VALDÉS, ADOLFO (Cali, 1840; Valparaíso, Chile, 1873). Dejó sus estudios en Santa Librada para enrolarse en las huestes de Mariano Ospina Rodríguez en defensa de la legitimidad en la revolución liderada por Mosquera. Derrotado, se unió a las de Julio Arboleda, donde alcanzó el grado de sargento mayor. Entonces, otra vez derrotado, quedó en el ostracismo y debió salir proscrito al Perú, donde —según cuenta Guillermo E. Martínez en el libro antológico de la poesía del Valle del Cauca— siguió combatiendo, pero ya con la pluma, en la prensa de Lima. Después tomó las armas peruanas contra España en El Callao en 1866, donde actuó como un héroe al lado de otro colombiano, José Cornelio Borda. Fundó y dirigió el periódico El Cascabel, desde el cual atacó, a pesar de ser editado en la Imprenta Nacional, al presidente Manuel Prado. Salvado de un atentado, huyó a Valparaíso donde, después de un breve viaje a Santiago. falleció víctima de la tuberculosis, no sin antes fundar otro periódico, llamado Entreacto.
Su muerte, inadvertida en Colombia, fue hondamente lamentada en Perú y Chile por escritores y poetas como Ricardo Palma, Clemente Athans, Carolina Freyre, Ruiz Rodríguez Velasco, Juana Manuela Gorriti y Eusebio Tafur, quien escribió su biografía y publicó sus versos en una edición pagada por eminentes figuras de las letras de aquellos dos países.
Héctor Fabio Varela dice que «fue Adolfo Valdés un poeta romántico. Lo fue en su atormentada y errante vida, y lo fue en su poesía, imbuida en hondos y dolorosos sentimientos. Al lado de poemas sobre diversos temas, todos profundamente sentidos, y de punzantes sátiras sociales, dejó un extenso poema |épico, Atrida, en el que relata las aventuras y desventuras de una pareja en el terrible escenario de las guerras civiles. Su acento desesperado es byroniano. Su descripción de la tierra nativa denota compenetración íntima con su naturaleza y un admirable dominio del lenguaje y de la métrica. Seamos justos al rescatar la memoria y la obra del poeta, del soldado y del patriota, que dejó a la patria el legado de sus acciones heroicas, de su valor civil y de sus rimas imperecederas».

 

VALDÉS, JOSÉ MARÍA (Popayán, 1767; murió en misión en el Chocó en 1803). Se ordenó en el Real Seminario de su ciudad natal y tradujo en romance endecasílabo los libros V y XII de La |Eneida. En la |Antología de la poesía hispanoamericana de Albareda y Garfias aparecen, atribuidos a Valdés, unos versos de la |Eneida que no son los traducidos por él —asegura Jorge Pacheco Quintero en su |Antología de la poesía colombiana (1973)—. Vergara y Vergara dice que las facultades poéticas del payanés «eran asombrosas como improvisador y epigramático... y cuando llegaba a escribir en serio, era muy tierno y melancólico».

 

VALDÉS Y AYERBE, DELIN (Popayán, 1867-1912). Fundador de la sociedad literaria El Puracé y redactor de su órgano periodístico. También fundó la Revista Caucana y publicó varios opúsculos con sus producciones jurídicas, históricas, geográficas y poéticas.

 

VALENCIA, ÁNGELA (Popayán, 1900). Se graduó de institutora en 1917 (único dato de fecha que trae la |Historia de la Poesía en Popayán) y «desde niña fui apasionada ferviente de la poesía... Crecí en un ambiente poético, pues mi padre era un poeta lírico muy conocido, y era yo quien le escribía cuando una lamentable ceguera lo redujo a la impotencia», escribió ella.
Periodista, también escribió novelas: |El sino y |Penachos de humo. Obras poéticas: |Luz en la sombra, Flores de ensueño y |Rumor de frondas.

 

VALENCIA, ANTONIO (Popayán, 1867-1901). Otro ilustre miembro de la noble familia a quien tanto debe la cultura caucana. Poseía gran erudición histórica, literaria y musical. Cultivó, fuera de una magnífica prosa, la poesía, especialmente en el género epigramático y festivo y en el religioso.

 

VALENCIA S., ARCESIO (Popayán, 1880). Hijo del renombrado poeta doctor Miguel Valencia Cajiao (informa José Ignacio Bustamante en su |Historia de la poesía de Popayán pero, curiosamente, no dice más de él). Arcesio comenzó a escribir muy joven y colaboró con sus artículos planfletarios en muchos periódicos de su tierra así como de Centroamérica, Panamá y La Habana, donde residió. Fundó también varios periódicos, en Popayán y en Cali. El mismo Bustamante, que fundó la revista La Escuela, dice que Arcesio fue director de ella y sobre la poesía que escribió dice que es esencialmente ditirámbica y política.

