LA MINERÍA EN ANTIOQUIA

 

ARTICULO PRIMERO

La política y la literatura absorben en Nueva Granada la atención del público y las columnas de los periódicos. Á la verdad, discutir los actos de los gobernantes combatir en favor de las garantías de los ciudadanos, de la libertad y del progreso social; señalar los abusos de que adolece la Administración pública y las mejoras que deben introducirse en ella, son cosas de suyo muy importantes y que en manera alguna pueden desatenderse Por otra parte, los problemas morales, la poesía, las costumbres, las bellas artes en general, todo lo que tiende á despertar la imaginación, á embellecer la vida, á ensanchar el horizonte moral del hombre, merece también la solicitud del periodismo. Pero al lado de la política y la literatura se presenta reclamando nuestra atención, por su grandor é importancia, la cuestión industrial, Es ya tiempo de que nos dediquemos á examinar las riquezas de nuestro suelo, el modo de dar salida á nuestros artículos exportables, los negocios que merecen un desarrollo preferente y especial; en una palabra, á estudiar las fuentes y el giro que tiene la riqueza en nuestro país, riqueza mezquina en la actualidad, si atendemos á los valores que circulan en nuestros mercados, pero de una importancia indefinible en lo porvenir si el orden, la paz y la libertad industrial consolidándose en la República, le dan seguridad y garantías para tomar su, legítimo y natural desarrollo.

Desde que la guerra anatematizada por el cristianismo y condenada por la filosofía, se ha vuelto cosa transitoria y anormal en los pueblos civilizados; desde que otras costumbres y otras ideas negaron á la espada el derecho de allegar riquezas y conquistar poderío, la industria es el único camino abierto, tanto á los pueblos como á los individuos, para hacerse ricos y fuertes, La nación que descuida las cuestiones industriales y no procura enriquecerse se queda rezagada. Y si no, comparad la España de Fernando el católico y de Carlos IV, con la España de Carlos IV y de Isabel II. Aquélla fué grande, rica y poderosa porque en esos tiempos dominaba el espíritu de conquista, y eran aceptados y corrientes el latrocinio y la rapiña, como resultados del combate y del triunfo. Los grandes empresarios de la España de entonces, en sus especulaciones de pillaje, eran Gonzalo de Córdoba, paredes, Leiva, Pescara, Hernán Cortés, Pizarro y otros, que tenían como obreros á sus órdenes los soldados más valerosos de Europa. Entonces España dominó, porque el manejo de las armas era la ciencia de la época, y en todo lo que sea matar, arruinar y destruir los españoles han sido siempre aventajados doctores. Pero después que la industria, el comercio, la navegación y las ciencias se pusieron al orden del día, llamando la atención d los pueblos, como únicos medios de llegar al bienestar y .la grandeza; España, rehusando entrar en la nueva vía abierta á la actividad humana, cruzó los brazos, se acostó á dormir siesta á la sombra del despotismo y la teocracia, y consumió su energía en plazas de toros, en cuestiones teológicas, en perseguir herejes, en revoluciones fratricidas; España, en una palabra, por perezosa, fanática, descuidada é ignorante, logró bajar del alto rango que antes ocupara al secundario que tiene en la actualidad.

La industria, pues, como medio de llegar á la riqueza, es la gran cuestión de la época. No pudiendo variar las pasiones del siglo es preciso marchar con ellas. Ya lo hemos dicho en otra parte: hoy el poder, la independencia, las relaciones sociales, el bienestar, todo es cuestión de libras esterlinas.

En Nueva Granada los hombres de pensamiento han dado poca importancia á la industria propiamente dicha y á los estudios científicos relacionados con ella. La política y la literatura han absorbido toda su atención. Han empezado por donde debiera acabarse, olvidando el desenvolvimiento lógico y natural que tiene la civilización en las naciones. Estas comienzan siempre haciéndose ricas antes de hacerse sabias: y á la verdad debe tenerse primero negociantes, empresarios de industria y banqueros, que literatos, publicistas y poetas.

