ULLOA, GABRIEL (Bogotá, 1930). Psicólogo de la Universidad Nacional, que lo comisionó al XIV Congreso Internacional de Psicología (Canadá, 1953). Desempeñó el cargo de sicólogo jefe del departamento de selección del SENA y dirigió el programa Divulgaciones Psicológicas en la Radio Nacional. Desempeñó cargos consulares en Montreal, Willemstad, Esmeraldas y Colón.
Libros: |En la noche (1962); |Espejismo (1963); |De lo celeste y tenebroso (1964); |Destinatario inútil (1966); |La madre y el hijo (1963); |Poemes choisis (Nice, France, 1967); Abriendo |senderos (1979). Después ha dado a conocer, mediante copias en xerox, numerosas de sus nuevas producciones poéticas.

 

UMAÑA, ÁLVARO (Jenezano, Boyacá, 1920; Bogotá, 1953). Discreto—en el sentido de no sobresalir, por su propio talante— funcionario público departamental y trabajador intelectual. Colaborador de El Espectador, pereció en un accidente con sus compañeros Álvaro Pachón de la Torre y Gustavo Wills cuando regresaban de una despedida de soltero —en el sur de la ciudad— a Guillermo Cano. Sólo alcanzó a publicar su libro |Los árboles anclados (1949).
Vicente Landínez Castro dice que «Umaña cantó con voz y forma propias los temas eternos de Cristo, la Madre, la Niñez, la Mujer, el Árbol; y tuvo además la rara virtud de haber podido dar expresión en sus poemas a los más altos ensueños, mediante las más finas, delicadas y eufónicas palabras del idioma».

 

UMAÑA, BLAS DE (Tunja, 1720). No se tienen más datos que el de su bautizo en la parroquia de Santa Bárbara de la capital boyacense, y de que fue fraile. Su importancia consiste en que figura como autor del poema |Descripción del sitio de Cartagena (en 1741 por la armada inglesa al mando del almirante Edward Vernon) y cuyo único manuscrito fue hallado en Madrid, España, en la biblioteca de José Celestino Mutis, y copiado en Santafé en 1744. El Instituto Caro y Cuervo lo incluyó en el libro |Poemas en alabanza de los defensores de Cartagena de Indias en 1741, compilación de Guillermo Hernández de Alba y edición y anotaciones de Guillermo Hernández Peñalosa (1982).
En la |Historia de la Poesía Colombiana dice William Ospina: «Así, tres años después de la derrota de los ingleses por [Blas de Lezo, el gobernador y capitán del Nuevo Reino de Granada, Sebastián de Eslava y por] el valor [del pueblo] de Cartagena, un poeta desconocido, tal vez un fraile de 24 años, de lenguaje flexible y vigoroso, de fina caligrafía y de rica cultura, revivió en versos aquella hazaña, y escribió el único poema épico de nuestro siglo XVIII». (Lo que está entre corchetes fue añadido por el editor de este |Quién es quién).

 

UMAÑA BERNAL, JOSÉ (Tunja, 1899; Bogotá, 1982). Estudió en el Colegio Mayor del Rosario y se graduó de abogado en la Universidad Nacional. Gran señor de la cultura y de la vida pública, verdadera autoridad en relaciones exteriores, ocupó cargos diplomáticos en Chile, Portugal, Estados Unidos y, como parlamentado, fue un exquisito orador y ocupó la presidencia del Congreso. Sutil y penetrante crítico, sostuvo sus columnas Estafeta Literaria y Carnet, en El Tiempo, hasta su muerte.
Sus textos de poesía: |Itinerario de fuga (1934); |Décimas de luz y yelo (1942); |Dos nocturnos y otros poemas (1942); |Cuando yo digo Francia (1942); |Nocturno del Libertador (1942); |Poesía (1951); |Diario de Estoril (Buenos Aires, 1951); |Seis poemas (Caracas, 1959). Ganó el primer premio en el concurso de teatro colombiano en 1927 con su comedia |El buen amor. Tradujo a Rilke, a quien estudió ampliamente.
Con este destacado oficiante del grupo de Los Nuevos —aunque Juan Lozano lo pone en la colección de Los Penúltimos— termina, según Rafael Maya, «toda una época. Umaña Bernal es el poeta cortesano y galante, de flor en el ojal y guantes crema. Es todo el |dandismo finisecular y que halla en nuestro poeta las mejores condiciones de alojamiento para agonizar suntuosamente». Aunque su obra posterior, que ya se desarrolla en el siglo siguiente, entra «en el dominio de lo estrictamente moderno, o modernista, mejor, que es de carácter más barroco que clásico» especialmente en sus décimas, prodigio de síntesis, «una poesía de tema mucho más universal, aunque la forma exterior sea de una tan rigurosa parquedad», concluye el maestro Maya en su prólogo —publicado sólo en separata— al volumen en que recogió toda la poesía de Umaña Bernal el Instituto de Cultura Hispánica de Colombia en 1975 con el nombre de su primer libro y con el subtítulo de «antología inconclusa»...