 

VALENCIA, GERARDO (Popayán, 1911; Bogotá, 1994). Perteneciente al grupo de Piedra y Cielo, él mismo define su obra así: «Poesía amorosa, de carácter ligero, una tendencia mística y metafísica y una etapa de realismo temático con implicaciones subjetivas. Es una poesía clara, espontánea, musical, sobre la cual se pasa de largo, generalmente, sin detenerse a ver el fondo».
Sobre su obra teatral y su poesía escribió Eduardo Carranza tempranamente estos conceptos: |«Chonta, su obra última, de profunda intención americana y cálido aliento poético, puede nombrarse como uno de los pocos aciertos del teatro nacional. Con su poesía, Gerardo Valencia tiene un sitio ya permanente en la lírica de Colombia. Se expresa con un acento personalísimo e inconfundible en donde resultada muy difícil establecer influencias, semejanzas, vertientes. Poesía edificada con tan puros y simples elementos que fracasan ante ella las argucias del crítico... Creo que entre los últimos poetas colombianos es Gerardo Valencia el más intenso, hondo y trascendental».
Valencia estudió en el Colegio San Simón de Ibagué, secundaria en La Salle y derecho en la Universidad Nacional, en Bogotá. Fue agregado cultural en La Haya, catedrático en la Universidad de Utrecht, director de la Radiodifusora Nacional de Colombia y ejecutivo de la Compañía Colombiana de Seguros que creó el Premio Nacional de Poesía «Guillermo Valencia» y dirigió su revista, Vida. Tradujo a poetas belgas y holandeses.
Libros: |El ángel desalado (1940); |Un gran silencio (1967); |El libro de las ciudades (1972); |Obra poética (1975); |El sueño de las formas (1980) y |Los poemas tardíos (1985). En 1996 publicó el Instituto Caro y Cuervo el volumen |La poesía de Gerardo Valencia, obra antológica y crítica de Cecilia Hernández de Mendoza.
Gerardo Valencia escribió muchas obras, cortas y largas, para teatro, publicadas en diversas revistas y representadas muchas de ellas en teatros como en radio y televisión. Sus principales títulos: |Viaje a la tierra, El hombre que descubrió el mar, Cuento de miedo, Asedio, Climas, Lugares del sueño, El hada imprecisa, El regreso de Johana, El chivato, El poder de Jacinta y |Episodios del Quijote.
También escribió ensayos sobre temas nacionales en el teatro colombiano y sobre poetas contemporáneos suyos, y los libros |Aspectos teatrales del Quijote (La Haya, 1966) y |La creación poética en «Catay» de Guillermo Valencia (su tío).

 

VALENCIA, GUILLERMO (Popayán, 1873-1943). Maestro por antonomasia, no sólo por su eminencia intelectual y por su posición pionera de corresponsal del Modernismo en Colombia sino por su formidable trayectoria política (congresista, diplomático, gobernador del Cauca, dos veces candidato a la Presidencia de la república), este aristocrático —por sangre y cultura— hijo epónimo de Popayán y su blasón más deslumbrante, es sin embargo uno de los más discutidos poetas hispanoamericanos, desde sus primeros |Ritos (nombre de su entera obra poética personal) hasta las páginas de su madurez en las cuales se destacan sus formidables discursos y sus afamadas traducciones de Goethe, Hugo, Baudelaire, Mallarmé, Wilde, D’ Anunzio, Verlaine, Maeterlinck, Flaubert, Stefan George, entre otros. En esta materia, sus más importantes libros son |Catay, de poesía oriental, y |La balada de la cárcel de Reading, de Wilde. Su obra poética fue originalmente publicada así: |Poesías, Bogotá, 1898; |Ritos, Bogotá, 1899; Londres, 1940; |Sus mejores poemas, Madrid, 1926; |Catay, poemas orientales, Bogotá 1929; |Obra poética completa, Madrid, 1948. |Antología, compilación de Germán Espinosa, 1989, y muchas —incontables— ediciones.
La polémica sobre la vigencia de su obra no se cierra, sin embargo hay críticos que consideran su supervivencia parecida a la de la fría eternidad del mármol, mientras otros tratan de reivindicarla con calor tardío. La polémica en la cual se refirió a la «bardolatría» pro Valencia el poeta Eduardo Carranza y en la cual tuvo tan independiente posición crítica Rafael Maya, será larga todavía, lo que contribuirá indudablemente a la señalada gloria de Valencia.
En su |Antología de líricos colombianos, Carlos García Prada se refiere así a Guillermo Valencia: «Vástago refinadísimo y decadente de una ilustre familia de real estirpe española, e hijo predilecto de una de las ciudades de más heroicas tradiciones del Nuevo Mundo, don Guillermo Valencia es hoy quizás el artista más culto, acendrado y profundo de la América española, donde su influencia es varia, única, decisiva y fecunda. Se educó en Europa, en contacto directo y personal con sus hombres más representativos y con sus más variadas manifestaciones culturales, antiguas y modernas. En Europa fue un espíritu «alejandrino» —como dice Sanín Cano— dispuesto a «hallar plausibles todas las teorías y a trazar las líneas sinuosas en que se enlazan todos los sistemas que se contradicen. Mas esta modalidad fue en él mera inclinación juvenil que habría de desenvolverse más tarde en forma nueva, cuando el artista, temeroso de los bárbaros y presintiendo la posible disolución total de su ser, regresó a su ciudad natal para enterrarse en ella y hallar en su seno las consonancias que buscaba para su ser enfermo, melancólico y contemplativo. En Popayán, Valencia ha ido poco a poco abandonando su alejandrinismo exótico y medio desconcertante, para convertirse quizás en el único poeta |clásico que ha tenido Colombia. En la América española no se ha visto otro caso de compenetración más pura entre una ciudad y un paisaje y el espíritu de un hombre culto por excelencia... Jurista, diplomático, orador y supremo artista, «le ha trazado fronteras espirituales a la patria», en donde ha ejercido la doble función de estadista y de poeta».

