De Honda a Pasto.-Rubíes y zafiros.-Primeras impresiones.Recibimiento a Bucheli.-Fundación de la Facultadde Matemáticas e Ingeniería.-Luchas que se presienten.-Menos matemáticas y más ingeniería-Pasto requiere un factor de progreso.
Hétenos otra vez en honda fletando bestias para seguir el viaje al
través de toda la República, de Norte a Sur, más de cien leguas;
hétenos aquí en este calor sofocante tras meses de andanza por la
costa bastante descorazonados y confundidos. Ay! que en nuestro
país las circunstancias son más fuertes que la voluntad, Quién
podía imaginarse que, por motivo de las cuarentenas, era imposible
pasar de Cartagena a Panamá y de ésta a Tumaco? Quién que
estuvimos a punto de ser llevados a la Martinica cuando viajáramos
entre dos ciudades costaneras? Quién que se nos exigieran derechos
de aduana por nuestros equipajes viajando entre Cartagena a
Barranquilla? Y ahora, vuelto a remontar el Magdalena, otra vez a
un paso de Bogotá, delante de las bestias de alquiler terroríficas
por lo desconocidas.
"Son los pastusos que vuelven "-dijo alguno en el hotel, y esto me hizo recordar que un día en Barranquilla nuestro coche se rodeó de gente que nos miraba como animales raros y oí la misma frase "Estos son los pastusos " Un antioqueño hábil y expedito nos pidió precio exhorbitante por las cabalgaduras de Honda a Manizales, precio diez veces mayor de lo acostumbrado; a nuestro justo reclamo, con la más grande amabilidad respondiónos: " Ustedes deben comprender que yo me aguanto este calor de Honda para ganar plata y que mi misión es sacársela a los pasajeros. Por ahora no encuentran Uds. otras bestias sino las mías; hay mucha fiebre amarilla,. ya lo saben; espérense ocho días más para conseguir bestias más baratas, talvez para entonces no tengan que ir tan lejos." Qué hacer !
Emprendimos el viaje por el Fresno y la Morabia a Manizales.
De Manizales, con alguna pequeña demora en Pereira y Cartago, cojimos a lo largo, y río arriba el valle del Cauca. Día tras día sobre las mulas ansiosos dé llegar a donde íbamos, espoleábamoslas para andar ligero. Queríamos recobrar el tiempo perdido y vernos pronto en Pasto.
En el Ingenio de los señores Edders nos demoramos lo bastante para admirar el establecimiento; primer Ingenio en Colombia fundado sobre principios científicos. Cierto que otros esfuerzos se habían hecho antes pero sin éxito para cambiar la rutina trapichera por algo racional . Años hace, Fuentes y Delmonte, cubanos, vinieron a Cundinamarca a establecer el ingenio de Santa Rita a las márgenes del río Bogotá, pero fracasaron; mejor aconsejados los Edders fundaron la Manuelita, ingenio de gran capacidad . Yo no dudó que al cabo de diez a doce años, ahora, esté la Manuelita, produciendo lo que era de esperarse. Tarde salimos de la espléndida mansión de los Edders vía Cali para estar a tiempo del último paso de la Barca, a las seis, teníamos afán de llegar a casa del Dr. Manuel M. Rodríguez. Fue una carrera frenética comparable sólo a la de un derrotado en el combate. Al momento en que la Barca iba a desprenderse de la orilla del Cauca, el barquero oyó nuestras voces y se esperé un momento.
La oscuridad más tenebrosa reinaba en la ciudad -en Cali-cuando llegamos ; caballeros sobre nuestras bestias extenuadas recorríamos las calle averiguando por la casa del Dr. Rodríguez. De repente en una esquina surgió una sombra, alta y esbelta, que se dirigió a nosotros preguntando en voz recia " Viene aquí Julián Bucheli?
Era Manuel María entonces sano, activo y fuerte; hoy ciego pero activo. Moralmente una de las más importantes figuras que ha dado el Sur de Colombia.
