ABAD HOYOS, GUSTAVO (Pueblo Nuevo, Córdoba). Reside en Cereté desde los 15 años. Licenciado en ciencias sociales. Periodista, fundador de periódicos culturales en diferentes municipios de su departamento. Miembro del grupo El Túnel de Montería.
Libros: |Maneras de acercarme a la vida (1982); |La vida y |el amor por dentro (1990); |Diálogo de espejos (1992); |Lo que elige el recuerdo (1994); |Bugrelia (1994).

 

ACEVEDO DÍAZ, ALFONSO (Zapatoca, Santander, 1902; Berlín, Alemania, 1935). Estudió ingeniería en Medellín y se graduó en la Escuela de Minas. Perdió su curul en el Congreso Nacional por haber sido elegido sin contar con la edad requerida. Fue ingeniero en el conflicto con el Perú y en obras nacionales. Excelente traductor.
Obra poética: |Carillones en el crepúsculo (1937).

 

ACEVEDO DE GÓMEZ, JOSEFA (Bogotá, 1803; Pasca, Cundinamarca, 1861). Hija del «tribuno del pueblo», José Acevedo y Gómez, sufrió padecimientos por la causa de la Independencia y por la dependencia de un mal marido. Se entregó con pasión a las letras, descollando como prolífica escritora de costumbres (precursora, en realidad, del género) y sobre temas de la vida nacional y de los próceres, entre ellos su padre, a quien dedicó una irrebatible biografía. Entre sus obras didácticas se destacan el |Tratado de economía doméstica (1848) y el |Ensayo sobre los deberes de los casados (1844), «uno de los mejores que se han escrito en América» para Vergara y Vergara; así como el |Oráculo de las flores y de las frutas (1857). Su libro principal, por el cual pasó con altos honores a la historia de la literatura colombiana, fue publicado póstumamente y se llama |Cuadros de la vida privada de algunos granadinos, copiados al natural para distracción y divertimento (1861). Publicó sus versos en un pequeño volumen titulado |Poesías de una granadina (1854).

 

ACOSTA, LOLA DE (Tolima, 1922). Empleada oficial por algún tiempo, se dedicó profesionalmente al periodismo, directora de la página literaria de El Cronista de Ibagué y presidente del Colegio Nacional de Periodistas capítulo del Tolima. Pertenece al grupo cultural Pijao, ha publicado también cuentos y se destacó en un concurso de leyendas abierto por la Contraloría Departamental.
Libros: T |ierra, agua y tiempo y Caminos del tiempo. En 1990 publicó |Detrás del barro.

 

ACOSTA ARCE, CONCHITA (Barranquilla). Estudió en la Universidad del Atlántico, que le publicó su primer libro, |Fertilidad, en 1964, al cual se refirió Eduardo Carranza con esta entrada: «Como la música que dice un secreto / en el oído a nuestro corazón, / es tu poesía».
Y Mauricio Rafael Buitrago: «Su poesía... no es la simple historia de lo cotidiano lírico, sino la mitología del tiempo en la adolescencia femenina... Su poesía es poesía del ser, de su propio ser; ella quiere ser, íntimamente, verdadera gemela de su alma. Y esto no es corriente».

 

AGRAMONTE, TARCISIO (Calamar, Bolívar, 1956). Estudió sicología en la Universidad Simón Bolívar de Barranquilla. En Bogotá se especializó en ingeniería de alimentos. Ha obtenido distinciones literarias regionales. Miembro del grupo Sol y Luna.
Libro: |Los caminos del mar (1993).

 

AGUDELO, CARLOS ALBERTO (Medellín, 1941). Comenzó estudios en el Liceo de la Universidad de Antioquia, los finalizó en la Normal de Varones y desempeña, pues, la docencia. Publicó sus primeros poemas en 1959, se acercó a los movimientos liderados por Eduardo Carranza, Carlos Castro Saavedra |y Gonzalo Arango, y publicó su libro |Palabras en 1991.

 

AGUDELO, GILBERTO (Manizales, 1899-1955). Autodidacto, editor y librero, periodista —fundador de la revista Atalaya. Escribió una columna en el diario La Patria con el seudónimo de Dex. Sus cuentos, sus ensayos sociológicos y su teatro quedaron inéditos. Publicó |Poesías en su vejez, |Retablos —prosas— y |Acuarelas en 1933. «Poeta de la naturaleza, de la protesta y del dolor» lo llama Rafael Lema Echeverri.

 

AGUDELO, WILLIAM (Bolombolo, 1943). Músico, compositor, pintor, comenzó un diario cuando estaba en el Seminario de La Ceja, Antioquia, al lado de Ernesto Cardenal, a quien siguió a la isla de Solentiname, en Nicaragua. Debido a su estímulo lo publicó con el título de |Nuestro lecho es de flores (1970), y pronto fue conocido internacionalmente y traducido al alemán y al inglés. Jaime Jaramillo Escobar nos da su mejor perfil: «William Agudelo es un gran poeta natural (los hay artificiales), autor de un solo libro (publicado en México en 1970), escrito como diario, publicado como novela, el cual se lee como poesía. No sabía de géneros cuando lo escribió, pero tenía una poderosa intuición.... El libro de William Agudelo fue recibido con tan especial alborozo (gracias al patrocinio del poeta nicaragüense Ernesto Cardenal), que a los dos años ya circulaba una traducción al alemán. Bello libro, con agravantes: viene por la línea mística erótica. Para él, Dios es una muchacha. Le asegura una espléndida noche de bodas».

