LA GUERRA CIVIL DE 1854

Contra la dictadura militar de Melo se unieron todos los partidos, jefes militares y ex presidentes.

A la elección de 1853 para elegir presidente se presentaron José María Obando, a nombre de Los Draconianos derrotando al candidato de Los Gólgotas o radicales, el panameño Tomás Herrera apoyados por el general Melo.

Durante la semana santa de 1854 por incitación de Melo los artesanos o guaches, inconformes por la reducción de aranceles a mercancías extranjeras, apedrearon a los comerciantes que disfrazados de penitentes marchaban en una procesión.

En marzo de 1854 apareció agonizante, con una profunda herida en el abdomen a las puertas del cuartel, el cabo Quiroz, quien antes de morir señaló culpable a Melo por una desobediencia militar. Melo fue acusado de asesinato por el Congreso lo que lo llevó a levantarse en armas contra el gobierno de Obando en la madrugada del 17 de abril.

Melo insinuó al presidente Obando que se declarara dictador pero como éste no aceptó lo puso preso junto con sus ministros. Asumió el poder ante los artesanos y soldados que estaban reunidos en la plaza de San Francisco y dictó medidas económicas que los favorecieron. Para congraciarse con la Iglesia, a pesar de ser masón grado 32 de la logia Estrella del Tequendama, permite el regreso de los jesuitas.

Ante la detención de Obando y los ministros, el Gobierno y el Congreso se trasladaron a Ibagué para luchar contra la dictadura al mando del panameño vicepresidente José de Obaldía.

En muchos sitios del país hubo levantamientos en contra de la dictadura. El ex presidente José Hilario López, nombrado comandante del Ejército del Sur derrotó a los melistas de Cali, Buenaventura y Cartago.

Fuerzas combinadas de Alcántara de Herrán, Mosquera y López derrotan a las fuerzas de Melo en Bogotá el 4 de diciembre de 1859. Mosquera pidió el fusilamiento de Melo, pero Alcántara de Herrán se opuso y se le impuso la pena de destierro del país. Melo firmó el acta de rendición en el actual parque de Santander.

El general Melo era un gran jinete y amante de los caballos mientras duró la guerra no salió de la sabana de Bogotá por el temor a que estos enfermaran. Muchos atribuyen su derrota al hecho de no haberse puesto al frente de sus tropas. Después de su derrota mató a sus caballos favoritos.

Obando que se había refugiado en la residencia del nuncio, fue juzgado y destituido por el Congreso.

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