ZAFIR, LEÓN —Pablo Restrepo López— (Anorí, Antioquia, 1905; Medellín, 1964). Abogado sin título y periodista sin título, sólo se le conoce el título de dos libros con su poesía: |Luna sobre el monte (1939), con prólogo de don Tomás Carrasquilla, y |Río arriba, de versos festivos. También escribió crónicas recogidas en |El millonario paupérrimo y |Nosotros somos así (1963). Fue ganador de un concurso de la Academia de Historia con el poema |La |leyenda de Yhabur y | otro con |Pastor Domicó, indio estúpido. Pero su consagración popular se debe a poemas folclóricos y sentimentales como |Hacia el calvario, una de las canciones llevadas al disco que más se han oído en los pueblos de Colombia.
Fue diputado a la asamblea de Antioquia y miembro de la Comisión Nacional del Folklore.
Don Tomás Carrasquilla le escribió: «Tienen tus poesías esa frescura, esa ingenuidad, esa sencillez, que han agradado siempre. Y más habrán de agradar en estos tiempos en que todos estamos tan hostigados de este arte nuevo, tan raro, tan irritante, tan complicado, tan confuso... En el norte de Antioquia existe un microbio de poesía medio virgiliana que de tiempo atrás ha envenenado a unos cuantos. Allí están Epifanio y Jesús María Mejía; allí Aurelio Peláez y Ligia Angulo, allí Jaramillo Medina. Allí estás tú y la fiera de Barba-Jacob. Bien hizo éste en ponerse nombre de brujo judaico... Tú que crees en glorias de aquí abajo, tienes algo de qué gloriarte y por qué glorificarte».
Juan Roca Lemus, el famoso Rubayata, despidió así a León Zafir en el cementerio: «Estamos listos para sembrar en esta huerta-casera de la Muerte, a una noble mazorca de poesía, una mazorca totalitariamente raizal, apretada de granos reventones de poética precisamente silvestre, que es vitamina del pueblo sentimental, pero no consagrado a la mariquería de los nadaístas, nutrición de lo telúrico y del espíritu... Zafir es una síntesis vegetal de Antioquia...».

 

ZALAMEA, JORGE (Bogotá, 1905-1969). Una expresa ambición de universalidad, a partir de experiencias culturales propias y aprendidas y de sus conexiones intelectuales y políticas internacionales, señaló su producción literaria, que especialmente en su madurez llega a considerarse una «obra representativa de esta sombría época de la historia del país» (la violencia). Él mismo calificó la de sus más caracterizadas páginas como «una forma híbrida de relato, poema y panfleto, más para ser recitada ante las masas a las cuales se dirige.., como un eco de las quejas y el llanto de los pueblos colombianos» (y de otros «ignorados y olvidados»). Después de haber pertenecido al grupo fundador de Los Nuevos, se comprometió desde su esbelta juventud con la «revolución en marcha» del liberalismo colombiano y del marxismo internacional, ejerciendo cargos de orientación ideológica y cultural (Ministro de Educación) y un periodismo combativo, especialmente en su quincenario Crítica (1948-1951), cerrado precisamente por la censura dictatorial. Fue tan elocuente en la cátedra universitaria como insuperable ensayista, narrador y autor teatral. Como traductor, llegó a la cota más alta en la obra del Nobel francés Saint-John Perse, quien noblemente reconoció la maestría de las versiones. Charry Lara dice que éstas son «no sólo lo más apreciable de su expresión en poesía, sino aquello que mejor va a recordarse de su tarea literaria».
Jorge Zalamea Borda (quien no era, como muchos creen, hermano de Eduardo —por la coincidencia de los dos apellidos— sino primos) vivió largamente en Europa (en España fue amigo, entre otros, de Dalí y de Federico García Lorca, con quien sostuvo siempre correspondencia); en México y en Italia fue embajador. En La Habana ganó en 1965 el premio Casa de las Américas (por el libro |La poesía ignorada y olvidada) y en Moscú le otorgaron el Premio Lenin de la Paz en 1968, y fue secretario del Congreso Mundial de la Paz en Viena entre 1952 y 1959, «la más fecunda experiencia» de su vida. Había residido también en Buenos Aires con su familia, exiliado después del 9 de abril de 1948, cuando arengó al pueblo bogotano por la Radio Nacional contra el gobierno conservador de Ospina Pérez. En fin, visitó 54 países, entre ellos las Repúblicas Soviéticas, de Asia, China, Ceilán, el Medio Oriente y la India, donde se inspiró para uno de sus más elocuentes poemas: |El sueño de las escalinatas (1964).
Otras obras suyas fuera de las mencionadas: teatrales, |El regreso de Eva (1927) y |El rapto de las sabinas (1941); ensayos, |La vida maravillosa de los libros (1941), |Minerva en la rueca (1949); |Literatura, política y arte (1978); |La poesía ignorada y olvidada (1966); antologías: |Las aguas vivas del Vietnam (1967); |La comedia tropical, sobre la obra poética de Luis Carlos López (1962); |Cantata del Che (1969). Las primeras ediciones de sus más reeditadas y traducidas obras políticas, |La |metamorfosis de Su Excelencia y |El gran Burundún-Burundá ha muerto, son de 1949 y 1952, respectivamente.
En |Cantos (1975) recogió Colcultura póstumamente sus más breves, íntimos y sencillos poemas, casi todos escritos en su juventud. José Font Castro dice de Zalamea: «No obstante su deseo de trascender sobre todo como un político inconformista, la historia lo consagra como uno de los clásicos contemporáneos de la literatura castellana».

