NANCLARES ARANGO, ANDRÉS (Frontino, 1951). Abogado de la Universidad de Antioquia. Juez penal del Circuito de Medellín, Libros: |Baraja de señales (1982); |Esta tiniebla que me alumbra (1992), primer premio de la Secretaría de Educación en concurso de poesía en 1991.

 

NARANJO, JAVIER (Medellín, 1956). Estudió antropología en la Universidad de Antioquia y tecnología agropecuaria, pero se ha dedicado exclusivamente a la docencia y la extensión cultural, realizando —entre otras actividades— talleres creativos. Participó en la | coordinación de los primeros festivales de poesía de la revista Prometeo en Medellín. Coordinador cultural del municipio de Carmen de Viboral, dirige su Casa de la Cultura. Ganó una beca Colcultura en 1994 para |Universo, casa de las estrellas, recopilación de definiciones infantiles.
Libros: |Orvalho (1990); |Silabario (1994).
De su último libro dice José Manuel Arango: «Lo primero que uno halla en estos poemas —lo primero que lo sorprende—, es su delgadez, su contención, su callada música. Hay en ellos, pues, voluntad de forma. Ciertos suaves retorcimientos de la sintaxis (giros que se descentran para ganar expresividad) confirman esta búsqueda... Y, sin embargo, se siente que ésta es una poesía que nace de experiencias íntimas, que no es un mero juego... En suma, la poesía está aquí».

 

NARANJO, NICOLÁS (Medellín, 1972). Estudiante de filosofía y letras de la Universidad Pontificia Bolivariana. Ha publicado traducciones de Emily Bronte y poemas amorosos de culturas antiguas.

 

NARANJO BALCÁZAR, RAFAEL (Girardota, Antioquia, 1911). Contador público. Libros: |Lágrimas del día (1961); |Tal vez mañana.

 

NAVIA VELASCO, CARMIÑA (Cali, 1948). Estudió literatura en la Universidad del Valle y en Arizona, Estados Unidos. Periodista, profesora universitaria, religiosa. Libros: La |niebla camina en la ciudad (1973); |Geografía de las horas y el ensayo |La poesía y el lenguaje religioso (1995).

 

NIETO, RICARDO (Palmira, 1878; Cali, 1952). Doctor en derecho de la Universidad del Cauca, ocupó varios cargos públicos y fue concejal de Cali, diputado a la Asamblea del Valle del Cauca y miembro de la Cámara de Representantes. Pedagogo, orador y periodista, promotor cívico y ciudadano intachable. Fue coronado en Cali en 1930, lo que comprueba que fue un poeta de gran arraigo entre la sociedad y el pueblo de su época, cuyos sobrevivientes todavía recitan La |oración de los caballos viejos, que para él eran la triste imagen de los poetas... Su poesía es religiosa, sentimental, patriótica y sencilla. Y a pesar de que escribió «¿Para qué los libros.., para qué, Dios mío?», fue autor de varios volúmenes en que recogió sus versos: |Cantos de la noche (1924), |La oración |del rocío y Tierra |caucana, así como uno de cuentos denominado |Fardos. El maestro Guillermo Valencia llamó las | producciones de Nieto «hondas, suaves, pulcras, nítidas y castas».
Eduardo Carranza, siempre generoso pero también riguroso crítico, dice de Nieto: «Romántico rezagado, su poesía está exenta de delicuescencias o la elocuencia tan frecuentes en sus casi contemporáneos los tertulios de la Gruta Simbólica. La melancólica emoción amorosa, la vehemente emoción nacional y la cálida emoción de su tierra caucana confluyen para el logro de una obra menor pero llena de poderosa seducción. Nieto nos ha narrado con palabras sencillas historias del corazón a todos comunes. El ha cantado lo que su pueblo sueña. Y por eso su obra está escrita en el fiel corazón de su pueblo. Su popularidad se debe seguramente a la autenticidad que emana de su obra poética, por la que pasa como suspirando un nostálgico perfume de amoroso jazmín. Durante años a la monarquía de Julio Flórez siguió, en el orden de la | popularidad, el principado de Ricardo Nieto. En uno de sus poemas más conocidos dice Ricardo Nieto con palabras que son una paladina confesión estética: «Yo soy un hijo de Musset que viene desde las | playas del romanticismo...». Esto dio pie a que un crítico lo llamara con evidente exageración «el Musset colombiano». Su obra espontánea y desigual ocupa y ocupará un sitio, así sea breve, en las antologías colombianas».
Y no resistimos la tentación de reproducir, porque muestra cómo lo veían los caleños, estas palabras de Armando Romero Lozano: «La figura y la voz del poeta eran familiares a las gentes de la tranquila ciudad (de los años 20). Sus ojos vivos y soñadores, su enjuto y pálido rostro en que resaltaban el poblado bigote y la alargada nariz, el | desnivel de sus hombros, muy visibles sobre el torso mediano, su profusa cabellera, el afán nervioso de su porte, ya habían alcanzado la | difusión de la postal fotográfica, del retrato periodístico y de la | benévola caricatura. Y el timbre y acento de su voz, grave, sonora, pastosa llena de cadencias tribunicias completaban el tipo externo del |hombre romántico».

