CÁCERES, JULIO ALFONSO (Armenia, 1916; Cali, 1980). Lector desde niño, se dedicó al periodismo literario en la adolescencia: a los 17 años fue jefe de redacción del semanario Transmisión, en su tierra. Como escritor y poeta colaboró en todos los suplementos nacionales y en numerosos extranjeros, por eso el periodista Alberto Manrique dijo: «Cáceres periodista, crítico literario, poeta, es más conocido en el exterior que en su propia patria. Virtud de nuestro ambiente y sus excelsas camarillas». Sin embargo, su patria chica lo coronó en 1962 y la vecina Calarcá le impuso la medalla «Eduardo Arias Suárez». Cáceres perteneció a sociedades culturales de Buenos Aires, La Habana y México, y en 1937 fundó en Manizales, con Gilberto Agudelo, director de la revista Atalaya, un prestigioso grupo literario. Finalmente fue columnista de los diarios Occidente y Relator de Cali.
Libros: |Vértebras (1938); |Hélices de angustia (1945); Panoramas del hombre y del estilo (1948); Canciones para Emma (1955); Vaguedad de los días (1963); |La soledad reciente (1972).
Humberto Jaramillo Ángel dice: «Sus sonetos son ánforas repletas de amorosas mieles, de amorosos jugos, de amorosas reminiscencias del libro de las horas y de los días. Son, de igual modo, páginas para el recuerdo, los suspiros, las quejas y las lágrimas».

 

CADAVID, JORGE H. (Pamplona, Norte de Santander, 1962). Profesor de literatura y lingüística; maestría en la Javeriana. Estudios de doctorado en la Universidad de Pamplona, España.
Libros: |Aceite para golondrinas (1989); |Cerbatana (1992); |Cerca de la tempestad (1994).

 

CAICEDO, EDGAR (Popayán, 1966). Licenciado en literatura y lengua española de la Universidad del Cauca. Sus primeros poemas —del libro hasta entonces inédito |Las blancas huellas del rocío y otros relatos— fueron publicados por la revista Ophelia en edición exclusiva.

 

CAICEDO, MIGUEL A. (La Troje, Chocó, 1919; Quibdó, 1995). «El mayor poeta oral del siglo XX en el Chocó». Escribió los libros |Veinte poemas y un grito, Poemas románticos, Versos para olvidar, Sonetos y |Recuerdos de la orilla. Además realizó una excelente compilación de poesía popular chocoana oral del siglo XIX.

 

CAICEDO AYERBE, AURELIO (Popayán, 1921). Eminente hombre público, a pesar de lo cual es un discreto y secreto poeta, comentarista y ensayista. Abogado, periodista, la política lo ha llevado a los más altos cargos representativos: senador de la república, ministro de Trabajo y de Educación, miembro de la Comisión Asesora de Relaciones Exteriores, embajador ante la Santa Sede en Roma y en las Naciones Unidas, delegado permanente ante la Unesco y vicepresidente del Consejo Ejecutivo de la misma en París. Integró con el jurista Antonio Rocha Alvira la delegación colombiana para la reforma del Concordato. Cofundador del Diario de Colombia en Bogotá. Entre sus ensayos se destaca |Lo quevedesco y lo barroco. El Instituto Colombiano de Cultura (Colcultura) editó en 1980 su único libro —conocido— titulado |32 poemas.

 

CAICEDO ROJAS, JOSÉ (Bogotá, 18 16-1898). El último representante santafereño de la escuela neoclásica. Además de sus célebres cuadros de costumbres en |Apuntes de ranchería, sus piezas teatrales y su narración novelesca |Don Álvaro, consignó en |Memorias de un abanderado los recuerdos del veterano del ejército libertador José María Espinosa y escribió, entre otras, la biografía crítica de Luis Vargas Tejada. Infatigable poeta y educador, periodista y ensayista, fue director de la Academia de la Lengua.
«Su musa poética —dice Carlos Martínez Silva— cantó a la naturaleza, las dulzuras del hogar, la fe de sus padres, las cosas arcaicas, los objetos impregnados de suaves y delicados aromas». Otro prolífico patriarca, en suma.
Algunos de sus incontables libros: |Poesías y |El álbum de los pobres —antología—; |Celos, amor y ambición; Gratitud de un artista y |Miguel de Cervantes en teatro, y las novelas |Cristina, Juana la Bruja, La bella encomendera, Mis aguinaldos o |El primer monedero falso, Los amantes de Usaquén, Las dos gemelas, El cacique don Diego de Torres y don Sancho Jimeno, La espada de los Monsalves, Un monstruo execrable, El fiscal, El maestro de baile, Martín Perulero y |Poco va de ayer a hoy. Fruto de su magisterio son también sus |Escritos escogidos (1883-l89l), Leccion |es elementales de moral (1880) y |Recuerdos y apuntamientos o cartas misceláneas (1891).

 

CALAMATA, DANILO —César Matijasevil Jaramillo— (Quinchía, Risaralda, 1925). Reside en Chinchiná, donde cumple una dinámica actividad cultural. Su obra poética: |Mi voz universal (1967); |Carbón de piedra (1970); |Diario de la sangre (1973); |Trueque. ensayo de epopeya novelada para una canción de quetzales con águilas y cóndores (1981); |Este enjambre de palabras (1990).
En su libro |Juicio en parábolas (1994) dice Hernando Salazar Patiño en su réplica al |Manual de la literatura caldense publicado por la Gobernación, que «Calamata es sobre todo poeta, y si escribió una novelita, difícilmente clasificable como tal, su virtud o su defecto es que es muy poética».

 

CALDAS, LUZ ÁNGELA (Bogotá). Grado en filosofía y letras de la Universidad de los Andes. Estudió francés, inglés, poesía hispanoamericana contemporánea en Yale University. También griego clásico y moderno. Maestra, redactora, traductora e investigadora, defensora de la naturaleza y miembro del P.E.N. Club en Colombia. Primer premio «Encuentro de Poetas Colombianas» del Museo Rayo de Roldanillo, Valle, en 1991, con su libro |Ojo de huracán, publicado en 1992. Otro libro suyo: |Agua planetaria (1994) con la colaboración del grabador Umberto Giangrandi. Premio de poesía en el concurso nacional de la Universidad Externado de Colombia en 1995.

