STELLA.
JUNTO á la playa sorprendióme el sueño...
Me despertó la brisa voladora,
y vi del cielo en el azul risueño
resplandecer la estrella de la Aurora.
Derramaba un fulgor tan halagüeño,
era su luz tan clara y brilladora,
que huyendo el aquilón, por ella herido,
con la tormenta se alejó aturdido.
El astro seductor la nube hería
y, en ligero rocío al disolverla,
verse una alma en la altura parecía
al través trasparente de una perla.
Aun cuando apenas despuntaba el día,
la sombra era imponente...que á vencerla,
cual sonrisa del cielo, en esa hora
vino de lleno la rosada Aurora.
La luz el alto mástil plateaba...
era negro el bajel...blanca la vela...
un grupo de gaviotas contemplaba,
con la curiosidad de quien anhela
algo inquirir, la estrella que brillaba
reflejando en el mar su viva estela,
y que, más que astro, un ave que nacía
de una chispa celeste parecía.
El océano, al pueblo parecido,
ahogaba su rumor absorto en ella,
temiendo disipar con su rugido
la claridad de tan brillante estrella.
Todo era amor: el pájaro en su nido
cantaba con placer ; temblante y bella,
la hierba en que mi cuerpo reposaba
al beso de las auras despertaba...
Al abrirse, una flor dijo orgullosa:
-"¡Esa estrella es mi hermana!"-...Y entretanto
que la Noche envolvía presurosa
los anchos pliegues de su negro manto,
una voz escuché cual melodiosa
nota inefable del celeste canto,
que de la estrella misma en que nacía
clara y distintamente así decía:
-"El primer astro soy...¡y aunque me esconda
la sombra, vivo!... ¡Lo que en mí fulgura
diga el Taigeto...el Sinaí responda!...
De oro y fuego soy piedra de la altura
que la mano de Dios con una honda
tira á la frente de la Noche oscura...;
soy el germen de vida que renace
cuando un mundo caduco ó muerto yace.
« ¡Oh Naciones, yo soy la Poesía!
Yo iluminé á Moisés, alumbré á Dante...
El mar su enamorada idolatría,
Océano-León, me da anhelante...
¡Puesto que llego, alzáos...Energía,
Virtud y Fe! ... ¡Que el pensador levante
su altiva frente é imite al centinela
que, fiel á su consigna, aguarda y vela!...
« ¡Párpados contemplad la luz divina!...
¡pupilas, ved el fuego que redime!...
¡tierra, el surco cavad en la ruína!...
oídos, escuchad: ya nadie gime!...
¡De pie los que dormís!... ¡Quien me ilumina
es Numen de lo grande y lo sublime,
Angel de Libertad, Genio fecundo,
Gigante de la Luz, vida del mundo!"-
J. A. SOFFIA
