OJEADA
El mundo latino, después de un período embrionario de derecho, y de
un lapso retrógrado, se desarrolla por el lado de la libertad, con
impulso tan visible, que será uno de los sucesos más
extraordinarios del siglo décimo nono.
En Europa, Francia se transforma en república practica, que será
radical no muy tarde, porque lleva en sus entrañas el leviatán
socialista, que empuja al Gobierno que quiera ser estable, hacia un
límite prudente.
En Italia, a la república la detiene el cerco de arena, que es la
casa de Saboya, incólume por el testamento de Garibaldi; pero que
va en desuso, por sus genuflexiones á Alemania y Austria, su
intemperancia belicosa que empobrece al país, sus Ministerios sin
escrúpulos, y la popularidad de los revolucionarios osados, que se
atreven al trono y a altar con igual énfasis.
España es democrática con el mismo Cánovas del Castillo, jefe de
los conservadores; y caerá el trono al entenderse sinceramente las
fracciones republicanas.
El Rey de Portugal solicita amparo de las Cortes de Europa, ante el
probable advenimiento de la república, que será cuestión de días,
según el criterio del asustadizo monarca.
En los países citados existe, además, el cauterio actual anarquismo
que es en el fondo las represalias que los miserables toman contra
el mismo sufrimiento.
Cuba atrae los ojos del mundo entero El movimiento separatista
crece y merman las facilidades de sofocarlo; porque España no tiene
dinero, su ejército es apático, sus generales ineptos, el clima de
la isla mortífero, y los patriotas cubanos confrontan el dilema del
triunfo o la muerte. El reconocimiento de la beligerancia, por las
naciones americanas ya es tácito, y será de bulto en breve
tiempo.
Méjico simplificó el problema de Gobierno con la permanencia en el
poder de Porfirio Díaz, que es liberal bautizado con la sangre de
Querétaro.
Con la caída de Domingo Vásquez y de los hermanos Ezeta, la América
del Centro ensancha la zona libre. Los reparos que se le hacen á
Costa Rica no dependen del pueblo sino del gobierno de Iglesias,
que es efímero; si en Guatemala hay un Poder personal, no es
precisamente con tendencias conservadoras.
Entre los gobernantes de la América Central, Reina Barrios,
manda; Gutiérrez, gobierna; Bonilla,
edifica; Zelaya, emprende; e Iglesias,
pelecha.
Los liberales de Venezuela deponen sus querellas ante la amenaza
inglesa; y ven hacia atrás con mucha repugnancia, corno lo prueba
el desprestigios de los oligarcas.
La problemática transformación del Brasil está cumplida, sin que la
casa de don Pedro columbre una esperanza de desquite en su gran
feudo antiguo.
El Paraguay se horripila aún con la memoria de los Jesuitas y del
doctor Francia.
El Uruguay acrecienta su libertad medida y próspera.
En la República Argentina los radicales son la mayoría, y
considerados como el final lógico de toda crisis.
Chile se vuelve a la memoria de Balmaceda, pues la mistificación de
partidos iba llevándolos a la catástrofe.
Bolivia se da cuenta de que por la libertad interior se restablece
una nación mutilada, que tiene litigios de honra.
El Perú va dejando los cosméticos por ocupaciones viriles, que le
aseguran su independencia, hoy trunca.
El horizonte de Colombia está oscureciéndose debido a los
monopolios y a la esclavitud de la conciencia, ya que la
introducción de frailes por los puertos de la República se está
haciendo alarmante. Las aves negras no pagan derechos de Aduana por
sus personas ni sus BIENES; representa en todo tiempo el aldabón de
la tiranía, y son los únicos explotadores de la riqueza
pública.
El Ecuador limpió los establos de Augias, y se prepara a una
higiene inevitable moral de grandes proporciones.
(El Pichincha, 1895, Quito).