 

CALDERÓN, TOMÁS (Salamina, 1891; Manizales, 1955). Escritor festivo, colaboró en muchas publicaciones y especialmente en La Patria, donde popularizó su columna «Sesenta minutos» con el seudónimo de Mauricio. Perteneció por algún tiempo al servicio exterior Fue condecorado y premiado por sus obras en verso: |Poema de la crisálida, en el concurso de la Sociedad de Mejoras Públicas de Manizales en 1913; |Alta invocación, medalla de oro en los juegos florales de Salamina en 1916; |Numen risueño, canto a su niñez, primer premio en 1922. Escribió el himno para el centenario de su terruño en 1927. También cultivó la narrativa de ficción.

 

CALDERÓN ROJAS, JAIME (Bucaramanga, 1956). Escultor. Uno de los ganadores en el primer concurso Nuevos Valores de la Poesía Nortesantandereana. Incluido en la antología Nueve |poetas nortesantandereanos y en |Poesía de Norte de Santander (1994). Autor de los libros |Fundación del olvido, Historia particular y |Estado del tiempo.

 

CALERO DE LA PAVA, FERNANDO (Cali, 1950). Doctorado en psicología clínica y diplomado superior en criminología en la Universidad de Barcelona, reside y ejerce en Cali. Fue finalista del II Premio Iberoamericano de Poesía «Juan Bernier» en 1986 en Córdoba, España, por su libro |Memorias de un recluso, experiencia propia del poeta a la cual se refiere la escritora española Virginia Artola: «Arrastrado por la intensidad de sus pasiones, desafiando el orden establecido, sucumbe a dantescas experiencias. Aunque el poeta sobrevivió a varios infiernos, no salió incólume de la aventura. Nos quedan estos poemas, testimonio de su compromiso visceral con la vida». Humberto Tafur dice que Calero fue «salvado por la poesía» pero también por su profesión, que ejerce con éxito en su ciudad natal.
Ha publicado después los libros |Estigmas (1988), ganador de la Fiambrera de Plata en el concurso de poesía del Ateneo Casablanca, de Córdoba; |Blanca oscuridad (1996), mención de honor en el concurso de poesía «Jorge Isaacs» de la Gobernación del Valle: y |Herederos de la noche (1997), premio de poesía del colectivo de la Fundación Gesto. También ganó en 1994 el concurso de poesía de la Fundación Taller de la Ciencia Social, en Cali.

 

CAMACHO RAMÍREZ, ARTURO (Ibagué, 1910; Bogotá, 1982) Estudiante de La Salle de Bogotá, donde vivió desde niño llegando a identificarse por su talante, su indumentaria y su chispeante conversación como un auténtico cachaco. Fue una de las principales figuras de Piedra y Cielo, aunque inició la publicación de su obra antes de que el grupo se conformara y mantuvo entera su propia personalidad, que venía de influencias distintas a las de los poetas del 27 español —excepción tal vez de García Lorca— y principalmente de los poetas franceses y del Neruda del amor y de su raigambre terrestre. En su juventud hizo un viaje a la Costa Atlántica y fue funcionario en la Guajira, donde se inspiró para su célebre poema dramático |Luna de arena (1943). Director de asuntos culturales del Ministerio de Relaciones Exteriores, completó su carrera diplomática, para la que estaba excepcionalmente dotado, con la representación de Colombia en Bolivia y ante la Unesco, en París. Cuando venia a Bogotá siempre se le veía riente y sonriente, diciendo sus últimos retruécanos en el Café Automático. Amigo literario y después entrañablemente personal de Pablo Neruda, el gran chileno dijo de la obra de Camacho (y está autografiado así en su último libro): «Gran politécnico del verso es también un poeta gota a gota, un racimo que termina en ternura. Si bien es cierto que no tiene misterios para él la arqueología del verso y que se desenvuelve en los laberintos como en su propia casa, no olvidemos en él la íntima lágrima, el trémolo del cristal, los trinos del agua. Tiene mano santa. Todo lo que toca es poesía. Y señalo en sus últimas coordenadas el poema |Carrera de la vida, tan delantero y orbital que su gracia nos estimula y su verdad nos derrota: ese poema es un triunfo».
Libros: Espejo de naufragios (1935); Presagio del amor (1939); Cándida inerte (1939); Oda a Charles Baudelaire (1945); La vida pública (1962); Límites del hombre (1964); Carrera de la vida (1976). Procultura publicó sus Obras completas (1986), que terminan con Asuntos del extasiado, últimos poemas escritos por él.

 

CAMPO PINEDO, PORTHOS (Ciénaga, Magdalena, 1917). Estudió en Santa Marta, Barranquilla y Washington. Periodista, legislador, creador de los colegios Marco Fidel Suárez, Normal de Señoritas e Instituto Politécnico del Atlántico. Tiene libros de ensayos, cuentos y novela y sólo ha publicado sus versos en |Canto a la vida nueva (1965)..

 

CAMPUZANO, RICARDO (Rionegro, Antioquia, 1828: Medellín 1912). Militar, periodista y educador. Poeta de vivacidad e ingenio reconocidos, lírico y festivo. Sus versos fueron publicados en Venezuela en 1908 por Juan C. Ramírez. Antes habían aparecido en periódicos y revistas de Medellín, Bogotá y Ciudad de Panamá.