De Cali a Popayan, por Buenos Aires, gozando del magnífico espectáculo de las más tremendas tempestades eléctricas, en este trayecto de camino al pie de cada poste del telégrafo tienen siempre una docena de reserva porque los rayos los destruyen, día tras día, de manera inconcebible Y luego... en Popayán, ciudad de hombres ilustres y mujeres bellas. Aquí puede decirse que principia el Sur de Colombia.
Cuando aproximándonos al puente del Humilladero mis compañeros, con amor que les salía de los corazones, me dijeron: "estamos entrando a Popayán "-yo sentí que también compartía sus sentimientos. Era la primera vez que visitara la ilustre ciudad tan memorada en los anales de nuestra patria. Allí nació mi madre, allí mi abuelo don Fortunato Gamba ejerció, por años y años, el cargo, entonces tremebundo, de Juez de Derecho; pero no era por tal motivo por lo que mis sentimientos se hacían tan intensos cuando mi cabalgadura pisara las calles de la noble urbe y fecunda.
Aquí nacieron Caldas, Torres, los Mosqueras, los Pombos, los Arboledas y tantos y tantos más que los colombianos admiramos, tal sentimiento dominando mi espíritu me hizo sentir mezquino y triste el alegre hotel en donde me hospedara. Mis compañeros se habían ido a casas de sus relaciones de familia, dejándome solo después de tantos meses de compañerismo. Paseábame en el cuarto pensando cómo iba a principiar, al otro día, la visita de la ciudad, cómo iba a darme cuenta de todo, a saberlo todo, desde las casas donde nacieran próceres hasta el último tugurio donde vivieran mujeres bellas. Con qué ferocidad pensaba historia y placeres!
Algunos golpes a la puerta me sacaron de mi distracción, más bien del ensueño en que me hallaba; GUILLERMO VALENCIA, entonces Gobernador del Cauca, venía a visitarme. El hombre a quien más he admirado yo en su expresión de arte supremo; el hombre que más ha sabido vivir la vida y sobre el cual pueden algún día recaer los más grandes honores políticos.
Hablábamos, de lo que se hablaba entonces con todos, la próxima transformación del Departamento de Nariño bajo la administración Bucheli; sus proyectos, su actividad, su patriotismo, su buen deseo.
Luego fuimos a la celda monacal y austera en donde el orfebre Valencia trabajaba sus joyas literarias; inmensa, austera, fría en su mansión señorial. Era el recinto en donde huyendo de las obligaciones oficiales y de las instancias de la política vivía consigo mismo a ratos, y, meditaba a Zarathustra.
Para mí Popayán fue fundado con cariño, de otro modo no puede explicarse la coquetería de su construcción. Me imagino que gentes enamoradas de la belleza de la localidad, seducidas por el clima delicioso y talvez por la belleza de mujeres aborígenes, resolvieron erigir algo pequeño, mimado y coqueto; no centro de industria o de comercio, sino lugar de farniente, de vida regalada y tranquila. Las minas daban, los esclavos eran baratos, los medios de subsistencia fáciles y las familias españolas establecidas en Popayán vivieron, no hay duda, la vida que yo me imagino. La prueba más grande de esto son los próceres, siempre en todas partes, salieron de familias sibaritas.
Por otro lado, en Popayán, tiene que haber influencias climatéricas que producen la vivacidad de la inteligencia, el amor y la intriga y la belleza de las mujeres. Provendrá esto de la influencia de la tensión eléctrica de la atmósfera? Es bien posible, pero nada puede asegurare. Obligada Popayán ahora a ser centro comercial está condenada a desaparecer; mientras pudo sostenerse con el trabajo negro o con el impuesto blanco pudo vivir. Pero al apartarse de su modus propio tiene que perecer o transformarse.
Trazada con esmero sobre un plano regular la ciudad se extiende, cual una joya, al pie del Puracé que, de noche, la ilumina con su airón de fuego, como dijo Jorge Isaacs. A corta distancia el Cauca ácido, por las fuentes sulfurosas, no permite la vida de los peces pero, en cambio, sus aguas límpidas y su aspecto fascinante lo alegran todo.
A orillas del Cauca van las familias popayanejas a tener sus píc nícks envidiables y es allí una de las pocas partes en Colombia donde se encuentra la alegría interior, la alegría natural no producida por los intoxicantes.
