Ricardo Caracol
Fecha de publicación:
Ficha bibliográfica
Titulo:
Ricardo Caracol
Autor: Triviño Jorge Eliécer
Edición original: Biblioteca Virtual. 2000
Notas: Libro de Jorgé Eliécer Triviño. Que contiene cuentos, relatos e historias de la naturaleza.

 

RICARDO CARACOL

JORGE ELIÉCER TRIVIÑO RINCÓN

 

ÍNDICE

ODA AL CARACOL

 

I SALUTACIÓN   XXVII LA VIDA
II EL SENDERO   XXVIII DESPERTAR
III EL VUELO   XXIX LAS ESTRELLAS
IV CANTARES   XXX EL ARCO IRIS
V EL AMOR   XXXI EL ALUVIÓN
VI LA AMISTAD   XXXII INFINITUD
VII LOS VELOS   XXXIII EL FILÓSOFO
VIII BELLEZA   XXXIV PLACIDEZ
IX PACIENCIA   XXXV EL ALMA DEL AGUA
X ANGUSTIA   XXXVI INMENSIDAD
XI EL POETA   XXXVII DELECTACIÓN
XII EL ARQUITECTO   XXXVIII DIVERSIDAD
XIII COMUNIÓN   XXXIX DIVAGACIONES
XIV ALBOROZO   XL SENTIR
XV FRUICIÓN   XLI LA VOZ DE DIOS
XVI ÉXODO   XLII PROCEDENCIA
XVII CREPÚSCULO   XLIII LAS VENTANAS DEL ALMA
XVIII DIOS   XLIV ADVENIMIENTO
XIX BRUMA   XLV LAS BALLENAS
XX EL ESCARABAJO   XLVI NAVIDAD
XXI LLUVIA   XLVII EL ALMA
XXII LAS LIBÉLULAS   XLVIII LA LEY DE LA LUCHA
XXIII LA SERPIENTE   XLIX CERCANÍA
XXIV LA ARAÑA   L LA LEY DEL ORDEN
XXV LAS MARIQUITAS   LI REMEMBRANZA
XXVI LUNACIÓN   LII RETORNO
         

 

 

 

 

 

 

 


DEDICATORIA:
A LA ONDINA QUE FUE FUENTE
DE MI INSPIRACION

El caracol, al pasar,
deja huellas de diamante
por donde quiera que va.

Ojalá que al igual que él,
acciones bellas
dejásemos al andar.

ODA AL CARACOL

Armado con el pincel
de su febril fantasía
el caracol, caballero
amante de la alegría
viaja sereno y gallardo
izando con hidalguía
sus antenas sensitivas
sobre el césped de esmeralda
cubierto de florecillas,
hojas de arrayán y lirios,
tréboles y masiquías, y
recorriendo los senderos
recónditos de la vida.

Caracol de la pradera,
viajero eterno en el tiempo,
navegante de un mar
de azogue, ideas y sueños,
hijo de la madre tierra
buscador de un nuevo cielo,
de una corona de oro,
de pensamientos hermosos
y de un alma de luceros.

¡Oh caracol! Gitanillo.
Eres la luz de mis ojos,
eres el alma divina.
Eres la rosa y la estrella,
eres el agua y el lirio.
Eres la armonía que vive
en mi corazón dormida.




 

 

 

 

 

 

 

 

 

C A P I T U L O  I
S A L U T A C I O N

El sol es un mago
excelso, el mejor
Disipa las sombras
con su pensamiento
y su cetro de luz.

-¡ Buenos días ! - profirió el sol, irradiando un torrente de luz espiritualizante sobre todos los seres.
-¡ Buenos días ! - rumoreó el viento y sopló a los cuatro costados de la tierra.
-¡ Buenos días ! -repitieron los árboles derramando aromas en el interior del bosque.
-¡ Buenos días ! - musitaron en coro las flores y exhalaron aromas y esencias por sus porosas corolas.
-¡ Buenos días ! -respondieron las aves entonando preciosas canciones.
-¡ Buenos días ! - adujeron grillos, saltamontes y ranas y milpiés.
-¡ Buenos días ! - murmuró el riachuelo rielando y tejiendo telarañas de plata.
-¡ Buenos días ! - iteró la tierra sonriendo.
-¡ Buenos días !- declararon las vagarosas nubes.
-¡ Buenos días ! - manifestó el plácido mar.
-¡ Buenos días ! - mencionaron los insectos a los gusanillos que reptaban despaciosos por el humilde camino.
-¡ Buenos días ! - asintió Ricardo Caracol.

 

C A P I T U L O  I I
E L   S E N D E R O

¿A dónde va el sendero?
¿A dónde va, si no a ti?

El caracol de nacarada concha y cuerpo translúcido, abrió sus ojos con tranquilidad.
Sus cuernos adormecidos sintieron las suaves caricias de la luz del sol.
La senda se abría, sembrada de limoncillo, espartillo y acacias.
-¿Cómo te llamas?- pregunta el camino.
-Me dicen Ricardo Caracol.
-¿Y qué llevas a cuestas?
-Mi casa de oricalco y nácar.
-¿Qué buscas en tu andar, caminante?
-Voy buscando la verdad.
-¿La verdad es una estrella?
-La verdad es la luz de la que dimana el esplendor de todas las estrellas- repuso Ricardo.
El pequeño molusco calló oteando el azul adornado de perladas nubes y avanzó solitario atravesando la vereda con primor.

 

C A P I T U L O III
E L   V U E L O

"Quiero un ideal tan puro y tan Divino,
que por seguir tras él, en mi querella,
no advierta la aspereza del camino,
y guiar mi destino con la luz de una estrella".

Menuda brisa cae festiva y tremulante en la floresta.
Alma Oruga, vestida de amapola con tintes de ónice y púrpura, se desliza reptando sobre una hojarasca, originando crujidos en su lento avance y al levantar su cabeza, se encuentra con el rostro del trashumante.
-Señora Alma- dijo Ricardo Caracol- ¿Cómo estás?
-Muy bien, gracias- respondió- es tan gentil de tu parte...
-Mis amigos Juan Escarabajo, PedroRuiseñor y Camilo Topo, me dijeron que albergas el amoroso ideal de volar como las aves.-
-Es verdad, pero para volar, se necesitan alas y las alas-replica la bella- crecen primero en el Alma como anhelo de
libertad, como ansia suprema de liberación, hasta que un día emergen de tu cuerpo con la delicadeza de los tiernos capullos de las flores.
Las alas son la expresión del íntimo deseo de surcar el espacio, de sentir elevación y mirar desde lo alto y volar raudo y veloz ó lento y pausado.
Mis ansias vienen de dentro y un día aflorarán como los riachuelos y cruzarán anchurosos campos, abiertas lindes y mundos ignotos y desconocidos; brotarán como el amor, saldrán como preciosas piedras desde sus oscuras grutas, donde se hallan enclavadas ; fluirán como aire fresco en árido desierto, serán como canto en mañanas silenciosas y
como sol triunfante después de noche tenebrosa-
La oruga sonríe y se queda sumergida luego en sus propios pensamientos cerca a una perfumada rosaleda.

 

C A P I T U L O  I V
C A N T A R E S

Mientras el pequeño caminante avanza entre menudas hierbas de poleo, acedera y caminadora, le distraen sonoros y gratos cánticos provienen de las copas de los árboles,arbustos matorrales y se detiene para oír cantar a tordos,jilgueros, azulejos, gorriones y loros.
Sus notas diáfanas, en aludes melódicos, en oleadas rítmicas parecen alejarse para tornar luego y convertirse en amenas charlas, jolgorios y algazaras, como saludo al nacimiento de un nuevo día y gracias sinceras a la Deidad, por la ofrenda amorosa de la luz.
Alejandro Carpintero, picotea la madera con fruición.
Tic, tac, tac, tic...
tic, tac, tac, tic...
tic, tac, tic, tac..
tic, tac...
Y un escuadrón de águilas sobrevuela el bosque cantando con alegría :
¡ Cuic, cuic, cuic, cuic !
Mientras José Mirlo, resguardado en el hueco de un samán, desgrana con maestría de avezado cantor :
! fuit ¡
! fuit ¡
! fuit ¡
! fuit ¡
Y en ese preciso instante, Alejandro Ratón, moviendo sus bigotes y sus ojos a cesura y a compás, roe una bellota verde y fresca y satisfecho y complacido exclama :
! Pic, pic, pic, pic...
con sápido frenesí. Muy cerca, un enjambre de cigarras, vierte en la atmósfera tórrida su penetrante tonada desde las rugosas epidermis de joviales cerezos recién reverdecidos.
Un viento cálido sisea y silba recorriendo pendientes y laderas como un bufón.

 

 

C A P I T U L O  V
E L  A M O R

" No apagarán el amor ni lo ahogarán océanos ni ríos "
CANTAR DE LOS CANTARES

Desde el interior de una buhardilla labrada en un fortacho Guayacán, iluminada por caliginoso rayo de sol, un delicado pájaro corteja a su amada y el arrullo vertido cual arpegio armonioso, se infiltra en la calma serena de la tarde, invadiendo los silenciosos rincones del bosque con grato candor.
Ricardo Caracol que pasa por allí inicia el ritual,de resguardarse lento, despacio, suave y apacible; con amoroso
cuidado en su endurecida cubierta y al escuchar los místicos sonidos y los mágicos cantos, abre una diminuta ventana, por donde sobresalen sus gráciles antenas hasta sacar por completo su rostro infantil y sonreír.
-¿ Sabes ?. He pensado que El Amor - dirigiéndose a Pedro Grillo recostado en haz de una hoja de rascadera - es el sentimiento más elevado de todos. Cuando despierta en nosotros, nos torna gentiles y caballeros. Esfuma nuestras penas con su soplo magnético y transforma nuestro UNIVERSO INTERIOR.
- Donde hay sombras, el alma nuestra nos hace ver la luz adormecida. Donde hay tristezas, hallamos la razón para alegrarnos. Donde hay dolor, encontramos el bálsamo sublime. El amor como llama incandescente, nos impulsa cada día a sentir la unidad de los seres y las cosas - fueron las palabras sentidas que brotaron de los labios del grillo con infinita dulzura.
- El amor es el aroma que Dios virtió en todos los seres y las cosas cuando les dió el aliento de vida - sentenció Carmen Violeta, rozagante y perfumada.
- El amor es la esencia del Alma - balbuceó Reinaldo Espinillo adosándose a una granodiorita con gracioso pundonor.
- Es la voz misteriosa que nos llama con acento femenil - complementó Zeír Bambú, ataviado de oro y esmeralda.
- El amor es un hatillo de apio, mejorana, yerbabuena y toronjil - comentó Claudio Fermín Azulejo sonriente y feliz.
- Quien ama, ha visto a Dios sonreír...- concluyó Ricardo Caracol, abriendo surcos de alegría en los compañeros del bosque bañados en el Aura radiante del Sol.

 

CAPITULO VI
LA AMISTAD

" Os hablo de la amistad desinteresada que une dos
seres para su apoyo mutuo en los tropiezos frecuentes
de la vida y en el culto a los propios ideales "
LUIS LÓPEZ DE MESA


El firmamento bruñido de azul tornasol y blanco marfíl, cubre la Faz imperturbable de la tierra,mientras el rocío reposa en la intimidad de las corolas de las flores e incrustado en los ápices de hojas y coronando pastos, tréboles, acederas y amapolas.
Entre las malvas y helechos rubicundos, el viajero, descubre bajo un añejo guarumo a Marcelo Puercoespín, en actitud de reposo y vocifera con vigor :
- ! Buenos días ¡
- ! Buenos días, amigo -
La palabra amigo, sonó en los oídos del errante como sagrada música. Era como aroma de alhelíes y como vuelo de gaviotas. Era cual respiro de paz para su alma y como panacea espiritual.
- Los selectos Espíritus que aman al amigo - afloró a los labios de Ricardo - sienten la amistad como el sonido misterioso de una roldana, como el tamborileo de una tribu lejana, como el aroma misterioso de la mirra, como una antorcha que se enciende en nuestro interior y como la gruta cerrada que se abre para mostrarnos la luz esplendorosa del Alma del amigo.
La dorada copa del corazón, rebosa de ignota dulzura ante el sentimiento de fraternidad que con amor acunamos.-
El aire saturado de fragancias florales, se pigmentó de tonos granates, de rosados mates y encendidos lilas.
- La amistad emana del corazón de los seres.Es una refrescante brisa ó un calor primaveral entre dos Almas afines y armónicas...- asintió Ricardo Caracol.

