| SILVA, JOSÉ ASUNCIÓN (Bogotá, 1865-1896). El poeta que dividió en dos la historia de la poesía colombiana (aunque, desde luego, se puede dividir en más...) y que abrió el camino a la modernidad, es uno de los más caracterizados bogotanos cultos de su siglo pero, al mismo tiempo, por su exquisita sensibilidad aristocrática, la excepción que confirma la regla. Su suicidio en la casa número 13 de la calle 14, que hoy justamente conserva su número y su nombre, fue el final de una breve vida en creciente exasperación, la protesta de un «dilettante» desubicado, incomprendido, menospreciado o envidiado, la respuesta de un idealista obligado a descender a los prosaicos negocios de la «nurriture terrestre». Su obra, salvada de un naufragio real, cuando regresaba de Venezuela, y de muchos otros menos superficiales, fue suficiente para merecer desmedidos elogios (desde «el poeta más grande de América» —como lo llamó Amado Nervo— o autor de «la más divina poesía que brotara jamás de labio humano» —como sentenció Villaespesa—, hasta nuestros días, cuando puede aplicarse a Silva la frase consagrada al Libertador: que su gloria crece como la sombra cuando el sol declina. Y que en la fresca sombra —única y larga— reposa en paz y eterna memoria. Queda, pues, Silva, para la historia —y más allá de los datos biográficos que contribuyen más a la leyenda y a la banalidad de la polémica— colocado en su puesto de precursor lírico, de iniciador del modernismo, como lo reconoció Blanco Fombona. Ya antes había dicho don Miguel de Unamuno: «Silva fue el primero en llevar a la poesía hispanoamericana, y con ella a la española, ciertos tonos y ciertos aires que después se han puesto de moda, degradándose». Por su parte, Daniel Arango fue (o vino) más lejos: «Silva es más bien precursor de las intenciones poéticas posteriores al modernismo». ¡Sí señor, precursor de la modernidad!
SILVA G., NICOLÁS (Popayán, 1878-1937). Combatiente (fue herido en Palonegro y obtuvo el grado de coronel). Reanudó sus estudios hasta convertirse en administrador público e historiador. Por muchos años fue secretario privado del maestro Valencia, quien lo despidió así: «Tres idealidades se partieron su vida: su patria, su causa y su familia. Casi un niño, concurrió a los campos de batalla donde fue celebrado por su arrojo. En la paz, consagró todas sus horas a su ideal con un entusiasmo del que hay pocos ejemplos, con una constancia invencible, con un desprendimiento sin medida. Nos acompañó muchos años en ardientes lides, todo voluntad y energía, todo consagración y eficiencia. Era el patriota de sentimientos puros, desinteresados y nobles». A estas virtudes corresponde su obra poética, sentimental y romántica.
SILVA SILVA, DARÍO (Tarqui, Huila, 1938). Estudió en Santa Librada de Neiva. Periodista, director de Noticolor en televisión, actualmente pastor evangélico. Ha publicado libros periodísticos y apologéticos en los cuales expone y defiende sus puntos de vista religiosos. De poesía no ha publicado libro, pero aparece en el |Índice poético de David Rivera y en la |antología Soledad y orfandad del hombre moderno en la poesía huilense. Luis Ernesto Luna escribió en 1957: «Para hacer menos grave mi admiración debo apenas decir que Darío Silva es la más alta promesa de nuestra poesía. Este «niño terrible» que ha trashumado todos los desiertos; que ha quemado todas las aflicciones; que se ha rebelado contra todo orden—especie de poeta maldito— es la figura más notable y desconcertante de la nueva promoción literaria del Huila».
SILVERA ARENAS, ANTONIO (Barranquilla, 1965). Estudiante de la Universidad Nacional, se graduó con una tesis sobre |La influencia de El Quijote en Cien años de soledad. Editor de textos escolares.
SIRONY, MARIO —Mario Sirony Vega Salazar— (Salento, Quindío, 1923). Se dio a conocer en el suplemento literario de El Colombiano de Medellín, ciudad donde cursaba estudios en el liceo de la Universidad de Antioquia; de allí pasó a los seminarios de La Ceja, Antioquia, y Barranquilla. En esta ciudad siguió estudios de teología, que terminó en la Universidad Católica del Ecuador. Profesor de literatura y español por casi treinta años en colegios oficiales y privados del país. Fundó en Armenia, en 1958, una efímera Asociación de Escritores y Amigos de la Cultura, que creó la radio-revista literaria Rumbos, dirigida por Sirony, y la condecoración Flor del Café de Oro, que recibieron los más notables escritores quindianos. El poeta ha sido distinguido con galardones nacionales y extranjeros, entre ellos la «Medalla al mérito literario» en 1993, otorgada por la Gobernación del Quindío.