 

ZALAMEA, LUIS (Bogotá, 1921). «Yo llegué tarde a la poesía. Mi primer libro de versos fue publicado cuando ya tenía 35 años. Dos tomos más siguieron en rápida sucesión. Luego, un silencio de casi 20 años». Pero Luis no llegó tarde a la poesía, ni ella le llegó tarde a él. Porque nació en el seno de una familia predestinada para la literatura —hermano menor de Jorge Zalamea Borda, sobrino de Eduardo Zalamea Borda, tío de Alberto Zalamea Costa—, sin contar todos sus antepasados revividos en su novela auto-semi-biográfica |Las guerras | de la champaña | (1992). Lo que sí hizo tarde fue editar el libro, pero ahora ¡cómo se está desquitando! En su juventud se dedicaba con pasión a cosas más mundanas y casi adolescente inició su carrera (siempre veloz y agitada) de periodista y experto en relaciones públicas y turismo (fue director en Colombia del organismo que fomentó el futuro Ministerio). En Nueva York estudió y se inició en la United Press y allá mismo, más tarde, fue funcionario de prensa de las Naciones Unidas, como después en Buenos Aires, México y Bogotá. En Miami fijó su más duradera residencia y se vinculó a una de las familias cubanas que al subir Castro al poder emigraron a la «ciudad chata», como él la llama. Esta experiencia le inspiró la novela |El círculo del alacrán (1990), verdadero best-seller al publicarse en Miami y cuya segunda edición se hizo en Bogotá. Zalamea es columnista de El Nuevo Herald, escribe libros para su propia satisfacción espiritual y columnas sobre gastronomía (entre otros temas) para mejorar su alimentación... En la Feria del Libro de 1997 en Bogotá se lanzó su libro |De la mesa y sus placeres. También asesora a entidades como American Express o la Universidad de Miami, en su concurso «Letras de Oro» para escritores en español en Estados Unidos. En inglés ha publicado otra novela: |The hour of giving (1966), y ensayos diversos y trabaja—gracias al computador— aun ritmo que nos hace pensar que también está —pero aceleradamente— «en busca del tiempo perdido»...
Los libros de poesía de Luis Zalamea, todos publicados en el exterior, son: |Réquiems neoyorkinos y otros poemas (1956); |Colombia: la presencia permanente (1960) |Germinación del alba (1961) y |Voces en el desierto (1984), en el prólogo del cual dice el profesor Leonardo Fernández-Marcané que Zalamea «es un poeta cosmopolita, bardo americano de sensibilidad europea que transita por la gran aventura de la vida, sin resignarse al prosaísmo de lo cotidiano, peregrino errante de interpretaciones cósmicas y de arcanas y mágicas manifestaciones». Y repite estas palabras de Luis Augusto Sánchez: «Encuentro que en Zalamea el purismo y el conceptualismo, si bien aparentan estar libres de sentimentalismos, no están exentos de pasión... El viaje le atrae y le incita. Viajes a tierras exóticas, viajes casi descomunales. Su actitud es más la de un Rimbaud o la de un Lautreamont sofrenado por el aristocrático desdén de un Eliot, y sobre todo por la contención voluntaria, mala careta de la pasión... Zalamea, quien por lo demás, fino y agudo como es, me está pareciendo un gran poeta en ciernes.., se presenta como un lírico de sensibilidad —aquí está la palabra— exquisita. Como un profundo y delicado degustador de las emociones cotidianas. Que no busca lo extraordinario, sino que se hace extraordinario a costa de lo ordinario».
Luis Zalamea ha traducido del inglés, entre otros, a T.S. Eliot, Han Crane, James Wright y Pilar Kimbrell, su hija, quien escribe en inglés (especialmente su libro |Steps toward the light (Pasos hacia la luz) —bilingüe—. Y al inglés a José Asunción Silva, Porfirio Barba-Jacob, Vallejo, Huidobro, Neruda, Octavio Paz, Gastón Baquero y otros, así como el libro |Poetas colombianos a Miami (1997).
Abel Posse, gran novelista y diplomático argentino, dice que la de Luis Zalamea es «una voz poderosa... tiene la precisión de Borges (o Eliot); pero conservando la alta línea de nuestros poetas americanos ... Un equilibrio de extraordinaria madurez».