Así que la industria se desarrolla en un país, el bienestar se hace general y aparecen grandes capitales, los hombres de talento (que no tienen colocación ni porvenir en los países atrasados y pobres) recobran el puesto que de derecho les corresponde, los teatros tienen con los sabios quiénes realicen sus descubrimientos, los poetas quiénes compren sus versos, los grandes músicos y pintores público y merca para sus obras. Qué diablos harían entre nosotros poetas como Víctor Hugo y Lamartine, publicista como Guizot y Cormenín, músicos como Rossini y Meyerbeer, pintores como Vernet y Eugenio Delacroix? Esas á que necesitan para brillar y vivir la atmósfera animada de los pueblos civilizados y ricos, en nuestra incipiente y pobre sociedad se marchitarían como las plantas tropicales trasladadas á los hielos del Norte.

La riqueza tiene pues, entre otras prerrogativas, la de que sólo á su sombra da frutos la ciencia y flores el genio.

Los norteamericanos, con el buen sentido peculiar á la raza anglo-sajona, dedicaron desde el principio su poderosa energía á los caminos, la agricultura, el comercio y la industria en todas sus ramificaciones comenzaron por donde se debe comenzar, haciéndose ricos. En ese país casi no se encuentran hombres especulativos, todos son hombres de acción. De los libros, que les llegan de Europa, toman á ideas que necesitan para el desarrollo de sus variadas industrias, les dan aplicación práctica y desdeñan el resto. Sus necesidades de imaginación las satisfacen también con autores extranjeros allá no existen sabios, ni literatura nacional: no tienen tal vez media docena de escritores cuya reputación haya atravesado el océano. Hasta la animación que en ese pueblo tiene el periodismo, no es sino animación industrial. Si se quiere hacer triunfar á determinados candidatos, es porque ellos representan privilegios de bancos ó de ferrocarriles, alza ó baja de aranceles y anexación de territorios: siempre cuestiones positivas. Allá la política no significa, como entre nosotros, pasiones sino intereses. A esos hombres no les gusta vivir en las nebulosas, y, por vida nuestra que tienen razón.

Nos atrevemos á excitar á los escritores del país á que den á veces de mano á la política y la literatura, para ocuparse de cuestiones industriales. Los bancos, la navegación de nuestros ríos, el comercio, la agricultura, los variadas vegetales en que abunda nuestro territorio y las riquezas metálicas de nuestro suelo, son asuntos importantes que reclaman ya la investigación de la ciencia y las discusiones del periodismo. Comencemos alguna vez á ser hombres positivos, ocupándonos de nuestros verdaderos intereses.

Nosotros, aunque no tenemos ni tiempo ni sosiego de espíritu bastantes, ni conocimientos especiales en la mineralogía, vamos á dar el ejemplo, escribiendo algo sobre la industria minera en Antioquia, simplemente en calidad de aficionados y para estimular á otros menos legos á que se ocupen de ésta ú otra materia de idéntico interés.

Advertimos, como descargo de nuestra conciencia, que para escribir la parte científica hemos sido auxiliados por las observaciones y los conocimientos especiales de nuestro docto amigo el señor. Manuel Uribe Ángel.

II

No tratarnos de hacer una memoria científica sobre la provincia de Antioquia y sus minas, porque siendo tarea de difícil ejecución, y encontrándonos sin las fuerzas necesarias para ello, nuestro trabajo sería enteramente inexacto. Pretendemos más bien bosquejar algunas apreciaciones respecto á los puntos más fácilmente perceptibles de nuestra riqueza minera para iniciar una cuestión de vital importancia, que consiste en activar con energía el desarrollo formal y decidido de las grandes explotaciones mineras como el recurso más importante de nuestra prosperidad futura y como el único que sea capaz de completar el fin deseado de nuestro engrandecimiento material.

Un gran pedazo de territorio de Nueva Granada, comprendido entre los 5° á 8°, 50' de latitud Norte, y entre los 74°, 0' á 76°, 40´ de longitud occidental del meridiano de Greenwich; limitado al Norte por la ciénaga de San Lorenzo, al Sur por la cúspide nevada del Ruiz; hacia su parte más oriental por la boca del río Opón en el Magdalena, y á su extremo más occidental por la quebrada de Sabaleta, uno de los puntos limítrofes con el Chocó, forma la provincia de Antioquia.