 

AGUDELO DUQUE, ADALBERTO (Manizales. 1943). Licenciado en ciencias de la educación, idiomas y literatura de la Universidad de Caldas. Novelista, ensayista y cuentista, ganador de varias distinciones.
Libros: |Suicidio por reflexión —novela— (1967); |Primer cuentario (1981); |Poemas para la amada que no tiene nombre (1978); |Toque de queda (1980); |Los pasos de la esfinge (1985); |Los espejos negros (1991); |Variaciones —cuentos— (1995).

 

AGUIAR, LIBORIO (Chaparral, Tolima, 1900). Se graduó en la Normal de Varones de Ibagué |y ejerció la docencia por más de medio siglo. Ocupó cargos ascendentes hasta llegar a ser director de Educación Departamental. Prolífico escritor de colaboraciones diversas para muchos periódicos de todo el país, especialmente sobre asuntos lingüísticos.
Libros: |Cerca de la verdad y la belleza, Meridianos estelares (1965) y |Senderos de emoción.

 

AGUILAR GONZÁLEZ, CARMEN HELENA (Palmira, Valle). Dedicada totalmente a las letras. Figura en varias antología de su departamento. Autora de |Huellas de silencio (1988) y |Desde la pesadumbre (1994).
Álvaro Burgos dice que en su obra «hay algo de esas admirables timideces de los primeros libros. Quizás alguna sorprendente ingenuidad. Pero, en todo caso, una voz cierta y una manera de sentir el universo con palabras que se nos regalan desde una honda noche poetizable. ...No hay truco, no hay artificio. Apenas la palabra dicha con limpidez de quien se asoma a los grandes temas que siempre han tocado a los poetas.... escrita para ponerse a paz y salvo con sus silencios y sus soledades».

 

AGUILERA, LUIS (Funza, Cundinamarca, 1945). Publicista, reside desde 1984 en Tenerife, Islas Canarias.
Único libro: |Poemas (s.f.)

 

AGUIRRE, SAÚL (Titiribí, Antioquia, 1919). Estudios de derecho en la Universidad de Antioquia y en el Externado de Colombia en Bogotá. Profesor de literatura por muchos años —en realidad, toda una vida— en la Universidad de Antioquia y en otras instituciones de Medellín. Sus primeros poemas se identificaron con los de la generación post-piedracielista pero ahora se acercan más a las tradiciones y costumbres de su departamento, pero sin abandonar su depurada, expresiva y culta voz lírica. En la primera etapa de Colcultura, bajo la dirección del poeta Jorge Rojas, ganó concurso para la publicación de su obra completa, pero renunció a tal distinción, que hubiera podido hacer conocer mejor su poesía «a nivel» nacional.
Libros: |El Cristo del páramo (1947); |Las ceremonias de la muerte (1970) |Vitral del trópico (1975), primer premio en el Concurso Nacional de Poesía «León de Greiff» de la Secretaría de Educación y Cultura de Antioquia en 1974; |Taller de lunas (1985).
En 1994 fue invitado por la Casa Silva a dictar una conferencia sobre la obra poética de Ciro Mendía.

 

ALBA, LAUREANO | (Tibasosa, 1949). Es tenido por vallecaucano, por residir en Cali, donde ejerce su profesión de médico, pero en realidad es oriundo de Boyacá. Magister en administración de salud. Asesor de varias publicaciones, realiza una labor cultural permanente en medios de comunicación.
Libros: |Poemas eróticos (1974); |Golpes de ciego (1982) |A pesar de nuestros últimos muertos (1992); |Ya nunca seremos los mismos (1993); |Reencuentro (1995). También escribió la novela |Los duros de la salsa (1987).

 

ALBÁN, CARLOS | (Popayán, 1844-1899). Médico, abogado, periodista, político, matemático y militar, pereció en una batalla naval. Sobre su poesía escribió Guillermo Valencia: «Habituados a otras formas literarias, no gustamos de sus versos hasta el día en que el martirio bajó a consagrarlos y a acrecentarles el valor patentizando su sinceridad, fundamento de todo arte». Entre sus obras se cita un drama titulado |Policarpa Salavarrieta y las poesías |Jesús en el Huerto de los Olivos y |Luz eterna.