 

C A P I T U L O V I I
L O S   V E L O S

" Y en todos los grados de la creación, cada cosa
es vestimenta de otra. Todo sirve de envoltura
a algo superior "
A. D. GRAD.


El cielo azulino, se cubrió de nubes cenicientas que se vistieron de carmín, de rosa, de índigo y de blanco purísimo.
Marcelo Puercoespín y Ricardo Caracol estuvieron durante mucho tiempo platicando sobre Dios y la Naturaleza, en una de esas ocasiones, Ricardo le planteó :
- Amigo Marcelo, he descubierto al verte a ti y a mí, que nuestras pieles endurecidas conservan las entrañas. Las entrañas protegen nuestros tiernos corazones y nuestros corazones, intiman la luz del Alma.
La espina vela a la rosa y la rosa custodia el perfume.
La materia conserva a la Vida, la Vida atesora un secreto y el secreto preserva a Dios.
Nuestra piel, delicada membrana, guarda a la sangre y la sangre oculta a la bella durmiente.
Así como la cáscara del huevo defiende a una delicada tela; la tela resguarda a la clara y a la yema ; ellas atesoran el fuego de la Vida en tan precioso cofre.
Todo encierra en su corazón el milagro Divino, la esencia espirituosa : El Alma vibrátil -
Un vilano de diente de León, flota impulsado por el hálito cálido del aire, mientras ambos se miran pensativos y emprenden su camino en distintas direcciones.

 

C A P I T U L O  V I I I
B E L L E Z A

" Convierte a la belleza en tu religión y adórala como si fuese tu diosa, porque es la obra visible manifiesta y perfecta de las manos de Dios "
JALIL GIBRAN

El sol se va opacando con suavidad tras las montañas violáceas y un sobrio sereno, emprende su marcha por los confines del bosque. La quietud como mágico impulso, emerge desde el corazón de la tierra fresca y penetra en la interioridad del aire. Una bandada de garzas nevadas vuela en formación de saeta y el fíat de los grillos resuena en la atmósfera en la noche cordial..
Las Almas de los seres, penetran en la hondura de la oscuridad, en el magro deleite de la humedad y de la paz.
Un sentido de calma y bienestar fluyó del corazón enternecido de Ricardo, mientras Adolfo Colibrí, mecía su cuerpo en una rama de un arbusto de fucsia.
- Ricardo : ¿ Es bello el campo, verdad ?- Dijo llamando su atención.
- Es hermoso. ¡ Cuán hermoso es !
- La belleza - indicó el pájaro - es la prueba irrefutable de la existencia de Dios, de su consciencia, de su equilibrio matemático, de su hondo sentido de concordancia.
Si observas a las flores de calabazas y batatillas, verás copias de estrellas en sus corolas y si te detienes a mirar a los girasoles y a los botones de oro, reconocerás en el círculo llameado, la semejanza del sol.
Los estambres como centinelas dorados guardan el eterno himen de la vida vegetal en tan precioso verticilo mientras los verdes cálices contienen el zumo edulcorante y Divino y procreador en sus copas. Y si miras la infinita variedad de hojas encontrarás acorazonadas, en formas de lengüeta, de aguja, de cuña, de flecha, de lanza y de óvalo.
¡ Y si contemplas hacia arriba a las estrellas que comienzan a brotar del manantial del cielo, como ahora, el alma nuestra se ensancha y estremece. Es como ver nacer todas las noches a millares de estrellas desde el seno misterioso del Universo...
La variedad es quien hace que tu corazón vibre y expanda su sentir a través de tus poros y es la que sorprende a tu imaginación y a tu razón.
Ah !. La belleza es el encanto, es la fascinación, es el arrobamiento, es la dulzura, es la gracia que produce la delicadeza de una flor, el donaire del caminar del gamo, la carrera del antílope, el suave aleteo de una gaviota, el garbo y la majestad del viril toro, del léon y del tigre.
Hagamos Ricardo - advirtió el picaflor - altares espirituales a Dios, a la belleza y a la Vida en nuestros corazones - y elevó al instante, sus alas con majestad y hermosura hendiendo su agudo pico hacia el claro firmamento.
La avecilla voló rauda hacia su nido mientras el buscador se protegía sumergiéndose en su liviana concha.

 

C A P I T U L O  I X
P A C I E N C I A

" La paciencia es la escalera de los sabios "

La campiña adormecida y fresca, saturada de rocío cristalino abre sus corolas y sus cálices pletóricos de luz.
Gusanos presurosos salen desde sus cuevas enclavadas entre filos y laderas, y nubes de insectos emergen de la oquedad boscosa, mientras un alud de criaturas graciosas y vivarachas salta en las entrañas de la espesura vegetal.
La vida ondeante, vibrante y tremulante, agita, conmueve e incita al movimiento de animales párvulos, alojados en los conventículos interiores.
Horacio Conejo, acompañado de su pequeño Alfredo, sale a recorrer la pradera. En sus ojos tiernos y puros, fulgura la Vida con prístina hermosura y Nelson Ratón, como siempre ansioso, emprende su diaria caminata hasta el lago para admirar el jugueteo de los peces y retornar a su madriguera satisfecho y feliz.
Camilo Topo, también, inicia su marcha hacia la mina.
Desde la atalaya de un flexible fresno, Ricardo, contempla todo aquello con íntima ternura, las observa con detenimiento, las siente en la hondura de su ser y comprende la magnificencia encerrada en ellas.
- Paciencia - se dijo - la Vida nos enseña en el momento preciso en que avanzamos y a la velocidad justa -
Cuando esto pensaba, Jaime Albatros volaba hacia la exótica jungla.
El andariego se dirigió con premura por un estrecho atajo cubierto de enredaderas, para buscar alimento y así mitigar el hambre que le acosaba.

 

C A P I T U L O X
A N G U S T I A

" A veces me pregunto qué es lo que separa al hombre de la bestia "


Al lamer, Ricardo, algunas ramas de yerbamora para endulzar su paladar, oyó un fuerte rugido cerca a su hospedaje.
Hacía mucho tiempo que la calma y la paz moraban en el bosque El bramido lastimero y quejumbroso de un animal de gran tamaño, llegó a los oídos del caracol. Los pasos se sintieron cada vez más cercanos y fuertes.
Sin duda alguna, una herida fiera tropezaba con árboles al arrastrarse por el camino.
El rostro fuerte e infantil de Maximino Oso, apareció ante sus ojos, tratando de asirse a una rama. Se veía cansado.
Tras el plantígrado, una jauría de lebreles, corría y ladraba en vertiginosa carrera.
El animal cruzó el riachuelo de aguas opalescentes y se guareció en una caverna de sílice inmersa en la montaña.
Ricardo vio pasar con brusca rapidez a los canes enardecidos y a un joven cazador con su fusil listo a disparar, pero al ver sus ojos comprendió la angustia y el dolor marcados en el inocente rostro de su amigo Maximino Oso y entendió el lenguaje de los seres indefensos frente a la fuerza de otro ser inconsciente e ignorante.

 

C A P I T U L O  X I
E L   P O E T A

Joaquín Ardilla, amigo entrañable del caracol, camina por los frescos entornos, dispuesto a percibir la belleza de los seres. Ensimismado, observa los arreboles y los surcos en el encendido cielo y el oro feneciente de la tarde en la lejanía del horizonte.
Multitudes de golondrinas y gorriones viajan juguetonas hacia sus hogares para llenarlos de calor y alegría mientras las sombras que proyectan las montañas al ocultarse el sol, crecen con rapidez.
Los valles, antes iluminados, semejan cíclopes cansados.
Enjambres de grillos generan sonoras cantatas, chorros musicales que se derraman con plácida ternura, despertando espiritual ambrosía.
Una laxa quietud y un armónico palpitar invade la comarca.
El sereno va enfriando el cálido día de a poco con suave vaivén como abanico gigante.
Es hora del retorno, del descanso y del sumergimiento en el regazo de la madre tierra.
Joaquín Ardilla, enaltecido su sentir, eleva el Alma hasta comprender y compenetrarse del milagro de la luz y de la oscuridad, entendiéndolas como manifestaciones Divinas y vuelve sus pasos por el sendero tapizado de hojas húmedas y frescas,aspirando aromas vitalizantes y renovados de Olmos,
Nogales y Cedros y perfumes de Enebros, Ajenjos, Kikuyos y espartillos.
- El poeta es una llama que arde con luz propia para iluminar el sendero de perfección de los demás - dijo guiñando un ojo un lacio Chigüiro a su amada. El más grande poeta es Dios -.
- El poeta es un ser que siente la magia del Alma en cantos armónicos que brotan de su sensitivo corazón...- participó Aurelio Cuervo, complacido, desde la cima de un helecho rubicundo.
- La Vida es poesía - entonó alegre Ramiro Cuzumbo
- Y la naturaleza es el más hermoso poema - pensó maravillado Joaquín, cuando una golondrina volaba tardía a su nido.

 

C A P I T U L O  X I I
E L  A R Q U I T E C T O

Un hatajo de blancas mariposas, se elevó por húmedo aire, rozando hojas, flores y frutos, jugueteando al volar.
El día había conjurado a las sombras a desaparecer, con la magia de la veraniega luz.
Antonio Armadillo, trabajador incansable y vecino del caracol, se levantó al rayar el día, para construir su morada.
La coraza del animal, brilló al reflejarse la luz en su dorado lomo.
Con Alegría, giró de derecha a izquierda su delicada y fina cola.
René Guatín, compañero de años lejanos, como siempre, acudió en auxilio de su amigo. Juntos habían compartido momentos memorables y eternos.
Iniciaron la labor de socavar y mientras lo hacían, sentían el placer de emprender la más loable de todas las empresas :
realizar un íntimo anhelo.
Pasaron muchas horas. Allí donde antes había una maciza montaña, construyeron un resguardo, el que se convertiría con el tesonero empeño, en una casa y después, cuando el cariño hubiera llenado y penetrado cada rincón, en un hogar.
Ricardo observó desde el amanecer, hasta el ocaso, que el lugar terroso y pedregoso, se había convertido en una vivienda, donde Antonio recostaría su cansado cuerpo.
Habiendo finalizado sus labores, Antonio Armadillo y René Guatín, descansaron unos instantes, a la sombra de un frondoso carbonero y juntos, también, agradecieron a Dios por el don maravilloso del trabajo.
La luna, óbolo cobrizo, asomó tras las montañas y las nubes como blancos corceles volaron a las altas esferas del firmamento purpúreo.
Allí permanecieron descansando hasta que el oro de la luz del sol bañó sus cuerpos con veleidosa generosidad.

 

C A P I T U L O  X I I I
C O M U N I O N

Muy cerca de allí,Clara Mariposa y Ernesto Gorrión, sumergidos en el néctar Dionisíaco de la luz del sol, posados en un arbusto de Abutilón pleno de flores carmesíes, sonrieron al ver pasar a Perico Azulejo, contorneándose, cantando y silabeando un estribillo de amor.
Perico, un joven apenas, había conocido por esos días a una pajarita de femenino encanto, de finas formas y de voz amorosa y tierna.
Había sido tocado en lo más íntimo de su corazón, por el alma pura e inocente de tan bella princesa.
El aire se tornaba para el doncel enamorado en un espacio vasto e infinito y ansias supremas, e ideales nuevos nacieron en el corazón del adolescente.
- Si logra mantener ese estado sublime de arrobamiento, de dulzura, de encanto durante toda su vida, de ambrosía espiritual, si mantiene el soberano ideal, su alma bella radiante y hermosa, tocará con sus alas el infinito - arguyó
Clara - sólo el amor desinteresado y noble, hace libres a los seres y les ayuda a comulgar con el Creador... -
Ernesto Gorrión, oteó la montaña azulina y descubrió un guarumo meciendo sus hojas plateadas al ritmo del viento y emprendió viaje hacia el lugar de sus ensueños.