 

URIBE, DIEGO (Bogotá, 1867-1921). Director de la Biblioteca Nacional y de El Nuevo Tiempo Literario y fundador de El Literario. Miembro señorial de la sociedad bogotana, fue uno de los más «juiciosos» y puntuales contertulios de La Gruta Simbólica. Su poesía, sentimental y delicada, corresponde a sus arrebatos caritativos y a su serena y generosa ascendencia patriarcal (antioqueña). Sus primeros versos fueron publicados en |La Lira Nueva y después aparecieron: en París en 1898 |Margarita, sobre el cual dijo Guillermo Valencia: «Este libro es un dolor cristalizado» (pues fue escrito con motivo de la muerte de su esposa). Otros: |Selva (1895); |Hielos (1910); |Cocuyos (1911); |Entre el bosque; Nieblas; Cocuyos; Mi tierra y |Patria. En 1967 su familia publicó sus |Obras poéticas escogidas. En el prólogo del libro de traducciones de autores franceses e italianos que hizo Uribe, dijo Sanín Cano: «La naturalidad se sobrepone, por obra del arte, a las laboriosas tentativas y rectificaciones de que se compone forzosamente un trabajo de este género».
Y Antonio Gómez Restrepo escribió en el prólogo del |Parnaso colombiano del español Fernando de Ory: «Diego Uribe es el más genuino representante de la poesía de sentimiento: sus versos son lágrimas de infinita transparencia; y como es sincero en su dolor y en su compasión, es aplaudido y amado por inmenso círculo de lectores de buen gusto y de elegantes lectoras. |Margarita encierra algunos de los más bellos versos elegíacos de la poesía colombiana. Pero Uribe no se ha encerrado en la contemplación de su propio dolor, ni en el espectáculo de su hogar en ruinas: después de envolver en sudario de orientales aromas el cuerpo de la muerta idolatrada, ha tendido la mirada compasiva hacia los seres débiles y abandonados que gimen en el mundo; hacia los niños huérfanos; hacia la pobre obrera, que trabaja y sueña dolorosamente; y sus versos delicados y patéticos, penetran en el alma: son obra bella y obra buena; honran el entendimiento y el corazón del poeta».

 

URIBE, JESÚS (Medellín, 1882-1918). Contador, contertulio del Café Chanteclaire, vecino de La Candelaria, en la capital antioqueña, en el grupo que rodeaba a Tomás Carrasquilla. León de Greiff en su poema |Poetas que dijérais pocos versos no más... lo llama «dulce Jesús Uribe tan melodioso y triste».

 

URIBE MARÍN, FLORALBA (Leticia, Amazonas, 1943). Estudió pedagogía en la Normal Superior de Neiva y en Bogotá; fuera de su oficio de escribir, es editora y correctora de estilo, conferencista y ha ocupado la vicepresidencia de la Unión Nacional de Escritores. Dicta charlas, conferencias y recitales y ha coordinado numerosos encuentros nacionales de escritores. Se dio a conocer nacionalmente con su novela |Historia de la pequeña Nubia y de su mercenaria virginidad (1979). Recibió mención de honor en el primer concurso internacional de poesía erótica, organizado por |Ilustraçao de Mulheres Emergentes, en Sao Paulo, Brasil, en 1992 y posteriormente publicó su primer libro de versos, |Erótica (1966). H; escrito y publicado también los ensayos |La mujer en la obra de García Márquez y |La mujer en la vida de José María Vargas Vila.
Matilde Espinosa de Pérez dice sobre la autora de |Erótica: «Sutil, sugerente, con ciertos riesgos nos embarca hacia el país de los recobros o hacia los naufragios . ..La escritora sortea felizmente todas las situaciones de la intimidad erótica con talento y sensibilidad admirables. Las presencias inconfundibles de la pasión y el deseo se manifiestan con un sentido selectivo del placer. El arte de la palabra logra una estatura que elude los lugares comunes. La imaginación juega su papel definitivo en la búsqueda del éxtasis de los amantes; y la poeta, máxima exponente, entrega su acervo con el solo compromiso de no descender a la vulgaridad».

 

URIBE PÉREZ, SANDRA (Bogotá, 1972). Arquitecta de la Universidad Nacional. Ha sido destacada en concursos nacionales de cuento y poesía, entre ellos el de la Universidad Externado de Colombia (segundo puesto) y el de la Universidad de la Sabana (primero). Publicó en 1966 el libro |Uno y Dios.

