DALL, GLORIA —Elisa García de González— (Chiquinquirá, Boyacá). Estudió bachillerato y profesorado en el Colegio de la Presentación de Ubaté. Grado en alto comercio en el Colegio de María en Bogotá. Secretaria de don Agustín Nieto Caballero; presidenta de la Federación Nacional de Empleadas; representante de la Unión de Mujeres Americanas; secretaria de la Concesión de Salinas del Banco de la República. Pertenece a | la Unión Femenina de Colombia, al Centro Poético Colombiano, a la Asociación de Escritores y Artistas y a la Mesa Redonda Panamericana.
Libros: |Cumbres doradas, Una catedral de sal y silencio y |Gloria Dall presentada por Manuel José Arce y Valladares en Selección Poética, órgano de la Academia Hispanoamericana de Letras de Colombia (1964).

 

DAMIANI SIMMONDS, EVERLYN (Barranquilla, 1961). Grado en sicología de la Universidad Javeriana con maestría en literatura latinoamericana. Ejerce la sicología en Bogotá.
Libros: |Momentos (1986); |Silencio de hierro (1988); |Sortilegio de palabras (1990); |Leceias poéticas (1996); y el colectivo |Cinco puntos cardinales (1994).
Meira Delmar nos informa: «Poesía lírica en esencia. Se mueve dentro de los nuevos modos del poema: se cantan las pequeñas vivencias cotidianas, los usos y afanes del día repetido en semanas, los hábitos que se copian a sí mismos hasta el cansancio. Pero sin olvidar, nadie lo ignora, que entre tales lineamientos aparece, siempre, lo real poético, ese no sabemos qué, partícipe del misterio y decididamente indefinible, gracias al cual el oficio del arte y el de existencia se convierten en algo más que un simple logro de la habilidad, el ingenio y la constancia».

 

DAZA, DIOMEDES (Valledupar, 1946). Abogado, docente universitario. Galardonado con el primer puesto en poesía en concurso de los 50 años de la Universidad Libre en 1973. Miembro del grupo cultural Punto Rojo. Incluido en las antologías |La novísima poesía latinoamericana (1979) —publicada en México— y |Poetas en abril —volumen IV—.
Libro: |Celebración del tiempo.

 

DAZA MELÉNDEZ, JOSÉ ENRIQUE (Cerro de San Antonio, Magdalena, 1910). Bachiller en filosofía y letras en el Colegio Biffi de Barranquilla.
Ha sido concejal y diputado pero permanentemente ha trabajado en planteles de educación. Primer premio en concurso de la Caja de Previsión Social Nacional en 1988.
Libros: |Efluvios del alma (1990) y |Poemas al viento (1993).

 

DE ÁVILA RODRIGUEZ, WILLIAM (Valledupar, Cesar, 1963). Bachiller del Colegio Nacional Loperena. Estudios de locución y periodismo, literatura e historia. Otras aficiones: la fotografía y el canto vallenato. Aparece en la |Antología poética de autores cesarenses (1994).

 

DE CUETO Y MENA, JUAN (Villanueva de los Infantes, Toledo, 1604; Cartagena de Indias, 1669?). En la Ciudad Heroica colombiana contrajo matrimonio en 1636 después de establecer allí sus negocios, principalmente de farmacia. Su cultura era excepcional y su obra era exponente del espíritu de su época. Entre sus composiciones figura: |Canción al Cerro de la Popa, Silva epitalámica, Relación de las insignes festividades a la canonización de Santo Tomás de Villanueva y los coloquios La |competencia en los nobles y discordia concertada y |Paráfrasis panegírica de la milagrosa vida y muerte de Santo Tomás de Villanueva.
En 1952 el Instituto Caro y Cuervo publicó |Obras de Juan de Cueto y Mena, edición crítica de Archer Woodford y prólogo de José Manuel Rivas Sacconi.

 

DE GREIFF, JORGE (Medellín, 1893-1972). Estudió en el Colegio de San Luis en Yarumal, ciudad del norte antioqueño donde fundó revistas literarias. En Medellín ingresó al Instituto Caldas. Francisco Jaramillo Medina escribió: «Es una poeta de corazón... Su amor a la naturaleza ilumina sus cantos, sencillos como el paisaje que alaban».
Libro: |El arpa en llamas.

 

