LA BOLA DE FUEGO

 

PRIMERA VERSIÓN

Se cuenta que una madre desnaturalizada mató a su hijo con un hacha. Por este horrendo crimen. Dios la maldijo. -¡Maldita serás por siempre y tu corazón rodará por la tierra envuelto en llamas! Es por esto que en el llano vemos esa gran bola de fuego, saltando y saltando porque el corazón de aquella mujer palpita envuelto en llamas y se escucha su pum, pum, pum, mientras recorre las inmensidades de la llanura, buscando alivio para su castigo. Los viejos sabedores de este misterio, aconsejan maldecirla, porque si reza el infortunado a quien se le aparece, ella es capaz de saltarle sobre el caballo, o si anda a pie, lo puede aplastar. También recomiendan, tomar la soga y tirársela a ella, pues el espanto solo avanza hasta donde cae la soga. Yo me llamo José Ortiz y soy del Casanare y lo que le estoy relatando es porque desde niño lo he estado oyendo desde la misma voz de mis abuelos.

 

SEGUNDA VERSION

En los Llanos de la Orinoquia es muy respetado el sacramento de apadrinar una criatura, los padrinos son los segundos padres y jamás este sacramento se puede empañar con nada pecaminoso. Es así como dos compadres jamás se pueden mirar con atracción sexual, si lo hacen, estarán condenados por siempre. Siguiendo la tradición religiosa, encontramos otra de las tantas versiones de la bola de fuego. Dicen que un compadre y una comadre se enamoraron perdidamente y que ese gran enamoramiento los perdió hasta caer en el acto sexual. Los dos enamorados estaban amándose en un rancho solitario en medio de la sabana y sucedió que de pronto se desató una tempestad seca, de esas en que las centellas parten a latigazos el cielo, una de las chispas eléctricas cayó sobre el rancho donde se encontraban los compadres en el momento más feliz de sus vidas. El rancho ardió como una tea y los amantes salieron abrazados y prendidos, incendiando los sabanales, luego se fueron encogiendo hasta quedar hechos una sola bola de fuego que jamás se apagará, porque no basta todo el fuego del mundo para limpiar aquel pecado

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