C A P I T U L O  X I V
A L B O R O Z O

Deslizándose por la fresca alfombra del bosque, Ricardo, semeja a un andante caballero.
- Aroma de bellotas y girasoles, irradia de su alma - dijo Pepito Durazno al verle pasar.
- Perfumes de lilas y begonias - agregó Sergio Gusano - exhala su cuerpo.
- De mimbre y plata son sus cuernos - añadió Alba Margarita.
- Antenas de vida son.-complementó el señor Abedul.
- Parecen radares del viento - arguyó una rama de trébol.
-¡ Ah !...Cómo brillan,cómo encantan !...¡ Cuánta finura ! y Cuánta esbeltez !...- respondió un Palosanto.
-Y es su cuerpo, tan diáfano como cristal - farfulló Eder Eduardo Pepino.
- ¡ Y cuán sereno camina el hermoso Caracol ! ¡ Con cuánta elegancia y donaire ! - planteó Alvaro Olmo.
- ¡ Claro !. Es un amante del ideal, del amor, de la belleza y de la verdad - concluyó José Carpintero.
El pequeño siguió por la senda con la suavidad de la brisa, como se abren las rosas, como madura el trigo y con la tenuidad y la lenidad con que se despiertan las semillas a la luz de la Vida.

 

C A P I T U L O  X V
F R U I C I O N

Por los contornos de arbustos florecidos, graciosa y ágil, Carmina Helena Abeja ronda y sobrevuela con las compañeras de su colmena.
El dulzor de la miel depositada en el gineceo de las plantas, incita a las doncellas a libar el néctar con ardiente fruición.
Las abejas posan sus sedosos cuerpos cerrando y abriendo las alas con delicadeza mientras entonan fervorosos y melódicos cantos, succionando el cristalino jarabe.
Como hadas preciosas, en mágico ritual, danzan al son de flautines tocados por angélicos seres.
El murmurio del viento, el ritmo de la cítara de la luz, la tonada del violonchelo del fuego de la Vida, el compás de las aguas y el lento sonar de las hojas de los árboles al frotar sus haces, producen una encantadora sinfonía y unos manojos de capuchinas que configuran una abierta circunferencia corea con gracejo incomparable :

- Ábranse corolas
a las lindas doncellas :
Avispas y abejas.
Ellas vienen a darnos
el don de la Vida
a cambio del zumo
dulce y sagrado
que en nuestras flores
con agrado y deleite
a libar invita.-
A lo cual, agudas voces de un disperso rosedal, clamorean con ingenua alegría :
- Gránulos alados de trigo son las abejas.
- Mensajeras de la creación - ronronea Luz Viviana Hormiga, que jadeante pasa por el lugar.
- Sus élitros son de cristal de cuarzo, desnudos y libres como girones de sol - añade un soplo de viento.
- Tan móviles como brisa tropical,como nobles pensamientos, como amoroso canto - revela Claudia Lorena Ortiga Angélica Amapola.
- El oro de sus cuerpos es polvo de luz acrisolado - dice atreviéndose Mauricio Ajenjo, suspirando.
- Vírgulas viajeras, encantadoras y bellas son - puntualiza Edgardo Abedul.

 

C A P I T U L O  X V I
E X O D O

Un nuevo día transcurrió en medio de una intensa calma y la noche abrigó con su ternura a los animales del bosque, arrullándolos con voz de ninfa.
Ricardo Caracol despertó asomando su vientre rosa encarnado con usual parsimonia, contrayendo y expandiendo sus antenas varias veces para captar la humedad del ambiente y hallar orientación.
Decidió levantarse, e ir a buscar agua fresca a un manantial que juguetón corría por la vereda.
Ensanchó su vientre, erigió su cabeza frágil irguiendo a su vez su concha nacarada y elevó sus antenas coronadas de fucsia, y se fue deslizando por el húmedo y fresco tapiz del sendero.
Diamantinas gotas de rocío pendían de hierbas, musgos, espartillos y grama hasta perderse en la lejanía de montes y prados.
A la orilla del camino, una colonia de hormigas, mudaba su refugio y albergue.
- ¿ Ya viene el invierno ? - pregunta asombrado el pequeño.
- No lo dudes caracol...
- ¿ Y a qué lugar se mudan ?
- A otro terraplén cerca a la cima, junto al Olmo que está al frente tuyo... -
Ricardo lo observó. Era un árbol fornido y corpulento, alegre y florecido; sus gruesas ramas le daban majestad y realeza.
Las hormigas en fila india, formaban una procesión a veces curva, a veces recta bajando y ascendiendo; era como un río de insectos en éxodo hacia una nueva tierra.
Cargaban algunas, trozos de hojas de morera en sus lomos, asiéndolas; portaban otras blancos huevos. Las demás, los transportaban hasta el nuevo hogar.
Era una cantera de seres laboriosos, amantes del trabajo, el orden y la vida comunitaria.
- ¡ Ya viene el invierno ! - pensó Ricardo, mientras avanzaba en búsqueda del manantial que calmaría su sed.
Las nubes, asidas por hilos invisibles a la cúpula del firmamento, dijeron en coro:
- Anímense flores,
hierbas y arbustos,
ríos, lagos, mares,
bosques y montañas,
aves e insectos,
reptiles y peces
y diversos seres
que en nuestra tierra
crecen y florecen.
Ya viene el invierno
en blancos corceles
de hielo y armiño
esparciendo aromas
de albahaca y mirra,
incienso y limón,
toronjil y aroma,
apio y tomillo,
azahar, canela,
clavo y limoncillo,
jazmín y romero.
Las nubes callaron, íntimo deleite en sus almas sintiendo.
-¡Ya viene el invierno
en blancos corceles
trayendo la Vida !-
Declararon bayas, pomos, bellotas, nueces y aceitunas, a los cuatro vientos.
-Ya viene el invierno
con voz de falerno -
Y Ricardo se quedó a la espera que pronto llegara el anhelado invierno.

 

C A P I T U L O  X V I I
C R E P Ú S C U L O

Teodoro Búho, posado en una saliente rama de un rojizo balso, observa el cambio verificado entre la cálida tarde y la frígida noche.
Una bandada de golondrinas surge desde la oquedad de la espesura y se eleva traviesa por el insomne espacio.
Declina el día y fulgores rubiáceos se difuminan en suaves destellos de oro, cobre y bronce.
Las siluetas palidecen hasta confundirse con las sombras violetas del crepúsculo.
Los grillos anuncian con mágicos cantos el advenimiento triunfal del sereno.
Multitud de criaturas regresa alegre a sus hogares.
René Guatín, Alfredo Conejo, Nelson Ratón, Antonio Armadillo y Camilo Topo, entran presurosos a sus cuevas cuando la faz preciosa de la luna difunde su luz amarillenta por el ambiente azulado.
- Asomó chata la luna - dijo la palma de coco.
- Un lucero almidonado le acompaña - agregó con delgada voz un arbusto de fresno.

- Silencio...
canta apacible,
Búho.
- Aire:
Anda descalzo.
- No hagan ruido,
nubecillas...
- No más murmullos y voces,
queremos dormir en brazos
del espíritu del sueño...
Fueron las peticiones secretas de las almas de los habitantes del bosque.

 

C A P I T U L O  X V I I I
D I O S

“ En el Pan está Dios, en la Colmena.
En el tallo, en la flor, en el aroma.”
CARLOS CASTRO SAAVEDRA

La acequia pletórica de seres alojados en su interior, riela feliz.
Ricardo acerca sus cristalinos labios, humedeciéndolos apenas con gotas del precioso líquido.

Con pequeños sorbos de agua, su fina garganta, se llenó de frescura. Levantó sus diáfanos ojos hacia una hoja de Victoria Regia que flotaba en la límpida superficie del arroyo.

Sobre él, dos sapos posaban sus hermosos cuerpos esmeraldinos.
-¿ Cómo te llamas ? -preguntó uno de ellos.
-Ricardo Caracol ... ¿ Y vosotros ? -interrogó el pequeño .
-Teófilo y Armando Sapo.
-¿Cantan a la radiante luna? -preguntó de nuevo el diminuto animal.
-Cantamos a Dios, al Señor de los ejércitos ...-¿ y dónde se encuentra?

-En el Alma del arroyo, en el corazón de las piedras, duerme en las semillas, salmodia en los vientos, brilla en el oro de la luz, emerge desde las sombras como en sonora loa, irisa en los recónditos confines del mar, aflora en el aroma plácido de las flores, fecunda la tierra con la luz de su Espíritu insondable; baña con las húmedas gotas de rocío de su amor, planetas, soles y estrellas, fluye desde el corazón de los seres como ardiente flama y como inmenso sentido de belleza y armonía.

Planea con matemática precisa y geometriza su inmensurable Universo -

Teófilo, Armando y Ricardo se extasiaron observando hacia el cielo “el camino de Santiago” que como un río de leche surcaba el espacio salpicado de estrellas, pleno de luz y de Vida.

 

C A P I T U L O  X I X
B R U M A

Un algodonoso manto de niebla, viaja con tenue prontitud, dejando copos menudos asidos a las ramas de los árboles y el aire circundante.
- El hada de raso viene a visitarnos - Aseguró Francisco Gorrión.
- Una oda a la frescura es su risa - Agregó un delicado girasol.
- Adornan su cuerpo collares de perlas - Dijo una piedra.
- Hay cuarzo y diamante en sus dientes - Afirmó un pepino.
-¡ Ah ! Cómo encantan sus ojos. ¡ Cómo encantan sus manos ! con aromas de madreselvas. - Aseveró un Abedul.
- Es hija de la luna - acentuó Jorge Aicardo Trébol.
- Y madrina del viento - puntualizó Ricardo.

 

C A P I T U L O  X X
E L  E S C A R A B A J O

El Alba policroma surge desde la sombra de la noche, vistiendo con majestad los cuerpos de nubes esparcidas en el cerúleo mar del firmamento.
El bosque, generoso, espolvorea tintes de azafrán y dorado polen a las superficies de plantas y animales en reposo.
Juan Escarabajo, revolotea en las cercanías de una plantación de guaduas de gruesas cepas y elevados tallos ; sus hojas menudas ondulan tocadas por el céfiro juguetón.
El caballero del aire, ataviado de viridian verde, ronronea antes de aterrizar en la boca de su madriguera, sobre ella, una esfera de heces de Jabalí, tapona la entrada.
Juan desciende, empuja la redonda masa para entrar y se pierde en el interior, instantes después, remueve con su bello tridente - su cuerno de ónix - aquella masa húmeda, halándola hasta internarse en la profunda gruta.
Ricardo observa a su amigo desde un obelisco de granito.
- Abre, escarabajo
la dulce ventana
de tu corazón ;
tu mansión secreta,
fría y oscura
sabrá del Amor. -
Le aconsejó Ana Lucía Mariposa, aleteando sobre un grávido manzano de róseas flores.

 

C A P I T U L O X X I
L L U V I A

" La lluvia,
mar de arriba,
rosa fresca,
desnuda,
voz del cielo,
violín negro,
hermosura "

PABLO NERUDA


Los fúlgidos resplandores producidos por estallidos repentinos, crean fantasías multicolores al iluminar quietas nubes, suspendidas en el cielo oscurecido y vuelven a opacarse, para estallar de nuevo, como fuegos de polvorín.

- Toc... toc...toc...- es el canto de sapos y ranas desde un riachuelo tinturado de oro, plata, cobre y bronce.
-En corcel de cristal viene la lluvia,informa un elegante topo.
- Como mañanero canto, son sus risas -notifica una azucena.
- Trae en su corazón
la flor de Lis encendida,
el emblema de Dios,
y el aroma inolvidable
de la Vida - revela un coposo y viril nogal.
- Dame agua reina lluvia - pide un flácido Cactus.
- Bendícenos con tus gotas
más dulces que manzana y vid.
¡ Úngenos !
Nuestros cuerpos
marchitos y secos
anhelan caricias
de tus magros dedos.-
Pidieron en coro los seres del bosque. Y como un baño de cristal mágico y benéfico, en finas gotas, la lluvia roció de frescura la campiña, llenando de arroyuelos cantarines, grietas, caminos, laderas y rincones.