DE GREIFF, LEÓN (Medellín, 1895; Bogotá, 1976). El más prolífico, culto, complejo, independiente, «subversivo», provocador, polémico y a la vez indiferente, raizal tanto como «extranjero» y extraño y extrañado entre los poetas nacidos a fines del siglo XIX pero plenamente vigente en el XX y el más estudiado y divulgado al cumplirse el centenario de su nacimiento, con proyecciones hacia el XXI... En su tierra fue el director-fundador de la primera revista de vanguardia de Colombia, Panida, con el inquieto y bohemio grupo del cual fue literariamente el nombre mayor, como lo fue del grupo Los Nuevos, ya en Bogotá, donde era una figura tan rara —en el sentido dariano— como familiar. Ocupó nacionalmente cargos burocráticos propios de su profesión de estadístico, principalmente en Ferrocarriles y Caminos... De sus numerosos «oficios y mesteres» confesó el preferido: «Soy un acontista». La Academia lo llamó, pero murió sin posesionarse.
Su vasta obra poética reboza en los volúmenes por él titulados |Tergiversaciones (1925); Libro de signos (1930); |Variaciones alrededor de nada (1936); |Fárrago (1954); |Nova et vétera (1973), etcétera... Fuera de sus |Prosas de Gaspar (1937), la compilación de sus colaboraciones en El Espectador y en la HJCK, se cuentan también muchas |Obras completas, todas incompletas porque siguen y seguirán apareciendo «nuevos» y viejos manuscritos originales. Cuatro de ellas son: La de Alberto Aguirre para Bedout en Medellín (1960), la de Tercer Mundo (1975), la de Procultura y Presidencia de la República (de Belisario Betancur) en 1985; la de la Universidad de Antioquia, preparada (como la anterior) por su hijo Hjalmar con el título de |Obra dispersa (1995) y, en fin sin fines, otras como la selección en ruso publicada en Moscú en 1986 —traducciones del poeta soviético Serguei Goncharenko—. También se han publicado aparte muchos de sus poemas o grupos de poemas que él incluía en sus libros con el nombre de |Mamotretos.
Después de los años de quieta bohemia bogotana, cuando «con humor e indolencia» fue el pontífice sin trono del Café Automático, hizo sus soñados y tardíos viajes, entre ellos para asistir al Congreso de la Paz en Estocolmo en 1958, de donde pasó a la U.R.S.S., a la China y a otros países soviéticos o prosoviéticos. Más tarde fue enviado por el gobierno a la embajada de Colombia en Suecia, adonde, según sus propias palabras, iba en busca de sus ancestros.
Jorge Zalamea escribió en el prólogo de las primeras obras completas del maestro: «Si León de Geiff ocupa hoy uno de los más altos tronos de la poesía castellana, si su obra tiene una significación universal traducible a cualquier idioma, no es por la simple razón de ser un erudito de las formas poéticas y un impar dominador del lenguaje en que ellas se expresan. Su cualidad excelsa es la de creador de un universo perfectamente identificable en sus paisajes, en su fauna y su astronomía, en sus poblaciones, en sus héroes y en sus beldades; un universo al que podemos penetrar no simbólica sino físicamente, porque ya en sus mismos umbrales perciben nuestros sentidos la materialidad de una música, de unos aromas, de unos colores que reconocemos peculiares en él, y nuestra inteligencia entra en contacto real con una muchedumbre que comenzó a ser censada en las páginas de |Tergiversaciones y que tiene ya personajes de tanta vitalidad que han saltado de su propio mundo para incorporarse al nuestro... (He aquí el censo incompleto: Leo Le Gris, Mateo Aldecoa, Gaspar van der Nacht, Erik Fjordson, Sergio Stepansky, Claudio Monteflavo, Ramón Antigua, Gunnar Fromhold, Proclo, Diego de Estúñiga, Harald el Oscuro, Lope de Aguinaga, Guillaume de Lorges, Miguel Zuláibar, Beremundo el Lelo, el Skalde y otros...»
Hernando Téllez, a su vez: «Dentro de un siglo o dentro de diez, la poesía de León de Greiff seguirá pareciendo, seguirá siendo, una creación singular y aparte. Una producción cuyos nexos con las constantes de la moda y de las escuelas poéticas de su tiempo ofrecerán una resistencia a la identificación con ellas mismas».
Y Femando Charry Lara: «De Greiff es, ante todo, el creador de un lenguaje poético. Su obra, un permanente ejercicio de habilidad verbal... Su grandeza radica en una maravillosa capacidad de construcción idiomática y en la forma como en ella conviven la expresión culta junto al habla corriente, el arcaísmo, el neologismo, las voces extranjeras y las de su propia invención... No hizo parte de escuela, ni la formó, ni cuenta, tampoco, con discípulos posibles. Su acento está a salvo de cualquier imitación. Es suyo, inalcanzable».

 

DE GREIFF, OTTO (Medellín, 1903; Bogotá, 1955) |. Como su hermano León, fue un verdadero maestro por la profundidad y extensión de sus conocimientos —ingeniero civil, musicólogo, crítico, traductor...— y un generoso divulgador de cultura, por todos los medios, especialmente en la Universidad, en la prensa y en la radio. Discretamente, para no competir con la arrolladora fama que entre la «inmensa minoría» adquiría día a día el autor de los |Fárragos y de los |Mamotretos, guardaba sus propios versos y sólo gustaba dar a conocer sus traducciones, algunas de las cuales fueron recogidas en el libro |Versiones poéticas (1975). En 1967 ganó el concurso sobre la poesía de Rubén Darío (su seudónimo fue «León Metapa», que risueñamente se refería a su fraterno «rival» poético, aprovechando los nombres de las ciudades en que había nacido y muerto Rubén Darío...) y recibió el premio Simón Bolívar. El presidente Betancur le otorgó la más alta condecoración al humanista y al maestro.

 

DE JESÚS, FELIPE. De él sólo se sabe que fue misionero franciscano en el Darién y en el Chocó; parece que «era neogranadino por su amor al terruño, espíritu americanista y por su constante seseo», dice el investigador Héctor Orjuela, quien añade que posiblemente el religioso sea fray Felipe Ricaurte, del Convento de Cartagena. Un extenso manuscrito suyo fue hallado en la Biblioteca Nacional de Bogotá, llamado «disparatorio» por Vergara y Vergara y cuyo título —larguísimo y extravagante— comienza y acaba así: |Poema cómico... soñado en las costas del Darién, 1789... «En el códice se incluye la mejor pieza dramática —afirma Orjuela— que se produjo en la Nueva Granada y tal vez la más representativa del teatro neoclásico colonial en Hispanoamérica». Su |Romance a la defensa de Cartagena fue publicado por J. M. Rivas Sacconi en 1950.