Al tratar de Popayán hay que tratar del Cauca entero porque todos los caucanos, siquiera seámoslo de origen, la consideramos como madre. El Cauca antiguo constituía un peligro, un peligro para la Nación, por eso estuvo bien el dividirlo ; pero el recuerdo de esa grandeza está en todos los caucanos, del Norte o del Sur. Cierto que Popayán fue madre un poco exigente, pero eso no quita para que sus hijos, libres ya de la patria potestad, la veneren y la quieran.
En nuestro viaje nos sorprendió lo inculto de los terrenos; en estos últimos años se ha dado al cultivo una gran cantidad de tierra. La topografía y aspecto del terreno, tan semejante al de Remedios en Antioquia, me hizo profetizar la existencia de ricas minas de oro. Las habrán descubierto ?
De Popayán para Pasto el camino era la senda más horrible que imaginarse pueda: la bajada de Quilcasé , la cuesta de Los Arboles y el aterrador valle del Patía, todo ese conjunto preñado de incomodidades y aún de peligros ponía espanto en los ánimos.
Para formar el Departamento de Nariño, segregándolo del del Cauca, hubo una lucha de décadas de años. Tal vez quien primero lanzó en un Congreso, en tiempo de la Federación las ideas del décimo Estado en La Unión fue mi tío GUILLERMO PEREIRA GAMBA. La idea cuajó en el Sur y tras una larga lucha consiguieron los surianos su autonomía política y administrativa. En la época de mi venida a Nariño estaban frescos todavía los arañazos de la contienda. Sistemáticamente en Popayán se hablaba mal de Pasto; lo que no impidió que, poco después, todos los popayanejos quisieran irse a Pasto.
La primera población del Departamento de Nariño es La Unión, pasando El Mayo, en donde principia a encontrarse algo bien diferente de a lo que estamos enseñados en el Norte. Sí, todo cambia y hay diferencias sustanciales entre estas comarcas y las otras. Pero vamos
en orden: De Timbío para Dolores siente uno la impresión de que se va metiendo a un hoyo; talvez dependa esto de la exageración con que se cuenta lo terroríficamente malsano del valle del Patía. Cuánto se conversa sobre esto ! Arrieros que mueren como moscas, viajeros
asaltados por los negros, pérdida de las bestias, calor sofocante, insectos horripilantes y sabe Dios cuántas cosas más que ponen pavura en el ánimo y preocupación fuera de medida. Y el camino desciende, desciende al terrorífico hoyo; llegado al Bordo se divisa el valle, abajo en el fondo de la cuesta y en frente las planadas de Mercaderes, casi a nivel con las del Bordo, produciendo la idea de que el valle del Patía fue originado por un hundimiento. Si mal no recuerdo se reconocen doce leguas "de bordo a bordo" como se dice, esto es: de la una planada a la otra salvando el hoyo. La mayor parte de los viajeros arreglan la jornada de este modo, de un bordo al otro en el día.
Fuera por la exagerada aprehensión de mis compañeros o resultado de las conversaciones que habla oído en Popayán, es lo cierto que bajé temeroso e intranquilo la última, empinada cuesta que nos llevó a aquel valle, Valle de la Muerte al decir de todos.
Suelo aparentemente árido, poblado de acacias espinosas -a cuyas flores se atribuye lo mortífero del clima- me hizo recordar el paisaje aquel otro en que Raposo, de Eça de Queiros, se encontró el árbol que produjera la corona de espinas, claro es que la imaginación obra por mucho en estas asimilaciones.
"Pasemos ligero esto "-decían mis compañeros, y al trote largo de las mejores bestias de alquiler que tuviéramos en nuestro viaje ganábamos terreno para no pernoctar en aquellos parajes infectos. Pero cuando yo veía, al travez de los boscajes de espinos, huir delante de nosotros los cornúpetos bien proporcionados y de corte perfecto que han dado fama a los ganados del Patía, me reconciliaba con todo, porque donde se crían en tanta profusión tales toros y vacas es consecuencial que la tierra sea de una fertilidad extraordinaria. Bien dicen los agrónomos: " A tales ganados tales tierras."