SOCARRÁS, HERNANDO (Bogotá, 1945). Estudió en el Instituto Daza Dangond («una isla de la provincia del Cesar en la capital de la República» dice él para acentuar la identidad de sus ancestros guajiros, magdalenenses y cesarenses). De su actividad artística y de su vocación literaria emerge una obra cuya solidaridad se da en privado, íntimamente, como dice Otto Ricardo en su nota «Literatura plástica o la poesía de Hernando Socarrás»; muy apreciada en círculos inteligentes y sensibles a las más exquisitas expresiones y que hace parte de ese arte que, según el mismo profesor, «ha venido haciendo conciencia y uso del espacio en blanco, es decir, del silencio y del vacío».
SOLANO, JOSÉ AGUSTÍN (Barrancas, Guajira, 1911-1976). Novicio de una comunidad capuchina en España, recibió en la península influencia, estímulo y dramáticas vivencias para su producción poética. Profesor en las escuelas de Lagunita, Aracataca, Fonseca y Barrancas. Entre sus obras principales están |En el convento, Epopeya del mártir, Décimas del ermitaño y de la llorona y su canto |A Riohacha. |
SOLANO FIGUEROA, JOSÉ GUILLERMO (Barrancas, Guajira, 1926). Hizo secundaria en el Colegio Loperena de Valledupar. Como poeta, ha sido muy celebrado en el ámbito regional.
SOLANO PATIÑO, JOSÉ (Concepción, Antioquia, 1870; Salamina, 1928). Estudió en la Normal de Rionegro y ejerció la abogacía y la judicatura. Vivió la mayor parte de su vida en la población caldense, donde fue un pionero cultural. Estableció la primera imprenta, organizó la primera tertulia cultural y fundó su órgano literario, inició los juegos florales y, en fin, desarrolló una gran labor a favor de su patria adoptiva, que lo llevó a su representación política en Manizales y en Bogotá. Escribió también novela. Su libro: |Sor Angela. Se destacó como el «poeta de las flores» y por sus versiones –antes de que se conocieran las de Cansinos Assens- de poemas en sánscrito.
SOLÍS Y VALENZUELA, BRUNO DE—Fernando Fernández de Valenzuela— (Santafé de Bogotá 1616; Jerez de la Frontera, España, 1677). Bautizado Fernando, cambió su nombre por el de Bruno al hacerse cartujo en el Paular de Segovia, España, adonde había viajado a llevar el cadáver del arzobispo de Santafé don Bernardo de Almansa. Teólogo, historiador y poeta, prior de varios conventos. Autor de la primera gramática latina publicada en Colombia. Es considerado el primer dramaturgo neogranadino. Su obra principal, en poesía, es el |Fúnebre panegírico en la muerte de Pedro Fernández de Valenzuela, su padre (1662).
SOLÍS Y VALENZUELA, PEDRO DE (Santafé de Bogotá, 1624-1711). Sacerdote como su hermano mayor Fernando (Bruno), es autor de otra de las más voluminosas obras literarias neogranadinas, descubierta en España y publicada por primera vez y en tres tomos por el Instituto Caro y | Cuervo entre 1977 y 1984, edición, introducción y notas de Rubén Páez Patiño y Jorge Páramo Pomareda. Se trata de |El desierto prodigioso y prodigio del desierto, relato sobre la fundación de la cartuja en el desierto de La Candelaria en Boyacá y que contiene numerosas poesías que pueden atribuirse al mismo autor (45 tercetos, 1.279 cuartetos, 287 quintillas, 60 sextinas, 159 octavas, 146 décimas, 107 sonetos, 90 silvas, 93 canciones y 20 romances). También escribió el libro de poesía |Asombros de la muerte y el |Epítome de la vida y muerte del ilustrísimo doctor don Bernardo de Almansa (1647). Fue notario del Santo Oficio de la Inquisición en Santafé de Bogotá y fundador del monasterio y la ermita de Monserrate.