 

DE LA ROSA, AMIRA —Amira Arrieta MacGregor de la Rosa— (Barranquilla, 1900-1974). Primaria y secundaria en la Presentación de su ciudad natal, periodismo, teatro y crítica teatral en Madrid, España, donde después, por muchos años y hasta su muerte, residió y fue agregada cultural en la embajada de Colombia en Madrid y cónsul en Sevilla. Fundó el Colegio Gabriela Mistral en la capital del Atlántico. Galardones: Cruz de Boyacá, medalla de Oro de Barranquilla (nombre del teatro, etc...). Gran prosista, columnista del A.B.C. Famosa autora teatral. Escribió la letra del himno de Barranquilla, al cual se refiere así Alfredo de la Espriella: «Las palabras de su himno son como el sortilegio de una fuente hechizada, como el misterio de una casida encantada de los palacios moros. Es la voz de la pureza vibrante que en el aire se transforma en deliciosa melodía, como los maitines que suben directamente al Alcázar de los cielos cuando las avecillas del Señor pronuncian su nombre al despuntar el alba peregrina». Gabriela Mistral dijo sobre su poesía: «Amira gana la batalla de las letras a puro instinto artístico, a pura sinceridad suelta y limpia». Su libro inédito de poesía: La |luna con parasol. Sólo publicó |Marsolaire y otras páginas (1976) sobre el cual opina Carlos Martín: |«Marsolaire es un tesoro literario tejido con los más finos y valiosos hilos del idioma, donde se confunden la realidad y la poesía sin que la una vaya en mengua de la otra; donde el casticismo y los indispensables y seleccionados giros regionales se mezclan con gracia natural en uno de los más delgados, flexibles y poéticos estilos que nos ha cabido en suerte conocer. Amira de la Rosa es una estilista consumada, logra con sobriedad la mayor tensión lírica y la máxima precisión en la descripción de paisajes y personas».

 

DE LA ROSA, LEOPOLDO (Barranquilla, 1888; Ciudad de México, 1964). Después de cursar en su ciudad natal los estudios básicos emprendió su vida de exilio que terminó en México (en la miseria, como Porfirio Barba-Jacob, con quien lo unió una extraña amistad que llegó hasta a confundir sus voces poéticas, por lo cual De la Rosa acusó a Ricardo Arenales —así se llamaba Miguel Ángel Osorio en Barranquilla— de plagiarlo... aunque éste reconoció tardíamente a De la Rosa como «preceptor y compañero». El costeño fue también, desde luego, bohemio o lo que más se parecía a | un pobre poeta maldito (aunque también era bendito, porque pasaba de las posesiones infernales a los deliquios místicos, de lo que da fe, y buena fe, su obra poética). El único volumen de su angustiada lírica fue |Poemas, publicado por la Biblioteca de Autores del Atlántico en 1945. Sus bellas |Cartas a Julia aparecieron en la prensa, nunca en libro.

 

DE LA ROSA, LUIS FELIPE (Pasto, 1887-1944). Ejerció el periodismo, residió en el Ecuador y también estuvo en Chile. En Santiago frecuentó círculos literarios y conoció a Pablo Neruda, Vicente Huidobro y Gabriela Mistral. Allá fue premiado por su poema |El conjuro de Floria y en los juegos florales del Ateneo de Aconcagua, en 1920, con la Flor Natural por su poema |Parábola del tiempo. También visitó a Valparaíso. Figura en varias antologías y es autor del libro |Rosas y espinas (1956). Su más conocido poema es |El camino de la cruz, que fue publicado con un estudio preliminar de Alberto Quijano Guerrero en 1943. Edmundo Medina Madroñero editó en 1944 La |voz del caminante: Luis Felipe de la Rosa, «corona fúnebre a su amado vate, en el cual transcribe discursos, poemas y comentarios periodísticos a raíz de su | | muerte, rematando con una antología de su obra poética».

 

DEL CAMPO LARRAONDO Y VALENCIA, MARIANO (Popayán, 1772; Santander de Quilichao, Cauca, 1860). Ordenado sacerdote en Quito, se distinguió como orador, escritor y poeta. Humanista superior a su medio, según Menéndez y Pelayo, escribió una memoria sobre la lengua latina y especialmente sobre la poesía de Horacio. Primer rector del colegio de Santa Librada, en Cali. Fuera de sus ensayos y dramas patrióticos y políticos escribió, en verso, un compendio de doctrina cristiana para las escuelas (1834) y una autobiografía (1847), así como algunas odas religiosas y |Seis noches y un día (1841), poemas sobre la guerra de la Independencia en el Cauca, y su clásico |Canto de acción de gracias al Señor por la rendición de Pasto |a las armas de la república (1822).

 

DEL CASTILLO MATAMOROS, RAFAEL (Tunja, 1962). Bachiller del Camilo Torres, estudió español y literatura. Fundador y director de la revista de poesía Ulrika (1981), órgano de un valioso grupo de poetas jóvenes de proyección internacional. Dirige el taller para educadores en la Casa de Poesía Silva. Cofundador y coordinador del Encuentro de Poetas Hispanoamericanos que se celebra anualmente en Bogotá y en otras ciudades del país. Primer premio en el concurso universitario de poesía «Pablo Neruda» en 1982. Beca de Creación de Colcultura en 1992 para su obra A |la intemperie y otras maneras del camino.
Su obra publicada |: El ojo del silencio (1985); Canción desnuda (1985); Entre la oscuridad y la palabra (1992); Animal de baldío (1998). También publicó |Rostros de la palabra —antología de la poesía colombiana actual— en 1990. |
Pedro Badrán señala que en los dos primeros libros de Rafael del Castillo «se nota el afán minucioso de buscar el ritmo preciso, la imagen justa, la voluntad de dejar al azar solamente lo necesario. El poeta está convencido de que la palabra purifica y en la medida de sus versos se pueden rastrear las huellas de ese rito... Siete años después de esa aventura, del Castillo reaparece con un trabajo ávido de aperturas y latencias y como siempre seguro de lo que nombra».
Samuel Jaramillo cree ver en esta poesía la búsqueda de un espacio inalcanzable (una casa) al que acaso se puede acceder en algunos momentos privilegiados de la infancia. Y por esta vía se pregunta: ¿Qué queda entonces al poeta que irremediablemente es un adulto?... «Solamente sucedáneos. La embriaguez es uno de ellos. Fuego fatuo que ilumina, que calienta contra el frío de esta existencia desolada... (lo cual no impide) que el poeta intente contraponer a este sombrío panorama, un hemisferio luminoso. Sus soles son, de una parte, la poesía misma. Y de nuevo, aunque bajo otro signo, la embriaguez como espacio de plenitud, mas, como su combustible, se avanza un nuevo alimento: la amistad, la camaradería que emerge de esta forma de complicidad, de concelebración. Bajo su luz, fugazmente toma cuerpo la casa acogedora en la que se reciben los amigos. Poesía y licor, amistad, eventualmente el amor, serían las piedras sobre las que se construye esta forma de resistencia contra la frialdad del mundo».
Y Miguel Iriarte: «Del Castillo posee una indiscutible pericia literaria, por eso maneja bien la contracorriente, el desafío; expresiones inéditas que surten el efecto de metaforizar acertadamente el pensamiento...».