 

VALENCIA, PACHO (Pamplona, 1878; Panamá, 1932). Cuando falleció, era cónsul de Colombia en la nueva República del Itsmo. Dice Javier Arango Ferrer que «la fama le viene desde La Gruta Simbólica. Cualquiera diría que de su biografía y de su obra están colmadas las historias de literatura y las mitologías poéticas. Es necesario hurgar en las revistas de principios de siglo para encontrarse con el poeta que en 1906 —cuando se usaban los aldeanos juegos florales —mereció la violeta de oro con |El canto del felibre». Libro: |Liturgias de la tierra (1952).

 

VALENCIA, PEDRO FELIPE (Madrid, España 1763; Santafé de Bogotá, 1816). «Sublime desertor de la fortuna» llama Guillermo Valencia a éste, su ilustre antepasado, que aunque nació en España, era hijo de un noble payanés que se domicilió en Madrid para recibir el título de conde de Casa Valencia, al cual a su vez renunció Pedro Felipe como único heredero, al abrazar la causa de la Independencia. A Colombia llegó a los 37 años y murió fusilado por el Pacificador Pablo Morillo. De su obra en verso —galante y patriótica— sólo se conocen dos poesías, especialmente las |Redondillas a una dama española, escritas en Bogotá, que figuran en antologías colombianas. Escribió |Diálogos patrióticos en verso para encender los ánimos contra los españoles y otras sátiras (en décimas) contra los chapetones.

 

VALENCIA C. MIGUEL (Popayán, 1847-1926). Se destacó como magistrado y educador Como poeta, dice de él Víctor Aragón: «Nadie le ha emulado entre nosotros por su increíble facilidad para la improvisación, en nada inferior a la de César Conto... Pero esta misma exuberancia de imaginación y extremada docilidad para el verso, ya que sin mayor esfuerzo improvisaba en décimas un discurso o sostenía una conversación, perjudicaron a la postre sus exquisitas dotes de poeta, que se vieron pronto suplantadas por armoniosos juegos de palabras en que la simple imaginación se impuso a sus facultades de pensador y de artista». Escribió piezas para teatro, algunas de las cuales fueron interpretadas por compañías españolas.

 

VALENCIA CALLE, MARCO ANTONIO (Popayán, 1967). Licenciado en español y literatura de la Universidad del Cauca, donde sigue derecho. Ejerce el periodismo cultural (ganó el premio «Francisco Lemos Arboleda» en 1994). Ha publicado libros plegables y folletos de poesía entre ellos |Sentimientos de amor (1990), |Tres amadas cosas (1991) y |Poemas inconclusos de un frío confesionario de guerra colonial (1993). De cuentos: Letras |al viento (1986).

 

VALENCIA CARDONA, MARIO ARMANDO (Manizales, 1969). Licenciado en filosofía y letras de la Universidad de Caldas, profesor de artes y humanidades de la misma y miembro del consejo editorial de la revista de poesía El Gato Naranja, que dirige Rafael Urrea. Fundó la revista de la facultad de artes y humanidades.
Obras poéticas: |Estancias de la noche (1992); |Pequeñas historias acerca de la caída libre (1997).
Realizó la traducción del libro |Ecrits de jeunesse de Marcel Proust, sobre el cual publicó algunas cartas con el título de |Proust y tres escritos de juventud (1966). Ha colaborado con ensayos, entre otros sobre Vallejo y Blanca Wiethüchter, en diversas revistas literarias.

 

VALENCIA JARAMILLO, JORGE (San Roque, Antioquia, 1933). Sus amigos sabían que era amante de la poesía pero se sorprendieron al ver que se casaba con ella. Efectivamente, publicó su primer libro de versos cuando ya había recorrido un camino de toda una vida como exitoso y serio ejecutivo, legislativo y comercial. Participó en la fundación de Incolda, de Diriventas y de la Sociedad Económica de Amigos del País, de la cual fue presidente. Alcalde y concejal de Medellín, representante, senador, ministro. Fundó el Grupo Andino, la Cámara del Libro y la Feria Internacional del Libro en Bogotá (con sus sucursales en Medellín y en Cali). También fundador de Fundalectura (aunque parezca pleonasmo) y miembro del Consejo de la Televisión Nacional.
Su obra en verso: |El corazón derrotado (1992) que él mismo define como «un libro muy triste de amor y de olvido», y |La muerte y el amor (1996), todavía más triste...