La cordillera de los Andes, después de seguir uniforme de Sur á Norte divida en tres grandes ramales, entre las provincias de Popayán y Pasto, hace penetrar su ramificación central en la comarca antioqueña, formando un laberinto de ramificaciones subalternas, capaz de hacer perder la exactitud corográfica á los mejores geógrafos. La confusión que reina en este sistema de montañas es tal, que nosotros no vacilamos en afirmar, que nunca hemos visto una carta del país que satisfaga nuestros deseos ni nos ilustre suficientemente con sus descripciones. Tales montañas, sin llegar por lo general al límite donde comienzan las nieves perpetuas (excepto la mesa de Herveo y el nevado de Ruiz) presentan sinembargo mesetas elevadas y picos de una altura bastante considerable, para que el frío se haga sentir de una manera intensa. Las hondonadas ó valles que separan las cordilleras, se aproximan más ó menos al nivel del mar, ofreciendo á los habitantes las temperaturas más variadas.

Marchando desde las ardorosas vegas del Magdalena, de Oriente á Occidente, se llega, después de atravesar algunos brazos secundarios nacidos en la cordillera central, al pequeño valle de Rionegro; de este punto, avanzando siempre en la misma dirección, se desciende al de Medellín y luégo al de Ebéjico, donde se encuentra la ciudad de Antioquia. Estos valles, colocados como en escala, ofrecen temperaturas de acuerdo con su elevación sobre el mar: el primero casi frío, templado el segundo y ardiente el tercero. Al Sur y Norte de estos puntos se extienden diferentes cordilleras en variadas direcciones, formando la confusión ó laberinto que mencionamos antes, y dando al país un aspecto notablemente quebrado y fragoso que dificulta las comunicaciones y caracteriza la arrugada fisonomía de Antioquia. Efectivamente, nada hay más natural que pensar, por poco estudió que se haga de nuestra topografía, que es difícil, si no imposible, encontrar sobre el globo un pedazo de territorio que haya sido más atormentado por los cataclismos y convulsiones de la naturaleza.

El río Nare, que atraviesa en sus nacimientos el valle de Rionegro, y toma luégo una dirección nordeste, derrama sus aguas en el Magdalena.

El Porce corre por el valle de Medellín, sigue una dirección casi invariable al nordeste, y con el nombre dé Nechí derrama sus aguas en el Cauca.

Este río penetra encajonado y tortuoso en la provincia de Antioquia, baña el valle de Ebéjico, y, después de atravesarlo mezcla sus aguas con el Magdalena en Tacaba.

Hacia la parte occidental los ríos San Jorge, Sucio, Arquía, penderisco y otros llevan sus aguas á la provincia del Chocó, y mezcladas con el caudaloso Atrato van á dar al golfo del Darién.

Todos esos ríos en su tránsito reciben torrentes de más ó menos consideración, y tanto los ríos como los torrentes arrastran en sus arenas una prodigiosa cantidad de oro.

Nuestras cordilleras levantadas en desorden por el influjo del calor central, presentan variedad infinita en las producciones del reino mineral. Las enormes masas de nuestras montañas, teniendo por, base en su formación geológica el granito y la serpentina, el pórfido y el cuarzo, el gres compacto
y la cienita., algunos fragmentos de basalto, rocas traquíticas y aluviones de más ó menos extensión, dan como consecuencia natural un punto de partida para encontrar en ellas la mayor parte de los elementos geológicos, y por consiguiente los agentes de una mineralización completa.

Y en efecto, lo que sucede en la práctica, se encuentra de acuerdo con la teoría; porque si nos preguntarnos, cuáles son los producto que este suelo brinda á la explotación de minas, y á la metalurgia en general, no será difícil responder:

Que en el distrito minero de Titiribí, además de las piritas eminentemente auríferas, pie se sacan de sus ricos veneros, la naturaleza ha dispuesto profusamente enormes capas de carbón de piedra para reemplazar el ya casi agotado combustible de madera;

Que el óxido, cromato, titanato y carbonato de fierro, ricos para su elaboración, se presentan en la mayor parte de nuestro territorio con una prodigalidad infinita;

Que el sulfuro de mercurio se derrama de los depósitos del Retiro, y el cobre se encuentra en abundancia, aun en su estado metálico, en los cantones de Rionegro y Nordeste.

