Voy a contar una historia
qu'es la verdá consagrada:
yo vide matar un pollo.
Que lo mató mi cuñada;
arribita del pescuezo
le metio una puñalada:
s 'estuvo sus veinte días
lavándolo en la quebrada,
y lo tuvieron que abrir en
el llano de La Pelada.
Era tan grande el pollito,
que pa'acele el gallinero
gastaron quinientas guaduas
y un cañabraval entero.
Di una zanca de ese pollo
pusieron la vara e'premio
en las fiestas de Pereira,
cuando Pereira era pueblo.
De la carne e' la pechuga
hicieron unos pasteles
para llevar a la guerra
y abastecer los cuarteles.
Con el forrito del buche
hicieron un maletón,
onde cargaban los godos
el parque y la munición.
Del ala y la rabadilla,
que los botaron por flacos,
comieron cuarenta perros
y mil cuatrocientos gatos.
De la cresta del pollito
hicieron un bergantín
como pa' peliar Morillo,
Bolívar y San Martín.
Con los muslos mantuvieron
cuarenta asilos de bobos
y fue tal la indigestión
que casi se mueren todos!
Del hígado y la molleja
y del solomito de adentro
comieron trescientos hombres
y diez y seis casamientos.
Con las plumas de este pollo
vistieron dos regimientos
todos usaron las plumas,
oficiales y sargentos.
De las uñas d'este pollo
trabajándoles con ganas
salieron mil balaústres
y cuatrocientas ventanas.
De las patas d'este pollo
hicieron un Puente Rial
para pasar militares
al otro lado a peliar
Figúrese, comadrita