 

VALENCIA POSADA, TARCISIO (San Andrés de Cuerquia, Antioquia, 1955) |. Licenciado en filosofía y letras de la Universidad Pontificia Bolivariana y magister en estética de la Universidad Nacional de Colombia seccional Medellín. Director del taller de poesía «Eleusis» de la Bolivariana.
Libros: |La poética del Nuevo Mundo en las crónicas de Indias —ensayo— y |Herido árbol —poesía—.

 

VALENCIA VILLA, JAIME (Pereira, 1951). Ingeniero de minas de la Universidad Nacional de Medellín, especializado en economía del desarrollo en la Universidad de Bordeaux, Francia.
Libro: |Abstracciones distracciones (1982).
Dice Cecilia Caicedo: «En este libro de escasas cuarenta páginas resalta una construcción laboriosa que incita a pensar y que va en procura de un lector creador».

 

VALENZUELA, MARIO (Bogotá, 1836; Panamá, 1922). Uno de los más eminentes escritores y oradores sagrados de su época. Estudió con los jesuitas y a los 22 años ingresó a la Compañía. En su juventud escribió poesía delicadamente erótica y posteriormente otras consideradas clásicas. Su poema |Recuerdo «parece, por su brevedad y delicadeza, una anticipación de la poesía becqueriana», dice Gómez Restrepo. Vergara y Vergara publicó en 1859 las |Poesías del sacerdote.

 

VANEGAS ATHÍAS, BEATRIZ (Majagual, Sucre, 1970). Cuando cursaba el bachillerato en su pueblo, trabajaba ya de maestra en la mañana, asistía al colegio por la tarde y al llegar a su casa —cuenta ella— soltaba los cuadernos, subía a su bicicleta y recorría las calles de Majagual para vender 20 ejemplares de El Espectador y 20 de El Heraldo... «En ellos leí los primeros poemas que me conmovieron». Ahora vive en Gamarra «e intento ser una maestra de español y literatura en Aguachica, la segunda y tenebrosa ciudad del Cesar, que queda a 15 minutos en carro de Gamarra, el primer puerto fluvial del Cesar a orillas del Río Grande de la Magdalena». Desde allá envía artículos de crítica y divulgación poética a suplementos literarios como Vanguardia Dominical, de Bucaramanga, y a otros que aprecian su trabajo y la estimulan como a una real promesa para la literatura nacional de nuestros días. Es licenciada en lingüística y literatura por la Universidad de Pamplona, Norte de Santander. Su primer libro, |Abriendo las piernas a la carne, ganó el II concurso universitario de poesía Universidad Externado de Colombia, en 1993.

 

VANEGAS GARAVITO, JULIO (Barranquilla, 1923). «Autodidacta de tiempo completo», lo define uno de los prologuistas de sus libros, que recogen la experiencia de muchos años en que apasionadamente se ha dedicado a estudiar la obra de todos los escritores y a divulgar su propia obra, en extensas giras de recitales y conferencias (es también un luchador político) por todo el país. Ha escrito cuentos y ensayos pero, principalmente, versos, pues «sólo aspira como epitafio sobre su lápida esta palabra: poeta». Sus libros: |Los anillos del escorpión (1985) |; Semblanzas (1987), 350 sonetos a personajes nacionales y extranjeros, |Plegaria en la sombra (1951); |A flor de tierra (1955); |Hombres que trabajan en la noche (1956); |Calendario del pueblo (1972); |El combatiente (1985) y |El amor es un leopardo (1986).

 

VANÍN, ALFREDO (Saija, Timbiquí, Cauca, 1950). Educador, narrador y publicista. Estudió antropología en la Universidad del Cauca. Rector del Colegio San José en Guapi, También ha ejercido la docencia en Popayán, Cali y Buenaventura. Su obra «se nutre en la peripecia del hombre del litoral Pacífico, dentro del contexto negro de la geografía y de la raza», dice Helcías Martán Góngora.
Su libro |Alegando que vivo (1976) «da testimonio del rudo vivir de las gentes que habitan el suroeste colombiano».

 

VARELA, HÉCTOR FABIO (Zarzal, Valle, 1917). Abogado de la Universidad Javeriana de Bogotá, ha sido juez, registrador, catedrático y decano de la Universidad Santiago de Cali, rector de Santa Librada. En Bogotá fue secretario privado del presidente Mariano Ospina Pérez. Diplomático en Italia, Perú y Ecuador.
En la |Antología crítica de la poesía colombiana (1979) dice Andrés Holguín: «En la época en que aparecen los Cuadernos de Piedra y Cielo (1939), Varela empieza a publicar sus poemas, que quedarán dispersos en periódicos y revistas. Mucho tiempo después los recogerá en un significativo volumen: |Saudades (1965). Influido, en parte, por sus coterráneos Mario Carvajal y Antonio Llanos, Héctor Fabio Varela posee una honda sensibilidad poética». En 1989 apareció una nueva edición de la obra, cuando ya retirado de la vida pública, se dedica a su profesión y a colaborar en periódicos y revistas con ensayos sobre literatura, arte, historia y política. En 1997 ingresa a la Academia Colombiana de la Lengua. También publicó en prosa |La porción conyugal, Palabras y visiones (1991) y |Perfiles vallecaucanos (1991).

