

2.10. a) Mucha lástima le tengo,
a la mujer que se casa,
porqu’el marido la quere
para escoba de la casa.

b) Ah lástima que mis hijos
se murieran tan chiquitos!
Pero nos queda el consuelo
que tamos tuavía mocitos.

2.11. El toche canta en los mangos
y la mirla en los guayabos,
y tú me miras de lado
como miran los venados.

2.12. Ya cantan los pajaritos,
ya cantan en los maizales;
cuando nació Jesucristo
nacieron los liberales.

2.13. La semilla colombiana
se ha demorado en nacer,
pero supo florecer
de la noche a la mañana.

3. Amorosas:

3.1. Cuándo estaremos, mi vida,
como los pies del Señor:
el uno encima del otro
y un clavito entre los dos.

3.2. A Cartagena me llevan
yo no sé por qué delito:
por una papaya verde
que picó mi pajarito.

3.3. Decíme si me querés,
no m'estés atormentando,
que vos no sos purgatorio
pa que me tengás penando.

3.4. A fuego mandan tocar
las campanas del olvido.
Cómo quieren apagar
fuego de amor encendido?

3.5. Debajo del pomarroso
te sentarás a coser
camisitas y pañales,
pa por si acaso, mujer.

3.6. Entre la noche sombría
tus ojos negros brillaron
y hasta los gallos cantaron
creyendo que amanecía.

3.7. a) Adiós, casita de paja
empaladita a manojos;
adiós, vida de mi vida,
cuándo te verán mis ojos?

b) Mis amore’no t’aquí,
mis amore’ t’en Tumaco:
ay Dio mío, pretáme vida
pa vela siquiera un rato!

c) Yo tengo mi corazón
como la noche que llueve,
ausente de un bien que adoro,
sin saber si vive o muere.

3.8. Debajo de unos naranjos
escuché tus juramentos:
como aroma de sus flores
se los llevaron los vientos.

3.9. a) A las más altas estrellas
mis suspiros van a dar:
y vos que vivís tan cerca
y no los sentís pasar!

b) Por aquella qu’está allí,
por esa m’estoy muriendo;
ella no sabe de mí,
pero yo la estoy queriendo.

3.10. Te alzaba como a una niña
por la quebrada al pasar:
muerta, mis brazos tan torpes
no te pudieron llevar.

4. Humorísticas:

4.1. El pájaro mochilero
le preguntó al diostedé:
—Con ese pico tan largo,
cómo come sumercé?

4.2. a) Las agüelas cuando sujren 
se consuelan al contao
rezando sus cinco casas
y tomando su cacao.

b) Cuando yo era chiquitico
me daban panela y queso,
y ora que estoy grandecito
me dan con un rejo tieso.

4.3. a) Yo no me caso con viuda
aunque la vistan de seda,
porque mula que otro amansa
algún resabio le queda.

b) Las blancas huelen a piña
y las morenas a clavo,
y las negras, negras, negras,
a gallinazo mojado.

4.4. Este no es de por aquí,
este es de Capitanejo:
no le creció más el coto
porque n’hubo más pellejo.

4.5. a) Anoche a la media noche,
antes de cantar el gallo,
bramaba la sota de oros
y relinchaba el caballo.

b) El marrano en el balcón,
la señora en el chiquero;
el gallo cargando leña
y el burro en el gallinero.

4.6. Tengo un dolor no sé dónde!
nacido de no sé qué;
sanaré yo no sé cuándo
si me cura quien yo sé. 

5. Satíricas:

5.1. El valor de mi compadre
es valor tan de lo jiero,
que cuando se topa solo
él mesmo se tiene miedo.

5.2. a) A un amigo llevé yo
donde una que mucho amaba,
y aprendió tanto el camino
que después él me llevaba.

b) Dejá esa sonrisa vana,
que no hay mucho de ti a mí:
lo que hoy eres, ayer fui;
lo que soy, serás mañana.

5.3. Los enemigos del alma
todos dicen que son tres,
y yo digo que son cinco
con mi suegra y mi mujer.

5.4. Las mujeres son el diablo
y el mismo demonio son:
cuando salen a la calle
ya salen con su intención.

5.5. Si vieres comer a un blanco
de algún negro en compañía,
o el blanco le debe al negro
o es del negro la comía.

5.6. En Chiquinquirá, la gloria;
en Bogotá, medio cielo;
en Tunja es el purgatorio
y en Sogamoso el injierno. 

6. Psicológicas:

6.1. a) El bejuco cuando nace,
nace hojita por hojita;
así prencipia el amor,
palabra por palabrita.

b) Cuando dos se están queriendo
y se topan en la iglesia,
ella se hace la bobita
y él agacha la cabeza. 

6.2. a) Probe, probe la viejita
y también probe su viejo:
para no sentir pesares
escondieron el espejo.

b) Yo no sé cuándo ni cómo
vendrá la muerte por mí:
que venga cuando ella quiera,
que estoy dispuesto a morir.