SOTO, CARMELINA (Armenia, Quindío, 1916-1994). Bibliotecaria, educadora, contadora que llegó a ser auditora de la Presidencia de la república... «Entre duros trabajos, relojes, calendarios, entre papeles áridos, tuvo la capacidad de no dejarse vencer, de construir un lenguaje rico y |sonoro para, más allá del monólogo interior o del poema narrativo, hablar a esa indispensable segunda persona del singular, tú, el interlocutor inevitable, el nombre del amor» como dijo Maruja Vieira en su trabajo para ingresar a la Academia de la Lengua, en homenaje a la ilustre escritora que, fuera de alguna fuga a Manizales, siempre quiso vivir y morir y, como lo dijo, aun volver a nacer en Armenia, para «tener el sentir maravilloso de los que fueron hacedores de ciudades, fundadores de la nacionalidad, nostálgicos de gloria, ambiciosos de poder, exaltados de fe y hambrientos de libertades». Aunque la aparición de su primer libro coincidió con el auge del piedracielismo, su voz es independiente, rebelde, personal, y supera las modas con su claridad, hondura y expresividad, para instalarse en la antología colombiana como una de las voces más altas. Sus libros: |Campanas del alba (1941), |Octubre (1952) y |Tiempo inmóvil (1974).
SOTO BORDA, CLÍMACO (Bogotá, 1870-1919). Estudió primeras letras y primeras notas (pues fue un maestro en la ejecución de instrumentos de cuerda) en Guatavita (la vieja). Espíritu indispensable de la famosa tertulia de La Gruta Simbólica, donde ahogaba sus penas con chispa y aguardiente. Lo que no le impedía ser un prodigioso periodista, cronista parlamentario, fundador del primer periódico liberal de Bogotá, El Rayo X, con Federico Rivas Frade, y de otros como Oriente, con Julio Flórez, y La Barra, donde firmaba sus crónicas como Casimiro de la Barra. Publicó con Jorge Pombo el libro |Chispazos por Cástor y Pólux (1898), una verdadera fiesta para los inteligentes lectores capitalinos de la época. Mucho éxito tuvieron también su novela de ambiente local |Diana cazadora y sus cuentos |Polvo y ceniza (1906). Su poesía fue recogida en |Salpique de versos (1912).
SOTO APARICIO, FERNANDO (Santa Rosa de Viterbo, Boyacá, 1933). Secundaria en el Instituto Tundama, de su pueblo, y en el Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario, en Bogotá. Intelectual de tiempo completo, promotor cultural y editorial, se ha destacado como uno de los novelistas más populares del país y su novela |La rebelión de las ratas, publicada por primera vez en Barcelona en 1962, fue galardonada allá con el premio «Selecciones de Lengua Española» y llevada aquí a la televisión. Sus primeros poemas fueron inspirados por la contemplación del paisaje y por la fe cristiana; cantó con ternura a la Virgen y a su hijo Jesús, especialmente en la remembranza de sus cruentos padecimientos. Finalmente derivó a temas más terrenales, pues Soto Aparicio cree que la poesía debe cumplir una función social aunque debe guardar fidelidad a las normas clásicas. Sigue siendo uno de los autores más prolíficos y promulgados, especialmente en España y en su región natal. Por algún tiempo ocupó un cargo diplomático en París, ciudad en que escribió una de sus últimas novelas.
SUESCÚN, ÁLVARO ERNESTO (Barranquilla, 1951). Secundaria en Sopetrán, Antioquia, y economía en la Universidad Autónoma Latinoamericana de Medellín. Profesor universitario, ejecutivo de empresas privadas y de entidades públicas, divulgador cultural en revistas y en emisoras. Codirector de la revista Maya. Miembro del consejo editorial de la Sociedad de la Imaginación.
SUESCÚN, GERMÁN (Medelllín, 1950). Periodista, dirige el suplemento literario de Diario de la Frontera, en Cúcuta (mención especial en el premio Simón Bolívar).
SUESCÚN, NICOLÁS (Bogotá, 1937). Después de primaria y bachillerato en La Presentación y en el Instituto del Carmen, hizo estudios en Greenbrier Military School, Wisconsin, en Columbia University y en École des Autes Etudes en París. Profesor de inglés en la Universidad Nacional y de humanidades en varias universidades bogotanas. Director de la Librería Buchholz y de la Revista Eco. Obtuvo becas en las Universidades de Iowa y Berlín. Director del departamento de bibliotecas de la Universidad Nacional. Fundador de la Librería Extemporánea. Ha hecho exposiciones de sus collages en Berlín y en galerías colombianas. Jefe de redacción de Cromos, diagramador de Nueva Frontera. |
