LA HERMANA DEL GENERAL CÓRDOBA


Último resto de la familia del mártir del Santuario, vive en Bogotá la señora Mercedes Córdoba de Jaramillo, hermana de José María y Salvador Córdoba y viuda de Manuel A. Jaramillo. Hace algún tiempo se le había asignado una pensión exigua, sin elevarla a la categoría de las pensiones de la Independencia, y este último Congreso resolvió que la señora de Córdoba gozara, en su subvención, de las mejores prerrogativas. Es decir: quiso el Congreso que esa pensión no fuera burla, como todas las demás, y que los últimos días de la hermana de los héroes, no pasaran entre las privaciones de la miseria. A Aníbal Galindo le tocó informar en el Senado sobre el proyecto que mejoraba la condición del auxilio a la señora Córdoba de Jaramillo, y produjo un informe bellísimo, especie de canturia, que llamó orgullosamente "mi poema". Poema era en verdad. Todos los Senadores por su parte llevaron al debate el concurso de su entusiasmo, y cuando el proyecto fue ley creyeron los que se interesan por las glorias de la Patria, que la señora Córdoba de Jaramillo podría adelantar los últimos años de su vida, si no en la holganza, como debiera, por lo menos en un sosiego modesto.
No ha sido así, y hoy se le deben más de mil pesos; de la miserable pensión, a la hermana del General Córdoba! Y esta matrona virtuosa y fuerte tiene que empeñar, para vivir, la medalla que el Perú regaló a su hermano después de sus incomprensibles hazañas, que son asombro de las gentes! Y ya la medalla está empeñada, y ya el dinero que produjo está gastado, y la noble anciana mira en torno y no encuentra, y no imagina cómo ha de vivir sus últimos días: La Nación le debe dinero, pero el Gobierno responde cuando se le cobra -"Señora, no hay ni aun lo necesario para la administración pública"...
Lo necesario para la administración publica! ¿Es necesario para la administración publica ese empleado que se gana cien fuertes por rascarse la cabeza, y aquel que recibe ciento veinte por fumar cigarrillo, y esotro que embolsa ochenta por hacer mala letra, y el de mas allá que acaricia setenta por no saber ortografía? Ese tumulto de perezosos, de ignorantes, de holgazanes que tiene el Gobierno pegados a los senos del Presupuesto, ¿son necesarios a la administración pública? O claramente: ¿lo que es necesario para la administración pública es que vegeten en las más duras privaciones los padres, o las familias de los padres de la Patria? Con sólo echar de sus canonjías a los empleados inútiles habría para pagar las pensiones de la Independencia.
La señora Mercedes Córdoba de Jaramillo ha pasado por todos los infortunios y las tribulaciones de la vida. Con el nombre ilustre, heredó también desgracia ilustre. Su hermano José María cayó en el desastre del Santuario; Salvador, Coronel de la Independencia, rindió, por liberal, la vida en los escaños de Cartago, y allí mismo Manuel A. Jaramillo, su esposo. Además, otro hijo muerto.... y ella robada y desterrada por los conservadores de Antioquia!
El Gobierno no puede llevar adelante esta cruel, inicua, escandalosa desidia. La patria ingrata no es patria. El terruño se ama cuando allí crecen los árboles de la justicia. ¿Qué estimuló resta para el sacrificio por la Patria cuando la hermana del león de Ayacucho no tiene pan?...
(La Batalla, 1882).

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