CUIA
MITO INDIGENA
Allá, donde los ríos ciñen la cintura de la bella selva, donde solamente impera el reino verde de la Orinoquia, vivía una tribu Sikuani, y entre todas las jóvenes había una llamada Cuia, era la más bella entre las bellas.
A Cuia la atraían los remansos, esas aguas tranquilas y profundas, donde los ríos parecen suspirar enamorados. La bella joven se bañaba hasta sentir la tersura de su cuerpo, luego se perfumaba con semillas de sarrapia y adornábase los cabellos con orquídeas diminutas.
Cuando corría por la selva, el loro, el tucán y el guacamayo decíanle en su lenguaje comprendido por ella. -Cuídate Cuia, eres muy bella y te acecha el peligro.
Un día llegó a la comunidad una joven desconocida, tan bella como Cuia, ambas se quedaron viéndose atraías por un sentimiento desconocido y fue esta mirada un lazo que ató a Cuia a una amistad rayando en adoración por la desconocida. La madre de Cuia montó en furia la llamó para repréndela: -No se pueden enamorar dos mujeres. Cuia respondió a su madre, -Yo la amo y siento que ella no es mujer sino un hombre. La madre iracunda le gritó: -¡Te voy a castigar si te vuelvo a ver con ella! Y Cuia huyó de la tribu en compañía de su amada amiga.
El loro, el tucán y la guacamaya repetían: -Cuídate cuia que vas en brazos del peligro.
Días después Cuia y su bella amiga retozaban en las aguas de un remanso. Se hundieron fundidas en un beso..., sus cuerpos se alargaron y sus pieles se tornaron negras.
Tiempo después la tribu encontró cerca al remanso, dos gigantescos cascarones de culebras que jamás habían visto.
El loro díjole a la madre, son de tu hija y la mujer desconocida, que en el remanso se convirtieron en culebras muy grandes y se ocultan entre las ramas en el agua, para cazar a los chigüires cuando bajan a beber.
La madre de Cuia lanzó un grito: Cuia, y el eco de la selva le devolvió la resonancia, Güio.