 

VARGAS, TEÓDULO (Mogotes, Santander, 1844; Bogotá, 1911). Eminente orador jesuita, fue desterrado por el gobierno de Mosquera y residió más de treinta años en Guatemala y en el Ecuador. Su escasa obra poética se conoció tardíamente (la publicaba con religiosa discreción en la revista El Mensajero del Corazón de Jesús). Así, consagratoriamente, lo saludó Rafael Pombo: «Aplaudid hoy no al predicador sino al poeta, nacido para nosotros grande...». Miembro de la Academia Colombiana de la Lengua. Su poema |El crucifijo del jesuita figura en las antologías de su época.

 

VARGASCARREÑO (Zapatoca, Santander, 1960). Licenciado en idiomas de la Universidad Industrial de Santander. Se dedica a la docencia, en Santa Marta. Creador y director del grupo Poetas al Exilio. Segundo puesto en el concurso de relatos infantiles de Radio Moscú Internacional. Premio de Literatura del Caribe —poesía— en Santa Marta, 1993.
Libro: |Plural (1993).

 

VARGAS CERA, VICENTE (Codazzi, Cesar, 1959). Trabajador social egresado de la Universidad de Cartagena, donde coordinó los deportes y el taller literario Candil. Docente de la Universidad de San Buenaventura y del Instituto Tecnológico Comfenalco de Cartagena. Primer premio en el I concurso de poesía para docentes y administrativos de la Universidad de Cartagena en 1993. Aparece en la |Antología poética de autores cesarenses (1994).

 

VARGAS OSORIO, TOMÁS (Oiba, Santander, 1908; Bucaramanga, 1941). Narrador, novelista, cuentista, parlamentario, ensayista y crítico, ejerció el periodismo político en el Diario Nacional, El Día, El Tiempo y El Espectador Su obra poética fue breve y en ella «dejó unos cuantos poemas admirables no sólo por su estremecimiento sino por el rigor verbal», dice Fernando Charry Lara en la |Historia de la poesía colombiana (1991). Fue el mayor (cronológicamente) de los miembros del grupo capitalino de Piedra y Cielo, y el primero en desaparecer, aunque prematuramente. Su único libro de versos se llamó, sorprendentemente, |Regreso de la muerte (1939) y poco antes de que falleciera apareció su ensayo |La familia de la angustia (1941). También escribió, en magnífica prosa, |Vidas menores (1937) y |Huella en el barro (1938). Su |Obra total se recogió en dos tomos (1944 y 1946), el segundo de los cuales, titulado |Un hombre sueña, incluye su poesía.

 

VARGAS TAMAYO, | ROBERTO (Tunja, 1876; Bogotá, 1959). Su hermano, José Vargas Tamayo, con quien escribió el libro |Liras hermanas (1961), dijo: «Sobre el fondo de la |dulce melancolía van siempre inseparablemente unidas en la obra poética de Roberto, como notas características, una gran sinceridad y verdad y un hondo sentimiento... El no se pone a buscar motivos, a hacer versos. Muchas composiciones son, para el que lo conoce, sugerencias autobiográficas, pedazos de vida palpitante... A más de esto, la musicalidad del verso, la aristocrática elegancia, la agilidad y desembarazo de la estrofa, la nitidez de las ideas y las imágenes que van fluyendo y destilando como gotas de fluyente miel». Otro libro: |Del filón recóndito (1939).

 

VARGAS TEJADA, LUIS (Santafé de Bogotá, 1802; Llanos Orientales, 1829). De ilustre familia santafereña, fue uno de los talentos más extraordinarios, malogrado a temprana edad —27 años— por la insania política. Sabía alemán, francés, inglés e italiano (en los cuales versificaba) y estudiaba latín, griego, hebreo, árabe, etc. Fue secretario del Senado y del general Francisco de Paula Santander y por haber tomado parte en la conspiración septembrina de 1828 contra la vida del Libertador tuvo que huir, se ocultó por un año en una cueva en los Llanos y cuando siguió viaje a Venezuela murió ahogado al cruzar un río. Famoso autor teatral, especialmente por el sainete |Las convulsiones (1928), obra que inicia en Colombia el teatro cómico. Como poeta de la soledad y el infortunio «fue el ave que cantó primero en la mañana de Colombia». Sus poemas, desde el más famoso, |El anochecer, se publicaron en hojas sueltas y manuscritas. La edición de sus poemas fue preparada por José Joaquín Ortiz en el volumen |Poesías de Caro y Vargas Tejada, en 1857.
«Aunque parece dotado especialmente para ser el poeta máximo de la Independencia... —dice Nicolás Bayona Posada— de Vargas Tejada no puede exhibirse la obra definitiva. Su asombroso talento, encadenado por la tiranía seudo-clásica, oscurecido por la pasión política y segado por la muerte en mala hora, yace disperso en bocetos y ensayos, que no son flores sino capullos»...