Día llegará en que el hombre, armado de punta en blanco por la Higiene, podrá acometer la conquista de las vegas de nuestros grandes ríos y entonces el valle del Patía será un emporio. Ya algunos esfuerzos se han hecho por el denodado joven pastense, D. Juan Paredes, y otros que lo seguirán en la conquista de una tierra que talvez no sea tan perversa como se dice.
Almorzamos en el horrible pueblo de Patía, kraal de negros salvajes y alzados que allí viven en perfecta armonía con sus tradiciones y sus ritos, en un clima propicio a su raza. Entre negros que he visto en Colombia ningunos tan gigantezcos y bien formados como estos del Patía; al verlos envidiara a quienes los poseyeron en calidad de siervos trabajando las minas. Qué dulce vida debieron llevar los popayanejos anteriores a la emancipación!
Sirviónos el almuerzo una negra vieja de cara de sibila-talvez sacerdotiza de los ritos sangrientos del culto de la serpiente - y por desgracia nuestra el manjar principal eran tamales (envuelto de masa de maìz y carne picada); ocurriósenos que el cocido era de carne humana y no pudimos comer; para colmo de desgracia cayó del techo, en la mitad de la mesa, un asqueroso escorpión como de veinte centímetros de largo, incidente que puso fin al desgraciado almuerzo.
Pernoctamos en Mercaderes, triste villorrio en donde los habitantes víctimas de la anemia tropical despiertan la compasión del viajero; el paludismo en todas sus formas sé presenta allí. En pocas partes de esta tierra he visto, como en Mercaderes, hacer estragos la plaga palúdica. La gran planada que se extiende en seguida hasta El Mayo en consonancia con la del Bordo fue al principio de la época cuaternaria el fondo de un lago; el río Patía en vez de correr, como ahora corre, desaguaba al lago en dirección al Cauca. Vino luego el gran sismo y la cordillera Occidental de los Andes, sometida a un esfuerzo de tracción, se rompió dando paso a las aguas y haciendo que el Patía corriera en sentido contrario de como corría antes. Con este sismo correspondió la depresión del valle del Patía y las formidables eyecciones de periodotita portadoras de los rubíes y zafiros que, primero se encontraron en la quebrada de la Honda, y luego se vió que dependían de una formación más extensa.
Cuando llegamos a la quebrada de la Honda mis compañeros me advirtieron ser este el punto de los rubíes y los zafiros . Conocer esto era uno de los motivos de mi venida al Sur. Júzguese cuanta prisa me daría por desmontar de la cabalgadura e ir al lecho del arroyo.
La quebrada corre sobre una roca negrusca caracterizada principalmente por sus gruesos cristales de Olivina y todo el lecho está carcomido formando "olletas": los caldeiros de las formaciones diamantíferas del Brasil. En estas olletas o caldeiros se encontraron, a profusión, las piedras. Fue D. Rafael de Guzmán el primero que encontrara aquello y en la historia de estas piedras-mal llamadas del Mayo-de la Honda, ha habido tanto misterio que a veces creyèrase estar bajo la influencia sugestiva de un cuento de Barret o de Connan Doyle. Puedo hablar aquì también con propia experiencia.
Pero volvamos a D. Rafael de Guzmán. Cuando hizo el descubrimiento creyóse millonario, reunió una carga de piedras de la mayor belleza (de esto me han hablado algunos que las conocieron), fuése a Europa con ellas y allí, en Francia o Inglaterra no sé, vióse encarcelado y perseguido, perdió las piedras sin llegar a saber si valían o no. Volvióse al cabo-y a pesar de las desgracias que sufriera- más empecinado que nunca en el asunto. Legó su manía a sus hijos y parientes; pero como si una maldición mediara, nadie ha podido hacer nada. Al presente todavía no se sabe si la cosa vale o no.
Ya es tiempo que volvamos a La Unión en donde el Gobernador Bucheli fue recibido, en su carácter oficial, por un pueblo entusiasta y ....ya estamos en Nariño.