 

C A P I T U L O  X X I I
L I B E L U L A S

- la luna viene en la noche con su corona de lirios.-
pregona el Alma del río.
- Sus ojos de marinera,
tan puros como rocío
engalanarán los pastos.-
Proclama el Espíritu del bosque.
- Azahar :
Ponte de seda.-
Pide un albaricoque.
- Azucena :
Vístete el raso
que te dio una Madreperla.-
Añade Madamisela Verbena.
- Yerbabuena y Yerbamora :
Únjanse de aromas y aceites. -
Puntualiza una lechuza.
La luna derrama lumbre caparrosa sobre la alfombra del cielo y se distiende vagarosa como un perfume por los poros abiertos del aire, de las montañas y ríos y una hueste de libélulas danzarinas de colores lila, carmesí, violeta, verde esmeralda y zafiro, circunda el riacho habitado por buchones y túrgidos juncos ; jugueteando luego como hermosas hadas.
Raudas y veloces, besan la superficie del agua y afloran con súbito primor, reuniéndose después con sus compañeras, arremolinándose en círculos, levitando con donosura y descendiendo, para rozar apenas la cálida agua.
- Son retozonas y juguetonas.
- Como danzarinas graciosas.
- Plumones de luz hay en sus alas.
- El ángel del viento vibra en sus Almas.
- Y el soplo de Dios en sus leves y delicados cuerpos.-
Fueron los comentarios hermosos de gorriones, cardenales y azulejos, desde sus cálidos nidos.

 

C A P I T U L O  X X I I I
L A  S E R P I E N T E

Hasta un arenal de azogue, berilio y zafiro, llega deslizándose Ricardo. A su vientre se le adosan finas piedras a causa de la humedad de su cuerpo.
Una enredadera se eleva desde la cima de una añejo Samán, hasta su elevada copa.
Fragancias vaporosas cunden de uno a otro extremo del campo.
Mimetizada en el boscaje amarillento, descansa María Boa.
Su escamada piel bordada con hilos de oro, con tintes de azabache bruñido, reluce al resbalar con sigilo y silencio entre las dunas de la ardiente arena.
Introduce su cabeza plana en el fondo de una covacha abandonada y se asoma con dilación para observar, hallándose frente a frente con el rostro del caracol.
La serpiente es como luminoso cordel, adornado con dos piedrecillas de diamante.
- ¿ Quieres entrar ? - pregunta el nómada a la visitante.
- Para entrar al Alma, basta con que abras tu corazón, y tú ya lo has hecho.
- ¿Sabes, he venido porque sé que tú eres un amante de la verdad y quiero compartir contigo una de las más valiosas enseñanzas...
- Dime, que yo te escucho con todo mi ser.-
- Para conservar la juventud, debes amar a todas las criaturas que pueblan el Universo. Universo, de ésta manera te conviertes y te haces partícipe de la Vida Infinita...
El viajero se quedó pensativo por unos instantes, mientras meditaba en las palabras de la doncella.

 

C A P I T U L O  X X I V
L A   A R A Ñ A

A causa de la reciente lluvia, la faz del bosque, semeja un espejo límpido y pulcro.
Millares de gotas de agua tersa reposan en el fondo de las corolas, alojadas en los verticilos de arbustos y se balancean y columpian en los ápices de las hojas.
Un delicado y caliginoso manto, avanza con parsimonia enredándose en la fronda del bosque.
Un insecto de patas móviles y gráciles, reposa quieto en el centro de una telaraña en forma de hermosa espiral.
- Es suave su cuerpo
- cual copo de algodón -
Planteó una coqueta azucena.
- Sus delicadas patas
son como ingrávido cierzo -
Añadió un marfíleo anturio.
- ¡ Ay ! Que nuestra Vida
es un grandioso palacio
construido de infinitos
hilos de pensamientos
por la araña del Alma -
Caviló Ricardo, al contemplar la obra de la tejedora.
Una araña de color marrón claro, desplaza ocho patas al unísono,para fortalecer se red brillante como plata. De pronto, un repentino temblor sacude la urdimbre.
La araña se alerta al comprobar que una moscarda trata de romper los fuertes hilos que le aprisionan y luego, rápida avanza hacia la presa, le inyecta un soporífero y la envuelve hasta inmovilizarla por completo ; después se aleja y se guarece en el centro de su fortín, esperando a que quede atrapado un nuevo insecto...

 

C A P I T U L O  X X V
L A S  M A R I Q U I T A S

La aurora esplendente y brillante, pigmenta de oro y grana a seres que habitan bajo el halo anchuroso de su diadema.
Decenas de golondrinas joviales surcan el franco espacio,raudas y veloces, elevándose, cayendo y abriendo sus alas con gracia y talento y gorriones, cardenales y azulejos, cantan desde el interior de sus calurosos nidos.
Un vientecillo suave y festivo recorre la floresta, desde los más alejados rincones con lentitud y calma.
Las mariquitas revuelan entre boquedragones, mirtos, dalias, azaleas, altamizas y teresitas, imprimiendo en los ojos de sus vecinos, juegos de colores y divertimentos gentiles y ligeros

- Las mariquitas adornan el alba
con sus plumones de seda
con sus fracs de colorines
y su vuelo encantador y bello
de sutil hada viajera.-
Dijo Orlando Grillín, a lo cual repuso Adiela Alondra, desde su balcón en el perfumado fresno :
- Son cual céfiros alegres.-
- Algunas son como alados rubíes -
Comentó Gloria Eugenia Lombriz, removiendo un montón de tierra húmeda.
- Otras como traviesas e inquietas esmeraldas.-
Dijo rezongón Juan Alvaro Gusano.
- Las hay como preciosas ágatas -
Adujo cogitabundo Aldemar Tapir que mordisqueaba su rama favorita.
-Y como botones ovalados de azabaches -
Finiquitó Joaquín Mirapalcielo expandiendo sus alas, mirando hacia el horizonte despejado y elevando su cuerpo como elegante paladín del vuelo.

 

C A P I T U L O  X X V I
L U N A C I O N

Al deponerse el sol tras las montañas de lapizlázuli, un armónico canto discurre variado entre la alfange del cielo adornado de rosas cárdenas. rojas, azulinas, conformadas por pequeñas nubes esparcidas con ingenua geometría en el inmenso manto del firmamento.
Silvestres aromas de pinos reverdecidos, azaleas, yerbabuenas y salvias, peregrinan por las arboladas cumbres.
Ricardo, vestido de dorada filigrana, avanza, como siempre bajo el manto de la oscuridad.
Jorge Eliécer Grillo, pulsando la maravillosa lira de su voz, entona el mágico canto :

- La luna sale en la noche
con paje de sangre azul
y un edecán de Guinea
de ojos verdes y capuz.
Es tan pura como estrella
y va a mirarse en el espejo
ancho e inmenso del mar.

De sus ojos de diamante
brotan destellos de luz
que penetran en las cosas
como buril de cristal.

Oh luna, asoma pronto.
¡ Tráenos tu bondad !
Bondad de las cosas bellas
de la azur inmensidad.-
E Hildebrando Saltamontes, amigo íntimo del grillo, que se hallaba descansando en el interior de un capullo de rosa, complementó la canción :
- Oh virgen negra de la noche
escucha el canto del grillo.
Acógenos en tu regazo
y dadnos, oh Virgen pura
tu sensible corazón.-

 

C A P I T U L O X X V I I
L A  V I D A

El oro de la tarde de un nuevo día tiñe el verdeazul aguamarina de amplios pastizales que ondean agitados por cálidos vientos y el aire fragante inunda el cuerpo enhiesto del gitano Caracol quien desde la cima de un risco, otea la explanada por donde serpentineante, desciende agua clara y límpida de un río.
El color dorado se transforma en rosa claro y se explaya por la bóveda celeste conformando surcos radiales en su avance lento y aparecen tintes del color del miosotis y del vino tinto, por los flancos del arco infinito del cielo sereno.
Sentidos de paz, armonía y efluvios de solaz, calma y bienestar invaden la comarca expandiéndose por el entorno hasta los confines lejanos de la cúpula celeste.
La noche adviene con innumerable cantidad de faroles encendidos y difunde tardía y monocroma soledad.
- ¡ Toc ! ¡ Toc ! ¡ Toc ! - corea una colonia de sapos desde su charca.
- Los sapos tienen loas
vivas en sus corazones -
Plantea Angela María Badea a Edna Cristina Salamandra.
- Son tan puras sus almas
como capullos de rosas,
diáfanas cual cristales
de nieve y de Bacarat.
Profundas como la mar,
fuertes como la Vida
y hermosas como arrecifes
de pólipos y de corales.-
Sostiene Eugenia Mimosa, sonrojándose al hablar.
- Y cada noche de luna
brotan como susurros
sus serenatas de amor.-
Agrega María Coliflor, con su boca pequeña y pulida y continúa cantando :
- El carretón en la orilla
del río de berenjena,
cerca al valle de Benjuí
se sonroja de alegría
al escuchar los cantares
a la hora del levante
y del poniente del sol.

Los botones de azucenas,
y capullos de alhelíes,
las zarzamoras y yuyos
tocados por esa magia
cantan esta canción :

La vida florece do quiera
haya remansos de amor
y haya la luz de una estrella
brillando en el interior.

- Y es una rosa la Vida,
nacida en la oscuridad.
Sus pétalos en el Cosmos
son cantos en la Seidad
que desde infinitos centros
irradian como luceros
gracia y felicidad
a todos los corazones
amantes de la verdad.-
Puntualiza Marco Aurelio Olmo, agitando sus hojas al viento, mientras una nube de águilas revolotea rauda y vertiginosa por el cerúleo mar del cielo.

 

C A P I T U L O  X X V I I I
D E S P E R T A R

" Encerrado en el corazón
de una pequeña semilla
el germen de un árbol bello
en profunda paz dormía "
ANÓNIMO
El sol, globo de oro, asoma su cuerpo tras nevadas cumbres y se eleva irradiando y abrazando, besando y acariciando a los seres de la tierra con su cálida luz y la niebla asciende desde los llanos, hasta la cúspide de azulinas montañas.
Las gotas de rocío cual naturales espejos, reflejan la luz del mayestático astro.
Ricardo, bajo la verde cúpula del bosque, remolca su concha con lisura, entre el campo poblado de limoncillos, amapolas, choroticos y bledos.
- Ah...Ah...
Ummmmmmm...
Irrumpe una semilla de Urapán despertando de su prolongado letargo.
- ¡ Que delicia sentir el aliento de la Vida en mi corazón !
ummmmmmmmmm...Ah...ummmmmmmmmm...
Dice inspirando y expeliendo aire fresco y puro.
Ricardo la observó. Era el cuerpo de una semilla que empezaba a abrir dos primordios de hojas al anchuroso espacio
El viento al verle, sonrió.
- ¡ Bienvenida ! - fue el saludo cordial
- ¡ Bienvenida ! -barboteó el manantial.
- ¡Bienvenida ! pronunció el sol,aljófar de oro desde el alminar del firmamento.
- ¡ Bienvenida ! - dijo ululante Teodoro Búho.
- ¡ Bienvenida ! - le secreteó Francisco Girasol, oteando el valle calecido y hermoso que se veía con claridad en el horizonte levantino..
- ¡ Bienvenida ! - repitió la Vida desde la almendra de su corazón.