 

DEL CASTILLO Y GUEVARA, FRANCISCA JOSEFA (Tunja, 1671-1742). Hija de un funcionario español y de una dama tunjana, a los 18 años ingresó al Convento de Santa Clara, donde llegó |a ser abadesa. Por orden de su confesor empezó |a escribir sus intimas experiencias en el libro |Sentimientos espirituales (o afectos) en prosa, con versos intercalados, seguido del autobiográfico libro de su |Vida. Los manuscritos permanecieron inéditos hasta después de su muerte. Las primeras ediciones fueron conocidas con estos largos títulos: |Vida de la VM. Francisca Josefa de la Concepción, religiosa del Convento de Santa Clara de la ciudad de Tunja en el nuevo Reyno de Granada. Escrita por ella misma de orden de sus confesores. (Filadelfia, U.S.A., 1817); |Sentimientos espirituales de la venerable madre Francisca Josefa de la Concepción del Castillo (Santafé de Bogotá, 1843); Poesías de la reverenda madre Francisca Josefa del Castillo y Guevara no publicadas en los Sentimientos Espirituales —en la Historia de la literatura colombiana de Antonio Gómez Restrepo (1946). |
Después de las primeras ediciones, estas obras quedaron en el olvido hasta cuando Vergara y Vergara la proclamó en 1867 como «el escritor más notable que poseemos: su estilo y su lenguaje la colocan al lado de Santa Teresa de Jesús, y hasta en las peripecias de su vida le fue parecida». A su vez, Menéndez y Pelayo dice que «escribió en prosa digna de Santa Teresa un libro de Afectos espirituales, con versos intercalados, no tan buenos como la prosa, pero en un todo de la antigua escuela, y a veces imitados de los de la santa carmelitana».
Néstor Madrid Malo dice que «también ha sido comparada la madre Castillo con sor Juana Inés de la Cruz, a cuya altura literaria no está en ningún momento nuestra monja, pero a cuyo lado merece figurar entre los grandes escritores coloniales de Latinoamérica. La granadina no conoció, ciertamente, las alturas líricas de la mexicana. Pero ésta no alcanzó en la prosa —y menos en la mística, que no cultivó— el grado de perfección de la tunjana».
Rafael Maya conceptuó: «Su estilo es la transcripción fidelísima de su agitación interior. Estilo recargado en ocasiones de adornos, y siempre brillantísimo. No obstante su carácter habitualmente metafórico, pues la monja rehuye en cuanto le es posible la expresión directa de las cosas, para darnos su traslación simbólica, no es oscuro, sino profuso, ni barroco sino abigarrado. Pero es que en ella no hay alambicamientos, ni conceptismos, ni sutilezas, sino demasiada abundancia. Es laberíntica pero no intrincada; es profusa pero no enigmática; es enfática pero no hueca ni vanamente hinchada. Sus defectos no son extravíos del buen gusto ni aberraciones de la imaginación, sino mala administración de sus excesivos dones espirituales. Carecía de disciplina interior». |
Monseñor Rafael María Carrasquilla en su discurso de ingreso a la Academia, y en su respuesta José Manuel Marroquín, hicieron el primero y más importante estudio sobre la madre Castillo y establecieron el paralelo entre la monja boyacense y la santa de Ávila.
Y últimamente sor María Teresa Morales en su libro sobre la vida y la obra de sor Francisca Josefa dice: «Una humilde monja... legó a la posteridad, por obediencia, un extraordinario regalo espiritual».

 

DEL CORRAL, JESÚS (Santafé de Antioquia, 1871; Bogotá, 1931). Estudió en la Universidad de Antioquia y en El Rosario de Bogotá. Periodista, narrador, famoso entre otros por su cuento |Que pase el aserrador (1914). Ministro de Agricultura de Marco Fidel Suárez, después de haber sido socio fundador de la Federación de Cafeteros y varias veces presidente de la Asociación de Agricultores. Dirigió, entre otros periódicos, La Brisa y El Escudo, con Alfredo Gómez Jaime, con quien también publicó el libro |Jardín sonoro en homenaje |a Rafael Pombo. Entre sus mejores versos se recuerdan |Los Santos Reyes, De mis montañas y |En la hondonada. También colaboró con Vives Guerra en El Ciriri. Fue director-fundador de Unión Republicana. En el Teatro Colón de Bogotá leyó su poema |Los yarumos en la celebración del centenario de Antioquia.

 

DELGADO, ÓSCAR (Santa Ana, Magdalena, 1910-1937). A pesar de su corta vida, truncada por asesinato, ejerció intensamente la política y el periodismo y dejó una obra poética que sólo fue recogida póstumamente y que fue editada por Colcultura bajo el título de |Campanas encendidas en 1982.
«De la luna de Diego Fallon a | la luna de Oscar Delgado hay cien años de purificación del ojo y de la sensibilidad», dijo Tomás Vargas Osorio. Henry Luque Muñoz dice en su libro |Tambores en la sombra (1996): «Delgado... murió en raras e impías circunstancias, linchado en su tierra natal... por una turba enardecida, días después de haber sido elegido diputado. Su poesía, sensible a la naturaleza y adicta a la brevedad, se despliega en una especie de postales líricas de tierra caliente, que recogen asimismo instantes animados por presencias femeninas».
Y Guillermo Martínez González: «Poesía solar, recupera de nuevo la antigua inocencia, la mirada pura y breve de las cosas. De allí el tono elemental, la secreta alegría, el esencial regocijo con la naturaleza que recorre a | los textos. De allí su rumor de guitarra que se enciende en jardines perfumados, la luz que invade la tiniebla: aun la noche es anticipo de la claridad: abre su párpado ante el alba de oro... Delgado celebra una infancia feliz, una infancia que retorna al paraíso».

