IBÁÑEZ, CARLOS LUIS (Pamplona, Norte de Santander, 1956). Licenciado en español y literatura. Al presentar los poemas de su libro |Piel adentro, Beatriz Vanegas Athias nos abre esta nueva puerta: «La poesía es una llave para entrar al alma del ser humano; la poesía debe ser vivencial y nunca artificiosa. Si acaso el artificio se hace presente, llamémoslo mejor, trabajo de artesano de la palabra, obstinación por hallar la brevedad o la imagen ágil y certera que logre mostrarnos las realidades de siempre en versos inquietantes y bellos. Así lo corroboran éstos, inquietantes y bellos...».

 

IBÁÑEZ, JAIME (Manizales, 1919; Chía, Cundinamarca, 1979). Abogado de la Universidad Nacional, pero nunca ejerció esa profesión. En cambio, para bien de nuestras letras, fue el más generoso, jovial e inquieto del grupo que, contemporáneo de Piedra y Cielo, quiso dar impulso a las nuevas corrientes poéticas y exaltarlas en los mejores autores. Es así como fundó los cuadernos de Cántico. Ibáñez fue el mecenas y divulgador de este núcleo tan significativo. También fue director de Extensión Cultural y de la imprenta de la Universidad Nacional. Su actividad no tenía tregua: escribía crítica, novela y cuento, ensayo, teatro y, además, era pintor. Pero todas estas actividades exigían muchos contactos o lo que ahora se llama relaciones públicas, que lo llevaron a una estimulada bohemia (fue uno de los fundadores del café de artistas llamado La Perrilla, que hizo breve historia en un momento crucial de la vida bogotana) y de allí su desaparición en un sanatorio... Su obra narrativa ha sido aprovechada parcialmente por la televisión, y en ella se destacan |Cada voz lleva su angustia (1994); traducida al francés; |No volverá la aurora, Donde moran los sueños y |Un hueco en el aire, todas de humanísimo reclamo social. Sus libros de versos: |Poemas (1944); |Tácita doncella (1946); |El héroe (1946); |Muerte y designio (1947); |La dignidad de los recintos (1967). También escribió para teatro |La saliva de Dios (1948) |y La rata saltadora, los cuentos de |El cielo está azul (1946) y el libro de ensayos |Los trabajos y los días.

 

IBARBO SEPÚLVEDA, ALBERTO (Amalfi, Antioquia, 1942). Secretario de la Caja Agraria en su ciudad natal. Autor de letras de canciones popularizadas, entre otros, por el Dueto de Antaño de Medellín. Libros: |Relojes sin tiempo (1985) y |Panorama de la poesía amalfitana (1988) con Roberto Escobar Sanín.

 

IBARRA CASTRO, GERARDO (Popayán, 1900). Periodista político y literario, fundó en su ciudad nativa el semanario Germinal, en 1926, donde adelantó campañas de carácter filosófico y social. Su obra —dice la |Historia de la Poesía de Popayán—, esencialmente imaginativa y romántica, recoge los matices del paisaje e irrumpe en claros y menudos surtidores de sentimiento, en dulces endechas de amor o amargas notas de pesimismo».

 

