HOY.
HOY al abismo ruedan los patricios,
hoy se alzan los plebeyos;
en el hombro y la mano lleva el Crimen
la púrpura y el cetro.
La traición es legítima, tan sólo
es injusto el derecho;
hoy son perversos los patriotas nobles,
y nobles los perversos.
Hoy se desdeña y en el lodo se hunde
lo justo y grande y bello,
y honor, y ejemplo, y leyes, y virtudes,
Deber, Historia y Pueblo.
Hoy los vivos arrojan á la sombra
las sombras de los muertos;
los más fuertes ya doblan la cabeza
ante el poder del éxito.
Hoy se besa la mano del que hiere,
y se quema el incienso,
no ante el ara del Dios de la justicia,
sino ante el dios del miedo.
¡República sagrada de mis padres!
¡noble y augusto templo
de las sombras eternas, que tu dombo
sacabas hasta el cielo!
Penetran en tus naves silenciosas,
mancillan tus recuerdos;
las bacantes é histriones te profanan
en lúbricos excesos.
Por eso, yo, gimiendo ante la ruina
de la Patria, me alejo
en busca de la paz de los sepulcros
ó la paz del destierro.
Por eso la tristeza es mi diadema,
y, soñador austero,
me amparo en una choza que vacila
al soplo de los vientos.
Por eso amo el Dolor, que mudo y grave,
cual solo compañero,
viene á mi lado en las calladas noches
del trágico desierto.
Por eso el pan amargo del proscrito
en mi altivez prefiero
á el áurea copa que en festín ruidoso
ofrenda el tiranuelo.
Por eso amo estas rocas combatidas
por este mar violento,
y amo la negra Tempestad que pasa
en su carro de truenos.
Y vivo así mejor, desde la altura
de los peñascos negros,
sondeando las voces misteriosas
de los abismos huecos;
Y escuchando en la angustia de mis noches
los gritos y lamentos
del mar sobre la roca, ¡y de las madres
sobre los hijos muertos!
MANUEL S. FRONTERAS.