 

ALBÁN RAMOS, TEÓFILO (Barbacoas, 1898; Pasto,1944). Su poema El |santuario de Las Lajas fue premiado en los juegos florales de 1919 en el Teatro Colón de Bogotá.
Libros: |Poesías (1949) y |Poesías (1972). El primero fue publicado en Pasto y el segundo en Bogotá, en compañía de Luis Felipe de la Rosa.
Víctor Sánchez Montenegro escribió en el prólogo del primero, que apareció póstumamente: «Albán Ramos fue en lejano tiempo un poeta de moda con cierto halo de bohemia de fin de siglo. Muchos de sus versos se cantan en los pueblos nariñenses como un recuerdo de una época romántica y sensiblera que por fortuna ya pasó. Se las daba de crítico valbuenesco, y sus comentarios periodísticos estaban saturados de veneno, que, como sucede siempre, no sirve sino para mal de sus propios autores, que siempre cosechan lo que han sembrado en el camino».

 

ALJURE, JAIME (Girardot, 1958). Dijo sus cosas para el libro |Oficio de poeta (1978) de Rosita Jaramillo, nos entregó su libro |Estación de espejos (1977) y se lo tragó la tierra... ¿o la selva?...

 

ALMA LUZ —Ana María Vega Rangel— (Cúcuta, 1897-1991). Estudios en Pamplona. Profesora de literatura y castellano, pintora y directora de las revistas Cúcuta y Germinal.
Libros: |Fuente escondida, Arco de triunfo, Canto a Venezuela (1942).

 

ALVARADO TENORIO, HAROLD (Buga, Valle, 1945). Doctor en filosofía y letras de la Universidad Complutense de Madrid. Director del Departamento de Literatura Latinoamericana en Marymount Manhattan College de Nueva York. Trabajó un año con una editorial en Beijing, China. También ha residido en México, Berlín y Estocolmo. Director del Departamento de Literatura de la Universidad Nacional y profesor titular de la cátedra de literatura de América Latina en la misma. Ha sido distinguido con la Medalla 50 años de la Universidad del Valle, premio de poesía «Arcipreste de Hita» y Premio Nacional de Periodismo de Colombia.
Libros: |Pensamientos de un hombre llegado el invierno (1972); |Poemas (1972); |En el valle del mundo (1977); |Etcétera (1978); |Cinco poemas (1979); |Silva —selección— (1979); |La poesía española contemporánea (1980); |Recuerda cuerpo (1983); |Diario (1984); |Cavafis —versiones— (1984); |Poesía y prosa (1985); |Libro del extrañado (1985); |Biblioteca (1985); |Una generación desencantada: los poetas colombianos de los años 70 (1985); |El ultraje de los años (1986); |Espejo de máscaras (1987); |La poesía de T.S. Eliot (1980); |Poemas chinos de amor (1982); |Ensayos (1994); |Literaturas de América Latina (1995).
El poeta español Jorge Justo Padrón dice en |Anales de la literatura hispanoamericana (Madrid, 1982): «El entusiasmo de Alvarado Tenorio por la poesía oriental viene de la necesidad de atemperar la pasión de la existencia con la seriedad conceptual capaz de inaugurar otra imagen, fiado únicamente al ritmo del propio poema o al impuesto por la vitalidad de la creación misma. La palabra de Alvarado Tenorio se somete siempre a la influencia conceptual o sentimental y el poema, por ello, se abre y acoge a imágenes que se integran en él sucesivamente, sin que por ello derive en confusión o desmayo alguno».
Juan Manuel Roca en Revista Iberoamericana (Pittsburgh, 1984): «La poesía de Alvarado Tenorio intenta levantar la alfombra que ha tendido la costumbre, para mostrar lo que se oculta bajo ella: todo aquello que no se menciona, que se evita a todo trance en la pulcra poesía colombiana, tan acicalada como un cochero de pompas fúnebres, como un muerto al que los críticos prodigan sus afeites».
Óscar Collazos, a su vez: «Alvarado parece haber viajado por la modernidad —de Baudelaire a Cavafis— enseñando placeres y triunfos, conteniendo subversiones, fijando en la memoria heridas y melancolías, cólera y asco. Y, también, una rara ternura que nace de la perplejidad. En cada uno de sus poemas, el poeta renueva su asombro. Por estas y otras razones, se me antoja un poeta contemporáneo...»
Y Juan Lizcano, en Caracas: «La poesía de Alvarado Tenorio no es regional ni nacional, sino internacional, abierta a la cultura universal, despojada de cualquier colombianismo limitador Su poema |La patria expresa su aceptación de ser sólo individuo en el mundo. Detrás de la diatriba, la osadía verbal, el desplante, la inmediatez, se oculta la nostalgia de la infancia, la tenaz melancolía, el lúcido desencanto de saber demasiado, la reciedumbre de saberse solo con su carga de delicadeza, recuerdos, distancia y finura de alma».

 

ÁLVAREZ, RAFAEL ANTONIO (Sogamoso, Boyacá, 1923). Estudió en el colegio Sugamuxi. Distinguido en el concurso de la revista Selección Poética en Bogotá en 1958.
Libros: |Saetas al espacio (1961); |Navíos rotos (1963); |Estrellas de ceniza (1964); |Rostros de humo (1965); Niebla subterránea (1968); |La ciudad de los náufragos (1971).