El cobalto, el plomo, el arsénico, el bismuto, el antimonio, el azufre y otros metales de importancia secundaria, ya combinados, ya libres, esperan sólo, para rendir servicios útiles á la industria, la investigación laboriosa ó interesada de la ciencia.

En las diversas y ricas fuentes de agua salada, además del cloruro de sodio, el magnesio, el calcio, el potasio, el yodo y el cromo se presentan, no tan sólo como objetos de curiosidad química, sino también como elementos de fortaleza y de salud para los habitantes.

En las márgenes del río Nare, y en las ondulaciones montañosas del cantón Nordeste, se encuentran depósitos enormes de mármol, superiores al de Luca de Carrara por la variedad de sus colores y lo perfecto de su formación.

En el territorio antioqueño que se aproxima al Chocó, corren ríos y torrentes que llevan cantidades considerables de platina. Y en las faldas de la montaña del Ruiz hay un manantial, cuyo principio predominante es el ácido sulfúrico, formando diversas sales con bases diferentes. El ácido sulfúrico se encuentra en esa fuente con tal abundancia que, según cálculos competentes, corre por ella cada mes todo el que las fábricas de Europa podrían preparar en un año. El ácido hidroclórico se encuentra en la misma fuente con igual abundancia; y por el mayor ó menor consumo de estos dos ácidos se puede medir el grado de prosperidad industrial de un pueblo cualquiera.

Recorriendo la vasta extensión de Antioquia, á cada paso se tropieza con un elemento mineral bajo forma diversa: el molibdeno y el manganeso, el cromo y el titano y quién sabe cuántos más que, por falta de investigación y de trabajo se ocultan á la generación actual, serán revelados más tarde al espíritu industrioso que reemplace al que hoy domina. En fin, señales evidentes, aunque no plenamente justificadas, dan á entender que en este gran gabinete mineralógico el rubí y el topacio, el granate y la esmeralda ofrecerán, andando los tiempos y progresado los trabajos, un nuevo tributo de riqueza á este país apenas tocado por la mano del hombre.

En el próximo número continuaremos el presente estudio, contrayéndonos exclusivamente á las minas de oro: señalaremos rápidamente las riquezas auríferas que abundan en nuestro suelo, los motivos que han retardado el desarrollo de las grandes explotaciones mineras y los medios más adecuados en nuestro concepto, para que esta industria tome la importancia y el desarrollo á que indudablemente está llamada en lo porvenir.

(De EL PUEBLO,  número 13, de 30 de Agosto de 1855.)

ARTÍCULO SEGUNDO

En las dos fajas en que puede considerarse dividida la provincia por las aguas del río Cauca, hay un fenómeno mineralógico bastante singular. Las vetas de la parte occidental tienen por ganga, generalmente hablando, diversos sulfuros, entre los cuales predominan los de fierro, cobre y antimonio. Las gangas de cuarzo son en esa parte bastante raras, y lo contrario acontece en la parte oriental, en donde estas últimas son muy comunes.

Al sentar el principio anterior no decimos, sinembargo, una cosa absoluta, pues en Titiribí, Anorí y algunos puntos de la parte nordeste de la provincia, se hallan filones de pirita de formación constante. Acontece en ocasiones que en un hilo la formación es en extremo complexa: un pedazo de cuarzo viene unido á los sulfuros que hacen la parte esencial del mineral, y viceversa, un sulfuró se incorpora al cuarzo en las venas de esta última clase. Lo que sucede entre el cuarzo y las piritas puede tener lugar con respecto á otra roca cual quiera, y de esto viene sin duda la enorme variedad que se presenta en el aspecto de las diversas muestras auríferas que se extraen de nuestros minerales. Este hecho llamará sin duda alguna con el tiempo la atención de los hombres científicos, pues á cada paso los principios generalmente admitidos por los mineralogistas, parecen contradichos por la experiencia. No tememos el cargo de ser exagerado al decir, que casi no hay piedra en esta parte de la Nueva Granada que, en circunstancias dadas, no sea susceptible de poder servir de ganga al oro nativo.