 

CANEVA, RAFAEL (El Banco, Magdalena, 1914; Ciénaga, 1986). Estudió en su pueblo, en Zipaquirá y en San Bartolomé, en Bogotá. Educador, director de la revista Mediodía y de la Casa de la Cultura Popular de Ciénaga, ciudad que lo declaró hijo adoptivo en 1948. Fue un prolífico escritor (ensayos, historia, novela y cuentos). Su obra quedó casi toda inédita. Libros de poesía: |Uno y nueve poemas (1939); |En el lento camino (1973); |Poema de la Fundación —de Santa Marta— (1975); |La canción del río (1981); |Al fulgor de la lucerna (1982); |Sintonía de vientos junto al mar —selección— (1986) y |Ecos de poesía —antología de la Costa Atlántica— (1943).

 

CANO, ANTONIO J. (Medellín, 1874-1942). Exaltó a su patria chica con versos que parecen para hoy: «Que canten los devotos / de Mercurio tus éxitos de feria; / que el oro de tus arcas / seduzca al traficante, y te convierta / en urbe codiciosa... / Quédeme la exquisita / fruición de rendirte en verso blanco / mi cálido homenaje». Bachiller en filosofía y letras de San Ignacio, fundó la Librería del Negro Cano, donde animó por cuarenta años la más famosa tertulia cultural de Antioquia y tema de un poema añorante de Ciro Mendía. Rector del Instituto de Bellas Artes. Fundó las revistas Alpha (1906) y Colombia (1916). Premio de poesía del Centro Artístico de Antioquia con |Sendero de llanto en 1906.
Libros: |Madrigales y otros poemas (1937); |Versiones poéticas y |Rimas moriscas.

 

CANO, FIDEL (San Pedro, Antioquia, 1854; Medellín, 1919). El ilustre fundador de uno de los grandes diarios colombianos, El Espectador (Medellín, 1887) y de una preclara dinastía que continuó editándolo en Bogotá desde 1923, cursó sus primeros estudios en Anorí y profesionales en la Universidad de Antioquia, de la cual fue después catedrático (no en periodismo, que entonces no era carrera universitaria. Los periodistas eran empíricos, como don Fidel y sus hijos don Luis y don Gabriel, aunque, eso sí, maestros y pioneros geniales). Dominaba, pues, las ciencias políticas y su lucha por un periodismo democrático lo hizo víctima de persecuciones, cárcel y excomuniones. Todos los días se recuerda su frase-bandera de que «El Espectador trabajará en bien de la patria con criterio liberal y en bien de los principios liberales con criterio patriótico». Fue maestro en El Retiro y en Envigado, académico de historia en Antioquia, director de la Imprenta Departamental, tesorero de Medellín, diputado a la Asamblea, miembro del Congreso Nacional y director del Partido Liberal. En 1884 publicó un libro con sus poesías y en 1889 |El cadalso y otras magníficas versiones de poemas de Víctor Hugo, entre ellas |La oración por todos que todos los colombianos leímos desde la escuela. Nombrado ministro de Hacienda y Tesoro por don Jorge Holguín, rechazó tal posición con este mensaje ejemplar: «Lego como soy en asuntos fiscales y económicos, patriotismo y honradez prohíbenme aceptar puesto».
José Asunción Silva le dice a Rafael Uribe Uribe en carta del 3 de Enero de 1893: «Dígale a Fidel Cano todas las simpatías que tengo por él. Él me cree poeta, yo lo creo eso y muchísimo más, un |muchísimo más que no creo que deje de justificar el futuro». (Texto reproducido en el libro |45 cartas de Silva recopiladas por Enrique Santos Molano (1995).

 

CARBONELL, NORA (Barranquilla, 1953). Licenciada en filología e idiomas de la Universidad del Atlántico. Catedrática de español y literatura y orientadora de talleres infantiles y juveniles y de creatividad literaria. Ha recibido distinciones en concursos regionales y uno internacional de cuento y poesía (Chile, 1985).
Libros: |Voz de ausencia (1983); |Horas de asedio (1990); |Armando líos en el arco iris —cuentos infantiles— (1991), primer premio regional de Comfamiliar.

 

CÁRDENAS, MANUEL JOSÉ (Zipaquirá, 1909). Abogado, catedrático, historiador, cofundador de la Casa de la Cultura y de la Academia de Historia de Cundinamarca en su ciudad natal. Miembro de diversas academias nacionales.
Llamado «el poeta heráldico de Cundinamarca» —dice Roberto Velandia en su antología de |Poetas cundinamarqueses contemporáneos (1972)— sólo ha publicado el libro |Poemas de juventud (1935).

 

CÁRDENAS ROJAS, VÍCTOR (Amalfi, Antioquia, 1921). Miembro del Centro de Historia de Envigado, director y fundador del boletín Enfoques.
Obtuvo el premio Heraldo de poesía del Centro Poético Colombiano de Bogotá y diploma del III Concurso Laboral de Cuento y Poesía en Valparaíso, Chile. Obras: |Las flores del bien (1974) y |Testimonio (1986).

 

CARO, ANTONIO JOSÉ (Santafé de Bogotá, 1783-1830). Fue funcionario realista pero Morillo lo desterró al descubrir su simpatía por la causa republicana. Secretario del Congreso de Cúcuta y del Senado de la capital.
Poeta menor, sentimental y familiar. «Los pocos versos suyos que recogió Ortiz en el |Parnaso granadino, son como el pequeño hilo de agua que dio origen al inmenso e impetuoso río de la inspiración poética de su hijo José Eusebio.

 

CARO, FRANCISCO JAVIER (Cádiz, España, 1750; Santafé de Bogotá, 1822). Docto humanista y miembro de la Real Armada Española, vino en 1774 al Nuevo Mundo, donde fue el tronco de «la familia más ilustre de las letras colombianas» —dice Menéndez y Pelayo— (pues fue abuelo de José Eusebio Caro y bisabuelo de Miguel Antonio). Sirvió al virreinato en Cartagena y en la capital como oficial mayor de la secretaría de Caballero Góngora. En 1873 escribió el |Diario de dicha experiencia. Versado en lenguas muertas, hizo anotaciones al |Arte poética de Horacio y a las |Cartas marruecas de Cadalso; pero en nuestra lengua viva fue un vivísimo, agudo y gracioso poeta, que alegró su medio con donosas décimas durante a Patria Boba. Hizo sarcásticas pero nobles siluetas de los amigos empeñados en la Independencia, posición que él no aprobaba, publicadas con el nombre de |Nueva relación y curioso romance.