 

URIBE PINTO, ROBERTO (Bogotá, 1928). Bachiller del Liceo Cervantes, abogado del Rosario, ejerce el derecho administrativo y la asesoría de impuestos. Profesor universitario, miembro de la Academia de Historia, de la Academia de la Lengua y de las sociedades Bolivariana, Nariñense y Santandereana. Exquisito clubman.
Libros: |Poemas de Santíbar (1975) y |Corrientes interiores y otros poemas (1993).
Jorge Rojas dijo: «Uribe Pinto ha centrado en ese círculo encantador, tibio y diáfano, dentro del cual se conservan las más nobles virtudes de nuestras gentes: la provincia, con la laboriosidad de las familias, su ferviente religiosidad, su habla melodiosa y su terruño cruzado de arroyos, de senderos y leyendas y de ríos... Como punto de nobleza de esa provincia está su casa solar: Santíbar, donde todo es un don del cielo, la esposa, la hija, la fragancia de los armarios, el olor de la leña y el ronroneo del gato... Eso sí, a pesar de la alegría circundante, hiere su corazón el golpe del hacha criminal que derribó los árboles amados».

 

URIBE RESTREPO, ÓSCAR (Andes, Antioquia, 1931). Bachiller de San Ignacio en Medellín, |bachelor en relaciones industriales en la Universidad del Sur de California, Los Ángeles, impenitente viajero, lector y traductor especialmente del inglés de sus primeras, segundas y finales letras (tiene versiones, desorganizadas y dispersas, de muchos poetas). Fue |marchant d’art. Hoy sólo vive... ¡pero bien! (es decir, sin preocuparle —nunca le ha preocupado— el qué harán o el qué dirán).
Libros: |Una ciudad en medio de la niebla (1965) y |Poemas burlescos (1974), con versión al inglés de Aurora Arciniegas.
Amílkar Osorio —y esto nos hace pensar que Uribe, de haber vivido en Colombia hubiera sido nadaísta— dice de sus versos iniciales: «¿Irónicos? No. Desfachatados, libres, vivos. Hablan de la vida con descaro, con ludibrio. No son atormentados, son recuerdos, situaciones, opiniones. Lo extraño, como extraño que es el poeta, es que sean poemas que están formados y contenidos en un esquema duramente estético...».
Aníbal Noguera lo encontró y manifestó: «Lo extraño es que este hombre nacido en lo más abrupto de la montaña antioqueña... prefiera las tiendas de Picadilly a las de Carabobo, y la sapiencia gustativa de Maxim’s a las picardías folclóricas de la Fonda del Arriero». Y, fuera de anécdotas, considera su primer libro «el diario de un enfermo sin deseos de convalecer... Es un libro escrito mordiendo el polvo de la tierra bajo el sol de Satán. Quien se le acerque debe hacerlo con precauciones. De prólogo debería tener en rojo la palabra |Peligro».
Y Uriel Ospina dice sobre el segundo —y último— de sus libros, que la poesía de Uribe «es burlona, en realidad, cuando quiere caricaturizar. Sale ahí el artista en trazos juguetones. Pero es airosa cuando su línea tiende a definir un estado emocional. Es allí donde se encuentra una personalidad que se mueve en un universo poético de elevada temperatura estética».

 