Los filones ya sean de cuarzo, ya sean de piritas, cortan en su curso estratificaciones de gneis ó de otras rocas de la formación metamórfica. Estas rocas, como lo hemos dicho antes, hacen la base casi constante de la formación de nuestras ricas montañas: la cienita porfidítica y el granito son las más comunes.

Los filones constituídos por los sulfuros son más regulares en su formación, más anchos, y, aunque no tan generalmente auríferos, más prometientes; por consiguiente se prestan más á las empresas de asociación.

No pasan de cuatro los filones de formación mineralógica completa que se conozcan en el país: estos minerales son anchos, bien formados y uniformes. Otros filones mayores en número, pero sin todas las condiciones que recomiendan á los primeros, se explotan con algún provecho; y los filones delgados llamados agujas entre los mineros, se cuentan por centenares.

Todo lo que anunciamos nos hace creer que un poco más tarde el ingeniero de minas seguirá por las entrañas de la tierra el sistema de las vetas antioqueñas, con la misma propiedad con que el geógrafo siga los sistemas de nuestras cordilleras.

Las minas de oro en que el cuarzo predomina, con pocas excepciones, son por lo general más angostas, más inconstantes y por consecuencia más peligrosas para su elaboración, aunque en ocasiones tan ricas, que la referencia de sus productos parecería caer en el dominio de la fábula.

Cuando les hilos de yeta que contienen materias descomponibles por los diferentes agentes naturales, como la humedad del aire, el agua filtrada al través de las grietas á otros, avecinan á la superficie de la tierra, forman muchas variedades en el aspecto que presentan. Entonces se encuentran el óxido, el carbonato y el sulfato de fierro, producto de la descomposición de las piritas ferruginosas, ó el óxido, carbonato y sulfato de cobre, formaciones por lo general bien durables.

En los minerales de cualquiera de las clases mencionadas el oro se encuentra, ó bien en su estado metálico, ó bien combinado con la plata y el cobre. No entramos en la explicación correspondiente al modo como este último fenómeno tenga lugar, porque lo creemos superior á nuestros conocimientos y extraño á la simple noticia que nos hemos propuesto dar en este artículo.

El mineral molido según la práctica del país, deja separar por el lavaje una cantidad de oro proporcional á su riqueza primitiva, y el resto, reducido á un polvo casi impalpable con el nombre de jagua, y que retiene aún gran cantidad de oro, ha sido hasta ahora desechado como inútil. Hoy, gracias á la laboriosidad de un sabio inglés, el señor T. Moore, esas jaguas producen abundante cantidad del precioso metal, y sus trabajos metalúrgicos coronados por el más brillante éxito, han enriquecido el país presentando una faz nueva á la industria minera que quintuplicará por lo menos los rendimientos de las minas de Antioquia. Por informes muy ciertos que nos han sido dados, pensamos que de hoy en adelante la provincia sacará mayores ventajas de la metalurgia, tal como la practica el señor Moore, que de la rutina generalmente admitida para el laboreo y explotación de minas.

El oro no se encuentra solamente en los hilos de vela de donde se extrae como hemos indicado de paso; existe también en las arcillas arenosas y en el lecho de los ríos en mucha abundancia, y entonces toma el nombre de mineral de oro corrido.

Se cree generalmente que el oro corrido tiene su origen en la descomposición de los filones, y que desprendido de la roca que lo contiene, rueda arrastrado por las aguas, bien para formar capas en los terrenos areniscos y arcillosos, ó bien mezclado con las arenas de los ríos. Esta teoría universalmente admitida tiene objeciones demasiado poderosas, y observadores sagaces y científicos la niegan en parte, adoptando sinembargo como verdad, el hecho de que algunas minas de oro corrido deben su origen la descomposición de hilos que aíslan el metal y lo deponen en aluviones esparcidos.

Nosotros, apoyados por tales opiniones, pensarnos que los depósitos de oro corrido deben su origen de diversas causas. Los pormenores de esta teoría corresponden á otro estudio y piden nuevas observaciones; pero sea de todo esto lo que fuere, el hecho es que, la producción del oro en la provincia debe mucho al trabajo de estas dos últimas especies de minerales, el lecho de los ríos y las cintas de los terrenos arcillosos.