6.3. A mí me llaman el bobo
porque el bobo me hice un día;
algún día se acordarán
del bobo y su bobería.

6.4. Sobre los llanos, la palma;
sobre la palma, los cielos:
sobre mi caballo, yo...
y sobre yo, mi sombrero.

6.5. Los alares de tu casa
me han dicho que no los pise,
y los tengo de pisar
y también al que lo dice.

6.6. Yo no soy de por aquí,
que yo soy del otro lao;
yo solo canto con hombres
y no con rabipelaos.

6.7. Ninguno me supirite
porque yo también soy gallo:
en el corral de mis yeguas
no me relincha caballo.

7. Dramáticas:

7.1. Ah dolor, pero ah caramba!
Cómo no voy a llorar,
si una sóla vida tengo
y me la quieren quitar?

7.2. Ya se murieron mis perros,
ya mi rancho quedó solo;
ahora me muero yo
para que se acabe todo.

7.3. Cascabel, cascabelita,
que andás puel cañaveral:
picále al patrón las patas
ya qu’él pisó mi rosal.

7.4. El tiple estaba en l’orilla;
el perro, late que late;
y abajo, en el remolino,
el jipa y un alpargate.

8. Religiosas:

8.1. Por ser la primera vez
que yo en esta casa canto,
gloria al Padre, gloria al Hijo,
gloria al Espíritu Santo!

8.2. a) Me dijo San Antoñito
al verme tan triste y sola:
—Ya le tengo su encarguito,
vaya pensando en la boda.

b) Esa Virgen del Amparo,
patrona de Chinavita,
cuando va a hacer un milagro
se pone coloradita.

c) Cuando recés tu rosario
y llegués al pasador,
decíle a Dios que nos libre
de no tenernos amor.

8.3. La pena que a mí me mata
es negra como una peña,
pero me la ha de quitar
la Virgen chiquinquireña.

Al salir la boca’el monte
se divisa la güeltiá:
me acordé de ti Dios mío,
en esta projundidá.

9. Sentenciosas:

9.1. a) Tras un cerro viene un llano,
tras un llano, un precipicio;
tras un amor mal pagado
viene otro que quita el juicio.

b) Quien bebe agua en calabazo
y se casa en tierra ajena,
no sabe si bebe sapos
o si lleva mujer buena.

9.2. El amigo verdadero
debe ser como la sangre,
que acude siempre a la herida
sin esperar que la llamen.

9.3. Para todos amanece,
para mí no ha amanecido;
para mí amanecerá
cuando Dios juere servido.

10. Paradógicas:

10.1. Al tiempo le pido tiempo
y el tiempo tiempo me da,
y el mismo tiempo me dice
qu’él me desengañará.

10.2. a) Soñé que el fuego se helaba,
soñé que la nieve ardía:
mira qué cosas soñé
que hasta soñé que eras mía.

b) Vivo diciendo y no digo;
vivo, sin decir, diciendo:
vivo queriendo y no quiero,
vivo, sin querer, queriendo.

10.3. Yo vide llorar la risa
y al gran tesoro en pobreza,
vide quemar la justicia
y temblar la jortaleza.

3. Combinaciones temáticas

El anterior muestrario bastaría para dar idea aproximada acerca de la riqueza temática y expresiva de la copla colombiana. Lo que se acusa aún más si se considera que existen innumerables coplas que participan de las características propias de dos o más de las especies establecidas en la anterior clasificación. Es decir, que tienen un carácter complejo por lo que dice a su índole, a su tema y a su intención. Al respecto, examínense los siguientes ejemplos, que podrían multiplicarse indefinidamente:

a) Yo vide a San Jeronímo
con los otros apostóles,
comiéndose unos platános
debajo de unos arbóles.             (8.2. - 4.4.)

b) Anoche dormí con ella:
ni siquiera la besé;
por la mañana me dijo:
Ah pendejo qu’es busté!            (3.1. - 4.2.)

e) Bajando la cuesta arriba,
subiéndola para abajo,
encontré a la vida mía
y se encaramó debajo.                 (3.1. - 4.5.)

Comentando el presente trabajo con un grupo de dilectos amigos, y ya en vísperas de su publicación, el doctor Luis Carlos Pérez —eminente penalista colombiano— citó la siguiente copla regional caucana:

d) Pensás que porque me río
la pena no estoy sintiendo;
pues también se quedan riendo
los que se mueren de frío.

Este cantar proviene de las tierras altas del Cauca y, específicamente, de los "páramos" andinos, altiplanos y cumbres situados a más de tres mil metros sobre el nivel del mar. Los campesinos que recorren a pie estas áridas regiones, y a quienes sorprende en ellas la noche, suelen protegerse de las inclemencias atmosféricas y de las bajas temperaturas improvisando lechos individuales con hojas de "frailejón" ( 2 ). Otros, rendidos de fatiga, se sientan a descansar en el ánimo de proseguir luego su camino. Pero les invade una somnolencia invencible, poco a poco pierden la conciencia de sí mismos y "mueren de frío". En sus rostros queda casi siempre una típica sonrisa estereotipada. Ahora bien: el hermoso cantar que nos comunicó el doctor Pérez es un admirable ejemplo de combinación temática, porque a tiempo que es ambiental, también lo es de carácter insinuante y de asunto fúnebre. De donde su fórmula numérica resultaría ser la siguiente: 1.2. - 3.3. - 7.4.

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( 1 ) Medina, Joaquín R., y Vargas Tamayo, José: Cantas del Valle de Tenza. Biblioteca del Folklore Colombiano. 3 volúmenes. Bogotá, 1949. El presbítero Medina, párroco de la población de Tenza hace ya algunos lustros, quiso compilar el rico cancionero tradicional de esa región boyacense, y al efecto pagaba una pequeña suma de dinero a los campesinos que le recitaban coplas. Solo que los feligreses superaron en ingenio a su pastor, y comenzaron a "producir" coplas por centenares. El resultado fue obvio: la "fabricación en serie" de estos cantares.( regresar a 1 )

( 2 ) Abunda esta planta en una sustancia análoga a la trementina y sus hojas —carnosas y felpudas— constituyen un excelente aislante térmico. Humboldt anotó que los impresores del Nuevo Reino de Granada usaban "la resina" del frailejón "para espesar sus tintas". (Cf. la obra Plantas útiles de Colombia, por E. Pérez Arbeláez. Sucesores de Rivadeneyra - Librería Colombiana, editores. Madrid, 1956, pág. 295). ( regresar a 2 )

 

 
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