 

ÁLVAREZ BONILLA, ENRIQUE (Moniquirá, 1848; Bogotá, 1913). El padre Ortega Torres llama a este ilustre educador y escritor boyacense «el mayor épico de Colombia, por la cantidad y calidad de su obra». Dice también que fue un gran traductor y que su versión |de El paraíso perdido, de Milton, es la mejor en castellano. Sus libros de poesía fueron |Horas de recogimiento(1882); |Cantos de mayo (1910); El Macabeo (1890) |y Santafé redimida (1885). Autor también de obras didácticas, novelas y teatro, ejerció el periodismo. Fue memorable su discurso de posesión en la Academia Colombiana como sucesor de don Rufino J. Cuervo. Escribió también un largo poema —titulado |Parisina— en homenaje a Rafael Pombo.

 

ÁLVAREZ CARDONA, DANIEL (Ocaña, 1834; Agua de Dios, 1867) «En la segunda mitad del siglo XIX - dice Lucio Pabón Núñez— sobresalió como bardo de noble inspiración y de sencillas y correctas formas Daniel Cardona (a veces lo llamaban así), quien, abatido por la lepra y confinado en Agua de Dios, cantó con entonación de purísimo cristianismo y de taladrante dolor. No es un poeta de los denominados mayores. Merece, sin embargo, ser siempre recordado por la limpidez de la forma y la autenticidad radiosa de su desolación» Su amigo y paisano Margario Quintero preparaba un libro que se llamaría |Álbum de la amistad con sus propios poemas y los de Lubín Lobo Barbosa, José Domingo Jácome y Álvarez Cardona, que no llegó a publicarse. La que sí aparece como publicada es su propia |Oración del bardo.

 

ALVAREZ DE VELASCO Y ZORRILLA, FRANCISCO (Santafé de Bogotá, 1647; Madrid, España, 1708). Hijo de un oidor neogranadino y de la hija de un oidor de Quito, desde sus tiernos años recibió crianza y cuidados en el Convento de la Concepción, ingresó a los 14 años al Convento de San Agustín y finalmente al Seminario Mayor de San Bartolomé. Muy joven inició su carrera pública: alcalde de la capital del virreinato, corregidor de Sogamoso, gobernador y capitán general de Neiva y La Plata. Cuando falleció en España desempeñaba el cargo de procurador de Santafé ante la corte real. Allá publicó incompleta y desordenadamente su obra, que más parecía el pasatiempo de un ocioso acaudalado pero que ahora hace considerar a Velasco y Zorrilla «en rigor cronológico, el primer poeta auténticamente americano».
Su obra, calificada por Marcelino Menéndez y Pelayo como «de singular rareza», fue recogida bajo el título de |Rhythmica sacra, moral y laudatoria y otras varias poesías en celebración de sor Juana Inés de la Cruz, una apología sobre la Milicia Angélica y Cíngulo de Santo Tomás, y que incluye, entre otras, sus Elegías decámetras a los Dolores de la Virgen Santísima, «intenso poema nuestro a pesar de haber sido escrito bajo la influencia inmediata de Virgilio y su ministerio» —según William Ospina—. La primera parte del libro fue publicada, pues, en Madrid y en Burgos en 1703 y posteriormente en diversas imprentas españolas. El Instituto Caro y Cuervo de Colombia lo reprodujo en su totalidad en 1989, con estudios literarios y biográficos de Ernesto Porras Collantes, Rafael Torres Quintero (quien opina que la de |Rhythmica es «una especie de enciclopedia del barroco colonial neogranadino») y Jaime Tello, quien inició en este siglo la investigación sobre la «rara y exótica» obra, que había sido descubierta en 1792 por Manuel del Socorro Rodríguez, precursor del periodismo colombiano.
Si Domínguez Camargo fue el gran gongorista, Velasco y Zorrilla «no sólo era un fanático admirador de Quevedo sino que odiaba a muerte el gongorismo» —dice R.H. Moreno Durán— con excepción de la línea seguida por sor Juana Inés de la Cruz, de quien literaria y literalmente se enamoró el poeta santafereño, que le escribía cartas y versos antes de saber que la religiosa mexicana ya había fallecido...
Un concepto que muestra cómo la crítica se fue por las ramas es éste de Gustavo Otero Muñoz sobre los versos de la |Rhythmica: «...Un prodigio de ingenio, digno de haberse ejercido en obras de mayor utilidad. Verdaderamente espanta ver en sus libros las hazañas que ejecutaba aquel poeta, en laberintos, glosas de truncados, romances eneámetros que empiezan y acaban con esdrújulas y qué sé yo cuántas otras combinaciones increíbles».
Tello dice que Velasco y Zorrilla fue «un hombre que, ante todo, sintió el legítimo orgullo de ser americano; de un escritor que no se avergonzó de usar palabras y modismos típicos de América; en rigor cronológico, ¡el primer poeta auténticamente americano! . . .Es, en realidad, un precursor del neoclasicismo... No queremos con este intento de clasificación minimizar la calidad poética de Álvarez de Velasco. Aunque la mayoría de sus poemas son pedestres, prolijos, sin esa capacidad de síntesis y concreción que caracteriza la poesía lírica auténtica —y cuántos poemas mediocres nos legaron Lope y Góngora y Quevedo!—, escribió, en cambio, otros que son dignos de figurar junto a las obras maestras de sus predecesores peninsulares, y superiores, en todo caso, a las producciones de sus colegas neoclásicos...No fue, pues, un pobre poetastro que merezca juzgarse con cierta benévola y paternal indulgencia como lo hace Gómez Restrepo, ni descartarse por «el mal gusto de su tiempo», como lo hace Menéndez y Pelayo. Evidentemente el autor del soneto |A dónde iré Señor.., y de las endechas citadas |(Anfriso...) es todo un poeta en tono mayor».
Héctor H. Orjuela dice en su |Itinerario de la poesía (colonial) |colombiana (1995): «Con este poema excepcional |(Vuelve a su quinta Anfriso solo y viudo) alcanza Alvarez de Velasco y Zorrilla la máxima expresión en su obra lírica. Con él basta y sobra para considerarlo el primer poeta del amor en la poesía colombiana» y finalmente: «Es evidente que Álvarez ya anuncia una nueva época y que con él surge el verdadero poeta criollo que quiere cantar a América con un idioma americano».