 

NIETO DE ARIAS, GLORIA (Bogotá, 1927). Estudios básicos en Ginebra, Chile y Bogotá. En 1949 regresó a Europa, donde siguió cursos en la Sorbona, visitó lugares históricos, museos y bibliotecas. En Nueva York estudió arte y letras. Ha dedicado la mayor parte de su vida a la pedagogía y ala investigación. Directora de estudios del Instituto Colsubsidio. Miembro del consejo directivo del Gimnasio Moderno y de la Universidad de Los Andes. Ha dictado cursos y conferencias y ha creado juegos destinados al aprendizaje de la historia del arte y la literatura. Asistió |a múltiples conferencias internacionales sobre la educación para la paz y la divulgación de la cultura, en América, Europa, Asia y África y ha publicado sus experiencias y orientaciones en la prensa nacional |e internacional.
Libros: |Caminos del alma (1951); La |parábola del misterio (1957); |El triunfo de la muerte —relatos— (1976); |Qué leer —coautora— (1975); |Aproximación a la pintura (1982); Raíces del universo—creencias, mitos y leyendas— (1987); |En busca de las pinturas del Tiempo Perdido —en |la obra de Marcel Proust— (1993). Además ha publicado, en tirajes limitados: |Las mil y una noches en cincuenta y una noches —crónicas de Oriente—; |Caminando entre los mitos —en Grecia—; |Publicidad, humor y arte; El jardín de las Delicias en la Terra Nostra —imágenes y texto-; |En busca del mundo perdido de Marcel Proust —fotografías y fragmentos— y |El Dante Alighieri y Gustavo Doré —audiovisual sobre La |Divina Comedia— así como muchos otros audiovisuales que sigue haciendo con gran entusiasmo.
Sobre su obra en verso le escribió Pablo Neruda: «Cuida valientemente de tu poesía, como de una espada de cristal».
Y Ramón de Zubiría: «...Un gran asombro ante el misterio parece ser el denominador común de casi todos sus poemas... Sus temas son los grandes temas de siempre, pero expresados aquí con una voz sin alardes literarios, limpia, sincera. En Gloria Nieto de Arias saludo a un nuevo y positivo valor de la poesía colombiana».

 

NIETO NÚÑEZ, JOSÉ (Cartagena, 1919). Se inició muy joven en el periodismo e ingresó a las tertulias literarias y principalmente a la que, alrededor de Jorge Artel, se formó en la Ciudad Heroica por los años 40. Viajó a Bogotá a estudiar derecho en el Externado de Colombia y se «matriculó» en el grupo de post-piedracielistas y cuadernícolas en los cafés Asturias y Automático. En 1949 publicó su primer libro, |El viento entre las jarcias, prologado por Daniel Arango. Fue alcalde de Cartagena y después volvió de lleno al periodismo, la televisión y la publicidad. Residió en Estados Unidos, donde también ejerció la comunicación. Fue corresponsal del semanario Sucesos. Sus otros libros son: |Cartagena de la mano del sueño, Poemas del amor iluminado y |Un marinero canta en tierra.