 

DELMAR, MEIRA —Olga Chams Eljach— (Barranquilla, 1922). Barranquillera, hija de libaneses, «es una de las poetas esenciales» de Colombia, dijo Eddy Torres, y «una gran poeta» de América para Juana de Ibarbourou. Su obra, siempre honda, armoniosa y depurada, espera sin afán a la orilla del-mar (onomatopeya de su re-nombre) que le lleguen las mansas olas de la consagración. Y ésta tuvo su manifestación más significativa en 1995, cuando la Universidad de Antioquia le dio el premio nacional de poesía Por Reconocimiento. Muchos otros galardones le habían sido otorgados, entre ellos la Medalla Simón Bolívar del Ministerio de Educación, la Medalla de Colcultura y la Medalla Puerta de Oro de la Gobernación del Atlántico. En 1997 recibió el homenaje del XIII Encuentro de Mujeres Poetas en Roldanillo, Valle.
Olga Chams hizo sus estudios superiores en Roma y ejerció la docencia en artes y literatura en la Universidad del Atlántico, que le dio el doctorado honoris causa. Adoptó el seudónimo de Meira Delmar para ocultarse cuando era estudiante y envió sus primeros versos a la revista Vanidades de La Habana, que inmediatamente los publicó.
Alberto Duque López nos da una postal que la retrata bellamente: «Sólo la muerte podrá borrar la imagen. A las 6 de la tarde cuando los árboles, los pájaros, el río, la brisa, el calor, las palanqueras, el amor, la soledad, la tristeza, la nostalgia, la risa de las muchachas y otros elementos que sólo conviven en Barranquilla, ya no se mueven más, ya no se alteran, ya no respiran, Meira Delmar está sentada en una mecedora de mimbre, moviéndose hacia adelante y hacia atrás, sobre un suelo de baldosas blancas y negras, con un fondo lejano de Mozart que viene del otro lado de las cortinas blancas. Mientras hablamos, contemplo su pelo color miel y sus ojos claros y su voz dulce, y entiendo que los poemas que viene escribiendo desde siempre, son una prolongación natural de su sensibilidad extrema, de su memoria que asusta, de su forma de atrapar los gestos cotidianos de la vida con palabras transparentes y emocionantes, de su dominio absoluto del castellano para hablar del amor, los reencuentros, el olvido, las ausencias, los besos, la soledad, las rosas, la música, el mar, las gaviotas, las lágrimas».
Su otra casa ha sido la de los libros: la Biblioteca Departamental del Atlántico, de la cual fue directora por 36 años.
Obra poética: |Alba del olvido (1942); |Sitio del amor (1944); |Verdad del sueño (1946); |Secreta isla (1951); |Sus mejores versos (1957); |Poesía (1970); |Huésped sin sombra (1971); |Reencuentro (1981); |Laúd memorioso (1995).
En 1995 ganó el Premio de Reconocimiento que otorga la Universidad de Antioquia a la obra total de un poeta. En el libro-homenaje que se publica, aparecen estas palabras de Mario Escobar Velázquez, miembro del jurado: «Apegada ella, Meira, a las normas que ya ilustraban los versos de Góngora y de Quevedo, y de Lope de Vega y Carpio, y del Inca Garcilaso, y del sacrificado granadino Federico, mide el acento y el metro rima a rima. Clásica sería el modo de llamarla a su poesía. Pero no son esos artilugios los que hacen la poesía: apenas sí perendengues lucientes para el hondo estremecimiento con que la belleza se destila en palabras. El estremecimiento es lo que cuenta, no el perendengue. Y estremeceres de belleza carga esta antología. Por ejemplo, los sonetos perendengosos, cantando a compás con los catorce martillos del soneto perfecto. Cantan sobre el yunque de la emoción, y muelen al alma del lector en la inefabilidad de lo sublime. Porque el poeta tiene de Dios el don de ver la belleza en donde esté, y mostrarla a los ojos mortales. Así pensamos».

 

DEL NILO, MARIELA —Alicia Emma Arce de Saavedra— (Buga, Valle del Cauca, 1923). Residió desde muy joven en Palmira, donde fue institutora y dirigió la biblioteca municipal. Periodista, condecorada con la Cruz al Mérito «Ricardo Nieto», entre otras.
En 1996 es recibida en la Academia Colombiana de la Lengua como correspondiente. Reside en Cali.
Libros: |Espigas (1949); |Torre de niebla (1968); |Claro acento (1969); |Secreta soledad (1992).
La poetisa uruguaya Dora Isella Rusell dice sobre la poesía de Manda: «El desánimo, la angustia, la amargura, suelen ser patrimonio de los espíritus finos, más capacitados para lastimarse al mínimo roce. Cunde una neblina entristecedora que opaca su luminoso cielo —ese cielo colombiano tan propio a la poesía—, neblina que la luz atraviesa, sin embargo, porque no llega nunca al tono amargo y desabrido de los que tienen resentimientos vitales; neblina impalpable, tejida de recuerdos...».