 

VASCO | GUTIÉRREZ, EDUARDO (Titiribí, Antioquia, 1894; Medellín, 1982). Académico, catedrático, médico especializado en puericultura en París, perteneció en su juventud al grupo Panidas, de Medellín. El mismo explica cómo se definió por la puericultura, la higiene mental y la eugenesia: «Hace más de medio siglo nuestra mocedad panida fluctuaba —un poco desorbitada— entre la poesía y la bohemia, estimulada por la presencia de León de Greiff y Fernando González, panidas de excelencia, quienes desde ya proyectaban su grandeza en nuestra tertulia sabatina. Como había aparecido el amor en nuestra vida y otras inquietudes nos llamaban, hicimos como el personaje de La |vorágine: «Jugamos nuestro corazón al azar» y lo ganaron la humanidad y la ciencia. Y resueltamente nos lanzamos por este camino». Fuera de sus libros científicos publicó |El breviario de la madre (1934) y |La revolución del amor filial (1976).

 

VÁSQUEZ, RAFAEL (Bogotá, 1899-1963). «Artífice del verso y sincelador de sonetos» lo calificó Ortega Torres y «doctor en melodías internas y externas» lo graduó Gabriela Mistral. En su tiempo, este cantor de la patria y de sus grandes hombres, fue considerado como «el poeta más alto de su generación (Los Nuevos )» pero hoy se piensa que es un frío tecnicista formal aunque en su último libro dejó diáfanos poemas antológicos.
Sus obras: |Ánforas (1927); |Lauros (1932); |La torre del homenaje (1937) y |Ya pasó el sol (1952). También se hizo un volumen con |Prosa y verso y |Notas de viaje (París, 1928).
Dice Eduardo Carranza: «Sobre la poesía de Rafael Vásquez ha caído, injustamente, el olvido. Vásquez debe ocupar un justiciero sitio de honor al lado de sus grandes contemporáneos: Rafael Maya, León de Greiff, Germán Pardo García...».

 

VÁSQUEZ MONTOYA, JUAN (Calarcá, 1919). Se educó en Salamina, Ibagué y Bogotá. Abogado de la Universidad Libre. Docente en numerosos establecimientos de Bogotá, Armenia, Honda, Salamina. Ha desempeñado cargos públicos en educación y ha sido concejal en Armenia y en Pijao, juez y revisor fiscal de la Contraloría y tesorero de rentas de Armenia, director-propietario del radioperiódico La voz del Pueblo. Ha escrito novela, discursos y poesía.

 

VÁSQUEZ POSADA, MARIO (Anserma, Caldas, 1927). Estudió en Risaralda y en Cali y se graduó de abogado en la Universidad de Caldas. Estudió en la Escuela de Administración de París y derecho en la Universidad de Roma. Ocupó altos cargos en el Banco Popular, Servicio Civil, Escuela de Administración Pública y Procuraduría General de la Nación. Ha ejercido el periodismo en prensa y radio y la docencia en el Colegio de Cristo en Manizales y en las Universidades Externado de Colombia e Incca de Bogotá. Galardonado en concursos de poesía del Servicio Civil y del Dane. Traductor de poesía francesa. Militó activamente en política, primero en el conservatismo y después en el socialismo. Sólo ha publicado un libro con su poesía: |A las 6 am. comienza la noche (1958), sobre el cual dijo Luis Emiro Valencia: «Vásquez Posada hunde en el drama de nuestra sociedad su fina sensibilidad de artista para entregarnos en sus cantos no sólo el pulimento del poema sino el realismo sin cartel de los dolores y esperanzas de un pueblo que se agita, desde mucho tiempo, en la búsqueda sonámbula y dramática de su propio camino de liberación...».
Cuando Ovidio Rincón —por ese entonces, los años 40, jefe de redacción de La Patria— conoció sus primeros versos, escribió: «... Se adivina en Mario Vásquez Posada aquella manifestación sosegada de los versos capaces de contener las más altas formas de la belleza, sin romper la translúcida transparencia de las palabras. Esta es una de las principales características de su poesía: la sencillez que, quebrantada a veces por algunas frases brillantes que alinderan la expresión, hace más viva la urgencia del verso, más clara la imagen momentáneamente oscurecida. Pero la ingenuidad de la pasión, la dura raíz humana de cada creación poética se conserva en una plena unidad, en que se mezcla la dulzura de la gota de miel con la breve sal de una gota de llanto... Estos poemas (son) excelentes muestras de una inteligencia que dará —si en ello persiste— lustre a Caldas y prestigio a las casi desuetas manifestaciones de la poesía».

 

VÁSQUEZ TAMAYO, CARLOS (Medellín, 1953) Estudió filosofía y letras en las universidades de Antioquia y Javeriana. Apareció en los libros colectivos |Poetas en abril y |Disidencia de limbo. Su obra individual: |Anónimos (1990), |Eclipse de sol (1990) —tesis sobre Bataille—, y |El jardín de la sonámbula (1995), | segundo premio en el concurso de la Casa de Poesía «Fernando Mejía Mejía» de Manizales en 1993. Vásquez Tamayo había ganado el primer premio latinoamericano de poesía «Ciudad de Medellín» de la Revista Prometeo en 1994, con el libro |El oscuro alimento (1995). Vásquez Tamayo ha traducido a varios poetas franceses.