Tengo que hacer el más increíble esfuerzo de abstracción introspectiva para dar forma a las primeras impresiones que experimenté entonces. Sin duda la primera impresión, la más intensa, me vino por la vestimenta de las mujeres. No podía comprender estas mujeres de forma de globo inconcebible. Imposible imaginar forma alguna de ser femenino en aquello que más bien parecía tres bolas superpuestas de menor a mayor de arriba para abajo, que el ente mujeril esbelto y grácil que hubiera visto en todas partes. Ni jóvenes ni viejas podían distinguirse, todo el sexo me parecía uniforme e irreconocible. No atreviéndome a preguntar, dejé las cosas a la marcha de los acontecimientos que mejor que preguntas indiscretas sabrían informarme. Pero qué curiosidad de ver cómo eran por dentro!
La misma impresión que yo sufrí debió experimentar Carlos Fonseca -incorregible aficionado-cuando vino al Departamento con muchas campanillas y, en Pasto, me
dijo " Contra lujuria Nariño."
En los hombres hallé, fuera en el vestido o en su modo de ser, un yo no sé qué que me los aparecía diferentes de nosotros los del Norte; talvez por dentro eran ellos como las mujeres por fuera.
En-ha Unión discursos, banquetes ....en fin, todo Io que en un recibimiento oficial y en tales ejercicios se nos pasaron unos días. En el interin y mientras que los que tenían asuntos públicos estaban en ellos, yo pude informare del camino de progreso por donde emprendía este pueblo de La Unión gracias a la industria de sombreros ; ya cultivaban la paja toquilla y la fabricación de productos era activísima. La industria en camino de pleno desarrollo.
En ese tiempo era cura Párroco el doctor José M. de Guzmán, hijo de don Rafael, que de él heredara la manía-si esto puede llamarse así- por las piedras del Mayo. Brindóme muestras y contóme toda la historia del descubrimiento. Entre los espécimenes hallé una extraordinariamente parecida a un diamante bort; no resultó serlo, pero si me trajo la idea de que es posible se encuentren diamantes en los terrenos corundoníferos.
De La Unión a Berruecos. Recuerdos del Mariscal Sucre y de don Julio Arboleda-obligatorios para todo caminante en la localidad ;-pero lo más interesante es la vista del volcán Doñajuana cuya última erupción habla tenido lugar pocos años antes, la lava viva todavía alcanzaba a distinguirse y el terreno estaba cubierto por las tufas y cenizas de la eyección. Todavía el volcán lanzaba bocanadas de ceniza que caían sobre nosotros como lluvia de harina. Mirando hacia el cerro se veía el paisaje desolado, carbonizado por la lava ardiente y mis compañeros referían las pérdidas del siniestro en ganados1 sementeras y hombres.
Los primeros encontradores que salieron a recibir al Gobernador llegaron a Ortega-hacienda situada a media jornada de Pasto-eran los Secretarios de la Gobernación y el Director de Instrucción Pública, doctor Enrique Muñoz, hombre educado en Bogotá y empleado acucioso e inmejorable como después tuve ocasión de verlo.
Que nadie pueda tomar a mal-sobre todo amigos queridísimos-el que en esta narración tan sincera, se encuentren algunas frases picantes que salen de mí, sin malicia, como de la abeja sale la miel y recordar el verso de Núñez en su famoso "Que sais'je."
En viendo a los verdaderos pastusos sentí la misma impresión que en La Unión me causara la vestimenta de las mujeres: El horror de las gentes del Norte por los ponchos o ruanas con fleco o de colorines, nuestro sentimiento severo de la indumentaria, levantó en mi interior una especie de protesta por cosas, en materia de vestido, que estaban en pugna con nuestras costumbres; pero al mismo tiempo sentía inmenso placer al ver gentes que no están dentro de un convencionalismo extremado. Pasadas las presentaciones el doctor Muñoz me llevó aparte y con el aire más desconsolado me dijo: "Imposible fundar escuela de ingeniería, usted está excomulgado por el señor Obispo Moreno como padre de los masones de Colombia, el Gobierno no sabe qué hacer porque la dificultad es gravísima... Usted no sabe como es Pasto." Quedéme sorprendido, parecíame mentira el camino que tornaban las cosas y a la imaginación se me vino la doña Perfecta de Pérez Galdós que Fráncisco Jordán me había hecho leer y releer cuando estaba preparando mi viaje para el Sur. Talvez no seria quemado, pero la obra magnífica que íbamos a llevar a cabo no se efectuaría. La ilusión inmensa del progreso de estos pueblos sería vana, la irrisión haría mofa de nosotros. En estas vino a nuestro grupo el doctor Peregrino Cerón, Secretario de hacienda, y en frases, todavía más apremiantes, habló del mismo asunto. Muy mal auspicio para llegar a Pasto!