 

ÁLVAREZ GARZÓN, JUAN (Túquerres, 1898; Pasto, 1974). Miembro de la Academia Adriática de Milán, Italia, donde fue laureado. Autor de las novelas |Los Clavijos (1943) y |Gritaba la noche (1962), titulada inicialmente |La Bucheli e incinerada por orden de un gobernador en 1960 por supuestas ofensas a una familia de Pasto. Publicó también |La arrepentida (1954), poema en tres cantos. Dirigió varios periódicos. También fue premiado en España.

 

ÁLVAREZ GÓMEZ, RODRIGO (Medellín, 1948). Primaria en Managua, secundaria en San Salvador, Caracas y Medellín (Liceo de la U. de Antioquia). Música en el Conservatorio de la misma, dibujo y pintura en el Instituto de Bellas Artes de Medellín. Primer viaje a Europa en gira de recitales de canto y guitarra. En el segundo permaneció 15 años, estudió historia del arte en el Museo del Louvre en París, ofreció recitales, publicó su libro de poemas |Organum trembling (1980) y participó en una exposición colectiva del grupo Surindependants, en París. Exposiciones individuales en Medellín y en Bogotá.
Otros libros publicados: |Páginas salvajes —poemas y cuentos— (1970); |Espantapájaros —poemas y cuentos— (1976); |Golondrina —prosa poética— (1995).

 

ALVAREZ HENAO, ENRIQUE (Bogotá, 1871-1914). «Poeta del desengaño» lo llamó Cejador. Pero fuera de lo sombrío de su estro, que correspondía a lo extraviado de su destino («¡pobre poeta!», lo lamenta Gómez Restrepo), su melancólica sensibilidad y su auténtica inspiración hacen memorables algunos de sus poemas, así como su ironía hizo brillar la vida sobre sus pensamientos negativos.
Las antologías nunca prescinden de sus sonetos |La abeja o |Los tres ladrones, y a veces tampoco de |La carcajada del diablo, Contrastes o |Consolatrix Afflictorum. Su libro |Poesías fue publicado en Barcelona. Bohemio de La Gruta Simbólica, de La Gran Vía y de La Fronda Lírica, eran muy bien acogidas sus intervenciones, pues recitaba con teatral elocuencia y recurría a sus innatas habilidades musicales. Tenía el talante del caballero romántico a la usanza.
Álvarez Henao, como su nombre lo indica, era vástago de una familia antioqueña, cursó el bachillerato en El Rosario en Bogotá e inició estudios de medicina que suspendió al fallecer su madre. Murió a los 42 años víctima de un cáncer y entre el escaso séquito que lo acompañó al cementerio—en medio de la ciudad embanderada porque era 20 de julio— estaba Ricardo Nieto, el sentimental poeta del Valle del Cauca, quien leyó una elegía en su homenaje...
Luis María Mora, compañero de gruta del cantor de la abeja, dijo alguna vez: «La rima de Álvarez Henao es pobrísima, su vocabulario muy reducido, sus medios artísticos casi nulos; pero por esas estrofas, a veces inarmónicas y lánguidas, corre el sentimiento del poeta, que mana de su corazón como de un surtidor inagotable. Hay en todos sus versos un color de vaga tristeza, que no es recurso poético, sino que viene de algo indecible que tiene el pálido color de los paisajes lejanos».

 

ÁLVAREZ LOZANO, RAFAEL (Popayán, 1805 |; Bogotá, 1845). Abogado del Rosario en Bogotá y militante gobiernista en la guerra de 1841. Representante a la Cámara y funcionario del Senado. Dedicó un cuaderno de poesía, titulado |El trovador de Bogotá (1841), a la memoria de su esposa, y a pesar de ser un versificador festivo, escribió dos tragedias: |Miguel o Los proscritos, representada en un teatro bogotano en 1834 con gran éxito, y |El corsario. «Poeta galano, culto, discreto, naturalidad de buen gusto, nada común en aquellos tiempos» dice Gustavo Otero Muñoz. (En algunas antologías figura como bogotano, pero nos atenemos a la |Historia de la poesía en Popayán de José Ignacio Bustamente).

