FIEL SURTIDOR DE HIDALGUIA

Fundación de Manizales
(Episodios Antioqueños III)
Ernesto Gutiérrez Arango
Biblioteca Pública Piloto, Medellín, 1994.

Reseña de Dario Jaramillo Agudelo

   

En la habitual división del trabajo del historiador existe, en primer lugar, la labor del profesional especialista, que indaga fuentes primarias y descubre hechos desconocidos que contribuyen a modificar las interpretaciones (un oficio que combina varias disciplinas) y alimenta las síntesis. También trabajo de historiador, los trabajos de síntesis suponen la consulta de las monografías y publicaciones especializadas y su condición de calidad adicional aparte del conocimiento de las fuentes es el talento literario suficiente para conferirle fluidez a la narración. Arquetipo de esta clase de obras es la historia de Cartagena de don Eduardo Lemaitre. Ahora, en la misma línea del maestro, combinando información con capacidad narrativa, la Biblioteca Pública Piloto de Medellín publica La Fundación de Manizales del médico Ernesto Gutiérrez Arango.

 

El tratamiento de los personajes históricos, no como seres extraterrestres o celestiales que siempre están pensando pensamientos sublimes o de héroes de epopeya, sino seres de carne y hueso muy parecidos al lector. Este efecto lo consigue don Ernesto Gutiérrez Arango. Talento de literato, añadido a talento de historiador. En el caso de autor de este volumen sobre la fundación de Manizales, no se trató de investigaciones de primera mano, ni de manejo de archivos que sacan a luz nueva información. No es una monografía ilustrada de corte académico. Tampoco es una nueva interpretación de la colonización del Gran Caldas; ni si quiera se refiere a las interpretaciones existentes. Es el cuento de la fundación de la ciudad, donde aparecen los mejores aspectos del comportamiento y de civilidad de unos individuos muy humanos, abuelos de algunos de los actuales habitantes de la ciudad.

 

Colonos que habían pleiteado, perdido, transado pleitos interminables con las concesiones de la Corona ratificadas por la Corte Suprema de la naciente república, colonos herederos del ímpetu de Fermín López, primitivo explorador y fundador en la región, además de pleitador con los dueños de las escrituras, veinte colonos, que fueron 17 o 22, protagonizan el movimiento inicial para ubicar un pueblo en un punto que fuera cruce de caminos entre Antioquia, el Cauca, el Tolima hacia el Magdalena y el Chocó. Acertaron con un lugar quebrado pero tan estratégico que veinte años después tenía veintemil habitantes y era objetivo de guerra, encrucijada y, a la vez, modelo de un civismo envidiable y ejemplar. La historia narrada como se cuenta un cuento.

 

El volumen forma parte de los Episodios Antioqueños de Gutiérrez Arango, pero puede leerse de pe a pa como un texto autónomo.

 

 

 

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