 

CARO, GABRIEL JAIME (Itagüí, Antioquia, 1949). Estudió derecho, periodismo y filosofía en las universidades de Medellín y de Antioquia. Pintor. Fundador —con Gabriel Jaime Franco y Eduardo Peláez— de la revista Siglótica en Medellín y cofundador de la revista Realidad Aparte, en Nueva York, donde reside desde 1982.
Libros: |21 poemas (Nueva York, 1983); |La risa doméstica, rara (Méjico, 1985); |El libro de los seres inútiles (1990); |Orvalho —con Javier Naranjo y Carlos Enrique Ortiz— (1990): |El eco de este ardid (1997).
Harold Alvarado Tenorio dice: «Esta poesía no proviene de las influencias cultistas de los nadaístas. Proviene más bien del cinematógrafo y de los sueños de una sociedad atormentada por la incertidumbre. No hay duda que aquí se inaugura un lenguaje. Sus poemas son códices que quizás puedan entender, a plenitud, sus cómplices y camaradas de aventura poética.
Se dirá que son indescifrables, pero no olvidemos que la metáfora es un misterio que reúne varias imágenes irreconciliables... Textos para una sensibilidad nueva, la de los hombres y mujeres que en Colombia sólo han conocido el sueño a través de la pesadilla».

 

CARO, JOSÉ EUSEBIO (Ocaña, 1817; Santa Marta, 1853). «Es el colombiano que, con su vida y con sus obras, deja, de modo más evidente, la impresión del genio» dijo Antonio Gómez Restrepo. Y Germán Espinosa lo sitúa en la historia de nuestra literatura: «Es el mayor de los poetas colombianos del primer ciclo romántico y, ya entonces, su poesía anticipa algunas de las innovaciones (o exhumaciones) que el modernismo traería después». Su vida fue, en realidad, literal y literariamente romántica. Ejerció, con todas las ejecutorias del hombre culto de su época, la política como soldado y muy especialmente como periodista de audacia rayana en la violencia. Fundó con José Joaquín Ortiz La Estrella Nacional en 1836, El Granadino en 1840 y La Civilización, con Mariano Ospina Rodríguez, en 1849. Por tanto, ideólogo, inspirador y fundador del Partido Conservador Colombiano. Le tocó vivir una época convulsionada y pensó y actuó con singular energía. Por ello tuvo que huir como exiliado político a los Estados Unidos, y al regresar a su patria, a la cual cantó con dolorido acento, lo recibió la fiebre amarilla y le impidió llegar vivo a Santafé. Falleció, pues, a la misma edad que Byron. Su obra poética, variada y profunda, se publicó en diversos medios, pero en libro sólo póstumamente. Las dos primeras ediciones fueron: |Poesías de Caro y Vargas Tejada (1857) y |Obras escogidas en prosa y en verso (1873). Otros libros importantes publicados un siglo después: Su |Epistolario (1953), sus |Escritos filosóficos (1954) y |La poesía de José Eusebio Caro, indispensable estudio del profesor portorriqueño José Luis Martín que dio a conocer el Instituto Caro y Cuervo en 1966.
A él pertenece este concepto: «José Eusebio Caro inicia el romanticismo en Colombia y ayuda iniciarlo en Hispanoamérica... Fue también el precursor del Modernismo, que intentó una renovación métrica de largo alcance, más de medio siglo antes que los modernistas, y precisamente los elementos métricos en que ellos después sobresalieron, sirviendo de modelo a Darío, Silva y otros».
Jaime García Maffla lo confirma: |«Estar contigo es el más famoso poema cuyo contenido, actitud y rasgos fueron tomados por Rubén Darío para su |Canción de otoño en primavera. En cuanto a los rasgos, está el novedoso uso del eneasílabo, con el cual Caro es precursor de uno de los metros más utilizados por el futuro Modernismo, así como |En alta mar emplea el hexámetro, también de difícil adaptación a la lengua española. En el uso de estos metros se revela el Caro preocupado por los problemas técnicos de la poesía —rasgo ya no romántico sino moderno—, el meditador en el arte del verso, quien dejara un ensayo de retórica y poética».
Gerardo Diego dijo que José Eusebio Caro «es un poeta tan grande que vale toda una literatura».
Y Rafael María Carrasquilla: «José Eusebio Caro, uno de los caracteres más grandes, uno de los pensadores más hondos que hayamos tenido, y, a mi pobre juicio, el poeta de Colombia».
Y Rafael Maya: «Ha recibido Caro el dictado de poeta-filósofo. Si consideramos la filosofía como una suma de problemas trascendentales que el hombre debe de alguna manera resolver, Caro fue un gran filósofo del verso... La filosofía nace en Caro más del corazón que de la inteligencia. Pero es irrevocablemente romántico».
Y | un critico de este fin de siglo, David Jiménez Panesso: «Caro es autor de siete u ocho poemas que siguen contando entre lo mejor que ha producido la poesía colombiana en su historia. Sobre esos títulos existe hoy un cierto acuerdo, atestiguado por la consagración antológica».