URIBE VELÁSQUEZ, MANUEL (Amalfi, Antioquia, 1867; Bogotá, 1893). Sólo al cumplirse cien años de su nacimiento se publicó (Editorial Cosmos, Bogotá, 1967) un volumen con su |Obra poética gracias a un grupo de sus paisanos encabezado por Pablo Cárdenas Pérez y Eduardo Fernández Botero, quien dice en el prólogo: «Debe destacarse en esta notable creación, émula de las mejores de Luis Carlos López, no sólo la belleza descriptiva sino la profunda intención crítica, que hace universal un caso lugareño...». En su consagratoria y sentida despedida definitiva al amigo dijo Antonio José Restrepo: «Malicioso, travieso y juguetón desde los claustros del colegio, en la Santa Candelaria y en San Bartolomé... no augurábamos sus condiscípulos que Manuel llegara a ser el fiscal prolijo y acertado de los que mataron al negro Casiano en Medellín, el capitán valiente y sufrido de las huestes de Gaitán en la campaña de la Costa; el secretario diligente y discreto del polígloto Pérez Triana, pero ni mucho menos, nunca jamás, el imponderable autor de |La gallina blanca, de |El Sinembargo, de |Bárbara Jaramillo, de |La serenata, de los sonetos |Contra los usureros y los tartufos, del |Diálogo entre San Pedro y cierto visitante de su celestial portería (Rafael Núñez), de |El Sancho Panza, de las |Fábulas, y en fin de |Las poemas bufos, con que su musa ladina se vengó por modo risible y homérico de las desvergüenzas de que hicieron víctima en no lejana época al joven vate los empleadillos y caciques amalfitanos... Amigo de Juan de Dios Uribe —el eterno proscrito— ayudóle en 1887 a redactar El Correo Liberal, donde su vena retozona flageló a más de un pillastre y en cuya redacción se leyó, sin aplausos, porque la risa no dejaba aplaudir, cierta comedia en que un alto empleado regenerador hacía el gasto, y que Manuel reputó siempre con sobrada razón como su obra maestra... Manuel viajó hasta Curazao y Venezuela, comió chivo y bebió en botiquines. Fue perseguido por la justicia, padeció bajo el poder de más de un Poncio Pilato, y decir que ha resucitado es decir que vive en el corazón de los que sabemos amarlo y comprenderlo... Que no se tome a inmoderado elogio, a hidrópico prurito de perdurable gloria, para un niño (tan joven así era Manuel) casi de nadie conocido, pobre y sin valores, que atravesó por nuestro suelo patrio, más con el pie descalzo que calzado, más con el alma triste que regocijada».
Y para que se vea que no sólo sus paisanos paisas (¿es pleonasmo?) lo admiraban, dice Ignacio Rodríguez Guerrero, el humanista nariñense: «Uribe Velásquez tenía el don del canto... Su poema |La gallina blanca es de una facilidad asombrosa, de una perfecta naturalidad. No sólo fue un magnífico poeta de la naturaleza; fue, ante todo, un ingenio de primera fuerza, de inagotable vena humorística, cuya estirpe se remonta a las castizas fuentes de los más airosos satíricos de la época áurea del idioma».

 

URQUINAONA |Y PARDO, FRANCISCO DE (Santafé de Bogotá, 1785-1835). Poeta de ocasión y feliz improvisador, cantó a los próceres. Ocupó altos cargos públicos y, a pesar de ser bolivariano, fue preso por el Libertador. Con Santander fundó la Logia Masónica número 1 de Bogotá. Poesía suya publicó |La guirnalda de José Joaquín Ortiz.

 

URQUINAONA Y PARDO, PEDRO DE. Se desconocen las fechas de su nacimiento y muerte así como el lugar en que vio la luz este neogranadino, que fue alto empleado de los virreyes Ezpeleta y Mendinueta. Su hidalga familia lo educó en España, donde desempeñó también importantes cargos y finalmente fue enviado a pacificar la Nueva Granada cuando estalló la revolución independentista, pero renunció al conocer las atrocidades de los españoles en Venezuela. Según Jaime García Maffla en la |Gran enciclopedia de Colombia, «es el autor de uno de los más logrados sonetos de las letras colombianas y de la lengua» |(A Jesús Crucificado). Aunque se conocen otras versiones y se ha asegurado que originalmente es del poeta portugués Manuel de Nóbrega. José Miguel Rivas Sacconi dice que Urquinaona lo tradujo en 1808.

 

URREA, RAFAEL (Manizales, 1969). Fundó El Gato Naranja (noticiero poético para las universidades de América Latina). Destacado en el concurso de poesía Fernando Mejía Mejía con el libro |Textos para enterrar al Kabalista (1991). Otras obras poéticas: |Palabras grises y otras cenizas (1990); |Libro de sentencias y otros poemas (plegable). Dirige «Zona libre de poesía» en las universidades de Caldas, Manizales y Autónoma.

 

URRUTIA, FRANCISCO MARIANO (Popayán, 1792-1860). Descendiente de marqueses españoles, estudió humanidades y jurisprudencia y se distinguió como educador, poeta, orador, periodista y, sobre todo, traductor de clásicos latinos, entre otros de las |Geórgicas de Virgilio. Fue elector cantonal y personero de la provincia de Popayán. Sus poesías originales fueron publicadas en El Constitucional del Cauca en 1832.

 

URRUTIA, NICOLÁS (Popayán, 1788; Caloto, Cauca, 1857). Humanista, educador y sacerdote los últimos años de su vida. Ingenioso y fecundo poeta y epigramista. Dedicó una canción a Bolívar, escrita primero en latín y después conocida en castellano.

 

USCÁTEGUI MALDONADO, ARTURO (Tunja, 1957). Obtuvo el tercer premio en el concurso de la Casa de Poesía «Fernando Mejía Mejía» en 1993 con su libro |Balizadores del desierto (1995).

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