 

VÁSQUEZ ZAWADZKI, CARLOS (Tumaco, Nariño). Profesor, director de postgrado en literaturas colombiana y latinoamericana y decano de Cultura en la Universidad del Valle. Periodista, investigador y ensayista, fundador, director y editor de las revistas Poligramas y Cali Artes. Publicista, gestor y administrador de programas socio-culturales. Creador, con Enrique Buenaventura, de la Escuela de Teatro de la Universidad del Valle y fundador del grupo Teatro Abierto.
Libros: |Teoría literaria; El reino de los orígenes, Premio Manuel Cofiño, en La Habana; y de poesía: |Nuevos cuerpos, Laberinto para tres y |Diario para Beatriz (1995).
A este último, que presentó María Mercedes Carranza en la Casa Silva, se refiere ella: «...Lo suyo constituye un interesante intento de conjugar en un lenguaje poético lo sensorial con lo intelectual, ligados al sentimiento amoroso. Su instrumento son las palabras y el deseo... Y ese planteamiento es la esencia de su discurso... (que) implica el deseo de obtener una visión unitaria del mundo a través del amor».
Seleccionó y prologó la antología vallecaucana |Trabajos poéticos, de la serie Cuadernos de Poesía editada por la alcaldía de Cali.

 

VEGA, ALEJANDRO (Bogotá, 1864-1903). Estudió literatura y filosofía en el Rosario. Redactor del periódico La Revolución, entre otros, en 1884. Derrotado en la guerra civil de 1885, emigró a Nueva York. A su regreso se dedicó a acrecentar sus bienes y su biblioteca. En La Gruta Simbólica dio a conocer sus poesías.

 

VEGA ESCOBAR, HERNANDO (La Palma, Cundinamarca, 1905; Bogotá). Periodista y crítico, se destacó más como dramaturgo y actor teatral. Viajó por toda América con la compañía de Camila Quiroga. Fundó en Bogotá la Compañía de Comedias Vega Vásquez y el grupo escénico de la Radio Nacional. Entre sus obras de teatro y poesía figuran |La que mató un amor (1925); |El perdón (1928); |La cárcel de todas (1931); |La perpetua (1943) y |Sonetos de alegría. Ganador de un concurso de sonetos auspiciado por el suplemento literario de El Tiempo.

 

VEJARANO, DANIEL (Popayán, 1883). Periodista, dramaturgo y, especialmente, teórico de la moneda y de la economía política, sobre lo cual realizó una curiosa y entusiasta obra. Sobre su apasionante vida de contrastes idealistas y pragmáticos habla José Ignacio Bustamante, su cercano amigo: «Conoció la abundancia, fue rico y poderoso, ganadero al por mayor y personaje de viso en los buenos tiempos de la república conservadora. De golpe, el fracaso económico, la enfermedad, la pobreza, la caída estrepitosa de todo su andamiaje metafísico y, desde luego, de toda su concepción filosófica y humana del hombre, del universo y de la vida. De esta época (1930), arranca su actitud mental permanente, y sus versos no son sino el fruto de sus rectificaciones y de su dolor; pues antes de los cincuenta años no había pensado en escribirlos ni siquiera por mero pasatiempo». El mismo Vejarano dice: «Mi primera obra seria fue |Torbo, un drama que se representó en esta ciudad y que no tiene más mérito que el de pintar un estado social y ser la fotografía mental de un pueblo grotescamente conservador». A la reacción que ella causó se refirió Guillermo Valencia en un soneto que le escribió a Vejarano, y cuyo primer cuarteto dice así: «Perdona la inclemente algarabía / con que te acosen la sandez y el miedo:/ ¿todo drama social no es un enredo / que levanta pasiones a porfía?».

 

VELASCO, JERÓNIMA (Pasto, siglo XVII). El humanista y escritor nariñense Ignacio Rodríguez Guerrero, apoyado en la versión del historiador José Rafael Sañudo, afirma que esta poetisa llamada por Lope de Vega «Safo, Erina y divina» en la silva II de su |Laurel de Apolo, nació en Pasto en el siglo XVII. Aunque Lope le da origen quiteño y otros autores, como Antonio Gómez Restrepo en su |Historia de la literatura colombiana y Marcelino Menéndez y Pelayo en la introducción de su |Antología de poetas hispanoamericanos lo corroboran, y varios antologistas ecuatorianos le dan cuna payanesa, Sañudo en sus |Apuntes sobre la historia de Pasto (segunda parte, capítulo II) demuestra que la célebre poetisa nació, vivió y murió en la hoy capital de Nariño, que entonces pertenecía a la Presidencia de Quito.

 

VELASCO, JOSÉ EUSEBIO (Popayán, 1888-1928). Director de periódicos conservadores de Popayán, especialmente del que fue órgano de la campaña valencista en 1918. Fue un destacado funcionario oficial y crítico de la historia y pulcro poeta.