 

CARO, MIGUEL ANTONIO (Bogotá, 1843-1909). Uno de los polígrafos más grandes de nuestra lengua y de los hombres públicos más decisivos de nuestra historia y a quien el maestro Guillermo Valencia definió así: «Poeta, gramático, filólogo, teólogo, historiador, legista, crítico, maestro; aquella inteligencia recorrió toda la actividad psíquica». Y Carlos Martínez Silva: «Caro es el literato más completo que ha tenido Colombia, el cerebro mejor organizado del país» (cuando estudiaba en San Bartolomé fueron expulsados los jesuitas, y entonces resolvió estudiar por su propia cuenta). Como político llegó a la primera magistratura de la nación (1892-1898) y fue redactor e ideólogo —intérprete del Regenerador Rafael Núñez— de la Constitución de 1886. Como periodista político dirigió El Tradicionalista entre 1871 y 1876. Fundador de la Academia Colombiana, fue un humanista respetado en España, donde lo llamaron «el Menéndez y Pelayo colombiano». Este, a su vez, consideró la versión completa de la obra de Virgilio hecha por Caro y publicada en París entre 1873 y 1876 como la primera en la lengua de Cervantes. Sus propias poesías las publicó en vida en los libros |Horas de amor (1871) y |Poesías (1896).
En el Festival poético de Provenza en 1878 obtuvo el primer premio, compitiendo con poetas de las seis lenguas romances. En 1881 apareció su estudio Del |uso en sus relaciones con el lenguaje. La Universidad de Chile le confirió el doctorado honoris causa en 1879 y la Real Academia de Buenas Letras de Barcelona lo recibió como miembro en 1882. De 1885 a 1887 fue director de la Biblioteca Nacional de Colombia. En homenaje a su memoria y a la de don Rufino José Cuervo se dio su nombre al Instituto que los honra, principalmente, publicando sus obras. Entre las que la prestigiosa institución ha lanzado en este último medio siglo figuran |Poesías y versiones latinas (1951), Obras de Miguel Antonio Caro (1962, 1972 y 1980), |La Oda a la estatua del Libertador y otros escritos acerca de Bolívar y |Estudios virgilianos, éstos y varias otras compilaciones con estudios y notas de Carlos Valderrama Andrade. Sin contar los numerosos estudios también dados a conocer por el Caro y Cuervo, entre otros |Anécdotas satíricas de M.A. Caro, de Guillermo Hernández P., así como |Poesías latinas (1951) y |Versiones latinas (1951).
Por su parte, la Biblioteca Nacional publicó sus |Obras completas. Después aparecieron sus |Obras poéticas en el siguiente orden: |Flos poetarum, El 5 de mayo—versiones de Manzoni— (1918); |Sonetos, Cantinelas (1929); |Horas de amor, Elegías, Cantos a la Naturaleza (1929); |Musa militante, Sátiras, Lira cristiana (1933).

 

CARO, VÍCTOR E. (Bogotá, 1879-1944). Hijo de Miguel Antonio y bisnieto de Francisco Javier, por lo tanto, nieto de José Eusebio, es heredero, pues, de una pesada tradición que él vuelve, en sus versos, leve y risueña floración. «La musa de Víctor Caro es una musa piadosa que recoge en copa de oro la dádiva furtiva, vertida en la penumbra del hogar, y da la fijeza del arte a la sonrisa de felicidad que arrancan al poeta los pueriles antojos de sus pequeñuelos», dice Gómez Restrepo de sus más bellos poemas. Cultivó la prosa científica y la traducción. Fundó la revista Chanchito y dirigió el periódico Santafé de Bogotá. Publicó, en poesía, los libros A |la sombra del alero (1917), El amor de las cosas pequeñas y Sonetos colombianos. Con Antonio José Restrepo reeditó la obra de su padre. En 1923 fue recibido por la Academia Colombiana de la Lengua.

 

CARRANZA, EDUARDO (Apiay, Llanos Orientales, 1913; Bogotá, 1985) |. Maestro por vocación, profesión y consagración, su vida fue un ejemplo—hasta en sus excesos— de pasión por la palabra poética, y su obra, desde sus exultantes primeras canciones, «voz de juventud y rebeldía», como dijo Pedro Laín Entralgo. Asumió, por su propia virtud, el liderazgo de su grupo: «Yo, orgulloso capitán de Piedra y Cielo, profesé siempre, contra viento y marea, la ufanía de mi generación poética a la que considero, como tal, generación homogéna, la más importante de la historia de la poesía colombiana». Desde luego, tal afirmación fue y sigue siendo controvertida, pero lo que no puede negarse es que sus obras «satisfacían al ideal de cambio que algunos habían vagamente intuido, al cabo de tardías décadas de imperio del verso modernista, para el rejuvenecimiento de nuestra poesía», según Fernando Charry Lara.
Carranza se graduó de institutor y ejerció siempre esa profesión desde las aulas escolares de pueblos de Cundinamarca hasta las cátedras literarias de las más prestantes universidades. Seguramente ese fue su aprendizaje de elocuencia, reconocida internacionalmente, tanto que llegó a presidir congresos de poesía como el de Segovia en 1952 y el de Salamanca en 1953. Fue, desde su juventud, miembro de la Academia Colombiana y, por tanto, ocupaba su curul en la Real cuando estaba en Madrid. Pues para él todos los medios que le dio generosamente la vida —menos los económicos, que no tuvo— eran aprovechados para ejercer su alta y patriótica docencia: el periodismo (director del suplemento literario de El Tiempo y de las revistas de Indias, del Rosario y de los Andes); la diplomacia (agregado cultural en Chile y en España y, al final de su vida, embajador itinerante, cargo creado para él por el presidente Belisario Betancur. Su última actividad fue, en este sentido, la clausura —con Jorge Luis Borges y Leopold Sédar Senghor— del VII Congreso Mundial de Poesía en 1984 en Marruecos). Y como hombre de libros de toda una vida, fue director de la Biblioteca Nacional y de la Distrital de Bogotá hasta su muerte.
Desde sus primeros versos, Carranza contó con los más halagüeños comentarios y homenajes entrañables de importantes amigos: Dámaso Alonso, Gerardo Diego, Leopoldo Panero, Pedro Laín Entralgo, José García Nieto, Antonio Tovar, Guillermo Díaz Plaja, para hablar sólo de los españoles. Allá lo despidió Gregorio Marañón con estas palabras: «Lo más interesante de la labor de Carranza ha sido, y por eso ha sido tan profunda, la totalidad de su actividad: la oratoria, la poética, la puramente humana, la diplomática. Le considero como uno de los más grandes oradores de habla castellana y como uno de nuestros más grandes poetas contemporáneos».
En homenaje de los poetas chilenos en Santiago, Pablo Neruda le dijo: «...Porque tú eres la frente poética de Colombia... En tu poesía se cristalizan, cuajándose en mil rosetas, las líneas geométricas de vuestra tradición poética».
Libros: |Canciones para iniciar una fiesta (1936); |Seis elegías y un himno (1939); |Ellas, los días y las nubes (1941); |Sombra de las muchachas (1941); |Diciembre azul (1947); |Azul de ti (1952); |El olvidado y Alhambra (1957); |El corazón escrito (1967); |Los pasos cantados (1973); |Los días que ahora son sueños (1973); |Hablar soñando y otras alucinaciones y |El insomne (1974); |Epístola mortal y otras soledades (1975); |Leyendas del corazón y otros poemas abandonados (1976); |Lección de poesía —selección— (1980); |Hablar soñando —antología— (1983); |Recuerdos presentidos (1989). También publicó versiones y recreaciones de Remy de Gourmont |(Las santas del paraíso, en 1945) y de Tagore |(Amor, en 1948). Y en prosa, entre otros: |Los amigos del poeta (1972); |Visión estelar de la poesía colombiana (1986); |Obra ajena, paráfrasis y traducciones de poetas de otros idiomas (1997).
Sobre el maestro Carranza se han escrito muchos libros, pero destacamos dos por ser el acercamiento más personal a su obra: |Carranza por Carranza, de su hija María Mercedes (1985) y |Gran reportaje a Eduardo Carranza de Gloria Serpa (1978).