 

C A P I T U L O  X X I X
L A S  E S T R E L L A S

Anochece en el bosque y miríadas de luces emergen del seno del oscurecido espacio, como yemas de un árbol gigantesco e inmenso.
- Ha florecido el cielo - pensó Margarita Ortiga, enaltecida al contemplar la aparición pausada de rutilantes puntos en el firmamento.
- ¡ Cómo titilan ! Semejan corazones palpitantes - comentó Alba Tulia a Jorge Leonardo Anturio, que se mecía con gracia y donosura.
- ¡ Ah ! El Universo es un crisol donde Dios gesta la Vida - dijo para sí Alcira María Orquídea, escudriñando el infinito desde un balcón en un exuberante y frondoso balso - Y en cada planeta, en cada cometa, en cada estrella, se desarrolla la Vida, El Alma y la Consciencia. Solo vemos los cuerpos. Las Almas permanecen ignoradas y mudas para aquellos que no han despertado dentro de sí mismos al Amor Infinito...-
- Las estrellas...- meditó Ricardo Caracol -Todos somos estrellas,cuerpos luminosos. Todos irradiamos lo que vive en nuestro corazón. Si amamos, brota amorosa luz, si hay bondad, la bondad aflora por los poros de nuestra piel. Si hay belleza, nuestros movimientos son armónicos y bellos y nuestros pensamientos estarán plenos de encanto. Si hay finura, nuestras acciones serán delicadas y tiernas. Si. Todos somos estrellas y brillamos con luz propia. ¿ Cómo es que vivimos a oscuras, teniendo una antorcha divina en nuestro interior ?...
Debemos sacar a relucir las cosas bellas, puras y nobles que duermen en la fuente infinita de nuestro ser. Debemos despertar a nuestra hada madrina, el Alma, con la mágica voz del corazón. Debemos abrir las compuertas para que salgan nuestras ansias eternas y dejarlas fluir y volar con libertad...-
Y después el aventurero Caracol, se durmió agradecido por la existencia en la tierra.

 

C A P I T U L O  X X X
E L   A R C O  I R I S

Ingrávidas gotas de lluvia bullen en el aire húmedo y fresco y se dispersan, asperjando con delicadeza las montañas, los valles y los bosques.
El sol canicular asciende desde el horizonte como hostia de oro fúlgida, produciendo lampos y haces dorados a su alrededor e iluminando con sobriedad a los seres que habitan bajo su corona real.
Un arco de luz violeta, se insinúa apenas desde un joven riachuelo gárrulo y cantarín y se eleva hacia el cenit hasta perderse tras una verdeante arboleda. Cerca, se halla Ricardo Caracol en compañía de Eva Alejandra Garza, quien luce esplendorosa con su plumaje blanco purísimo y juntos observan cómo aparece el arco iris, color por color, con invisibles tizas y mágicos trazos.
- ¿ Quién es el excelso y mágico pintor ? -pregunta el ave.
- ¿ De dónde emergen tan esplendorosos y bellos tonos ? - Indaga el gitano.
- Nunca hemos visto el rostro del pintor. Jamás hemos visto sus manos, no hemos conocido sus pinceles, sin embargo adivinamos que tras las cosas bellas, existen seres bellos que imaginan, planean y ejecutan las cosas ; lo que vemos proviene, sin duda alguna de lo invisible.Las causas permanecen ignoradas y desconocidas...
¿ Cuál es el ser que mueve al viento?.¿Quién guía a las criaturas en busca de alimentos ?...¡ Ah ! en cada cosa está escondido un espíritu al que no vemos y sin embargo, nuestra Alma sensitiva presiente, y es que lo invisible nos roza con la suavidad del agua, nos besa con la suavidad de un copo de algodón, nos traspasa como aroma de rosas y alhelíes, nos penetra como un pensamiento y nos baña como un torrente de luz.
El mundo invisible con su saeta espiritual, nos atraviesa como el sonido misterioso de un címbalo tocado por un ángel, como el susurro del viento al pasar, como el canto sublime de los pájaros y como matutina brisa...
El mundo invisible permanece secreto y ajeno a nuestros ordinarios sentidos, y sin embargo, es la causa de nuestros íntimos anhelos y desvelos -.
La garza, retrasada para volver a su nido emprende el vuelo hacia el valle aún iluminado.

 

C A P I T U L O  X X X I
E L   A L U V I O N

Gruesas gotas de lluvia cual iods de puros cristales, se derraman produciendo hermosas sonatas, generando arroyos parlanchines y alegres que transportan a su paso hojas secas pétalos,frutos, cortezas y semillas.
Presurosos, los gusanos, buscan cálidos y seguros refugios y las hormigas se ocultan en el interior de las ciudadelas, taponando con delicadeza las entradas.
Canta la floresta. Los árboles agradecidos, mecen sus ramas al viento y las flores abren con majestad y realeza sus vistosas corolas para recibir con alborozo la caricia del agua.
Ricardo Caracol dormía resguardado en el interior de su coraza calcárea de maja forma espiral, cuando un aluvión bajó raudo por el sitio donde yacía el pequeño gitano, arrastrándolo con precipitud. El joven solo sintió un sonoro y recio sonido, crecer hasta llegar a él y luego se sumergió en una armónica vibración, en una onda serena, mirífica y refrescante.
Se desentumeció con parsimonia suma, con la suavidad con que maduran las bayas y crecen las semillas ; con la tenuidad con que florecen los pinos, con la tersitura y tersura del movimiento del gamo y la gacela y con la levedad de un soplo de viento fresco.
Se desenrrolló asomando sus antenas y su rostro alegre y feliz flotaba en el agua. Movió su cuerpo y se dio cuenta que nadaba.

 

C A P I T U L O  X X X I I
I N F I N I T U D

El agua del río era tibia, transparente, verdeazul, pura y cristalina, por lo cual, el aprendiz, decidió abrir los labios para probar un poco del líquido precioso, sintiendo un sabor dulce, suave y agradable, tomando luego otros sorbos, los cuales mitigaron su sed.
Oyó cantos provenientes de la entraña misma del cauce. Eran cantos místicos, poéticos y hermosos. Eran como las voces de todas las criaturas juntas en melodiosa armonía.
Había llegado a otro mundo, a un mundo acuoso, móvil y rápido en donde florecía una atmósfera alegre y esplendorosa, un mundo lleno de color, encanto y fascinación.
Aislados cardúmenes de peces danzaban, valseaban y jugueteaban bajo el agua con gracia, garbo y donaire.
Minúsculas burbujas afloraban desde las profundidades, elevándose, surcando el agua hendiendo la superficie, estallando y desapareciendo tocadas por arte de magia.
Rayos luminosos rompían la sobrefaz del río y se descomponían en rayecillos que escindían la oscuridad interior, dando vistosidad al lugar.
- La belleza, como la diversidad de seres es infinita - dijo el novel observador - existe en los astros y las estrellas, en las galaxias, en los soles y planetas, en el cielo surcado de aves grandes y pequeñas y en los insectos. En la tierra poblada de animales y plantas de todas formas, tamaños y colores y en el agua henchida de algas y peces.
Donde quiera miremos, Dios ha esparcido en abundancia la hermosa Vida. En verdad, donde quiera imaginemos, solo existe Vida y más Vida...-Mientras esto pensaba Ricardo, millares de peces ondulaban festivos, persistentes y pertinaces en la alfombra del líquido cristal.

 

C A P I T U L O  X X X I I I
E L   F I L O S O F O

Ricardo Caracol, desde una roca, observa la numerosa variedad de seres que tremola con gozo interior y complacencia, movida por inaudibles sinfonías.
A lado y lado, inmensa cantidad de peces pargos, nada a la deriva, unida por el deleite y el glamur del agua.
Continuos relámpagos de azogue, plata y cobre, horadan la superficie del río y llegan hasta criaturas que habitan el lecho transparente, acariciando el canto de cuarzos azules y rosas que se erigen como vigorosas columnas por largos y espaciosos trechos.
Verdosas algas, mecidas por las corrientes formadas por los roces del agua con las piedras, crean hermosos torbellinos y vivaces remolinos con las paredes y con las concavidades del fondo e irisan, ondean y agitan con rítmicos y suaves vaivenes como si el río fuera un gigantesco nido de serpientes de cristal en alegre movimiento.
Un larguirucho róbalo, filósofo, abrió su boquita con gracia para manifestar :
- El agua es la madre de todas las criaturas vivientes. En éste precioso líquido se gestó la Vida de los seres que habitan en la tierra. De ella brotó como divino manantial, de ella surgió, creció, floreció, fructificó y se esparció por todos los rincones, lo más precioso de cuanto existe : La Vida.
- El agua se hizo para la Vida, la Vida para aprender amar y el amor para sentir la verdad que se oculta en los latidos de todos los corazones - complementó Reinaldo Atún, serpenteando hacia el interior de una gruta de fina arenisca, adornada de calizas verdeazules.
La noche arropó la atmósfera celeste y cubrió montañas, valles y ríos aletargando y causando sopor y somnolencia en los habitantes del río.

 

C A P I T U L O  X X X I V
P L A C I D E Z

Desde las cimas de laderas y montañas, riachuelos cantarines bajan silabeando tonadas pastoriles, escurriéndose con la tenue levedad con que se esparce un perfume en el aire tibio,mezclándose luego con el agua clara del río y llenándolo de voces alegres y difusas.
El navegante siente el agua cada vez más oxigenada y pura y decide subir a la superficie para observar con calma el lugar sobre el que se encuentra y meditar un poco.
Con lenidad con que avanza un grupo de niebla, con su caparazón como adorno, fue ascendiendo hasta llegar a la sedosa piel del agua, desde donde vio sobre un tronco envejecido a María Obeida Iguana, de verdoso traje, serena, con porte y estirpe de una reina de la antigüedad.
Sus ojos, dos hermosas joyas cafés, le miraron con ternura.
A su lado la vegetación formaba una espesa selva llena de voces delicadas, de arrullos, silbidos, trinos y tonadas.
Manadas de titíes ejecutaban cabriolas, saltando, sosteniéndose ufanos de sus prensiles colas y emitiendo joviales chillidos. Entre tanto, vistosas guacamayas expresaban alborozo y jácara deliciosa.
Bajo ramas, flotando en el río, inmersos, sigilosos y vigilantes ; mimetizados con el paisaje, permanecían dos caimanes.
Pequeños lagartos caminaban por los tallos de robustos mangles,adosándose con sus graciosas garras.
Obeida Iguana, pensativa, profesó al Caracol con voz tierna y sabia :
- Asómate, deja que tu Alma vea el infinito hormigueo de la Vida en movimiento. Existe innumerable hueste de seres habitando el espacio. Verás variadas aves cruzando los aires en abundancia suma, con ricos plumajes de colores.
Aquí en medio, en la tierra hay animales que caminan con elegancia y porte de sus estilizados cuerpos, otros se arrastran con la magia de la llama del fuego y sabrás que también ellos cantan.Y si con detenimiento observas a peces, tortugas, delfines y manatíes, la sonrisa la verás en el brillante destello de sus ojos, y si penetras a tu castillo interior,y ves a las criaturas que has creado en tu imaginación, sabrás que sonríen de felicidad por el precioso don de su existencia.
Todo lo que existe canta y ríe y es un canto tan puro el que emiten y una risa tan delicada y suave la que manifiestan, que solo tu Alma Divina la comprenderá.
¡ Ah Ricardo !... Afuera la Vida canta y ríe. Dentro de cada
Alma todo es y debe ser gozo y risa...- fueron las sinceras palabras de la bella.
El navegador devolvió la tierna mirada y se sumergió en el ácueo elixir, recordando con placidez espiritual las bellas palabras de Obeida.

 

C A P I T U L O  X X X V
E L  A L M A  D E L  A G U A

El río al bajar susurrando se hermosea y embellece en su interior, embelleciendo a su vez el paisaje circundante.
Ovaladas piedras como centinelas y guías del cauce, se apostan en las riberas, acunándose en fila a lo largo como boyas de hermosura sin par, elevándose algunas, rompiendo otras el agua mansa, torciendo el rumbo ó guiando inmensas moles semejantes a bellos donceles de cóncavos cuerpos.
En el fondo del río, Bagres sapo de verdosas pieles, imaginan pasar desapercibidos, pero sus barbas delatan su presencia.
Bancos de peces cuchillo atraviesan el fondo de ocre y hierro ocultándose entre cuarcitas, malaquitas y talquitas. Entre tanto, campantes sábalos cruzan como preciosas saetas brillando sus nacaradas escamas al nadar y picudas juguetonas, crean destellos de plata y oro, entre rocosos filos en el fondo de cuevas aledañas, asomándose y escondiéndose como espías traviesas.
-Los habitantes del río - pensó Ricardo al observarlos de cerca - son de almas puras y limpias como el agua en la que habitan. A veces brillan como estrellas, se contonean como los trigales, tienen torsos esbeltos y se contorsionan delicados como un amante corazón alrededor de su amado.
- Y el Alma del agua
es tan hermosa
como rayo de luz
en las tinieblas -
concibió Juan Manuel Mojarra, cruzando el umbral del río y formando un precioso arabesco al desplazarse con coquetería.

