ALBORADA.
NACE el alba y tu puerta está cerrada!
¿Por qué durmiendo aún ¡oh hermosa! estás?
Ya despertó la flor, es la alborada!
¿Y nó, mi bien, y no despertarás?
Escucha, dueño mío,
amante encantadora;
escucha sin desvío,
¡soy yo quien canta y llora!
Todo llama á tu puerta. "Soy el día!"
La aurora dice en el primer albor;
el pájaro, al cantar: «Soy la armonía!»
mi corazón leal: «Soy el amor!»
Escucha, dueño mío,
amante encantadora;
escucha sin desvío,
¡soy yo quien canta y llora!
Vén! ¡yo te adoro con la fe más pura!
Dios, que encendió por ti mi corazón,
hizo para mis ojos tu hermosura,
para tu alma mi inmortal pasión.
Escucha, dueño mío,
amante encantadora;
escucha sin desvío,
¡soy yo quien canta y llora!
JULIO CALCAÑO.