 

CARRANZA, MARÍA MERCEDES (Bogotá, 1945). Licenciada en filosofía y letras por la Universidad de los Andes. Periodista cultural, dirigió las páginas literarias «Vanguardia» y «Estravagario» de El Siglo de Bogotá y El Pueblo de Cali, respectivamente. Jefe de redacción del semanario Nueva Frontera, de Carlos Lleras Restrepo. Fuera de muchas otras colaboraciones en medios literarios, escribe la información bibliográfica en la revista Semana. Fue miembro de la Asamblea Nacional Constituyente que reformó la Constitución Nacional en 1991 y es directora-fundadora de la Casa de Poesía Silva en Bogotá. Ha participado en numerosos encuentros culturales en el país y en el exterior.
Libros: |Vainas y otros poemas (1972); |Tengo miedo (1982); |Hola soledad (1987);. |Maneras del desamor (1993); De |amor y desamor y otros poemas (1995); |Estravagario —selección de textos— (1976); |Nueva poesía colombiana —antología— (1972); |Siete cuentistas jóvenes —antología— |(1972); Antología de la poesía infantil colombiana (1982); |Carranza por Carranza —antología y texto crítico de la poesía de Eduardo Carranza— (1985); |Maneras del desamor (1993) y |El canto de las moscas —Versión de los acontecimientos— en Golpe de Dados (1997).
Andrés Holguín en |la Antología crítica de la poesía colombiana (1974) dijo: «La pirueta lírica de María Mercedes Carranza causa asombro, desconcierta tanto como divierte. Una amplia cultura se adivina detrás de estos versos sin bellezas formales... Como hace cincuenta años la poesía del Tuerto López, hoy la suya constituye un excelente antídoto contra excesos sentimentales, temas trascendentales, vaguedades líricas y otros venenos de nuestra literatura».
Para Fernando Charry Lara, la obra de «María Mercedes Carranza, cuya voz se escucha en la joven poesía colombiana como una de las que mejor ha alcanzado su timbre original, constituye un nuevo testimonio de que en algunos poetas es tan válido el entrañable acento de su emoción como el carácter intelectual con que ella se manifiesta... Varias son las menciones que se han hecho acerca de esta obra y ellas corresponden a la seducción de su propio espíritu: gracia, humor, rebeldía. Frescas e intensas olas poéticas le estimulan su escritura. Como huye de la altisonancia, se explica también su horror al sentimentalismo y a la solemnidad. Su manera de tratar, divirtiéndose hasta una helada amargura, la banalidad y el sin sentido de la existencia. El pacto entre la pasión y la reticencia. Su inteligencia en decir y, a la vez, en callar».
Darío Jaramillo Agudelo dijo de su primer libro: «Es un texto predominantemente coloquial; el tono de varios de sus poemas pertenece a la conversación hablada, a un tú cercano que le conversa al lector, aquí un cómplice de la ironía, esa forma de tamizar una ira muy joven de una joven poeta. Ciertos giros y el vocabulario mismo —también de corte coloquial— sin agregar el título |Vainas, muestran el empeño de un poeta por derogar el lenguaje sacralizado de la poesía y reinventar desde cero, comenzando por una feroz crítica social, unas palabras nuevas con las cuales pueda expresar su universo poético personal...». Y sobre su segundo libro:«...Un desprendimiento necesario de convencionalismos, un irónico inventario de ripios, para poder escribir esos límpidos y duros poemas de |Tengo miedo, que alcanzan una muy nueva y muy personal altura lírica sobre hechos que antes eran pura prosa de la vida cotidiana y que han hallado aquí la justa palabra que los nombra».
Y Ernesto Volkening: «... Belicosa es María Mercedes, pero de una belicosidad en la que pudorosamente se arropa el alma vulnerable y sensitiva de los poetas desterrados... En su poesía hay algo de esa tristeza que ríe. Y que no le impide hacer la guerra como se debe hacer: corajudamente, pero con maña».

 

CARRASQUILLA, PACHO —Francisco de Paula— (Bogotá, 1855-1897). Uno de los más mordaces epigramistas de su época. Fue prefecto en Bogotá y en Zipaquirá, director de los periódicos El Látigo y El Museo Social.
Libros: |Epigramas (1887) —con una carta-prólogo en verso de Roberto Mac Douall—y |Tipos de Bogotá (1886) —prosas costumbristas—con prólogo del Indio Uribe.
Jorge Cárdenas García, en su estudio |Francisco de P. Carrasquilla o la resurrección del epigrama (1971) dice que este autor «parece recrearse en las más refinadas formas del sadismo intelectual» y al espíritu vengador de sus víctimas atribuye el que se hubiera inhumado, «junto con sus despojos mortales, el recuerdo mismo de su ingenio agudo y polifacético».