 

 

 

 

C A P I T U L O  X X X V I
I N M E N S I D A D

Considerable cantidad de arroyuelos, de acequias y caños desembocan amorosas, a vaciar a cántaros la Vida en el río que como un dragón gigantesco, se retuerce a través de llanuras y bosques y alegre chaschasea, chapotea, salpica e inunda con diáfana risa, los poros abiertos de la piel de la tierra y derramando almibarado, chorros de armonía y pulcritud.
- Arriba de nosotros - dijo Ricardo señalando hacia la superficie, las aves vuelan en un raro elemento llamado Aire, guiadas por la rosa de la fantasía y del encanto.
Poseen miembros majestuosos denominados alas, que extienden rompiendo el viento, aminorando distancias y cruzando rápidas el espacio ilímite, y he sabido, además que allá lejos, muy lejos - señalando más allá de la superficie del agua - existen estrellas. Astros luminosos que flotan formando sistemas y que éstos se agrupan formando Galaxias y se mueven a grandes velocidades en el vasto espacio, hondo y profundo, llamado Universo - fueron las declaraciones del Caracol, sintiendo encanto angelical al pronunciarlas.
- Es gratificante saber que vivimos en medio de cosas inmensas, portentosas e infinitas...- anotó Gabriel Alejandro Nicuro - Y yo, he sabido que, corriente abajo, existe un lugar donde confluyen ríos, al que llaman Mar, de extensión enorme, azul aguamarina y en el que conviven y habitan criaturas luminosas, seres que son copias de estrellas, plantas voraces, vegetación de inolvidables colores y formas, de simetría y estética fina y delicada ; rozagantes, esplendorosas y vivaces y que viven, además seres colosales a quienes llaman Ballenas, de voces delicadas, sonoras, suaves y tiernas...-
Los peces se miraron entre sí asombrados y maravillados por las cosas que habían acabado de escuchar,e infantiles gestos de perplejidad reflejaron sus rostros pequeños, candorosos y bellos.

 

C A P I T U L O X X X V I I
D E L E C T A C I O N

Amanecía y el río enaltecido de gozo producía plumones de agua y vaporosas espumas y ondas entretejidas delineaban laberintos de diversos colores y tonos verdeazules y blanquísimos en constante devenir.
Peces saltarines brincaban pareciendo chascarrillear entre sí.
El fondo transparente dejaba traslucir mojarras de sugestivos párpados y siluetas de truchas y róbalos nadando con movimiento de serpentín.
Juan Viejo, un pez de frente alta e inclinada, se acercó a Ricardo, quien meditabundo avanzaba en el agua tinturada de azafrán, moviendo sus primorosos tentáculos y expandiendo su blando cuerpo para conformar aerodinámicas aletas que agitaban el agua permitiéndole avanzar con elegancia caballeresca.
¡ Cómo disfrutaba el viaje y cuánto deleite causaban las criaturas del agua a su corazón sensitivo, sencillo, amoroso, rebozándole la copa del Alma con agrado y ensoñación !.
Su compañero volteó la cabeza para observar en su rostro la expresión de alegría interior.
- Los seres - dijo, adivinándole el pensamiento - son la manifestación maravillosa de la Vida, son la misma Vida y para llegar a comprenderla, debes amar desde el más minúsculo ser hasta el más grande de toda la creación.
Todas las entidades tienen formas, estuches primorosos, prueba innegable de la Geometría de Dios, de su Sabiduría ;
son las huellas que EL ha dejado para que sintamos su presencia en los aromas dispersos por el mundo, para que percibamos su Espíritu en la hondura de todas sus creaciones, pues cuanto ves es la prueba que Dios no se oculta, sino que se muestra esplendoroso, puro,magnificente e inmenso...-
- Es verdad cuanto dices - repuso animado el enconchado - debemos cultivar la bondad hasta sentirla.
Los seres que existen son los pensamientos bondadosos de El,
hechos Vida...-Y se quedó pensativo mirando a una escuadra de telescopios corretear tras un lerdo lenguado que andaba por ahí extraviado.

 

C A P I T U L O  X X X V I I I
D I V E R S I D A D

Declinaba el día amainando el vocerío de los seres que habitaban en el agua dulce del río, mientras un invisible velo adormecía a la comunidad de peces que aquietaban su deambular por los secretos rincones de los parajes paradisíacos y hasta las piedras parecían dejarse llevar del deseo de reposar con tranquilidad.
Desde el cielo penumbroso, nubes del color del ocre con tintes de oro y escarlata reflejaban su luz en el agua tiñéndola e infundiéndole belleza.
El sonido de la corriente se explayaba en el valle formando un amplio delta donde residían rosados delfines que juguetones y cantarines causaban ensoñación y delicia a sus compañeros.
Arley Delfín, de esbelto cuerpo y rostro juvenil, vio al caracol muy cerca, en actitud de reposo y decidió acercarse para preguntarle abriendo su boquita con gracia :
- Tu no has vivido por siempre en el agua, verdad ? -
- ¿Y cómo lo has descubierto ? -
- Al observar con detenimiento tu forma de nadar. Quienes hemos nacido y vivimos en el agua, nadamos con soltura y naturalidad y a ti se te dificulta un poco, sin embargo...-
El molusco se sintió maravillado al conocer a semejante criatura tan inteligente y hermosa, mirándolo sorprendido.
- Tu que pareces haber viajado tanto - dijo el delfín con acento melifluo - y que debes haber conocido muchas cosas y seres, me puedes decir, qué es lo más te ha encantado ? -
Ricardo Caracol sonrió, meditando unos instantes, después de los cuales respondió :
- He visto conmocionado y conmovido estrellas. Luces brillantísimas que titilan en las noches ; soles y planetas. He conocido en la tierra montañas, árboles, flores y animales grandes y pequeños y he comprendido el valor admirable de la Vida, pues no existe diferencia entre la Vida de una estrella y la Vida de una hormiga.
Todas las cosas nacen, crecen, se multiplican y cambian...
La Vida es un vaso infinito que todo lo abarca, lo llena y lo enaltece con su mágico soplo.
La Vida de las hormigas, de las mariposas, de los gorriones, de los peces, de las iguanas, de los caracoles y de los delfines es la misma y como algo extraordinario, he de decirte que aunque habita en todos, en cada uno actúa de manera diversa, pues es simple en el gusano y más compleja y perfecta en el oso y en las estrellas. No hay distinción. Por lo tanto, son tan respetables todos y cada uno de los miles de seres que existen, pues encierran la más grandiosa,
poderosa y perfecta de todas las fuerzas existentes : LA VIDA...-
Ricardo calló y el delfín asintió moviendo su blanda cabeza con suave vaivén y sonrió agregando :
- Es verdad trascendente y sublime la que tú me transmites de manera clara y hermosa...- y se alejó pensativo, atravesando a zancadas el anchuroso río.

 

C A P I T U L O X X X I X
D I V A G A C I O N E S

El delta del río, desembocaba en un amplio y vasto océano cuyas aguas verdeazules se extendían con recia mansedumbre a lo largo de la dilatada lejanía.
Caía el agua del delta,en una concha de enormes proporciones, profunda e inmensa, albergue de millares de seres vivaces y alegres.
- Nosotros vamos al mar, como van los enamorados al encuentro con su amor, como esperan las mieses el cálido verano, como va a desposarse el encanto con la belleza, como van los seres tras la alfombra de la luz - discurrió Edith María Agata, una piedrecita que reposaba con muellle complacencia, en tanto un banco de carácidos, peces largos y enjutos, de aletas en forma de angostas medialunas, nadaba en el fondo, buscando moluscos para alimentarse.
- El mar es una enorme copa de cristal de agua- opinó Doris Marcela Tortuga, cuya concha verdeada, relucía al ser acariciada por haces de luz.
- El mar es un templo sagrado donde todo invita a la Vida - dijo asomando su rostro puro, Angel Leobardo Manatí, mientras unía sus aletas sobre el cuerpo en actitud mística y cerraba sus redondos ojos con amor.
- El mar es un depósito de luz líquida - concluyó Deiber Mauricio Disco, un combado pez de rayas oscuras, boquichico y juguetón.

 

C A P I T U L O  X L
S E N T I R

Bancos de corales que semejan topacios desflecados y flores, en formas de colmenas ; anémonas plumosas de fibras delicadas, estrellas de mar de múltiples colores y preciosas esponjas,componían el lecho marino, conformando un jardín de ensueño y hermosura. Livianas medusas floculaban con ingenua delicia a campo traviesa, inocentes y puras como hadas vestidas de raso.
Cardúmenes de sábalos, currucos y pargos, agitaban el agua al nadar en forma de barrena y horadaban la corriente, emanando de sí, delicados perfumes.
Jeimer Leonardo Pulpo, frisaba con delicadeza el cuerpo febril del agua por donde pasaba ; sus sensibles tentáculos flameaban en armonía, en tanto se adhería a las rocas con sus ventosas calcáreas, para desplazarse por la extensidad.
Ricardo siguió tras él, para charlar un poco, alcanzándole después de muchos esfuerzos y fatigado, atinó a decirle :

- ¡Señor Pulpo! - el cefalópodo se detuvo con primorosa delicadeza, para escuchar al pequeño.
- Tiene usted un modo peculiar, especial para desplazarse por el agua que me asombra...-
Jeimer Leonardo Pulpo le miró con ávido candor y respondió con sonora gracia :
- No te asombres, tú también puedes aprender, todas las cosas se aprenden a hacer cuando se sienten. Es a través de la sensibilidad como el anguila aprendió a moverse como una onda en el agua, como la tortuga aprendió que debía protegerse emanando de sí su concha, como algunos peces han aprendido a mimetizarse en el agua, confundiéndose con las piedras y las algas y como algunas anémonas perciben a sus presas...
Debes aprender primero a sentir. Lo que no puedas sentir desde el centro de tu corazón, es imposible expresarlo y llevarlo a cabo. Es esto de mayor importancia en la Vida ; las demás cosas son accesorias pero no inútiles.
Aprenderás en tus inicios a sentir la calidez del agua que te baña, la suavidad del ondular, la limpidez que encierra y que te da. El color de los seres y las cosas, sus delicados movimientos, la fuerza de sus voces y por último aprenderás a sentir los latidos de sus corazones y los sentimientos de ternura, de amor, de belleza, de encanto y ensoñación que hay en cada ser viviente.
Oirás las voces melodiosas de sus Almas como una divina sinfonía, como un arrullo, como el murmurio de la Vida en perfecta armonía...-
Ricardo comprendió a cabalidad cuanto había dicho Jeimer, ensanchando su entendimiento y agradecido continuó su viaje con gallarda hidalguía por el mar abrillantado por el rosicler de la tarde declinante.