 

ÁLVAREZ NIÑO, ELIGIO (Ocaña, Norte de Santander, 1926; Cúcuta, 1985). Abogado, ocupó la Secretaría de Gobierno de su departamento. Secretario perpetuo de la Academia de Historia de Norte de Santander
Libros: |Caramillo en la sangre (1957); |De-cantada ausencia (1974); |La piel de los sueños; Aliviento (1974); |Tiempo para la rosa (1978); |La piel de los sueños, Edmundo Velásquez.

 

ALVAREZ VAN STRAHLEN, LUIS ALEJANDRO (Chiriguaná, Cesar, 1920). Autodidacta. Ha recibido galardones de planteles de educación así como del Instituto de Cultura y Turismo de su departamento. Miembro honorífico del Café Literario Vargas Vila de San Diego, Cesar. Funcionario departamental, maestro, juez y personero municipal. Cofundador del grupo literario Los Garrapatas.
Libros: |Cascada de poemas (1985) y |Despetalando versos.

 

ALZATE NOREÑA, LUIS (Salamina, 1889; Bogotá,1939). Se graduó de abogado en la capital de la República y desempeñó cargos públicos en Manizales y en Armenia. Ganó los juegos florales de su patria chica en 1913 con el poema |Marcha de juventud; escribió el texto |Pruebas judiciales y tres ensayos antológicos sobre Bolívar (elogiados por Gómez Restrepo), sobre León de Greiff («lo único esencial que se ha escrito sobre el gran artista de |Los signos», dijo Silvio Villegas) y sobre |La Vorágine (fue íntimo de Rivera). A pesar de su libro |Símbolos rotos —en el cual campean el erotismo y la muerte—, publicado en 1934, dice el autor de |La canción del caminante: «El país ignora la obra de Alzate Noreña. Sólo sus íntimos conocemos el sabor de ese vino fabricado con uvas desconocidas... Alzate Noreña sigue siendo un espíritu superior sólo para media docena de iniciados que tuvimos el privilegio de conocerlo». Falleció en Bogotá «a manos de la melancolía». Otro libro suyo: |Brujas.

 

AMADOR, JOSÉ MARÍA (Cartagena, 1945). También pintor, hace cine experimental.
Libro: |La creación del amor (1976).

 

AMADOR, MARÍA EMMA (Polonuevo, Atlántico, 1968). Estudió en Barranquilla, Cartagena y Sabanalarga, licenciatura musical en la Universidad del Atlántico.
Libro: |Sólo Dios es amor.

 

AMAYA, RAFAEL ANTONIO (Villanueva, Guajira). Ha ejercido el magisterio por más de cincuenta años, especialmente como director del Colegio Santo Tomás en su ciudad natal. La profesora Teodosia Zúñiga dice: «Como todo poeta... de esta vasta región de la patria, ha sabido encontrar en lo cotidiano, en los acontecimientos de la patria chica, la vena de la inspiración que le convierte en artífice de la metáfora urdiendo en filigrana de colores, aromas y sonidos una obra maestra en cada verso».

 

AMAYA GONZÁLEZ, VÍCTOR (Barranquilla, 1898; Bogotá). Fino caballero y cultísimo autodidacto. Funcionario de la Contraloría General de la República. Lírico modernista, gozó de amplio prestigio y fue uno de los grandes amigos personales —y familiares— de Porfirio Barba-Jacob.
Libros: |Cúspide (1950); |Las barcas no vuelven (1975) y |Barba-Jacob, hombre de sed y ternura (1957).

 

AMÓRTEGUI, OCTAVIO (Bogotá, 1901; Celaya, Guanajuato, México, 1990). Graduado en periodismo en París, sólo ejerció este oficio como colaborador de El Tiempo de Bogotá. Castizo y agudo cronista y cuentista. Diplomático en Guatemala y México, donde residió hasta su muerte. Vivió también en Chile, Francia y España, por lo cual no hizo parte de Los Nuevos, como dicen algunas antologías, aunque sí fue amigo y se identificó con ellos y tuvo la benéfica influencia especialmente de su maestro Eduardo Castillo. Ganó el premio de las Olimpiadas en México en 1970 («fui el único colombiano que en ellas obtuvo medalla de oro») por |Sangre votiva. Sus otros libros de poesía: |Patios de luna (1924); |Ultramar (1932); |XIII poemas (1943); |Manolete (1949); |Escrito en la arena (1951); |Horas sin tiempo (1957); |Nubes de antaño (1961); |Cuando regresan los caminos (1962); A la memoria de un instante (1975). Cuando conoció, inéditos, sus libros |Estampas de bruma y |El demonio interior (prosas), en 1937, dijo Castillo: «No creo exagerado afirmar que cuando estos libros sean dados a la publicidad serán una feliz sorpresa, casi una revelación para quienes, por encima de los ismos y las modas literarias, conservan la devoción apasionada de las normas eternas de la poesía y la belleza».

