A FABIO.

CUANDO brilla feliz la primavera,
y en alas vuelan de zafiro y rosa
sobre la frente triste la quimera,
sobre la abierta flor la mariposa;
 

Cuando el húmedo aroma exhala el prado,
cuando el galán conviértese en amante,
y de los sueños el enjambre alado
zumba en torno del hombre delirante,
 

Necio es aquel que con adusta frente
quiere guardar la imperturbable calma,
resistiendo el influjo prepotente
de la estación florida sobre el alma.
 

¿Por qué rechazar loco á las hermosas
que ansian rendirse á su dichoso dueño?
Cuando arden en sus cálices las rosas
es de mal gusto el enarcar el ceño.
 

¡Dichoso aquel á quien con dulce agrado
venzan las bellas y de amor abrumen!
¿Por qué las alas Dios nos habrá dado,
si no hemos de dejar que las desplumen?
 

¡Oh Fabio, Fabio, mi lección escucha!
Nada hay más dulce en la existencia triste,
que una sonrisa que te diga: ¡Lúcha!
y un suspiro que exclame: ¡Al fin venciste!
 

Y diera yo los llanos de Castilla
que el sol quema y los céfiros orean,
por dos ojos que envuelve la mantilla
y altivos al pasar relampaguean.
 

TEODORO LLORENTE.

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