 

NIEVES GUERRA, JOSÉ FRANCISCO (Pueblo Bello, Cesar, 1934). Cofundador del grupo literario Los Garrapatas, uno de los más importantes de su departamento. Silvio Modesto Echeverría dice en su libro |Valores costeños (1987) que Nieves es «poeta bucólico místico, domina todos los recursos estilísticos. Sus poemas irradian musicalidad. Es considerado el | poeta de los arhuacos por la ayuda que les prestó y les ha prestado».

 

NÚÑEZ, RAFAEL (Cartagena, 1825-1894). El autor del himno nacional de Colombia (afortunado sólo en su música, aunque fonéticamente abusa de los melismas) fue una fulgurante y discutidísima figura política, cuya obra decisiva fue la Constitución de 1886, «que decidió la vida política del país en este siglo» según Fernando de la Vega. Después de pasearse olímpicamente por los campos del periodismo, la pedagogía, la oratoria, la diplomacia y la literatura, se retiró finalmente a su famosa casa de El Cabrero en su ciudad natal (donde había sido visitado por José Asunción Silva cuando aquél, como presidente, lo había nombrado diplomático en Caracas). Bachiller a los 15 años, abogado a los 20, secretario de Estado de los presidentes Mallarino y Mosquera y, a su vez, primer magistrado de Colombia repetidamente y por diferentes —y adversas— corrientes ideológicas, fue un filósofo que impregnó de ideas su poesía. Rafael Maya dice de sus versos que son «romanticismo de primera intención». Fundó y colaboró en periódicos en el país y en el exterior. De su único libro, |Poesías (1885). se editaron sólo 12 ejemplares. En 1889 la Editorial Hachette de París lanzó una «edición definitiva y única auténtica». De ésta, a | su vez, se hizo una segunda, «que contiene todas las poesías inéditas». En 1894 se publicó |Poesía y artículos críticos. Sobre ésta, Javier Arango Ferrer comenta: «Fuera de la obra publicada existe la que poseía en París doña Gregoria de Haro, animadora de Núñez en un período afortunado de su vida, según se sabe en los versos y en las cartas, ambos documentos escritos desde Londres, que la discreta y encantadora mujer guardaba celosamente». Las dos más recientes ediciones de |Poesías de Núñez en Colombia son de 1977 (Caro y Cuervo) y 1986 (Círculo de Lectores).
José Asunción Silva escribió sobre Núñez: «En sus singulares poemas, sin lujo de rimas ni deslumbramiento de palabras que brillen como pedrería, la idea aparece, confusa a veces y como encubierta por un velo; más sugestiva así porque hace pensar que hubiera podido ataviarla con suntuosas vestiduras, y que para no ocultarle las alas el poeta osó apenas cubrirla con un tul oscuro. Aquella poesía, honda y grave, música de órgano más que serenata de mandolinas, himno llano que resuena en una catedral gótica poblada de sombras, más bien que endecha de trovador al pie de un castillo, canta la pasión humana sublimada por el dolor, las incertidumbres de la criatura frente al eterno misterio, los mitos muertos, las fabulosas creaciones de los pueblos niños, las civilizaciones desaparecidas, las grandes figuras de la leyenda y de la historia, la palingenesia eterna de los seres y de las ideas. Los problemas morales han obsedido al poeta, con sus secretos. Al comenzar el camino se ha tropezado con la Esfinge; el origen del bien, el origen del mal, el misterio del más allá; la angustia de la nada final, el deseo de otra vida, todo lo que la ciencia ignora, lo que las religiones afirman, batalla en su espíritu sin que se haga la paz. Sus primeras poesías son un eco de ese malestar sin nombre, un grito arrancado por la duda... (Pero) más afortunado que sus hermanos de dudas y desconciertos, que después de aprender la ciencia humana y de hacer su experiencia del universo, puede decir, poniendo en él todo su cansancio, el verso adorable de Mallarmé: |La chair est triste, helás! et j’ai lu tous les livres, el espíritu del doctor Núñez vino a encontrar la paz anhelada en las creencias de sus mayores, en la religión que aprendió de su madre...».

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