 

DE LAS ESTRELLAS, MARÍA (Bogotá, 1967; Tunja, 1981). A los cuatro años empezó a escribir y a publicar sus poesías. A los siete escribió su primer libro: |El mago en la mesa. A los ocho ganó un primer premio internacional para adultos con su novela |La casa del ladrón desnudo. A los nueve años escribió el libro |La vida futura de Jesús. A los diez, el libro |Taganga, el conocimiento perdido. A los doce entró a estudiar humanidades en la Universidad de los Andes. Estaba en tercer semestre cuando pereció en un accidente en la carretera entre Bogotá y Tunja. Fuera de los últimos libros mencionados, dejó muchos poemas y cuentos inéditos.
Gabriel García Márquez escribió: «Los niños mienten, por supuesto, como siempre se ha dicho, pero no como siempre se ha dicho, sino porque los adultos los vamos enseñando a medida que los criamos. Es sólo cuando no nos hacen caso cuando son poetas verdaderos. Como no lo fue Minou Druet y como sí lo fue la niña colombiana de siete años que escribió este prodigio de ternura: «Cuando yo sea grande, quiero ser un gran médico, en un gran hospital de Nueva York. Y cuando los enfermos se mueran, me voy a morir con ellos».

 

DENIS, | FERNANDO —José Luis González Sanjuán— (Ciénaga, | Magdalena, 1968). En el momento en que cerramos la edición de este |Quién es quién para darlo a la imprenta, nos sorprende ¡pero de verdad! un pequeño libro que a pesar de la urgencia con que fue impreso está hermosa y pulcramente acabado. Pero nos sorprende más el autor, que resulta ser un muchacho a quien conocimos como comentarista de Cromos, que se acercaba a los poetas con mucho interés y cordialidad pero de quien confesamos no reteníamos en la cabeza su nombre... y mucho menos lo identificamos en el seudónimo con que publicó su libro. Tampoco sabíamos que hacía versos.., pero, repetimos, qué tremenda sorpresa al identificarlo en la foto de la contraportada y sobre todo, al leer su poesía, la cual, si no hubiera acosado a su autor la urgencia de publicarla (eso sí, después de madurarla), seguramente habría ganado uno de los más prestigiosos concursos de poesía que se realizan actualmente en Colombia.
Pero lo mejor —ante nuestra propia urgencia de incluirlo en este censo— será tomar palabras que publicó Jotamario Arbeláez en El Tiempo el 8 de Diciembre de 1997: «¡Menudo poeta tenemos en Fernando Denis! Pequeño de estatura, sobrio de carnes, errabundo sin consuelo por la avenida 19, este cienaguero ha construido con densidad y esplendor una poética sin antecedentes en el panorama latinoamericano, pues se trata de impulsar de nuevo el prerrafaelismo, que nos legara el poeta inglés Dante Gabriel Rosetti. Quién sabe qué crimen cometió este Dante en vida que reencarnó en Fernando».
El libro se llama |La criatura invisible en los crepúsculos de William Turner y fue publicado por el Instituto de Cultura y Turismo de Bogotá, con la anuencia de William Ospina, Rosa Jaramillo, Fernando Herrera, Piedad Bonnett y Germán Espinosa. Denis, quien con un pie en el estribo pues nos dice que se siente —y es— un desplazado en Bogotá, nos cuenta otro sorprendente dato: «He escrito ensayos sobre literatura inglesa y traducido poemas de Derek Walcott, G.K. Chesterton, Robert Browning, T.S. Eliot, Dante Gabriel Rosetti, Ch.A. Swinburne, entre otros».

 

DE ORBEA, FERNANDO. Nada se sabe sobre este poeta que algunos historiadores han creído que es americano, de lo cual disiente el investigador Héctor Orjuela, lo mismo que de la fecha de la obra dramática |Comedia nueva: La conquista de Santa Fe «pues todo indica que se trata de un texto compuesto en la primera mitad del siglo XVIII». Fue hallada en la Biblioteca Nacional de Madrid y publicada por Javier Arango Ferrer en la Biblioteca Popular de Cultura Colombiana, en |1950. «Predominan en la obra los versos endeca y octosilabos en diversas combinaciones estróficas y no faltan escenas en las que Orbea alcanza alta calidad poética como el |Lamento de Tundama a la muerte de Amirena, que Orjuela incluye en su |Antología de la Poesía Colombiana —poetas coloniales— (1992). En su libro |Poesía colonial (1995), del mismo Orjuela, dice de Orbea: «Este autor dramático se revela también como excelente poeta y algunas de las escenas de su |Comedia nueva son antológicas».

 

DE OSPINA, HERNANDO (Mariquita, Tolima). Poeta satírico que se conoció y fue muy apreciado por su |Comedia de guerra de los indios pijaos. Su obra se perdió totalmente.

 

DE POMBO, LINO (Cartagena, 1797; Bogotá, 1862). Ingeniero, educador, periodista, parlamentario, militar, ministro de Estado. Como poeta tomó parte en la redacción de la célebre pieza revolucionaria |Himno de Riego, en cuya sublevación tomó parte. También es autor de la |Segunda Canción Nacional alusiva al 20 de julio de 1810, y dada a conocer en 1814. Su hijo, Rafael Pombo, dió a conocer algunas de sus «travesuras poéticas» (de su padre, se entiende).

 

DE ROUX, RODOLFO EDUARDO (Cali, 1922). Sacerdote y teólogo. Cuando el Banco de la República le publicó en 1983 su libro |Caminos de sol y niebla, el padre Manuel Briceño Jáuregui, también de la Compañía de Jesús y presidente, a la sazón, de la Academia Colombiana de la Lengua, informó: «De Roux, pese a su fecunda producción poética, poco ha publicado hasta ahora: un primer libro de poemas suyas vio luz hace 28 años. Se titulaba |Primer ofertorio, escrito con el corazón (decía), con el zumo de su vida, «agrio es verdad y pobre en aromas» —era su juicio personal—. Fue una edición reducida en número de ejemplares: porque la modestia del poeta impresiona. Y otro libro en prosa —una novela de ambiente campesino— terminado está, pero lo sigue corrigiendo, porque para él no cuenta la apresurada superficialidad de nuestros días... Su libro (de versos) es una selección, cuyo título mismo refleja el contenido: un asomo a su mundo interior, el de un sacerdote que vive de Dios en un mundo corriente, ese que todos conocemos. |Caminos de sol y niebla, es decir, de luz y oscuridad, líricamente impregnados de la magia de la poesía».

