FABULAS Y VERDADES
     
 

LA GOTA Y EL TORRENTE

Hijo de alto aguacero estupendo
Un torrente espumante y tremendo
Con gran furia y horrísono estruendo
Por peñascos botándose va:

Y atropella en su rumbo a una gota,
Pobre, humilde, que a nadie alborota,
Y años há de una cúspide brota,
Y cayendo a compás siempre esta.

"¿Qué pretendes, gotita impotente?
"¡Hazte a un lado!", rugióle el torrente
"Piensas tú desbordar mi corriente
"¿O darme una limosna quizás?

"Tú, juguete de un leve airecito;
"Tú que dejas con sed a un mosquito,
"En mi curso grandioso, infinito,
"¿Qué señales de ti dejarás?"

La gotita no dijo ni un pero,
Mas siguió en su caer rutinero,
Y bien pronto acabó el aguacero
Y con éste el torrente en cuestión.

Y de tánta bambolla y baladro
Y pomposo quimérico cuadro
Dejó… ¡fango! -¿y la gota?- Un taladro
Hondo, eterno, en marmóreo peñón.

Cuántos, cuántos proyectos titánicos,
Y prefacios y arranques volcánicos
Y furores que dan miedos pánicos,
¡Charla y viento y ridículo son!

Eso al tonto deslumbra o arredra,
Quien se embarca en prodigios no medra.
Sé la gota que cava la piedra,
No el torrente que hinchara el turbión.

 
   
Escrito por Rafael Pombo; Ilustraciones originales de Lorenzo Jaramillo

© Derechos Reservados de Autor

Banco de la República  Biblioteca Luis Ángel Arango

 

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