 

ANDRADE RIVERA, GUSTAVO (Neiva, 1921; Bogotá, 1974). Conocido como uno de los más notables autores de teatro colombiano, ganador de premios internacionales, es ignorado por él mismo como poeta en su |Quién es quién en el Huila, pero Delimiro Moreno, quien lo incluye en su libro |Los papelípolas (1995) lo reivindica así: «...Se cuida mucho en el |auto-quién de mencionar al poeta, acaso porque no quiere tener nada con la crítica parroquial, que no teme pero que desprecia, en espera de que vientos propicios le permitan llevar a la crítica nacional esta dimensión de su alma; acaso porque ha resuelto, con un poco de egoísmo, que el verso es para él solo, refugio espiritual que no quiere compartir con quienes confunden seriedad con responsabilidad y con quienes no entienden que su manera nada trascendental de tomar la vida, no es otra cosa que una manera dramática de vivir. Mas lo cierto es que ya por los años 1942 Gustavo Andrade Rivera publicaba en las páginas literarias de El Siglo, que entonces dirigía el propio doctor Laureano Gómez, algunas de las creaciones de su numen poético. De aquella época es |su Romance de la niña sin novio, la obra suya en verso que más se conoce. Todo lo demás que de él recojo... es inédito: romances y sonetos que lo muestran como un moderno cultivador del verso».

 

ÁNGEL MONTOYA, ALBERTO (Bogotá, 1902-1970). Bohemio aristocrático, sofisticado clubman y contertulio de café literario, fue un «maestro del soneto galante» —según Guillermo Valencia— pero cuyos versos ignoran o menosprecian las generaciones de finales de nuestro siglo. En sus últimos días, víctima de los juveniles excesos de opio —que habían llevado a la muerte a dos de sus hermanos—, ciego, soberbio y solitario, no salía de su mansión, donde recibía a muy íntimos y contados amigos y no permitía que fotografiaran su decadencia física y mortal. Pero algunos de sus poemas, llenos de lujos decadentes y suspirantes, son recitados aún por fieles admiradores de su esplendor marchito.
Libros: |El alba inútil (1932); |En blanco mayor (1935); |Las vigilia del vino (1938); |Límite (1949); |Lección de poesía (1950); |Hay un ciprés al fondo (1956); |Regreso entre la niebla y otros poemas —antología—( 1973). Jorge Padilla escribió en el prólogo de este libro: «Ángel Montoya ocupa por derecho propio su sitio en la historia literaria como el más logrado de nuestros poetas galantes».
Fernando Charry Lara reivindica lo más rescatable en el capítulo sobre Los Nuevos en la |Gran Enciclopedia de Colombia de Círculo de Lectores (1992): «Algunos comentaristas se han equivocado al aludir a la tarea de Alberto Ángel Montoya como fruto apenas del espíritu galante y frívolo. Sin advertir su posterior entonación, dolorosa y añorante, no desafinada por estridencias. Y sin tampoco reparar en la veracidad de su gesto. Pero es cierto que, repasándola, deberemos descartar como de menor interés, por ejemplo, sus obstinadas galerías de damas de sociedad. No podemos dejar de mencionar, tampoco, que ciertamente ha envejecido mucho de su decadentismo, mucho de sus asuntos y maneras. Y que ha envejecido también la porfía suya en la confidencia y el imperioso dominio que concedió a su mundo sentimental. Pero era esa la comprensión que mantuvo de lo poético, como ya se ha señalado; la de una incontrastable identificación de vida y poesía».

 

ANICHIÁRICO LEÓN, JOSÉ (Fonseca, Guajira, 1916; Riohacha, 1965). Se graduó en la Normal de Varones de Barranquilla y ejerció la docencia en Santa Marta y en el Liceo Nacional Padilla de Riohacha por 18 años.
Su obra literaria es una de las más extensas de su departamento. «Su colección de sonetos —dice Teodosia Josefina Zúñiga— sólo comparable a |Tierra de Promisión de Rivera, capta y copia en ritmos de gran cadencia y subjetivismo desde el paisaje, objeto muchas veces de su inspiración, hasta los diferentes pueblos que constituyen ese mismo paisaje y que son el tema de una colección encabezada por |Conjunto intendencial, donde narra la situación de los pueblos guajiros».

 

ANTÍA RUIZ, OSWALDO (El Líbano, Tolima, 1943). Licenciado en matemáticas y física, secretario de la facultad de educación en la Universidad del Tolima, profesor de secundaria. Escribe también novela y ensayo, es músico y pintor.
Libro: |Sombra y |luciérnaga.