 

C A P I T U L O  X L I
L A  V O Z  D E  D I O S

Extensas colonias de mejillones como apretujados racimos parecen olear al ser abatidos por los golpes continuos de las ondas marinas que crean espumas blanquísimas que se disuelven con extrema prontitud en las entrañas del mar. Estrellas Sol abren y cierran sus rojizos brazos desde sus moradas enclavadas en montículos de pedruzcos de tonos azules, verdes,amarillos, ocres y cafés y una veintena de preciosos hipocampos campea presurosa dejando brillos de plata y nácar en el suave oleaje.
El agua avanza en finísimas capas que se sobreponen como invisibles telas de seda.
Erizos Violeta se esconden tras las ramas de algas esbeltas y erectas y un banco de corvinas pasea alegre detrás de una rápida nutria que se escurre como un perfume en el dombo del agua.
Midi Anur Foca, una emigrante, rozó apenas al caracol en su avance natural. Sobresalían sus largos bigotes y sus aletas suaves y tiernas.
- ¿Hacia dónde vas ? - indagó sonriente el cíngaro.
- Voy hacia la tierra del hielo azul, donde predomina la paz, la calma y la serenidad, donde se siente el inmenso silencio de la noche. Voy hacia la región del Septentrión...-
- ¿ Y quién te ha dicho que debes ir allí ?-
- Una voz misteriosa que anida en mi corazón. La voz silenciosa de la madre naturaleza. La que guía a pájaros, mamiferos, reptiles, batracios y peces. Ella es la voz de Dios hecha Vida y Amor y se escucha en el fondo de cada latido de cada corazón. No busques chico a Dios arriba,
pues allá, muy allá, hay Galaxias, Nebulosas, Estrellas,
planetas y soles y tampoco busques abajo, pues más allá del fondo de la tierra también hay estrellas, planetas, galaxias y nebulosas...
Dios vive en toda su creación y es inútil buscarlo con la luz de la lámpara de tu pensamiento, si no lo percibes en el fuego de tu corazón, si no lo sientes en ti mismo...-
La foca plena de alegría interior sonrió complacida de haber expresado aquella verdad sublime al viajero y se alejó como un suspiro amoroso, aleteando con primor.

 

C A P I T U L O  X L I I
P R O C E D E N C I A

Una efímera multitud de criaturas se acantona tras vigorosas colonias de algas y esponjas dispersas con natural geometría a lo largo y ancho del amplio mar en el preciso instante en que varios galápagos de anchas caparazones aletean serenos en busca de luz para calentarse y en las profundidades y camadas de langostas, parecían levitar al avanzar en migración hacia las aguas árticas.
Asperjado como lingotes de plata y acero, un cúmulo de sardinas pasea reconociendo el entorno circundante con alegre ímpetu y rubicundos salmones campean con fina donosura por hilos de azogue producidos por escasos rayos de sol.
Un joven tiburón, viajero incansable por naturaleza, aventurero y amante de la Vida, conocedor del Alma de los seres e intuitiva criatura, se acercó al caracol para platicarle :
-¿ De dónde vienes ? -
El molusco se quedó pensativo buscando una respuesta apropiada.
- Vengo de una zona que millones de años antes, estuvo anegada por el agua salobre del mar y donde ahora se yerguen animales hermosos e inimaginables, de pieles lustrosas y brillantes, animales que en vez de nadar como tu, andan. Seres de voces dulcísonas y claras. ¡ Ah ! si los oyeras hablar. Existen además, animales que en vez de aletas, tienen alas emplumadas y surcan alturas recorriendo enormes distancias, disfrutando de un raro elemento llamado aire.
Hay en la tierra, como aquí en el mar, vistosas criaturas semejantes a anémonas, denominadas flores y seres a quienes nombran : árboles, de estaturas colosales, que abren sus brazos al sol en acto de gratitud y amor.
Cruzan la tierra, riachuelos, ríos cantarines, melodiosos, los que causan placer al escuchar su tierno garrular.
La tierra es un amplio espacio, de hermosura sin par, invadido por la Vida, donde todo crece, florece y fructifica.-
- Ricardo :¡ Cuán hermoso es escuchar que en cada rincón, en todos los lugares del planeta hay Vida y que ella es el semillero de cuanto vemos y sentimos.- finiquitó Libaniel Tiburón, arqueando sus aletas y cola con inusitada cadencia.

 

C A P I T U L O  X L I I I
L A S  V E N T A N A S  D E L  A L M A

El cristal del agua del mar, aparece prístino y transparente como el Alma de un ángel y en la lejanía, se pueden ver alfanges de camarones, retozando mientras agitan sus antenas como sutiles zarcillos de bronce, y ejércitos de esturiones, alargados peces de boca aplanada, deambulan con señorío tras una algaida de corales rosados.
Nubes de animales de diversos colores y formas, corretean en distintas direcciones, aguzados sus sentidos por la calidez de las corrientes del trópico.
Grupos de cangrejos ermitaños, danzan caracoleando en recodos formados por las corrientes internas del mar, al golpear las rocosas colinas.
Oteando, el peregrino, pudo ver una extensión anegada de criaturas en movimiento, danzando al vaivén del agua, alegres y festivas en rituales religiosos, plenas de encanto y donaire. A su lado, una tropa de salmones de aguamarina piel con pintas de plata y bronce, paseaba acaramelada.
Uno de ellos, un pez de alegre faz le sonrió
- Ven - le dijo - enseñándole un paraje poblado de anguilas vibrátiles.
- Ven - le repitió - para que te hagas partícipe de la Vida admirándola. Aprende a magnificar tus sentidos utilizando las ventanas de tu Alma. Deja que tus ojos se posen en las bellas formas de los seres con que Dios ha vestido a sus criaturas, pero mas que mirar, observa con detenimiento la multiplicidad de formas encarnadas. Disfruta de la belleza que encierra la redondez ; la forma serpentina con que se mueven y agitan las algas, anémonas y las ondas marinas, las formas en espiral de las conchas de los caracoles y las rosetas de las anémonas.
Abre tus oídos a las voces preciosas de tus semejantes. Escucha el dulce palpitar de sus Almas. Pon atención a la voz serena y tranquila del mar y al crepitar de la vida abriéndose paso a lo largo y ancho del espacio pleno de agua salobre. Siente la Vida Universal como una sola Vida, como algo gigantesco y espléndido, esparciendo el aroma y la fragancia del Amor por cada rincón del Universo.
Piensa, siente e imagina que eres una partícula de ella y que recorre todo tu ser hasta lo mas recóndito y profundo.-
El salmón le guiñó un ojo arqueando su cuerpo como un bailarín y se detuvo a contemplar el horizonte que se abría ante si con amor desinteresado y altruista, abogando porque permaneciera durante mucho tiempo para que otros tuvieran la oportunidad de conocerlo, sentirlo y cuidarlo.

 

C A P I T U L O  X L I V
A D V E N I M I E N T O

Torbellinos y sonidos penetrantes rompen la calma de los habitantes del mar, recorriendo como una onda expansiva, desconcierto e intranquilidad en sus Almas serenas.
Ricardo, ignorando la causa de tal zozobra en el agua mansa, acude a investigar a Marcel Eduardo Cangrejo, un pequeño de ojos purpurinos en forma de aceitunas, de bellos tonos rosa y oro su cuerpo y de tenazas uniformes y glabras.
- ¿ Qué ocurre ? ¿ Porqué el agua tan serena, de pronto se altera y fuertes sonidos y trepidantes ondas, con fuerza se sienten ?-
¿ Ignoras acaso que ha llegado Septiembre y las ballenas jorobadas cruzan esta zona del mar, propicia para el escarceo amoroso, para el retozo y la danzarina fiesta ? -
¡ Ah las ballenas ! - dijo Ricardo recordando con placer acerca de éstos monumentales y tiernos seres.
Las ballenas son antiquísimos mamíferos de Alma pura y noble, de ojos radiantes, de porte gentil, de espíritu tranquilo y de voces finas como el sonido de una flauta de gruesa caña. Sus voces son cantos sublimes vertidos con belleza y armonía eternas.-
- Quisiera oírlos - pidió el Caracol -
- Espera que en la tarde estarán
juguetonas por estos lugares...-

 

C A P I T U L O  X L V
L A S  B A L L E N A S

-¡Ya vienen las ballenas !
-¡Ya vienen las ballenas !
Es el rumor que recorre la aguamarina sábana y se esparce por las profundidades del mar como un viento juguetón.
-Ya vienen las ballenas de jorobas como el mármol puro - repite Margalida Almeja.
- De piel de seda y ojos de estrellas -Aduce Sofía Alejandra Esponja.

- De cuerpo dulcífico, móvil como gránulo de arena en alas de la corriente - repone - Nury Marcela Estrella.
- Sus dientes son pámpanos de blanco cuarzo, trozos de armiño labrado - replanteó Belinda Madreperla.
- Sus pieles fueron tejidas por laboriosas hadas hace miles de evos, tienen la suavidad y la lisura de el ágata y el jade - replanteó Juan Miguel Pez Erizo con acento de caballero -.
En esos instantes, dos ballenas hembras y una ballena macho se desplazaban con inusitada velocidad jugando con la espuma producida por los movimientos de sus colas, cantando tonadas infantiles y bellas.
Unas madréporas que les vieron pasar se dijeron con secreta simplicidad :
- Sus voces son como el misterioso sonido de un corno. -
- Como la voz de una sirena enamorada -
- Como un sonido eterno, perenne y perdurable en nuestros corazones.-
- Como cascadas de amorosas voces.-
- Los cantos de los seres nos enseñan a conocer la voz misteriosa y única de sus Almas, oculta como el fuego de la Vida se halla oculto en el agua.-
- La voz de los seres más sensitivos es como el timbre de un viento gélido. Es sereno como un mar tranquilo, hermoso como anémona, durable como esmeralda, fuerte e indefinible como la Vida, invaluable como nuestro ser interior y fértil como la naturaleza circundante...-Infirió Maria Cecilia Coral meditando en un amigo que había conocido y que había dejado huellas imborrables en su Alma.
- La voz es la quintaesencia del Alma - pensó Ricardo mientras veía alejarse a los majestuosos cetáceos en el horizonte montañoso del mar.

 

C A P I T U L O X L V I
N A V I D A D

Huestes de seres minúsculos fisgan desde el interior de grutas y cavernas buscando encontrar conchas vacías para ocuparlas y así resguardarse de sus predadores naturales en tanto que nubes de partículas de plancton ascienden desde la profundidad atraídas por el invisible imán de la luz.
Las criaturas dotadas de movimiento parecen danzar y bailar de alegría. Hay en sus corazones radiante dulzura e incomparable gracia en sus gestos.
- Es navidad - dijo Medusa Ensueño a Evelyn Yurani Madreperla, quien abrió su concha dejando ver hermosa joya fulgir desde su interior.
- Cuando es navidad, la tierra canta con tonos tan excelsos y hermosos que arroba, ennoblece y extasía a los seres que en ella habitan. El cielo se engalana de luz esplendorosa y espiritual, y en las noches las estrellas radían con Divina majestad.
En navidad las criaturas y las cosas, lo único que quieren es el canto magnánimo y supremo del amor. Todo suspira por amar y ser amado. El aliento muestra el deseo de perpetuar los encantos, y pensamientos del ser en que anida la Vida.
Todo tiene sed de amor, de paz y de luz. Lo creado exhala el perfume del amor. Todo exuda, manifiesta y vierte en abundancia aromas de amor...- fue el acertado comentario de Pedro León del Mar, dejando escapar una exclamación de satisfacción.
- La navidad -resumió Ricardo - es la primavera del Alma, la verdadera realidad de nuestras vidas...- y se aglomeró con un grupo de peces pardos, mientras retumbaban las voces de los ángeles cantando :
- ¡ GLORIA A DIOS EN LAS ALTURAS !-
provocando éxtasis e inefable dulzura.

 

C A P I T U L O  X L V I I
E L  A L M A

La luz revienta produciendo un leve crepitar que solo captan las criaturas como un cosquilleo y el agua marina ondula agitada como el sonido de un arpa.
Sumergidos en los plácidos pensamientos, langostinos, meros, merluzas y pescadillas ; embebidos en el salobre elixir pasean por el océano sintiendo la abundancia del ambiente sano y pulcro y admirando la belleza del entorno con ojos sencillos y con la pureza de sus corazones de diamante. De pronto como tocado por una eterna duda Igor Narciso Pez Volador, un pequeño, indaga a Diana Laúd, una hermosa tortuga que nada con delicia mientras otea la lejanía.
- ¿ Es verdad que existe el alma ? -
- Mi madre me ha dicho que EL ALMA ES LA UNICA REALIDAD que existe, que todo cuanto vemos, es ella vestida de distintas formas y que su cualidad principal es LA VIDA. Es ella la que viste de colores a las criaturas que existen y es a través del amor desinteresado como se logra comulgar y comprender el sentido real de las cosas. Lo único que sé es lo que dice a gritos la voz de mi corazón.
Si nos dejamos llevar de nobles sentimientos, pensamientos e ideales, convertiríamos a la tierra en una estrella pues cada uno brillaría con luz propia. La luz de una estrella es la unión de la luz de las almas de quienes la habitan...
El alma... - repitió suspirando honda y largamente asomándose al espejo de su corazón y encendiendo la esperanza que un día los seres comprenderían su verdadero valor y su innegable existencia, así como ahora reconocían el pensamiento y el poder sobre la humanidad.