 

ZALAMEA DE KIMBRELL, PILAR (Nueva York, 1951). Reside actualmente en Vicksburg, Mississippi. Escribe poesía desde los 12 años de edad y sus poemas han sido publicados en Estados Unidos, en las revistas de poesía Marylin, Barbaric Yawp, Latino Stuff, Rosinante, Brass City, Linden Line, Poetry Motel, así como en el Suplemento Literario de El Tiempo. Su primer poemario, |Pasos hacia la luz, publicado en 1993 y en segunda edición corregida y aumentada en 1997, ha sido elogiado por los críticos y acogido por los lectores. Guillermo Linero lo comentó así en el Boletín Cultural y Bibliográfico de la Luis Ángel Arango (Bogotá): «Sus poemas nos dejan la sensación de subrayar un mundo entresoñado donde la evocación, el recuerdo de lo pasado o de lo perdido, abrazan, rigiéndola, nuestra realidad más presente.. Tratan, además, otro entendimiento, el que exige una descomplicada entonación y una ordenación natural para finalmente permitir el encantamiento de la palabra».
Sus versiones en inglés de obras del poeta español Vicente Aleixandre, Premio Nobel de Literatura, fueron publicadas en la colección «Roots and Wings», editada por Lewis Hyde. Así mismo, hizo traducciones de obras de teatro de vanguardia representadas en Nueva York por el grupo Teatral Ambulante de Puerto Rico.

 

ZAPATA ARIAS, FLOBERT (Filadelfia, Caldas, 1958). Profesor de literatura, promotor de talleres de poesía, fundador de los periódicos Huella y Tiza Negra. Ha sido finalista de varios concursos y ha ganado los siguientes: Primer premio en el concurso departamental de poesía convocado por la Casa de Poesía Fernando Mejía Mejía en 1991; primer premio en el concurso nacional de cuento Sociedad de Mejoras Públicas 80 años, Manizales, 1992; ganador del undécimo premio nacional de poesía Universidad de Antioquia 1993 con el libro |Después del colegio.
Su obra publicada: |Profesías del pasado —cuentos— (1987); |Dos voces —la otra es la de Antonio María Flórez— (1989); |Retrato del frío (1989); |No te vayas colegio (1991); |Copia del insecto (1992); |Polvo para teñir los párpados (1995); |Después del colegio (1995).

 

ZAPATA BONILLA, JORGE ELIÉCER (Supía, Caldas, |1950). Estudió derecho en Manizales. Historiador, dirige las revistas Registros de Historia y Supía Histórico y Lumbre, de poesía. Fundó el Centro de Estudios «Siméon Santacoloma» de Supía y la Asociación Cultural «Iván Cocherín» en Manizales. Premios en cuento y poesía. Fue director del Instituto Caldense de Cultura y dirige la Casa de la Cultura de Armenia.
Obra poética: |El tiempo ya no estaba (1977). Y fuera de sus textos de historia también ha publicado los libros de cuentos |Huellas |de perro (1980) y |El rey Baltasar (1989), así como los ensayos |Adel López Gómez (1987), |Efemérides supieñas (1990), |Símbolos patrios y |Aproximación al Carnaval del Diablo de Riosucio, premio Gobernación de Caldas en 1982.

