Las voces de El Salado
Durante la más sangrienta escalada de violencia paramilitar que aterrorizó a la región de los Montes de María, la población de El Salado, corregimiento de El Carmen de Bolívar (Bolívar), sufrió una de las tragedias más atroces del conflicto contemporáneo colombiano. Entre el 16 y 21 de febrero del año 2000, un grupo de 450 hombres armados a cargo de Salvatore Mancuso y alias “Jorge 40”, invadieron y atacaron a este próspero pueblo tabacalero y sus veredas aledañas, causando la muerte a 61 personas y obligando a más de 4000 a huir de sus hogares.
El pretexto de que toda la comunidad era auxiliadora o tenía nexos con la guerrilla de las FARC, justificó una serie de acciones y estrategias perversas de terror contra la población civil, las cuales fueron ejecutadas con máxima crueldad y sevicia. La comunidad presenció públicamente la masacre indiscriminada y aleatoria de los suyos, y padeció la fractura de su universo social, cultural y simbólico.
Asimismo, y de manera premeditada, los victimarios lograron herir profundamente la identidad de las víctimas sobrevivientes. Su música y la relación de esta con la celebración y la fiesta, fue manchada de sangre:
“Después de la primera ejecución, los paramilitares (…) comenzaron a tocar una tambora. También hay versiones de que manipularon gaitas y acordeones, dando inicio a ‘la fiesta de sangre’: Mientras saqueaban las tiendas iban encendiendo los equipos de sonido que encontraban, lo que creó un ambiente ‘festivo’ en el que se combinaba la música de los equipos de sonido con los toques de la tambora”. Tomado de El Salado: Esa guerra no era nuestra (MH, 2009).
El disco Las Voces de El Salado, lanzado el viernes 22 de octubre de 2010 en El Salado, y el 2 de marzo en el Museo Nacional de Bogotá, es entonces el más reciente de varios esfuerzos que ha llevado a cabo el Grupo de Memoria Histórica de la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación en los últimos 3 años –además del lanzamiento del informe escrito; de la realización del documental El Salado: Rostro de una Masacre; y de la conmemoración de los 10 años de la masacre el 20 de febrero de 2010- para reparar, restaurar y recuperar la memoria de sus habitantes.
La experiencia surge a partir de la búsqueda del restablecimiento de la relación tradicional entre la comunidad y la música, otra de las víctimas de la masacre. El resultado inicial de dicha exploración fue el Nuevo Himno de El Salado (2009) que hace parte de la construcción de nuevos símbolos fundacionales que permitan la recomposición de la vida comunitaria
Este disco presenta un recorrido por la memoria que evoca el dolor, la resistencia, la esperanza y las reivindicaciones de las víctimas que ahora alzan su voz frente a la historia que las silenció. Su memoria se narra a partir de sonidos propios del folclor montemariano como el vallenato y las décimas, así como desde la poesía y los testimonios que interpelan los relatos de las víctimas.
Si bien es posible reconocer en estos sonidos la masacre, el abandono, el desplazamiento forzado y la persistencia de la violencia, también resuenan en el entorno, la resistencia, la esperanza de la comunidad, la recuperación de su territorio, su reencuentro (13 de septiembre de 2009) y sus demandas por la verdad, la justicia y la reparación.
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Las Voces de El Salado

Dirección artística y producción musical: César López
Grabación, mezcla y masterización en Deltarecords por Julio Monroy
Producción de campo: Ada Sanabria
Diseño Gráfico: Ada Sanabria
Dibujos realizados por niños de El Salado
Fotografías: Jesus Abad Colorado y Natalia Rey del Grupo de Memoria Histórica - CNRR
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