En los ríos se extrae gran cantidad de oro por los trabajadores del país llamados mazamorreros. El proceder de éstos consiste simplemente en lavar las arenas tomadas directamente del río, ó bien en hacer en las playas hoyos bastante profundos, sacando el agua que los llena hasta encontrar la capa arcillosa en donde se deposita todo el metal. Esta operación sujeta á varias contingencias, como la pobreza de los lugares ó las crecientes de los ríos, es en ocasiones muy productiva.

Cuando el agua de los ríos es muy abundante ó las crecientes muy frecuentes, las incomodidades y obstáculos de esta clase de industria son casi insuperables. Para obviar estos inconvenientes se emprenden actualmente obras de mucha consideración para cambiar el curso de los ríos, poner en seco sus cauces y trabajarlos entonces como las minas de aluvión. Se espera que con tales procedimientos se encontrarán riquezas auríferas de mucha consideración.

La minas de oro corrido, en que el ero se encuentra mezclado con una capa de arena á más ó menos profundidad de la superficie de la tierra se trabajan, despojando el metal de todas las materias extrañas que lo acompañan por medio de una corriente de agua, que disgrega las diferentes sustancias Con el auxilio de obreros inteligentes y que deja el oro sobre la capa de arcilla en virtud de su mayor pesantez. Esta clase de empresas ha sido durante mucho tiempo la parte fuerte de las especulaciones mineras, y aunque no estén todavía agotadas se concede hoy la preferencia á los trabajos de vetas.

Al hablar del fierro, haciendo simplemente la enumeración de nuestros de riqueza mineral, no hemos hecho más que mencionar su existencia. Agreguemos como complemento, que las combinaciones diferentes de este metal, explotables con provecho son de singular riqueza. Si la industria minera es coadyuvada por la elaboración del fierro en todas su formas, abrigamos la esperanza de que nuestro suelo será dentro de algunos años el más próspero y floreciente de la América española. El fierro, prestando mano fuerte á la industria minera, obraría el prodigio de cambiar como por encanto nuestra situación. El oro con su utilidad y su belleza llenaría los cofres de los antioqueños pero al fierro deberíamos eso y algo más positivo aún, á él deberíamos nuestra regeneración.

Hoy se habla en Medellín sobre el proyecto de establecer una ferrería por cuenta de una compañía anónima y en tal caso nada más natural que desear la cooperación activa de lo bueno y ricos ciudadanos para la realización de tan útil y grandioso proyecto. Si tal cosa sucede, tendremos al principio fierro fundido y más tarde fierro maleable. Con estos dos elementos baratos, 1a minería y la agricultura recibirán un aliento poderoso y fecundo. Los utensilios precisos, que hoy, por las dificultades que presentan las vías de comunicación, recibimos á precios exhorbitantes, reducirían sus valores á la tercera parte: los objetos de ornato para las poblaciones y de comodidad para los caminos, serían de fácil consecución; el hogar doméstico se encontraría abastecido, y en una palabra, el cuadro que presenta un pueblo culto comenzaría á desarrollarse y se complementaría.

Con la producción de 1,2OO libras de fierro por día los pedidos de la industria quedarían satisfechos por el momento: más tarde, y en proporción directa con el aumento progresivo de las necesidades, esta cantidad tendría que subir. Un pisón para las minas que hoy cuesta cuando menos $25 se obtendría por $10, y lo mismo tendría lugar para los demás útiles. La fabricación del fierro será pues el principio de. la independencia industrial entre nosotros. Varias causas han in pedido que la industria minera tome en Antioquia un vuelo considerable. Vamos á enunciarlas rápidamente.

1ª. El sabido interés del dinero. El alto alquiler los capitales pesa sobre todas las industrias "como un apagador sobre una vela." Pero sobre la minería ha ejercido una in fluencia más funesta: como las empresas mineras, por la ignorancia é imprevisión con que han sido dirigidas hasta hoy, se las ha considerado como contingentes y aleatorias, los capitales se hacen pagar esos riesgos cobrando siempre al menos dos por ciento mensual por las cantidades avanzadas. Por lo regular, tomando adelantado el valor de su oro, les sale á los mineros el dinero al tres ó cuatro por cien mensual. De aquí el que muchas empresas se hayan arruinado, al paso que el balance de sus libros arroja una ganancia considerable, pero que no ha alcanzado á pagar las exigencias de la usura.