 

ZAPATA OLIVELLA, JUAN (Lorica, Córdoba, 1927). Médico de la Universidad de Cartagena, se especializó en pediatría en México. Miembro de academias científicas y ganador de distinciones literarias en el país y en el exterior. Director de entidades públicas y diplomático en Portugal, Guatemala y Haití, y cónsul de Portugal en Cartagena, donde reside. Ha cultivado diversos géneros literarios. Sus libros de versos: |El color de la poesía (1982); |Gaitas bajo el sol (1968); |Campanario incesante (1969); |Bullanguero (1974); |La hamaca soñadora (1979); |Panacea (1976); |Poemario de Portugal (1973); |Poemario del mundo nuevo (1989). |En Mundo poético se recopiló toda su obra. La poemática de Zapata Olivella, en la que predominan los temas populares, la negritud y la infancia, aparece estud |iada en Afro-hispanic poetry, de Marvin A. Lewis, profesor de la Universidad de Illinois at Urbana-Champaign.

 

ZEA, FRANCISCO ANTONIO (Medellín, 1766; Bath, Inglaterra, 1822). Sí, se trata de uno de los más importantes próceres de nuestra Independencia, pero no nos referiremos aquí a su inmensa hoja de servicios a la patria, desde las exploraciones de la Expedición Botánica hasta su destierro y cautiverio en España, desde su docencia y su militancia periodística hasta sus gestiones diplomáticas en Europa para financiar el triunfo de nuestra emancipación. Debemos referirnos en este trabajo sólo al aspecto que toca al precursor de la poesía política en nuestra patria. Ello fue con el poema que escribió contra los franceses al contemplar la matanza del 2 de mayo de 1809 ordenada por el Duque Berg, después de la revolución de Aranjuez. El poema fue firmado por «Un español americano» pero Vergara y Vergara afirma que es de Zea en su |Historia de la literatura de la Nueva Granada (1905). A su vez, Marco Fidel Suárez atribuye al prócer otro poema, titulado |Colombia constituida, publicado en París en 1822 y reproducido el mismo año en la Gaceta de Colombia, y sobre el cual opina: «La fluidez de algunos versos y la belleza de las imágenes, unidas a |cierta solemnidad que posee la poesía histórica, hace que uno al leerlos se acuerde del Duque de Rivas o del |Edipo de Martínez de la Rosa». Jorge Pacheco Quintero dice que como poeta neoclásico Zea se caracteriza por la elegancia y el aticismo de sus versos y que ya en ellos se presienten los estremecimientos y las exaltaciones líricas del Romanticismo. El museo de Zea de Medellín, así bautizado en su homenaje, tuvo que suprimir ese apellido por imposición del artista Fernando Botero, pues quizá le recordaba el de su primera esposa, Gloria Zea.

 

ZIBARA, ANTONIO (Cali, 1944). Estudió filosofía y letras en Guatemala, donde vivió por trece años. Profesor de literatura y director de talleres de poesía en Cali. También escribe cuentos. Parte de su obra ha sido traducida al francés por Les Cahiers du Lez, en Montpellier, en 1988.
Libros: |Identidad secreta (1980); |Ciudad de los ausentes (1986); |Al siglo de la máscara (1989); |El árbol digital (1993).

 

ZOGOIBI, PABLO (Bucaramanga, 1909-1995). Autodidacta, llegó a dominar el francés y tradujo obras de Heredia. Libros: |Relatos de la montaña; Canciones para un mundo mejor (1967); |Cantera en llamas (1980).

 