El recibimiento a Bucheli en la capital del Departamento fue algo que nunca se había visto ni se volverá a ver. Un pueblo inmenso, lleno de auténtico entusiasmo, salía a recibir al primer Gobernador de Nariño festejando, tanto la autonomía departamental, como al ciudadano que la había defendido año tras año en tenacísima lucha. Arcos triunfales, teoría de doncellas portacoronas, delegaciones de las Provincias con medallas de oro, todo aquello constituyó la ovaciòn espléndida que, pueblos agradecidos, consagran a un buen ciudadano.
Hicimos la entrada montados en espléndidos caballos que al propósito se nos enviaran; desde el alto de Aranda la vista es magnífica, la urbe tendida en el valle de Atriz, al pie del Galeras, ha sido muchas veces descrita para serlo ahora una vez más. Desde Aranda se columbra el lineamiento regular de las calles, las cúpulas de Jesús del Río que, al ser doradas; trajeran una reminiscencia de la monumental Santa Sofía; los veintiún pueblos que rodean la ciudad dándole un aspecto Increíblemente pintoresco y el valle, tenido en esmeralda, que recuerda aquel otro, por donde corre el Porce, allá muy lejos en la tierra antioqueña.
He aquí la Benarés santa, la Teológica, la Sagrada !! Ya para entrar a las calles aproximóseme el Secretario Lucio, y me dijo: "A usted lo miran más que al Gobernador, todos los ojos están clavados en usted, lo creen el diablo." Qué consuelo aquel para la que yo traìa por dentro!
Poco puede agregarse al describir un recibimiento de esta clase banquetes y espléndidos bailes en donde pude conocer la cultísima sociedad capitalina. GOOD SOCIETY IS GOOD SOCIETY EVERYWHERE .
El dos de noviembre (mal día) de 1905 se inauguró, oficialmente, la Facultad de Matemáticas e Ingeniería de Pasto con unos poquìsimos alumnos catequizados por el doctor Lucio y las influencias oficiales, so la tremenda conjetura de que aquello no iba a durar a causa de la censura del Prelado y las ardientes prédicas de curas imprudentes, que iban más allá de lo que el celo religioso consintiera. La Administración Reyes era, sotto voce, combatida por dos influencias que, siempre en el país, se han mostrado antagónicas, pero que inconscientemente siempre en las emergencias han obrado de consuno: los liberales con el pretexto de dictadura; los clericales con el de religión; pues se creía que Reyes, calcándose en Porfirio Díaz, fundaría una dictadura anticlerical. La CONCORDIA entre los partidos, norma del Gobierno, y la. parte que muchos liberales tomaron en el Gobierno mismo que se ha llamado El Quinquenio, daban pretexto a los ultras para creer que una evolución liberal tendría lugar ; por otra parte, los verdaderos republicanos aliados con los descontentos veìan la dictadura inminente, no les importaba que fuera liberal (que no lo era), sino dictadura.
Qué grande desconsuelo experimenté al encontrarme frente a la casi nula preparaciòn de los jóvenes con que se contaba para alumnos. Nociones de Algebra y Geometría deficientisimos, a un tiempo mismo un señalado hábito, tanto de discusión estéril como de llevar todas las cosas al terreno religioso. Imposible era que aceptaran, siquiera en gracia de hipótesis o definición, la noción concreta-que todos los católicos aceptan-del infinito matemático; en los nombres de las líneas triginométricas seno y conseno creían ver obsenidades y con esto basta. En Pasto no se tenía idea alguna de lo que fueran las matemáticas puras, se creía, por haberlo oido decir, que la Trigonometría plana constituía el término más alto de la iniciación matemática, y respecto de ciencias aplicadas ni el más ligero barrunto. Tal fue el estado en que encontré yo las cosas, con orgullo puedo decirlo se me debe, en una buena parte, el progreso alcanzado en los últimos años.