2ª. Falta de espíritu de asociación. Antioquia es el país del individualismo: á todo el mundo le gusta trabajar solo, gozar solo y vivir aislado. No hay cordialidad en las relaciones sociales, ni fraternidad en las familias, ni espíritu de unión para acometer empresas industriales. En las cosas reina siempre el mayor abandono, porque á nadie le gusta afanarse por llevar á cabo mejoras cuyo provecho no sea todo para sí. En Antioquia se ve por todas partes muy enérgica la acción individual y muy débil la colectiva. Y conocemos caracteres tan heteróclito que renunciarían á ganar ciento, por tal de que el prójimo  no ganara cincuenta. Cualquiera empresa que requiera veinte socios es imposible. Esta dificultad para entenderse los hombres, priva á las industrias del país del inmenso desarrollo que el espíritu de asociación da las especulaciones en Inglaterra y los Estados Unidos. Lo pequeño capitales aislados son impotentes al paso que la asociación les da fuerza ó importancia Respecto á las minas es casi seguro que sociedades compuestas de muchos miembros en que cada uno de los socios adoptara la usanza europea de tomar pequeñas acciones en muchas empresas aunque una que otra fracasara las buenas pagarían con usura lo perdido en las malas y el resultado general sería ventajoso.

3ª. El espíritu de Chicana. En ningún pueblo se ha pronunciado como en la antigua Antioquia en otras partes no se entabla un pleito sino después de agotar todos los recursos amigables y como una necesidad fatal: en Antioquia para la generalidad de los individuos un litigio es una diversión exquisita. Á un gamonal de pueblo le oímos decir que cuando tenía menos de siete pleitos estaba aburrido Apenas se descubre alguna mina de importancia empiezan á tirotearse los guerrilleros de papel sellado Por cualquier confusión en los linderos ó en la dirección de los filones, por denuncios hecho anteriormente y mil tras causas que jamás dejan de ocurrirse á la imaginación fecunda del abogado se entablan pleitos que embarazan y paralizan las especulaciones.

4ª. Falta de conocimientos especiales. Para trabajar minas de oro corrido, que era lo que al principio se explotaba, pocos ó ningunos conocimientos eran necesarios pero después que la actividad minera se dirige con preferencia á los filones auríferos, cuya dirección y formación es tan variada y caprichosa, donde el oro suele encontrarse mezclado con diversas sustancias y combinado con otros metales, ya son indispensables estudios y conocimientos especiales. Sería de notable importancia que los padres de familia acomodados en lugar de enviar sus hijos á Bogotá ó á París á que adquieran una educación brillante se quiere, pero nada sólida y de ninguna aplicación práctica, los enviaran á los colegios de Sajonia ó de Hungría á estudiar concienzudamente la metalurgia. Gastando cuatro cientos pesos anuales en un joven podrá éste, al cabo de cuatro cinco años, regresar con una profesión independiente y un porvenir seguro; pues, sea como empresario ó como empleado, siempre obtendrá mejor colocación el hombre científico que el rutinero y el empírico.

Para manifestar lo urgente que es la aplicación de la ciencia á la industria minera, detengámonos un momento para observar lo que ha sucedido en el Zancudo. Por muchos años en esta mina, después que en los molinos de arrastre sacaban una pequeña cantidad de oro á las jaguas, las botaban como inútiles. El señor T. Moore ha montado un sistema de hornos para fundir esas jaguas que antes producían poco, y, dentro de algún tiempo, este nuevo establecimiento le producirá de seis á ocho mil pesos libres por mes. En esas jaguas antes desdeñadas, la ciencia ha encontrado bastante oro y una inmensa cantidad de plata, de la cual los dueños de la mina, legos en la materia, no tenían ni sospecha.

