ESCRITO

EN UN EJEMPLAR DE LA DIVINA COMEDIA.

YO vi una vez al declinar el día
pasar por el camino
un hombre que iba envuelto,
como un cónsul de Roma, en ancho manto,
y negro parecía
sobre la ténue claridad del cielo.
Paróse el peregrino,
y en mí fijando los brillantes ojos,
que eran profundos hasta ser salvajes,
me dijo:- « Fuí al principio,
en remotas edades, alto monte
cuya mole llenaba el horizonte;
después, aunque alma ciega todavía,
mi prisión rompí, un grado
subí en la vasta escala de los seres,
y en majestuosa encina transformado,
altares tuve y graves sacerdotes,
y derramé en el viento extraños ruidos;
león fuí luégo, soñador y errante,
en el desierto inmenso,
y hablé á la negra noche con rugidos;
hoy ya soy hombre y se me llama Dante.
 

FIDEL CANO.

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