La severidad del señor Moreno--Obispo pastopolitano-en materia de opiniones liberales, era tal que, en puridad de verdad, el sacramento de la confesión no se concedía sino previa protesta. Para un bogotano esto era inconcebible, pues allá no está la religión de este modo vinculada a la política; pero es bien sabido que el señor Moreno-santo y todo-llevó la exageración al extremo, él quizo, como timbre el más alto, usar como mote- el bien tonto-que dejó para su epitafio: EL LIBERALISMO ES PECADO.
Enojoso fuera en demasía pormenorizar el ímprobo trabajo que tuve que IMPONERME para rehacer la defectuosa preparación de los alumnos y avanzar los cursos; sólo Dios lo sabe cuánto tengo que agradecer al doctor José Rafael Sañudo- verdadero compañero y amigo en esta ardua labor !
Durante la administración Bucheli privó en el Departamento el ansia de progreso; puede decirse que la idea de progreso era una manía, y salvo algunos refractarios aparentemente todo iba para adelante. Algunas voces sin embargo se oían, voces significativas. Cuando vió la luz pública la REVISTA DE INGENIERIA -órgano oficial destinado al incremento del progreso material del Departamento y a la propaganda en su pro-el doctor Gustavo S. Guerrero, prohombre del Sur, me dijo algo que no olvidaré nunca: " Usted redacta esa famosa Revista de Ingeniería cuyo objeto es hacer conocer el Departamento de Nariño; pero usted debe saber que aquì no les gusta que los conozcan." Por otra parte la sicología de Pasto la expresó el doctor Lucio, con otra frase inolvidable: "Doctor -me dijo-en esta tierra anda uno como sobre un tembladal, no se sabe lo que hay debajo;" y en verdad que en Pasto hay algo subterráneo en lo social, como algo muy temeroso subterráneo debe haber en la estructura geológica del valle de Atriz.
Visto desde Aranda, Pasto seducía, pero en sus detalles de cerca daba grima: las casas sin pintar, la plaza un potrero, en cuyo centro se elevaba la más andrajosa pila española-el mamarracho más grande que imaginarse pueda - la catedral, horrible edificio descuidado y sucio; las acequias corriendo sobre las calles y a toda hora arrastrando inmundicias, completa la falta de arte en los edificios....
Si el vestido de la gente femenina del pueblo causara repugnancia, más aún la causaba la saya negra de cola, que arrastrando polvo y lodo, usaban las mujeres de sociedad, las que no se alzaban el traje por temor de mostrar el tobillo; el manto tapándoles la cara dejar veía apenas dos ojos que miraban yo no sé sin con furia o con fiebre; y la vivienda en tiendas para la gente pobre que hace de Pasto, y de los otros pueblos de Nariño, ciudades imposibles de higienizar.
Algo se ha conseguido, o mejor dicho se consiguió hace algunos años en pro de la mejora urbana, pero con qué trabajo ! Para transformar la plaza principal de Pasto en parque se luchó con toda clase de resistencias; casi a viva fuerza hubo que desbaratar el horrendo mamarracho de la pila y la gente lloraba! Cuando más tarde en 1911 se erigió la estatua de Nariño, en el lugar que ocupara la pila española, buen trabajo costó. "Es la estatua del diablo," decían muchos, y la policía tuvo que custodiarla hasta que la gente se acostumbró a verla.
Por lo antedicho se comprende que estos pueblos, si han de progresar, requieren factores de progreso. Julián Bucheli fue uno de ellos ; cuando Bucheli faltó, la inercia, la deicida, la conformidad malsana volvieron casi por entero a apoderarse de los ánimos; a pesar de esto tal es la fuerza creadora del progreso, que Pasto ha continuado para adelante, si no con el empuje de los tiempos del Quinquenio, sí lo bastante para que pueda preverse que el movimiento iniciador que dimos con Bucheli no ha sido perdido. Por otra parte el movimiento hacia adelante en el camino del progreso es-como el de la caída de los graves- acelerado, lo cual es bien consolador.
