LA GOTA Y EL MAR.

LA fuente gota á gota cual llanto descendía
por las oscuras grietas
del árido peñón,
y el mar, que en el abismo bramando se rompía,
alzó sus blancas olas bañadas por el día,
y así á la humilde fuente
de súbito le habló:
-« Las naves y las rocas vacilan á mi empuje,
en mis arcanos guardo
la recia tempestad.
¿Si al cielo sólo es dado mis límites dibuje,
si eres inútil fuente, cuando el abismo ruge,
por qué sobre mis olas
tú vienes á llorar? »-
-« Sin gloria, sin ruído,»-contéstale la fuente,
-« lo que á tu imperio falta
le vengo yo á ofrecer:
tus olas hasta el cielo levantas imponente,
y yo, sobre esas olas cayendo blandamente,
mi llanto de agua dulce
doy á tu amarga sed. »-
 

ERNESTO LEÓN GÓMEZ.

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