 

ANTOLÍNEZ, LUIS ENRIQUE (Bucaramanga, 1891; Bogotá, 1920). Viajó siempre perseguido por el infortunio. Su esposa murió una semana después de la boda. Estuvo en Panamá y en Bogotá, donde trabajó para El Tiempo y El Espectador. Carlos Torres Durán dijo: «A este hombre le hicieron los dioses el mal regalo de darle alma de poeta, y con este regalo a cuestas, se olvidó de que en este mundo se puede ser poeta por dentro pero cualquier otra cosa por fuera». Sus nostálgicos versos no son olvidados, especialmente |La oración del recuerdo, Rimas de oro, Sol de invierno, Evocación y |Elegía de las horas. Pero su libro se llama sencillamente |Versos y prosas líricas (1932).

 

ANZOLA ÁLVAREZ, ELÍAS (La Palma, Cundinamarca, 1907). Estudió bachillerato y letras en Bogotá, en el Colegio Mayor del Rosario. En los años 30 surgió como poeta. Residió por algún tiempo en Barranquilla. En 1932 fue laureado en los juegos florales de Bogotá, junto con Rafael Vásquez. Comentarista teatral para la prensa bogotana. Residió varios años en Europa, ocupó cargos administrativos en empresas públicas y privadas.
Ha publicado sus versos entreverados con algunos clásicos de otros idiomas, especialmente el italiano y el francés, venidos por él.
Libros: L |ámparas viejas —versos intemporales— (1976); |Poesía del recuerdo —nuevas lámparas viejas— (1984) y |Petrarca —antología de sonetos a Laura—.

 

APÜSHANA, VITORIO. Es el mejor poeta guajiro de que tenemos noticia, y ésta la dio Juan Manuel Roca en el Magazine Dominical de El Espectador, donde dice que nació hace unos 30 años, que es pastor y «contrabandista de sueños». Y agrega que «nos trae razones de la mañana, a la que considera su hermana, o de su abuela, que es el sueño. Ha publicado, fuera de los poemas que ha dado a conocer el diario bogotano, un cuaderno auspiciado por Asuntos Indígenas de Riohacha en 1992 con el título de |Contrabandeo sueños con arijunas cercanos, y otro en 1996 por la revista samaria Exilio. Los que vierón la serie |Guajira de televisión saben lo que es arijuna. Apüshana es wayüu.

 

ARANGO, DANIEL (Villavicencio, 1920). Uno de los más inteligentes, cultos y profundos críticos literarios y de los más eminentes educadores de su generación. Estudió primaria en La Salle de Bogotá, secundaria en San Simón de Ibagué, derecho en la Universidad Nacional y en el Externado de Colombia y fue asistente de humanidades en La Sorbona de París. Profesor de literatura y humanidades en varios colegios y universidades, decano de estudios y vice-rector de los Andes. Director nacional de Bellas Artes. Se inició como poeta con el grupo post-piedracielista de Cántico, destacándose por su alta y exquisita calidad lírica. Posteriormente se dedicó de lleno a la política, fue concejal de Bogotá, miembro del Congreso Nacional, diputado y gobernador del Meta, ministro de Educación, embajador de Colombia y miembro del Consejo Ejecutivo de la Unesco y representante de Colombia en la Comisión de Desarrollo Internacional de la Comunicación en París, vicepresidente de la Sociedad de Amigos del País y asesor cultural del Banco de la República. En su obra crítica se destaca su lúcido ensayo sobre Porfirio Barba-Jacob publicado en libro con el título de |Antorchas contra el viento en 1944. No recogió en volumen su producción poética, que fue justipreciada, entre otros, por el maestro Manuel Antonio Bonilla en su libro |La palabra triunfante, pero algunos de sus poemas aparecieron en selecciones, entre otras la |Antología de la nueva poesía colombiana (1949). En 1997 el Instituto Caro y Cuervo publicó una colección de sus ensayos literarios y notas de juventud, docencia y política educativa, con el título de La |ciudad de Is. Entre sus numerosas condecoraciones se destacan la Cruz de Boyacá, la Orden Andrés Bello, Ciudadano Honorado de Bolivia y la Medalla de Oro de la Universidad de los Andes.
El académico Sergio Mejía Echavarría dice: «Con una de las mentalidades más profundas y versátiles que haya dado el humanismo colombiano, Daniel Arango forjó una de las tareas literarias más diáfanas y extensas, tanto como su cultura. Fue un hombre que se movió por los diversos aspectos del saber humano con una sobriedad y una seguridad asombrosa. Sin alardes ni pretenciosas disposiciones de espíritu: más bien con humildad y sencillez».

 

ARANGO, GABRIEL JAIME (Medellín, 1949). Consejero de asuntos culturales del Ministerio de Relaciones Exteriores. Premio Universidad de Antioquia, 1969.
Libros: |La vigilia y el sueño (1973); |Horas verticales (1984); |Poemas submarinos (1986); |El mundo del más acá (1997).
Ha publicado también obras de teatro: |Amantina o la historia de un desamor (1980); |Desenredando (1982) y |La Bella Otero (1989), éste en coautoría con José Manuel Freidel.
John Fitzgerald Torres dice: «Su poesía seduce por la atmósfera que evoca... la que resulta del acercamiento amoroso a cuanto reverbera en la sombra... quiere explorar lo que de bueno y vivible ofrece este mundo, y su voz resuena esperanzada, claramente vital».

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