 

C A P I T U L O  X L V I I I
L A  L E Y  D E  L A  L U C H A

El agua del mar parece oscura y pálida a la vista de quienes moran en su interior, pues un tenue velo la cubre.
Una flota de arenques se mueve con encanto por los laberintos formados por las corrientes interiores y traviesos corretean describiendo estelas líquidas y rarísimas formas.
Un pez boquigrande, de semblante tosco y duro, nada sereno y apacible y en un impulso repentino, abre su boca y engulle a uno de los juguetones arenques, cerrando con pasmosa rapidez su abertura bucal, mientras el resto de peces ignora lo sucedido y continúan su esparcimiento con alegría.
Ricardo, enseñado a observar los hechos y a juzgarlos, se sorprende, pero continúa descendiendo despacio hasta un banco de anémonas vistosas y enjutos corales que ondean movidos por la magia de vientos juguetones que impulsan a los seres y a las cosas y al pasar cerca a una anémona, ésta succiona con vigor a un pequeño pez que pasea admirando el entorno y cierra sus tentáculos tragando al distraído.

- ¡ Qué extraño ! - piensa Ricardo en su fuero interior y mira con cierto recelo a Juan Camilo Delfín, un hermoso ser de largo cuerpo y líneas uniformes y curvas.
El cetáceo viendo la expresión en el rostro del diminuto caracol, le dijo :
- No te asombres, la naturaleza no es cruel ni violenta. Todo está dispuesto de tal manera que lo pequeño está sujeto a lo grande por leyes exactas y perfectas.
Existe - continuó - en todo el universo la Ley de la Lucha, la cual no es forma alguna injusta pues supone el aprendizaje continuo, la observación constante y la toma de consciencia de los hechos. Los seres más fuertes, sensitivos y conscientes son la semilla de una nueva generación y las futuras serán esplendorosas, brillantes y maravillosas...
La lucha se genera para que aprendamos a actualizar la consciencia y el sentir. En nuestro interior la vida tiende a manifestar aquellas ansias dormidas y es su deseo de conocer la luz exterior, lo que crea aparentes conflictos con quienes nos rodean, pero lo elevado, lo puro, lo ideal siempre triunfa, pues es de naturaleza espiritual, sublime y superior... -
cuánto agradecía el molusco las sabias palabras de Juan Camilo Delfín y cómo había disipado la ignorancia con éste nuevo sentido hallado, con éste conocimiento abriéndole un amplio mundo y dándole mayor comprensión acerca de los seres y las cosas.

 

C A P I T U L O  X L I X
C E R C A N Í A

Agrupada en uno de los rincones de la vasta cadena montañosa del fondo marino, entre la maraña, una multitudinaria hueste de entidades trafaga enseñoreándose con brío y gallardía como estrellas fugaces, aun cuando el sereno empieza a invadir el agua tornándola más fría y pesada.
Grupos compactos de morenas emergen desde sus escondrijos en los arenales y ascienden con elegancia tras un conjunto de algas rodofíceas y peces cometas conviven con largos y gruesos temblones que zigzaguean con velocidad de relámpago.
Ensimismado entre una espesa marisma poblada de esponjas y medusas, perceptible apenas en la penumbra por poseer cuerpo cristalino y transparente, Flavio Gerardo Calamar, reposa. En esos momentos, Ricardo, criatura amigable y curiosa, se acerca para observar y conocer al hermoso e indagar sobre la naturaleza real de las cosas.
- ¡ Hey ! señor Calamar - pregonó con altísona voz el viandante.
El calamar, sorprendido un poco con la presencia del joven, se volvió para mirarle más de cerca. En sus ojos había un sartal de bondad infinita.
- He sabido que ustedes los calamares son parientes cercanos de nosotros los caracoles...
- Todos somos partícipes del mismo aire, de la misma agua, estamos cobijados por la misma luz del sol y el mismo manto de la noche. Habitamos el mismo planeta. Estamos divididos únicamente por las diferentes formas, colores, voces y por nuestros hábitos, por nuestras costumbres y hábitats, pero nuestro interior está pleno de sensibilidad y consciencia. Somos y estamos en verdad más cerca el uno del otro de lo que creemos...
En realidad somos parientes, hijos de la misma vida. No te asombres caracol por lo que digo. La verdad siempre nos sorprende, pero es ella, únicamente la que nos abre horizontes más extensos y bellos para explorar y conocer el infinito... - y volvió a mirarle con ojos radiantes de ternura e inmensa comprensión.

 

C A P I T U L O  L
L A  L E Y  D E L  O R D E N

Un enorme lenguado de boca pequeña y caritieso, surge desde una gruta horadada por la corriente y corretea como un caballero del agua. Debajo de él, una alfombra de pólipos se extiende formando un sendero de hermosos colores que contrastan con una tupida zona poblada de móviles octocorales que se inclinan, se yerguen y vuelven a inclinarse azotados por ventolinas y molinetes temporales que crean a la vista de los habitantes del mar, gracia plena y arrobo.
Una decena de gurnares voladores, unos peces de preciosas pintas en sus cuerpos, con aletas semejantes a las alas de las mariposas, parecen valsear y danzar alrededor de conchas vacías de caracoles marinos.
Todo parece un edén poblado de criaturas puras y bellas, de seres en armonía, plenos de ternura y dulzor.
Avezado en la observación de cada ser, de cada cosa y recordando todo lo que había trajinado, viajado y conocido alrededor de la tierra y el agua y lo visto en el aire, se dijo Ricardo comprendiendo la grandeza y exaltación de la naturaleza :
- Existe lo grande, lo mediano y lo pequeño conectado por el hilo invisible de la Vida, pero en perfecta unión. Es como si existiera un aglutinante que todos sienten y sin que nadie lo pueda ver. Es un algo misterioso, hermoso y profundo como la misma inmensidad y acaso se pudiera confundir con ella, es el Alma, pero reconociéndole una razón de ser característica : LA LEY DEL ORDEN.Todo existe dentro de esta ley. Nadie hay igual a nadie. La igualdad es una quimera, un sueño de locos. Lo igual no puede subsistir. Todo está dispuesto y hecho para facilitar el mejoramiento, el crecimiento fisico, mental y espiritual. En todo hay jerarquía.
Lo grande contiene y limita a lo pequeño y lo pequeño contiene y limita a lo minúsculo.
Dios vela y cuida su creación, porque él, lo contiene todo y es él, quien le abre la puerta a las criaturas para que se expandan, para que abran sus consciencias, eleven sus sentimientos, creen ideales y nuevos actos...Y el amor a la naturaleza es la palabra mágica para poder entrar...La ley del orden...- cogitó el aventurero - es la verdadera ley de la Vida...- abriendo su cuerpo en forma de abanico y avanzando con firme paso por el tibio líquido salpicado de criaturas encantadoras.

 

C A P I T U L O  L I
R E M E M B R A N Z A

Alborea sobre la extensa planicie del mar, tiñendo el amanecer el agua de vivos colores rosados con claros matices dorados y escarlatas, mientras en su interior entre las montañas salientes y en los profundos abismos, ejércitos de animales marinos se inclinan ante la luminosidad reflejada, como se inclina el corazón ante la armonía contenida en la belleza.
El agua sedosa y suave como terciopelo líquido, acaricia en sus delicados vaivenes las pieles y corazas de sus habitantes y halagüeña a los sentidos, los llena de fuerza y Vida. Por el influjo magnánimo de la corriente, al viajero incansable que presuroso pasa por un arrecife coralino, le llegan los gratos recuerdos de su tierra natal, de su lugar de origen, de una hermosa zona montañosa poblada de balsos, enredaderas, batatillas, curubos, helechos, sarros, lirios, digitalis y del riachuelo sonoro que le acunó en su lecho ; recuerda a su preciosa madre quien le nutrió en su infancia y quien le brindó su amor y su cariño desinteresado y noble ; recuerda con gratitud el pequeño espacio donde conoció y vio salir por vez primera la luz del sol y sintió la calidez, la fragancia y la frescura del aire, donde percibió el primer respiro de la Vida y supo de los seres y las cosas cuando se mira con los ojos inocentes y puros del Alma.
Su tierra era ahora un paraíso perdido en la lejanía.
Se le hacía en lo íntimo un alcázar y un tesoro, el recuerdo grabado en el centro luminoso de su corazón.

 

C A P I T U L O  L I I
R E T O R N O

Un aire sutil de ensoñación envuelve a la extensa población marina como si la luz tuviera en sus haces miles de genios benefactores que besaran y jugaran con los seres y las cosas.
El mar tinturado de translúcida y transparente aguamarina, deja ver con claridad suaves oscilaciones y delicados festones al contener a miles de almas vibrantes, fogosas y dinámicas en su seno.
Las algas de tonos de todas las gamas de colores desde un blanquecino marfil, pasando por amarillos pálidos, rojos encarnados y azules resplandecientes, conforman una ciudadela espesa y abundante que permite el albergue de peces entre sus ramas y aloja bajo sus copas a criaturas que las usan como escondites y viviendas.
Colonias de corales se adosan a las grietas entre las rocas montañosas, creciendo ufanas y formando tapices de formas lisas y acanaladas que permiten al agua entrar por sus hendidas y porosas pieles y salir de nuevo cantando agradecida.
Voluminosos cardúmenes de variados peces transitan por el agua conformando flotillas de seres de colores naranja, esmeralda, turquesa, rubí y plata.
Viajando a rauda velocidad, un hermoso nautilus, un crustáceo de concha en forma de espiral cristalina y perfecta, pasa junto a Ricardo y se extraña al hallar en el mar a aquél ser pequeño y semejante al suyo y se acerca curioso.
- ¡ Hola !
- ¡ Hola !
- Mi nombre es Edson Nautilus
- Y el mío Ricardo Caracol
- Bienvenido a la zona coralífera más bella y hermosa, al lugar del ensueño, de la delicia y de la rosada ilusión...
- Muchas gracias - respondió el pequeño -
He vivido en el mar durante algún tiempo conociendo a quienes habitan en tan precioso líquido, base de toda Vida y he conocido cosas tan maravillosas que estoy agradecido, pues he realizado un muy largo viaje desde una zona montañosa de la tierra, hasta aquí, pero está cansado mi cuerpo y mi espíritu desea retornar presuroso, es mi deseo que sepas que mi alma está agradecida con la Vida, pues de ese infinito manantial, extraordinario y maravilloso he sabido estraer el dulce néctar de la sabiduría que cura todos los males, he sabido aprender de las experiencias ; es ella la que me ha enseñado a amarlo todo pues todas las leyes del Universo se encierra en una sola ley : LA LEY DEL AMOR. Cada partícula está dotada de vida propia y quiere en su intimidad conocer el AMOR en todos sus miles de matices. El amor que se encierra en sí mismo es como una semilla en un profundo sueño del que se debe despertar, crecer y esparcirse por todos los rincones, poblando los tres elementos con su magnificente poder creatriz.
El amor es la esencia sublime de la existencia ; sin éste bálsamo, la tierra, el mar y el aire, estarían despoblados y desiertos. La Vida muere allí donde no hay amor ; donde no hay amor, nada florece y la belleza escapa, pues es inseparable compañera del amor.
La tristeza, la melancolía y la angustia crecen allí donde no hay amor. Donde hay amor, hay sueños, ilusiones ; hay creación ; donde hay amor, los juegos entre las almas son como relámpagos que crean movimiento y plenitud en sí mismas. ¡ Ah ! Mi alma se va de éste cuerpo, pues ha hallado la verdadera razón de existir : EL AMOR. Ve y dile a cuanto viajero encuentres, que aprenda a amar, pues sólo el amor nos hace sentir que somos divinos...- fueron sus últimas palabras, y se durmió con una sonrisa tan esplendente y pura cual ninguna otra ha existido jamás.


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