QUESADA VANEGAS, GUSTAVO (Bogotá, 1947). Criado en el Tolima, de donde proceden sus padres, se graduó en el Instituto Universitario de la Academia de Historia en Bogotá. Postgrado en filosofía de la Universidad Incca, donde es director de publicaciones. Profesor de historia de Colombia. Escribe también narrativa y ensayo. Dirigió por cinco años el programa radial Cultura Universitaria.
Libros: |Diario de la insurrección comunera (1981); |Bolívar 1825 - 1830, los años de la crisis (1982); |Poemas de la incoherencia (1985); Cantata de los desnacientes (1988); |Descender a la piel (1995).

QUESSEP, GIOVANNI (San Onofre, Sucre, 1939). Estudió filosofía y letras en la Universidad Javeriana de Bogotá y en Italia completó su formación académica especializándose en Poesía del Renacimiento y Lectura Dantis. Desde hace varios años es profesor de literatura en la Universidad del Cauca, de Popayán, ciudad que, durante un gran homenaje, lo declaró su hijo ilustre y exaltó su poesía.
La obra de Quessep está en los siguientes libros: |El ser no es una fábula (1968); |Duración y leyenda (1972); |Canto del extranjero (1976); |Libro del encantado que incluye |Madrigales de vida y muerte (1978); |Poesía —que incluye |Preludios— (1980); |Muerte de Merlín (1985); Antología poética (1993); |Un jardín y un desierto (1993).
Con una obra que se separa de la «actualidad» de los poetas de su generación —y especialmente de los nadaístas o sus post...—, Quessep es «el más decididamente simbolista entre los poetas colombianos del presente... La alegría del poema es la de tocar la otra orilla donde crece lo perdido, lo que no pueden ver los ojos... Casi todo proviene de la tradición poética anterior, pero en la obra de este poeta vuelve a tomar vida y se pone al servicio de intuiciones y formas muy personales», dice David Jiménez en la |Gran Enciclopedia de Colombia (Círculo de Lectores, 1992). Y en la |Historia de la poesía colombiana (1991) dice el profesor norteamericano James Alstrum que «en los versos de Quessep la polisemia se logra con un juego de símbolos arquetípicos, colores emblemáticos, y una excelsa musicalidad que produce el efecto de un conjuro mágico en que sonido y sentido se armonizan... El canto y el cuento se entremezclan en la poesía de Quessep y abundan alusiones al mito que es un sueño colectivo y ritual repetido en cuentos de hadas y fábulas cuyas moralejas se han perdido. Los versos de Quessep representan una evasión intencionada de los problemas banales de la vida cotidiana. En ellos el arte de la palabra constituye la única razón de ser de una poesía que intenta recobrar el momento efímero...».
Dice Fernando Charry Lara que «la poesía de Quessep se expresa, tensa, serenamente, en imágines de tiempo perdido u olvidado, entre sombras que son más del símbolo o de la leyenda, con materia de instantes de los que se ha apoderado para siempre la fijeza. Desconfía de la retórica versolibrista pero no se encarcela en estrecheces. Tiene la libertad del que sueña y, sobre todo, la de aquél que despierta de los sueños. Quien la escribe, conforme a la pretensión de Borges, reconocerá en ella un día, como en un espejo, su propia cara».
Y Hernán Reyes Peñaranda: «Estremecida y plena, transparente y profunda, la poesía de Giovanni Quessep llega a las virtudes que hoy la distinguen después de cruzar galerías, jardines, paraísos y laberintos, estaciones mágicas y valles de la muerte, para ofrecer a nuestro espíritu un universo de riqueza, vibración y profundidad poco usuales en la expresión poética de este tiempo. Tanta depuración y tanta tensión parecen ir en contra de una época caracterizada por la desacralización de todas las instancias humanas y, al decir de Valéry, por la desaparición de lo durable. Su palabra poética es, entonces, el canto de escondidas sirenas que nos llaman. No nos tapamos los oídos, sino que acudimos necesitados a la cita con el hechizo».


QUEVEDO, BEATRIZ (Zetaquira, Boyacá, 1928). Educadora, realizó estudios de especialización en literatura en la Universidad Nacional argentina. Visitó también a Uruguay, Chile, Perú, Venezuela, Ecuador y Brasil. Dignataria de la Asociación de Escritores y Artistas de Colombia, de la Mesa Panamericana de Mujeres y del Centro Poético Femenino. Ejerció el periodismo cultural en El Espectador y en El Tiempo. Medalla al mérito del Ministerio de Educación Nacional por la organización del Festival de Poesía Colombiana en 1960.
Libros: |Poemas de ensueño y realidad (1957); Poemas (1962); |Mujer y tierra (1994)
Juana de Ibarbourou le dice sobre su libro: «... Es ya joya de mi biblioteca. Y digo joya no como calificativo de cortesía sino de absoluta verdad. «¡No! que estoy soñando / con las manos puestas / sobre la esperanza». Es la posición de la mujer y la artista. Me encantan esos tres versos que creo la definen con una delicadeza y firmeza de trazo. ...Se adivina a la muchacha de ensueño, a la dulce niña que sabe, como las muchachas de todos los tiempos, acodarse a la ventana.., por todo eso es esencial e inmortalmente femenino que siempre diferenciará, en forma celeste, a la mujer del hombre».
Y su profesor argentino Raúl H. Castagnino dice que sus poemas «espejados y diáfanos, transparentan el alma sensitiva que se entrega en la música de un verso, en la tibieza sensual de intimismo».