ZULUAGA, BEATRIZ (Manizales, 1932). Periodista y publicista. Presidenta de la Casa de la Cultura de Manizales, directora de la revista Mujer y del suplemento literario de La Patria, jefe de comunicaciones del Icontec. Pertenece al Círculo de Periodistas de Bogotá y fue condecorada como decana del periodismo por el Colegio Nacional del gremio. La Patria también le dio placa de plata como colaboradora distinguida.
Libros: |La ciega esperanza (1961); |Este cielo boca abajo (1970); |Definiciones (1980); |Las vigilias del sueño (1989); |Eres Eros (1997). Coautora de |Por los caminos de Caldas.
Jaime Mejía Duque escribió: «Pensamos ahora que en la obra madura de Beatriz Zuluaga difícilmente se encontrará un poema prescindible, bien por la mala factura, o por insinceridad o flaca inspiración. Cada poema suyo es un momento de plenitud y revelación, cuya intensidad nos recuerda lo que Joyce denominó |epifanías. En su escritura gobernada sin duda por una ética de la palabra literaria, el lenguaje se detiene justamente en el punto donde el tema se ha completado por la ley interna de su crecimiento necesario, sin equívoco posible (ese punto límite de la estructura del sentido, que suele pasar desapercibido para los falsos poetas)».
Y Próspero Morales Pradilla: «La poesía de Beatriz Zuluaga tiene dos ingredientes, que la colocan al otro lado del romanticismo y de las |poetisas: su limpio propósito de ver la suciedad circundante y la manera como lo erótico fluye en sus versos sin arribismo sensual. Esta poeta, por consiguiente, toma la vida por donde la ha visto, trabaja espontáneamente y no pretende escandalizar a nadie, porque sabe que el escándalo es uno de los subproductos de la hipocresía y ella es sincera consigo misma y con sus lectores.., alguien podría pensar que la poesía de Beatriz Zuluaga tiene transfondo de angustia, pero leyendo su nueva obra puede cambiarse esta palabra negativa por la simple y enérgica de |protesta. La poeta describe rincones angustiosos, sórdidos, cotidianos, con la soberbia del que denuncia. Inclusive su posición de mujer afirmativa, tocada por la coquetería del anti-machismo, le sirve para proclamar su libertad de todo, de todos y de todas, sin el |anti, que es negación tácita, con la plenitud de sus versos».

 

ZULUAGA, FRANCISCO JAVIER (El Santuario, Antioquia, 1923). Desde cuando estudiaba en la Universidad de Antioquia (en el Liceo) se reveló como exquisito poeta, una de las sensibilidades excepcionales de su generación. Pero el escepticismo no lo dejó publicar su escasa producción en libro, aunque figura en antologías y en las colecciones del suplemento de El Colombiano de Medellín. Estudió filosofía y letras en la Universidad Nacional y se graduó de abogado, profesión que ejerce exitosamente, así como la cátedra. Colaborador de publicaciones literarias, principalmente de la Revista de la Universidad de Antioquia. Sólo un libro, de filosofía, publica en 1996: |De la libertad metafísica al régimen de las libertades públicas.

 

ZULUAGA, MARIELA (Villavicencio, 1948). Ha ejercido el periodismo desde distintas posiciones, y tanto en la prensa como en la radio. Escribe especialmente literatura para niños. Se destacó por su libro |El hombre dijo sí en el concurso de poesía «Eduardo Cote Lamus» en 1973 y ha publicado |La piel del agua (1973), |Ronda de hadas (1978) y |Sonajerías (1985) —poemas para niños—.
Organismos internacionales le han publicado el |Modelo de evaluación para el sistema nacional de salud (Unicef, 1978) y |Sistemas de documentación e información de Colombia (Convenio Andrés Bello, 1982). Otros: |La Constitución Política Colombiana para niños (1992) y la novela |El país de los días eternos (1992).

 

ZULUAGA URIBE, GERMÁN (Santa Rosa de Cabal, Risaralda, 1938). Primaria en Manizales y Santa Rosa, secundaria en la Escuela Apostólica de la misma y en el Seminario de los padres vicentinos de Bogotá, su profesión de tiempo completo es la cátedra en la Universidad de Caldas. Estudió literatura francesa en la Universidad de París y literatura inglesa en el West London College de la capital inglesa. Tardíamente, como lo muestra el título de su primer libro, publica sus versos: |Hojas de otoño (1996). Sólo 41 páginas suyas, y el resto traducciones del griego, latín, italiano, inglés y francés.

 

ZULUAGA Y GUTIÉRREZ, ALFREDO (Belmira, Antioquia, 1899; Medellín, 1970). Estudió en la Universidad de Antioquia y en la Normal de Varones y fuera de maestro ejerció como periodista (jefe de redacción de El Diario, de Medellín). Historiador. Usó el seudónimo de Carlos Martel.
Libros: |Dramas infantiles (1957), |El alma infantil y |El árbol y la cultura (1944), entre otros.

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