 

DE SAAVEDRA GUZMÁN, MARTÍN (1594-1654). Cronista, ensayista y poeta, fue el noveno presidente de la Real Audiencia de Santafé de Bogotá. entre 1637 y 1644. «Por poeta traemos a esta antología a Saavedra Guzmán» (dice la |Antología de la poesía hispanoamericana —capítulo de Colombia— publicada en 1957) y añade los siguientes datos sobre el magistrado cordobés: fue barón de Prado, caballero de Calatrava, señor de la Villa de Corozino y la Cesta, que a su alta alcurnia unía una fina sensibilidad poética. Durante los años de su mandato en la Nueva Granada, estimula vocaciones líricas y protege a los poetas, de un modo muy especial a Hernando Domínguez Camargo. El gran gongorista, agradecido, le dedicó el poema de San Ignacio y el soneto que inicia su colección de versos incluida en el |Ramillete de Jacinto Evia. Saavedra Guzmán, así mismo, funda el convento de Santa Inés.
Sus poesías fueron publicadas en Nápoles, Italia, antes de que viajara al Nuevo Mundo, en los libros |La Arcadia (1663) y |Ocios de Aganipe (1634). Héctor Orjuela, quien incluye por primera vez sus versos en una antología colombiana, dice que «la obra de Saavedra Guzmán es un antecedente de la poesía rococó de la Nueva Granada y en ella se perciben un gusto galante y una proclividad licenciosa que eran desconocidos en nuestro medio».

 

DÍAZ BORBÓN, RAFAEL (Venecia, Cundinamarca, 1945). | Licenciado en filosofía y letras. Profesor de las universidades Pedagógica, Nacional y Distrital de Bogotá. Director de la revista Opciones Pedagógicas. También es director de Puesto de Combate.
Su obra literaria se inició con |Tensionario, Nueva convocatoria a la poesía colombiana (1972). Sus propios libros de versos: |Asuntos cotidianos (1 |977); A la hora del amor (1978); |Espacios y usos del cuerpo (1988), premio de poesía Universidad de Nariño 1987; |Señales bajo el fuego (1994) y |Poetas del mundo contemporáneo (1989), traducciones de poemas de una selección de escritores europeos.

 

DÍAZ GRANADOS, FEDERICO (Bogotá, 1974). Periodista cultural, realizó la compilación de la antologia poética |Vasos comunicantes, una muestra de poesía francesa, latinoamericana y colombiana auspiciada por la Alianza Colombo-francesa. Autor de |Oscuro es el canto de la lluvia —antología de una nueva poesía colombiana— de escritores nacidos en la década de los setentas, publicada en Bogotá en 1997. Su propia poesía aparece en el libro |Las voces del fuego (1995).

 

DÍAZ GRANADOS, JOSÉ LUIS (Santa Marta, 1946). Estudios en el Externado Camilo Torres y en el Gimnasio Boyacá, en Bogotá; pedagogía artística, divulgación científica en Caracas y teología en la Universidad Javeriana. Ha recibido varias distinciones literarias, entre ellas el premio Carabela de Poesía en Barcelona, España, en 1968, primer premio de poesía «Entre-letras» de Villavicencio en 1982, nominado al premio internacional de novela «Jorge Isaacs» en Cali en 1982 y al premio «Rómulo Gallegos» de novela en Caracas en 1987 por su obra |Las puertas del infierno (editada en 1986). También ganó el premio «Simón Bolívar» por su reportaje al poeta Luis Vidales, en 1990. Funcionario y asesor de prensa y cultura en diferentes medios y entidades. Les abrió la |Ventana al libro (en televisión) a todos los autores colombianos, con el generoso espaldarazo de su director Eligio García.
Sus libros, o mejor dicho su libro, pues ha salido varias veces —a pesar de su nombre— es |El laberinto (1968), en el cual, según Manuel Zapata Olivella, «nos muestra con orgullo sus sangres profundas». Otras obras poéticas: |Cantoral (1990) y |Poesía dispersa (1992). Y otra novela premiada en el aniversario de Pereira en 1994: |El muro y las palabras. En 1996 aparece su antología propia |Rapsodia del caminante.
El poeta africano Leopold Sedar Senghor dijo: «José Luis Díaz Granados eleva un continente que nos es querido». Y Luis Vidales: «Este |Cantoral marca una ruta a los poetas jóvenes de ahora, que es el elogio más grande que se le puede hacer a un poeta en medio del desbarajuste en que vivimos».

 