QUIJANO GUERRERO, ALBERTO (Pasto, 1919-1995). Historiador, educador, miembro de la Academia Colombiana de Historia.
Libros: |Alfabeto de cánticos (1959); |La leyenda de los leones (1959); Luz en la arcilla —prosas— (1979); |Ruta de imágenes (1989).


QUIJANO MOSQUERA, RAFAEL (Popayán, 1844-1922). Maestro en idiomas, matemáticas, astronomía y contabilidad y, después de su cuota militar en la campaña revolucionaria de 1860, secretario de Hacienda del Cauca en tres administraciones. Escribió también en prosa, especialmente traducciones de novelistas franceses, y algunos ensayos en verso, como las |Glosas.


QUIJANO RUEDA, GUILLERMO (Zapatoca, Santander, 1953). Licenciado en administración educativa, especializado en sicopedagogía, magister en supervisión y administración. Creador del programa «Desarrollo de la sensibilidad y crecimiento en valores a través de la creación poética» y director de talleres sobre este tema. Miembro fundador del grupo Esperanza y Arena y de la Unión Nacional de Escritores de Colombia. Seleccionado para la |Antología Universal del Fuego en Villanueva de la Cañada, Madrid, España.
Libros: |Luces y sombras en el camino (1991); |Arco iris de esperanza (1993); |Cartagena de Indias y |La Guajira —cancioneros— (1980).



QUINTERO. MARÍA ELENA (Medellín, 1951). Maestra rural en Fredonia y después en Medellín. Escribe poesía infantil de carácter didáctico. Segundo premio en el concurso nacional de poesía «León de Greiff» en 1974 con |Puertos, libro editado en 1975. También publicó dos series de poesía infantil: |La banda de las chicharras (1979) y |Polla Pochola (1994). El Carmel Club le publica en 1995 |La lora Loreta.



QUINTERO, TOMÁS ARTURO (Cali, 1945-1978). La Universidad del Valle le publicó póstumamente sus dos libros: |Venid a buscar conmigo la muerte o la libertad (1978) y |Poemas de la ausencia y otros textos (1993). «Con este volumen —dice Carlos Vásquez Zawadzki, quien hizo la edición del segundo— y otros poemas memorables, Tomás Quintero ocupa un espacio significativo y trascendental en la modernidad literaria del país. La crítica podrá corroborar su altura poética».


QUINTERO DE ROJAS, JUDITH. (La Mesa, Cundinamarca, 1916). Estudios en el Colegio de La Merced en Bogotá y grado de maestra en la Universidad Pedagógica Nacional, profesión a la que se entregó con la más profunda vocación, así como a las obras sociales. Ejerció, pues, la docencia, en Zipacón, donde fundó un colegio, en Une y en Bogotá. Aquí se vinculó al Colegio de los Ángeles y estableció una escuela nocturna para adultos en el barrio Siete de Agosto. Ha ejercido el voluntariado en cancerología y fue una de las fundadoras de la Corporación de Amor y Caridad para personas marginadas. Con su familia hizo largos viajes por Europa —especialmente España—, Estados Unidos, Canadá y Panamá. Escribió una semblanza biográfica del médico José Gregorio Hernández.
Su obra poética corresponde, pues, a una vida tan pulcra, entregada al buen amor de su esposo y de su hogar y al amor de Dios, y ha sido muy fecunda.
Libros: |Gotas de rocío (1946); |Poesía (1967); |Vendimio (1970); |Alas abiertas (1974); |Acción de gracias (1977); |Adoración eterna (1978); |Sentimientos espirituales (1979); |Sinfonía en azul (1982); |Prosa y poesía (1983); |Oraciones y versos (1984); |Nuevas visiones (1986); |Oleaje (1987); |Dádivas de amor (1994). La comunidad jesuita le editó un libro con su poesía religiosa para regalárselo a S. S. Juan Pablo II en su visita a Colombia en 1986.
Uriel Ospina escribió: «A través de su poesía diáfana y transparente, sencilla y luminosa, Judith Quintero de Rojas ha hecho del soneto, que es la poesía de toque de un gran artista y de un poeta, la plenitud espiritual de su verso».


QUINTERO DE FEX, TEÓFILO (Magangué, 1908; Bogotá, 1995). Representó a Colombia en las embajadas de México y Argentina y se desempeñó, entre otros cargos, como Registrador Nacional.
Germán Pardo García dijo: «Quintero de Fex fue un poeta en la extensión de la palabra... sus crónicas y versos nos vuelven a esos tiempos más acordes con la pureza de la poesía, si bien un poco rezagados en el continuo desenvolvimiento de la problemática contemporánea. Calibán dijo que los romances de Quintero de Fex expresan su comprensión y cariño por la desaforada villa».


QUINTERO OSSA, RÓBINSON (Caramanta, Antioquia, 1959). Miembro del comité editorial de las revistas Ulrika y Puesto de Combate. Trabaja el lenguaje audiovisual y el análisis crítico de la literatura y el arte. Hizo la selección y el prólogo de la antología del poeta venezolano Juan Calzadilla publicada por Ulrika con el título de |Malos modales (1994). Colabora en investigaciones para la casa de Poesía Silva de Bogotá desde su retiro en Guatapé, Antioquia.
Su propio libro: |De viaje (1994).
Comenta Luis Germán Sierra: «En este libro, bello por su mensurada levedad, existe una voz que, de principio a fin, sopesa su lenguaje, sobre todo en un mundo de intuiciones naturales, interiores, personales. Hay un hilo evocador que tiene su centro más importante en el silencio que late con la propiedad de la expresión, signo inconfundible de la conciencia del texto. Es evocador sin quimeras ni lamentos. Allí se hace importante esta poesía: en su desnuda belleza».

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