 

CARRASQUILLA, RICARDO (Quibdó, 1827; Bogotá, 1886). «Príncipe de nuestros poetas festivos, burlón, suavemente satírico» pero, eso sí, de vida intachable. Su facilidad para versificar chispeantemente perjudicó su obra seria. Escribió también fábulas y comedias. Sus más notables obras: |Coplas (1863); |Las fiestas de Bogotá (1866); |Coplas escogidas y los ecos de los zarzos (1881); |Variedades (1895). En 1927 se publicaron sus obras, con prólogo de José Manuel Marroquín, tituladas |Ofrendas del ingenio. También publicó |Sofismas anticatólicos y |Problemas para los niños, una fácil filosofía moral «para combatir los errores que asedian, desde la influencia extranjera, a nuestra niñez y juventud».

 

 

CARRAQUILLA CASTELLO, LEONOR (Bogotá, 1950). Inició estudios de humanidades en la Universidad de los Andes y de sicología en la Javeriana. Fue periodista cultural del diario El Tiempo. Desde niña se apasionó por los estudios esotéricos, que inició en la Fraternidad Rosacruz. Es conocida como la Maga Atlanta porque en la época del hippismo puso un consultorio en la 60. Su obra |María en abril (1994) recoge tres libros que había elaborado a mano anteriormente (el del título |La operación mantel durante el paseo de Gopal de las entrañas y |La piedad del Karma así como |El mago en la mesa que su hija, María de las Estrellas, había escrito en 1974). La Maga publica en 1996 |La marcha del tiempo de ser y otros poemas y en 1997 |Tres días contigo.
Alberto Dangond Uribe dice de la obra de la Maga: «...Es una belleza, porque siendo poesía pura está desprovista de cuanto pueda disminuir o limitar, o perturbar, o ensombrecer la luminosidad del arte poética. Es expresión cabal de sentimientos hondos, plenos, fuertes, espontáneos, auténticos: el amor, la piedad, el dolor, la ternura, la lealtad, la alegría de la vida, la tristeza por la separación, la pasión que se resuelve en los sueños y los impulsos de la imaginación. El poema es un canto al amor y a la vida, compuesto y entonado en bellas formas y ritmos armoniosos. Leonor Carraquilla es ya, sin duda, una personalidad poética de calidades espléndidas... Como María de las Estrellas, cuyos destellos iluminan sus pasos y los nuestros para siempre jamás».
Manuel Hernández dice: «Los poemas de la Maga se rehúsan también a ser poemas no por el fácil recurso de que no son clasificables, sino porque fluyen desde un sitio que debe ser observado desde su propia pureza. Saber y querer decir algo».

 

CARREÑO CÁCERES, GABRIEL (Bucaramanga, 1896; Bogotá, 1959). Escritor público, fundó la revista Aurora. Como músico se destacó en la ejecución del violín.
Obras: |Cuentos polifónicos y |Disloques (1930).

 

CARREÑO HARKER, XAVIER (Bucaramanga, 1925; Bogotá, 1955). Su obra más conocida en verso es la traducción de la |Balada de la Cárcel de Reading de Óscar Wilde. Sus versos propios aparecen, entre otras selecciones, en |Poesía santandereana, publicada por la Gobernación de Santander cuando estuvo a cargo de Juan Carlos Duarte Torres.

 

CARRILLO AMAYA, ANÍBAL (San Andrés, Santander, 1930). Abogado. Libro: |La orquesta del tiempo (1994).

 

CARRILLO SÁNCHEZ, HARRY (Cúcuta, 1951). Abogado. Ha publicado estos libros: |Noches de oro negro, Palabras en la ventana, Sólo poemas, Antología de la poesía cucuteña y |Poemas infantiles.

 

CARVAJAL, ALBERTO (Cali, 1882). Ejerció el periodismo político y fue profesor de humanidades en colegios secundarios de la capital del Valle. Escribió hermosas páginas sobre temas y personajes vernáculos, que recogió en su libro |Tierra de sol y de ensueño. También publicó dos volúmenes con su obra selecta en verso: |Ritmos breves y |Salmos y elegías y una obra clásica de historia: De |la conquista a la liberación con magistrales biografías de Sebastián de Belalcázar y Joaquín Cayzedo y Cuero. «La nota común de su obra —dice Héctor Fabio Varela— fue la de su amor indeclinable a la tierra nativa y a su gente. En todos sus libros se respira el aire de la amada comarca, pero no por sus encantos costumbristas, aunque a veces aparezca un rasgo típico, sino por su esencia universal. Y ello porque fue don Alberto un verdadero humanista».

 

CARVAJAL, ALFONSO (Cartagena, 1958). Estudios de comunicación social en la Universidad de la Sabana y periodismo en el Inpahu. Corresponsal de El Tiempo en el Chocó. Coordinador de la Biblioteca del Darién publicada por Colcultura. Colaborador de Panamericana Editorial
Libros: |Sinfonía del silencio (1986); |Un minuto de silencio (1992); |El desencantado de la eternidad —novela— (1994).