Y no pasaremos adelante sin recomendar el señor Moore á la consideración pública como el hombre á cuyos esfuerzos y conocimientos debe más la industria minera en Antioquia. Para montar su establecimiento ha tenido que luchar con las dificultades del país, con la crítica del empirismo y de la ignorancia, con la desconfianza de los capitales, con obstáculos, en una palabra, que hubieran arredrado á más de cuatro; pero al fin triunfó su tenacidad británica. Nosotros, amigos de dar publicidad á todo esfuerzo valeroso, de poner en relieve todo mérito distinguido, aprovecharnos esta ocasión para dar nuestra. completa enhorabuena al señor Moore, por el doble triunfo que ha obtenido como empresario y como hombre de ciencia.

Hasta ahora la actividad de los capitales no se ha dirigido por lo general en esta provincia sino al comerció de importación y á la usura. En el primero ha habido concurrencia tal, que introduciendo tres ó cuatros veces más de lo que resiste el consumo, la baja ha sido consiguiente, y las operaciones y ven tas forzadas han traído por consecuencia pérdidas considerables y quiebras numerosas. La usura en estos países donde todo está por crear hasta los negocios, amén de la impopularidad que trae aparejada, es profesión paco patriótica, pues priva á las industrias nuevas de la iniciativa y de los conocimientos de esos hombres, que holgazanean en nuestras ciudades esperando que pasen días y se acumulen premios.

En Europa se tiene una idea muy exagerada de nuestras revoluciones y de los peligros que en ellas corren las personas y los capitales extranjeros Estos temores no tienen fundamento, y apelamos al testimonio de los extranjeros que han vivido largo tiempo en nuestro país. En Antioquia hay un respeto constante, profundo, casi religioso por los extranjeros y sus propiedades. En ningún país del mundo se ve, como aquí, atravesar inmensas soledades á un correo llevando centenares de miles de pesos en oro, sin acompañamiento ni escolta de ninguna clase, Ojalá que, persuadiéndose de estas verdades los capitalistas inglese se resolviera á venir á explotar el comercio en nuestros mercados y las minas en nuestra cordilleras. Dos ó tres casas de Inglaterra nos podrían surtir de mercancías con provecho para ellas y para nosotros, y á la vez echar por tierra nuestras usuras fabulosas, imponiendo dos ó tres millones de pesos al ocho por ciento, con garantías y seguridad completas. De este modo, desalojando á los capitalistas del país de la usura y el trapeo, tendrían que dedicarse por fuerza á buscar empresas nuevas y á desarrollar las riquezas de nuestro suelo.

La industria minera, con todas dificultades de una infancia lánguida y enfermiza como la que, ha tenido hasta lo presente. entregada al empirismo y á la ignora hostilizada por la chicana, la falta de espíritu de asociación, las usuras fabulosas que han pesado sobre ella; la industria minera, decimos, luchando con semejantes dificultades ha podido siempre saldar las cuentas del comercio y la agricultura y aumentar la prosperidad pública: esta industria, tomada en conjunto ha dejado grandes beneficios pues es la única que hay entre nosotros en que se críen valores de alguna consideración; y hoy la provincia es inmensamente más rica que lo era hace cincuenta años.

La minería, como especulación gana terreno día por día: hoy se quiebran más comerciantes que mineros. Con el sistema previsto adoptado últimamente de no poner molino en las vetas nuevas hasta no haber sacado el mineral suficiente para pagar los gastos, los empresarios fracasan con dificultad, el público se adhiere ya á estas especulaciones con energía y confianza. El señor Moore opina que, si el espíritu de asociación se aplica á las empresas mineras, y si los padres ricos mandan sus hijos á Alemania á adquirir conocimientos especiales, la provincia de Antioquia, dentro de veinte años, exportará en oro treinta millones de pesos.

La industria minera en Antioquia está, pues, en la infancia, ó por mejor decir, no ha nacido todavía. Bajo el punto de vista de la riqueza hay dos mundos en Antioquia: uno exterior, donde existen una mediana agricultura, un comercio sin importancia, industrias sin porvenir; y otro subterráneo, misterioso, casi desconocido, donde duermen esperando el trabajo y la ciencia ricos y variados metales, mundo que tiene un por venir incalculable y maravilloso.

(De EL PUEBLO, número 14, de 6  de Septiembre de 1855.)

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