DOMÍNGUEZ CAMARGO, HERNANDO (Santafé de Bogotá, 1606; Tunja, 1659) |. Educado por los jesuitas, muy joven ingresó a la Compañía de Jesús y fue enviado a Cartagena. Allí fue expulsado de la orden, por motivos nunca aclarados, pero después obtuvo la dispensa. Ejerció entonces curatos en Gachetá, Tocancipá, Paipa y Turmequé y finalmente, igual que Juan de Castellanos, fue beneficiado de la iglesia de Santiago de Tunja, ciudad donde, como aquél, encontró el lugar propicio para escribir su obra, «con la cual se inauguró la poesía en el Nuevo Reino de Granada». Su libro fundamental es el larguísimo Poema |heroico a San ignacio de Loyola, fundador de la Compañía de Jesús, publicado en España en 1666, es decir, después de la muerte del autor. Algunas de sus más conocidas poesías aparecieron originalmente en una antología de Jacinto Evia, religioso ecuatoriano, titulada |Ramillete de varias flores poéticas recogidas y cultivadas en los primeros abriles de sus años y editada en Madrid, España, en 1676. Entre las ediciones posteriores —y aún recientes—, debemos destacar también sus |Obras publicadas en un solo tomo por el Instituto Caro y Cuervo en 1960, con estudios de Alfonso Méndez Plancarte, Guillermo Hernández de Alba y J. A. Peñalosa, así como sendos tomos de |Obras de Domínguez Camargo con prólogo de Fernando Arbeláez (1957), y las |Obras con prólogo de Giovanni Meo Zilio publicadas por la Biblioteca Ayacucho de Caracas en 1986.
Gerardo Diego, en la |Antología en honor de Góngora (1927), se refiere a la poética de Domínguez Camargo —motejado hasta entonces, simplemente, de ser un discípulo aprovechado del gongorismo— con reivindicaciones como ésta: «El modelo es Góngora (en ocasiones, pero esta vez casi nos atrevemos a decir que el maestro queda superado por el alumno)... Domínguez Camargo es el más poeta de los poetas hispánicos de América».
Emilio Carilla publicó en Buenos Aires en 1948 uno de los más completos y profundos estudios de nuestro poeta, en el cual sostiene que Domínguez Camargo «es uno de los casos más extraordinarios de parentesco y... continuación».
Eleanor Webster Bulatkin asevera que Góngora no es maestro de Domínguez Camargo sino «más bien su competidor».
Lezama Lima advierte que «el frenesí innovador de Domínguez Camargo lo lleva deliberadamente a cometer excesos luciferinos por lograr dentro del canon gongorino un exceso aún más excesivo que los de don Luis».
Para Fernando Charry Lara, Domínguez Camargo «no sólo es el más importante poeta del XVIII americano, sino que alcanza como pocos dimensión verdaderamente universal».
Fernando Arbeláez lo llama «el primer aristócrata de las letras americanas».
Y Eduardo Mendoza Varela, uno de los más apasionados y lúcidos estudiosos de la obra del ignaciano, publicó en 1969 una antología poética suya y Henry Luque Muñoz en 1976 preparó para Colcultura el libro |Domínguez Camargo, la rebelión barroca.

 

DONOSO, LUIS —Roberto Londoño Villegas— (Manizales, 1893-1957). Ocupó altos cargos en la administración departamental de Caldas. Fue jefe de redacción del diario La Patria y director de la revista Civismo de la Sociedad de Mejoras Públicas de la capital de Caldas. El maestro Guillermo Valencia le consagró un soneto en el cual le dice: «Eres as de poetas y el primero de todos los guasones de Castilla».
Hernando Salazar Patiño asegura: «Tengo la convicción de que fue el más genial humorista en verso de la literatura colombiana. Y en el siglo XX, quizás no tenga par en la lengua española... Escribió buenos sonetos en su época de juventud, etapa lírico-romántica sepultada por voluntad propia en los años treinta, no inferiores a los de muchos de sus contemporáneos o predecesores...¿Sus famosas |Charlas no son, por su malabarismo idiomático y a fuera de divertidas, lo más auténtico y representativo de su ingenioso e inimitable humorismo?».
Libros: Como poeta lírico publicó |Ruta de bien (1916) y |Símbolos rojos (1918) —ambos laureados— así como |Ego sum. Una primera selección de sus famosas |Charlas de Luis Donoso se publicó en 1934.

 

DUALIBY MALUFF, MARÍA (Tutunendo, 1925). De origen sirio, utiliza el seudónimo de Mariduma. Fue diputada a la Asamblea del Chocó. Escribe poesía costumbrista, burlesca y romántica. Obras: |Desfile del tipismo, Ríos que mueren de sed, Voces del corazón y |Torturas o regreso del tedio.

 

DURÁN LINERO, MAGALY (Santa Marta, 1965). Bachiller de la Presentación. Colabora en los medios de comunicación samarios. Libro: |La verdad de mi angustia (1982).

 

DURÁN, RENATA —María Victoria Durán Restrepo— (Bogotá, 1950). Estudió derecho en la Universidad de los Andes, literatura comparada en La Sorbona en París, donde trabajó con el Centro de Investigación Interdisciplinaria sobre América Latina (literatura y sociología). Diplomática en Bruselas ante la Comunidad Europea y en Roma ante la FAO. En Bogotá trabaja con la misión de la Unión Europea.
Libros de poesía: |Muñeca rota (1981); |Oculta ceremonia (1985); |Sombras sonoras (1986) y |Poemas escogidos (1986).
Cuando apareció su primer libro de versos dijo Ramón de Zubiría que «no son ellos una de tantas muestras de una promisoria juventud, como suele decirse con desafortunada frecuencia, sino expresión de un brillante talento juvenil que por su madurez poética constituye un caso realmente insólito, como que no trasluce o delata en su escritura tanteos o vacilaciones, y, desde ésta su primera entrega, irrumpe segura, con rasgos expresivos nítidos, consistentes, claros».
Y Howard Rochester, al presentar su última obra: «Esta poesía posee como su razón de ser y su filosofía una singular riqueza de concepto y sentimiento, arraigada, creciente, vital, la que, como sabemos, es toda del amor, un amor que abarca la naturaleza y el arte... Sobre todo, un amor como ideal de la existencia, sin ser punto final, ya que por su naturaleza es movimiento, deseo de explorar, aspiración humana y, por ende, frustránea a la plenitud del ser... Renata Durán merece especialísimo sitial como poetisa en toda celebración seria y todo estudio dilatado y digno de las letras colombianas».

 

DUVIS FRANCELINA —Cecilia Calderón de Pinzón— (Bogotá, 1910). Pionera de la locución radial, tuvo programas culturales y de ayuda a los necesitados, lo que ha practicado siempre. Ha publicado los libros |Pétalos del tiempo (1970); |Floración de llanto (1974); Sinfonía |de afectos (1975); |Desde el olvido (1990); |Alcázar del ensueño (1992) y |Poesías completas (1994), cuya edición fue el premio de Literatura Boyacense que le concedió la Asociación de Escritores de Boyacá. El Círculo Literario de Bogotá la exaltó como secretaria perpetua y le dedicó un número de su revista anual como justo homenaje, en 1994. 

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