 

CARVAJAL, MARIO (Cali, 1896-1972). Bachiller del Colegio Campestre de Yanaconas. Se doctoró en filosofía y letras en el Colegio del Rosario de Bogotá, fue rector de Santa Librada y de la Universidad del Valle, ministro de Educación, embajador en Quito, orador (pronunció notables discursos eucarísticos y panegíricos marianos) y miembro de la Academia Colombiana. Su poesía mística «es única en la literatura castellana, por la constante elevación de las ideas y por el suave calor espiritual del sentimiento. Unica por la originalidad más pura, que ni una sola vez paga tributo a vulgares recursos o flaquezas humanas, antes se mantiene en las más altas esferas del espíritu. Única por la forma: cincuenta sonetos como vasos de oro... El sentimiento religioso de Carvajal es un sentimiento cósmico», dice el padre Félix Restrepo al comentar su libro |La escala de Jacob (1935), al que siguieron |Romancero colonial de Santiago de Cali (1936), |Torre de clamor y alabanza (1966), |Poemas y sonetos místicos (1954). Y en prosa: |Vida y pasión de Jorge Isaacs, La emoción del paisaje en los poetas del Valle del Cauca (que había sido su tesis de grado) y, entre otros, Juan Lozano lo incluyó en la Biblioteca de Los Penúltimos.
No podemos olvidar que Mario Carvajal fue uno de los directores de Carvajal, esa gran editorial a la que tanto debe la cultura y que es patrimonio de la familia caleña y orgullo de Colombia en el ámbito internacional.

 

CARVAJAL NAVIA, ÓSCAR (Cisneros, Dagua, Valle; Bogotá, 1973). Dejó inédito un libro prologado por el poeta chileno Julio Barrenechea.

 

CARVAJAL VALENCIA, MANUEL (Popayán, 185 1-1912). Eminente educador, hombre público, senador, militar y periodista, progenitor de los poetas y fundadores de la gran editorial de Cali. Muy pocos versos suyos se conservan, entre ellos el soneto |Dios en la antología de José Ignacio Bustamente en Popayán.

 

CARVAJALINO CABALLERO, MARCO AURELIO (Ocaña, 1896-1966). Estudió en Bogotá, residió algún tiempo en Barranquilla y regresó a Ocaña en 1924. Historiador y comerciante, funcionario provincial. Parte de su obra aparece en el volumen 12 de la Biblioteca de Autores Ocañeros, |Antología poética (1973) y en sus propias |Poesías (1977), en el volumen 15 de la misma colección, seleccionadas y presentados por Ciro Alfonso Lobo Serna.
Dijo Lucio Pabón Núñez: «Carvajalino fue muy fecundo. Su facilidad para rimar lo perjudicó a ratos... Pero generalmente se condujo como un poeta cabal, inspirado por su fe, los encantos de su tierra, los resplandores de la historia nacional, los júbilos y tristezas de su hogar y la indignación ante el desfile de caciques y truhanes comarcanos... Tiene poemas que jamás se olvidan por la pureza del sentimiento, la brillantez de las imágenes, la dulzura de la música y la transparencia del idioma».

 

CASADIEGO LEÓN, VICENTE. Fundador del grupo cultural Entreletras, dirige el taller de escritores Arbol Ávido, ambos en Villavicencio. Es autor de los libros |Umbral de lunas, Libellus génesis y |Música para un país olvidado, y fue ganador del primer premio nacional de poesía auspiciado por el Sena con |La leyenda de los antiguos caminantes. En El Espectador, al anunciar el resultado del concurso, dijo Jaime Fernández Molano que «este premio se convierte en el primero que se otorga a un poeta de los Llanos, después de los otorgados a Eduardo Carranza... Casadiego, de 32 años de edad, junto con Julio Daniel Chaparro, inauguraron una época definitiva para la poesía contemporánea de los Llanos, ofreciendo una visión universal del texto literario, enriquecida en imágenes y salpicada por la fuerza poética de una nueva generación que ha querido cantar más allá de la descripción simple del exótico paisaje llanero».

 

CASAS, JOSÉ JOAQUÍN (Chiquinquirá, 1866; Bogotá, 1951). Estudió en el Seminario de Bogotá, se graduó de abogado en El Rosario y ejerció la judicatura. Hombre de letras, educador, crítico, periodista, miembro de la Cámara y el Senado, llegó a ser ministro de Instrucción Pública y de Guerra, presidente del Consejo de Estado y designado a la Presidencia de la República.
Ministro plenipotenciario en Madrid, bello premio a su hispanismo, tradicionalismo, castidad y casticidad. Fundó la Academia de Historia y fue director de la de la Lengua. Traductor del |Arte poético de Horacio. Fácil, correctísimo e ingenioso poeta, sonetista magistral y copioso, fue coronado en Tunja en 1939. Insigne orador, dechado de virtudes y piedades, escribió con unción sobre temas religiosos.
Libros: |Cristóbal Colón (1892); |Recuerdos de fiestas (1912); |Crónicas de aldea (1916); |Semblanzas de Diego Fallon y José Manuel Marroquín (1915 y 1917); |Motivos del Quijote (1919); |Poesías (1921); |Poemas criollos (1932); |Infancia (1936); |Cantos de la patria chica (1941), entre otros.
Eduardo Carranza, en el prólogo de la |Obra selecta del señor Casas, publicada por el Banco de la República en 1970, dice: «Entre quienes en Colombia han tomado en sus manos con fortuna la veta popular y nacional para estilizarla y reducirla a nueva y esbelta sustancia de poesía, ocupa un sitio excepcional, en primerísimo lugar, don José Joaquín Casas... Sus gustos, su cultura, su ilustración, sus manera personales y hasta su hablar—había dicho Rafael Maya— eran los de un hijo de la Península (española) trasladado al trópico. Su inspiración, por el contrario, es esencialmente colombiana... Su verso, de clásica andadura, se nutrió en las mejores fuentes de la época dorada de Castilla, pero también y sobre todo en su propio corazón nobilísimo y en el manadero poético de lo nacional: hombre colombiano, paisaje colombiano y tradición, historia, leyenda colombianos... De allí el hondo fervor nacional y el entrañable sentido cristiano de su obra».

 

CASAS CASTAÑEDA, VICENTE (Chiquinquirá, 1886; Bogotá, 1968). Educador. Sus temas poéticos son generalmente religiosos. Tradujo |El crucifijo de Lamartine y ganó los juegos florales del Congreso Mariano de 1919 con su poema |¡Madre mía! Su estilo es «clásico modernista... No ha entrado nunca por las sendas del decadentismo», dice el padre Ortega Torres. Libro: |El amor de la lumbre (1958).

Comentarios () | Comente | Comparta c