 

VELASCO BORRERO, GUILLERMO (Cali, 1886-1960). Se destacó como cuentista y poeta. Su obra, de sobrio estilo e inspiración sentimental y terrígena, se destaca en |Los toros, El libro de la infancia y |Paisaje breve, así como en |Anaporita y otros cuentos.

 

VELASCO Y CASTILLO, JOSÉ MARÍA (Popayán, 1853-1906). Miembro de la Escuela Literaria y periodista subversivo, tuvo que fijar su residencia en el Ecuador en 1877. Un año después regresó como vice-rector de la escuela de derecho de la Universidad Nacional y fue educador también en Pasto y en Popayán. En Quito y en la capital de Nariño publicó colecciones de sus poemas.

 

VELÁSQUEZ, EDMUNDO —Santiago Rizo Rodríguez— (Nueva York, 1881; San José de Costa Rica, 1954). Uno de los famosos «tres felibres» (con Luis Tablanca y Adolfo Milanés) que fundaron en la ciudad nortesantandereana de Ocaña un grupo intelectual alrededor de su revista Espigas, y que fueron consagrados en Bogotá al ser acogidos sus versos en la revista Trofeos de Víctor M. Londoño y Cornelio Hispano. Desde 1899 Velásquez se había dedicado a la crítica de la vida regional en su publicación La Pulga, por lo cual —y por su talante de poeta— fue mirado con ojeriza y desdén. Entonces recibió un gran espaldarazo: la publicación en Madrid, España, de su libro |Psiquis (1913). Después escribió, y aún están inéditas, sus obras |Panteísmo y |Panegírico de tus manos y estudios sobre San Francisco de Asís y sobre Adolfo Milanés.

 

VELÁSQUEZ, FEDERICO (Sonsón, Antioquia, 1819; Manizales, 1883). Se dio a conocer en El Oasis con el seudónimo de Rico de Fe. Publicó sus |Poesías en la capital caldense en 1883.

 

VELÁSQUEZ, SAMUEL (Santa Bárbara, Antioquia, 1865 |; Bogotá, 1942). Desde pequeño vivió en Manizales, estudió en Medellín y en Bogotá, especialmente pintura. También fue dramaturgo.
Hernando Salazar Patiño dice que en 1893 regresa a Manizales, donde es recibido como consagrado poeta. Allí escribe famosas crónicas, dirige la Revista Nueva —con Aquilino Villegas y otros—; realiza obras de arte para la catedral y para la biblioteca departamental (ya desaparecidas) y dedica a la capital caldense no sólo magníficas crónicas sino el mejor soneto que se ha escrito a Manizales. Añade Salazar Patiño que Velásquez es el protonovelista por excelencia de Caldas, ganador del primer puesto en el concurso de la revista Miscelánea en Medellín en 1897 con |Madre, elogiada por Carrasquilla y, en España, por Juan Valera, Emilia Pardo Bazán y Menéndez y Pelayo y traducida al francés, al ruso y al polaco. Otras novelas suyas: |Al pie del Ruiz (1898), |Hija (1904), |Al abismo y |La criolla. En 1930 publicó su último libro, de verso y prosa: |Sueños y verdades.

 

VELÁSQUEZ C., FABIO (Bogotá, 1955). Profesor de biología y química, reside en New Jersey, Estados Unidos. También es narrador y ensayista. Obtuvo el primer premio del segundo concurso de poesía Latin American Writes Institute, convocado por la Ciudad Universitaria de New York.
Libro: |Poemas en tránsito (1988).

 

VELÁSQUEZ LENIS, MIGUEL (Santa Rosa de Osos, Antioquia, 1912). Silenciosamente —por no decir clandestinamente— escribió siempre sus versos, que tardíamente publicó cuando la recogida ciudad de los poetas, de los religiosos y de los atardeceres inolvidables, lo envió a Medellín a cambiar de vida y a encontrar en lugar de su capa de caballero andante —característica suya y de sus mayores— algún salvavidas. Y lo encontró, pues Federico Villegas Barrientos dice, al presentar su único libro, |Isla (1973), que Miguel «se salvó como un náufrago, va a flote, alcanzará el puerto».

 

VÉLEZ, ALBERTO (Medellín, 1957). Abogado de la Universidad de Antioquia. Premio nacional de poesía de la misma universidad en 1982 y premio de poesía latinoamericana Revista Plural de México en 1987, con |Ávida palabra.
Libro anterior: Para olvidar de memoria (1983).

 

VÉLEZ, JAIME ALBERTO (Yolombó, Antioquia, 1950). Licenciado en filosofía y letras de la Pontificia Bolivariana de Medellín. Profesor de la facultad de Comunicaciones de la Universidad de Antioquia. Premio de poesía de la misma en 1981.
Libros: |Reflejos (1980); |Biografías (1982); |El zoo ilógico (1982); |Buenos días, noche (1987); —premio del sexto concurso de literatura infantil y juvenil de Enka de Colombia—; |Breviario (1991); |Piezas para la mano izquierda (1992) y un texto sobre |El ensayo (1997).

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