IBARRA MERLANO, GUSTAVO (Cartagena, 1919). Inició sus labores literarias y su acercamiento humano a personajes como Gabriel García Márquez, Héctor Rojas Herazo, Jorge Artel y Eduardo Lemaitre en los círculos que se formaron alrededor de los periódicos El Universal y El Fígaro de Cartagena, con José Francisco Socarrás en la Escuela Normal Superior en Bogotá y con Lanza del Vasto, cuya venida a Colombia promovió con otros amigos.
«Escritor esencial de nuestra historia literaria y testigo excepcional del período formativo de García Márquez», como afirma Jorge García Usta, ha cultivado especialmente la literatura griega —vivió en Atenas—; ha traducido a algunos poetas —especialmente a Klety Sotiriadou Barajas, traductora de toda la obra de García Márquez al griego moderno—; es una autoridad en cine, arte sobre el cual ha escrito diversos ensayos —especialmente sobre Losey, Bergman, Fellini, Visconti, Antonioni, Hitchcock y Buñuel— y ha sido jurado del Festival de Cine de Cartagena. Abogado de la Universidad La Gran Colombia, de Bogotá, ejerce su profesión en el ramo de aduanas.
Libros de poesía: |Hojas de tarja (1979); |Los días navegados (1983); |Ordalías (1995).
Héctor Rojas Herazo escribió en el prólogo de |Hojas de tarja: «El representante más secreto y ardido de una de las más ardidas generaciones poéticas de Colombia ha sido Gustavo Ibarra Merlano. Su silencio de muchos años, en los que esquivó casi diríamos que ascéticamente, todo tipo de figuración, se debió por sobretodo, ahora podemos comprobarlo, a una reflexiva maduración y a una morosa conquista tanto de sus temas como de sus símbolos verbales. Nutrido en las fuentes mismas de los poetas que ama —pues Gustavo es un asiduo lector en griego y latín y en otros idiomas— su formación humanística le ha permitido un conjunto de disciplinas (Gustavo, además, tiene un alma de cristiano viejo, de sólido artesano de catedrales del medioevo, de los que trabajaban su salvación al trabajar la piedra, que lo sitúa en la línea de Claudel y Bernanos) fácilmente apreciables en su obra. Pero lo admirable de este hombre a quien muchos consideramos nuestro gran hermano, es su alerta vitalidad, su riqueza perceptiva ante el misterio de lo cotidiano, su tensa conducta para soportar, mutándolo en experiencia comunicante, el embiste y la agresión de lo desconocido. Éste podría ser el centro y la razón de su existir en su obra...».

 

IBERO, SUSANNE—Nelly Posada de Tamayo—(Yarumal, 1927; Medellín, 1957). Colegiala de La Merced en su ciudad natal, estudiante de la Universidad Femenina de Medellín, profesora de idiomas.
Libro: |Espiral de luceros (1955).
Dice Luis Gutiérrez en su prólogo: «Apta para los vuelos inconmensurables, ha trazado en el infinito su espiral, y encontrado en las alturas la clave del destino humano, absorta detrás del torbellino de las cosas efímeras».

 

IRAGORRI, FERNANDO (Popayán, 1878-1904). Una decepción amorosa y la bohemia intelectual lo alejaron de su tierra, y en Bogotá hizo parte de la tertulia de La Gran Vía hasta llegar «al escepticismo absoluto». Su obra fue breve, como su vida, que sólo fue de 26 años.

 

IRIARTE, MIGUEL (Sincé, Sucre, 1957). Secundaria en Corozal, filología e idiomas en la Universidad del Atlántico. Profesor de literatura en la misma. Asesor literario y cultural en medios de comunicación en el Consejo Departamental de Cultura del Atlántico. Jefe de prensa y secretario privado del alcalde de Barranquilla. Director del Instituto Distrital de Cultura de Barranquilla.
Libros: |Doy mi palabra (1985) y |Segundas intenciones (1995).

 

IRIARTE CADENA, POMPILIO (Neiva, |1945). Estudió español y literatura en la Universidad Pedagógica Nacional, cuyo departamento de lenguas publicó su obra en la serie Folios. Master of arts de University of Norther, Iowa, EE.UU.
Obra poética: |Una pausa total.
Jorge Guebelly dice: «La poesía de Pompilio Iriarte es una búsqueda, un deseo de trascender, de encontrar otra dimensión en donde la armonía es su esencia y en donde todos hacemos parte de la «orquesta». Por eso, se toma hermética. Su atmósfera se va llenando de personajes familiares: las hijas, la esposa, el maestro, el hermano... a través de los cuales se logra una profundización universal. Su lenguaje es muy elaborado, manejado con mucha pulcritud».

 

