LAS PAREDES HABLAN

Gonzalo Aristizabal
Los Mejores Graffiti
Editorial Oveja Negra, Bogotá, 1993.

Reseña de Dario Jaramillo Agudelo

   

Después de mayo 68, los letreros colocados anónimamente en las paredes adquirieron prestigio debido a la singular calidad poética de algunos que se fijaron en aquella primavera parisina. En Bogotá se volvieron moda en cierto momento en que el ingenio reemplazó las consignas de la izquiera en las paredes.

Gonzalo Aristizabal tiene una colección de 20.000 letreros callejeros, de los que reune 5.400 en este volumen; no dice en ninguna parte ni dónde ni cuando aparecieron en los muros, aunque cabe suponer, apenas suponer, que proceden de Bogotá (¿o de Colombia?) y datan de los últimos siete años, hipótesis que se basa en la ausencia de Belisario Betancur y la presencia de Barco y de Gaviria en los graffiti políticos. El libro no trae ninguna información de tiempo y lugar, ninguna explicación del autor -lo cual es un defecto-, si bien tiene la virtud de prescindir de toda interpretación de politólogos, sociólogos u -horror- de otros ólogos, que se han semiologado especialmente en temas como éste.

A los graffiti cabe aplicarles las cualidades del epigrama o de la greguería: brevedad, , originalidad, en fin, cualidades que son difíciles de hallar y que, por cierto, en los graffiti no se dan en uno de cada cuatro, como lo supone una compilación de 5.400 sobre 20.000. Son mucho más escasos, de suerte que la lectura se vuelve la pesca de agujas entre un pajar.

El libro está dividido en siete capítulos por temas, pero esos criterios se mezclan, de tal manera que la división termina sirviendo para nada, y el lector está sometido al azar. Menos mal "es necesario explorar sistemáticamente el azar", como decía un graffito de París- 68 que Aristizábal copió en el capítulo poético.

Abundan los juegos de palabras: "No les clero." "Un soldado cobarde es un fusilánime." Esta joya de un frecuentísimo humor negro: "La U. Libre es líder en educación no-formol." O estos del apagón: "apagonia", "racionamienten", "nos creen muy guaviones" y "en esta oscuridad, leemos a Vargas Vela." También son frecuentes las parodias de frases conocidas" "hijo de papi, sale elegido." "El amor ciego salta a la vista", "El seis lo hicieron en un 2 x 3", "El ruin justifica los medios", y esta maravilla de la ironía: "pueblo cansado de realizaciones, exige más promesas."

En las transcripciones hay un tic casi constante que estorba la lectura y que es un error gramatical que poco se ve en las paredes: la manía de colocar una coma superflua entre el sujeto y el verbo -"El buen humor, contamina el miedo ambiente"- o entre el verbo y el predicado, como en esta fusilada a Carson MacCullers: "El corazón es, un cazador solitario."

Una manera piadosa de anotar otras dificultades del libro consiste en decir que el editor es partidario de la participación activa del lector en el texto, puesto que transcribe algunos graffiti con letras manuscritas bastante difíciles y porque los otros graffiti, levantados en tipografía, exigen casi descuadernar el libro para poder leerlos, pues no hay márgenes en la parte de adentro. Esto, además del tema mismo, contribuye a que sea un libro para leer a saltos, aunque "yo todo lo que hago, lo ter...

 

 

 

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