ISAACS, JORGE (Cali, 1837; Ibagué, 1895). Muchos consideran que |María, la más perfecta, bella y virginal novela romántica americana, es también el idilio por excelencia, «el poema de América», según Paul Groussac, «código sentimental de una raza y breviario amoroso de un pueblo» para Rafael Maya. Indudablemente les hace sombra —pero fresca sombra grata— a sus versos. La primera edición de |María, de 800 ejemplares, la publicó en 1867 El Mosaico, de Bogotá, que había dado a conocer también sus poesías en 1864, con gran éxito en el círculo literario capitalino. Pero a pesar de la gloria universal que le dio su inmortal novela, reeditada en Francia en 1874, en España en 1882, en Estados Unidos en 1890, en Buenos Aires en 1877, y que dos años después de la primera ya llevaba 35 ediciones en sólo México, Isaacs consideraba que su nueva novela, |Camilo (que sólo vino a editarse en 1937), superaría a aquélla. Quedó inconclusa, como su poema |Saulo (1881), que Fernando Charry Lara considera «una de las más hermosas, misteriosas, maltratadas y desconocidas creaciones de la poesía colombiana». La Universidad del Valle reeditó, en solitario, un bello volumen con el primer canto —el único que se conoce— de este poema de Isaacs.
Fuera de las obras mencionadas, Isaacs —que fue un verdadero judío errante por regiones de Colombia como agricultor, ingeniero, minero, educador, dramaturgo, traductor (del inglés, la lengua de su padre), político (expulsado de la Cámara de Diputados por «conspirador»), periodista, asiduo guerrero ( ¿ quién no lo fue en una Colombia tan convulsionada?) y, en el exterior, diplomático— publicó |Las motilones, La revolución radical de Antioquia (1880), departamento en donde Isaacs fue jefe civil y militar y que guarda sus cenizas en el Cementerio de San Pedro en Medellín; |Estudios sobre las tribus indígenas del Estado del Magdalena (1889). En 1985 Procultura publicó |Canciones y coplas populares, colección de manuscritos que conserva la Biblioteca Nacional de Colombia. En 1990 el Instituto Caro y Cuervo hizo una hermosa edición facsimilar del |Cuaderno de poesías escritas entre 1864 y 1867, con prólogo de Rubén Sierra Mejía y con una reseña bibliográfica de la poesía de Isaacs por Mario Germán Romero.
La investigadora María Teresa Cristina dice que Isaacs dejó abundantes escritos, todavía en su mayor parte desconocidos, entre ellos casi 200 poemas, una decena de traducciones de poetas ingleses, tres obras dramáticas y algunos otros textos inéditos. Ella prepara una edición total, pues «todas las obras completas anteriores son incompletas». Y refuta al crítico que calificó a Isaacs como poeta secundario diciendo (ella) que «su obra está olvidada y subvalorada».
De los torrentes de opiniones que se han conocido sobre la obra, tomamos una de las más autorizadas y contundentes, la de Baldomero Sanín Cano: «Pocas figuras más representativas de la literatura americana que el autor de |María. Jorge Isaacs toma la pluma y al punto saltan las lágrimas y cunde por América el dulce contagio sensitivo, el gran consuelo de llorar».

 

ISAZA DE JARAMILLO MEZA, BLANCA (Abejorral, Antioquia, 1898; Manizales, 1967). Toda una vida dedicada a las letras y al hogar. Cuentista y poetisa de profunda sensibilidad, clara, tierna y sencilla. Desde niña vivió en Manizales, donde en 1940 fundó y dirigió siempre con su esposo, el poeta Juan Bautista Jaramillo Meza, la revista Manizales y con él fue coronada en 1951.
Libros: |Selva florida (1917); |Cuentos de la montaña (1917); |La antigua canción (1935); |Claridad (1945); Poesías (1951); |Del lejano ayer (1951); Preludio de invierno (1964); Alma (1961); |Itinerarios de emoción (1962).
«En los escritos de esta autora se hace sentir el viento renovador del modernismo y de otras tendencias más actuales. Apegada a la tierra, a lo tradicional, Blanca Isaza dejó una obra menos erudita y menos revolucionaria que la de contemporáneos más importantes, pero sus mejores poemas aún conservan cierta frescura ingenua y popular...», dice Eddy Torres en su |Poesía de autoras colombianas (1975).
Y Rafael Lema Echeverri en |Caldas en la poesía (1970): «Gran poetisa colombiana.., vive en Caldas desde la edad de tres años... De manera que toda su vida de escritora y poetisa tiene, por ello, el sello de la comarca... No se sabe qué es más bello en doña Blanca: si su prosa o su verso. Porque su prosa como su verso son poesía tierna, poesía limpia, poesía pura».

 

IVANOVITCH, DIMITRI —José Luis Betancourt Román— (Cartagena, 1886; Bogotá, 1974). Militar y militante comunista. Roberto Arrázola dice que «durante muchos años residió en Nueva York, en donde publicó sus poesías de una extraordinaria inspiración».
Libros: |La ventana y otros poemas (1921); La sonrisa unánime (1926); |Tristezas en el mar (1928), entre otros.

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