DICHOS Y REFRANES OIDOS EN COLOMBIA
Carlos Ernesto Pinzón
Graciela Fandiño
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PRÓLOGO
El refrán es para muchos, un rumor lejano incornprendido o algo vulgar y bajo. Para otros constituye toda una filosofía. De ahí se deriva la importancia de su controvertida existencia.
En ciertos "círculos sociales" es considerado como un fenómeno sin abolengo; por esta razón podría afirmarse que sufre una discriminación cultural. Esto no impide su presencia en las más sutiles conversaciones y en las reuniones más elegantes. Es sin embargo frecuente que ciertos grupos sociales tiendan a no admitirlo y esto estriba en el hecho de querer conformar una estructura "cultural refinada", Así, los refranes han sido víctima de una categorización por parte de las diferentes clases sociales. O sea, el refrán tiene determinado status social. Algunos refranes, con sabor regional y propios de la cantina no han adquirido el "derecho" de entrar en las páginas de la filosofía o de la literatura por no haberse quitado el sombrero y la ruana, y por no vestirse de acuerdo a las leyes de la "etiqueta". Por lo tanto el refrán no escapa al conjunto de fenómenos de diferenciación en "cIases sociales" y se convierte en rasgo distintivo.
Los hechos anotados anteriormente enriquecen la historia del refránl, y le confieren importancia como fenómeno social. Este es el objeto de nuestro análisis: el refrán y su relación con la cultura.
El refrán es materia de estudio antropológico en el área de la linguística y en el área del folklore. Para explicar por qué el refrán es materia de estudio científico, podemos hacer una pequeña incursión en la historia de la Antropología, porque nos sentimos tentados a suponer que el refrán forma parte de los fenómenos sociales "universales" y por esta razón se ajusta a las leyes descubiertas por esta ciencia. Dada la universalidad del refrán, nos serviremos del método de análisis estructuralista.
Claude Lévi-Strauss es el miembro más representativo del estructuralismo en la antropología. El ha hecho varias publicaciones a lo largo de las cuales expone su método, el cual se basa fundamentalmente en el método de la lingüística, ciencia que hoy en día ha avanzado muchísimo pues ha logrado conformar modelos universales.
La transposición del método lingüístico a la Antropología fue de grandiosa utilidad. Permitió que esta disciplina social saliera del estancamiento en que se encontraba al dotarla de una poderosa maquinaria teórica que le proporcionaba herramientas para adentrarse en los más difíciles terrenos de la investigación social. De esta manera le brindaba a la Antropología la oportunidad de alcanzar su anhelada meta: una teoría universal de la cultura. La búsqueda de universales se había convertido en la obsesión de las disciplinas sociales. Varios fueron los autores que al emprender la ardua tarea de conformar una ciencia proclamaron haber descubierto una teoría universal. Nuevas investigaclones destruían estas teorías, creándose por ello en el seno de la antropología diversas escuelas que afanosamente trataban de imponer "su verdad". El error fundamental había consistido en hacer de la Antropología una ciencia independiente, y por eso los enfoques eran totalmente unilaterales. Las escuelas solo apuntaban hacia ciertos aspectos de la cultura, tratando de conformarlos como determinantes. Estos fueron errores necesarios pues sobre ellos se edificó la moderna Antropología, la cual comprendía, en una forma superada, que su misión fundamental era hacer converger en una totalidad las investigaciones de los demás campos científicos especializados; hallándose sobre la práctica los puntos de articulación de los múltiples fenómenos analizados por ellos.
Fue Lévi-Strauss quien comprendió la importancia de dar una visión totalizadora de la cultura en donde estuvieran presentes todas las dimensiones del fenómeno social. Al hallar las relaciones que existían entre los diversos aspectos en el marco de la realidad fenomenológica y al hallar la lógica universal con que la naturaleza se construía a sí misma y se transformaba históricamente en el seno de las diversas sociedades del globo, se conformaba un sistema válido para cualquier área de la cultura.
El refrán es una entidad social presente en todas las culturas. Tratar de hallar su origen es una pretensión metafísica; es como ubicar históricamente la aparición del lenguaje, tarea en donde solo tienen cabida las especulaciones. Sabemos que la gran mayoría de los refranes contenidos en esta colección no son colombianos, en el sentido estricto de la palabra pues fueron traídos por los españoles durante la conquista, pero la labor nacional no ha sido solo de ajuste, sino de transformación. No es mera adaptación sino que el refrán colombiano aparece como la resultante del contacto histórico de varias culturas; fenómeno que se conoce con el nombre de sincretismo cultural. Es posible que al hacer Investigaciones entre las culturas aborígenes actuales, se pueda rescatar un rico material paremiográfico autóctono, que pruebe la universalidad del refrán y que puede existir independientemente de la difusión cultural. El refrán en Colombia es de uso regional, ya que sufre modificaciones en el lenguaje que no afectan su significado y que le dan un sabor característico proporcionándole en esta forma identidad regional.
Para sintetizar: el refrán es universal y sufre las leyes de su estructura continente, o sea el folklore y se puede afirmar que la estructura del refrán puede ser dividida en rasgos distintivos y en rasgos concomitantes, cuando es producto de a difusión y del sincretismo. Al decir que es universal debe comprenderse en el sentido de que está presente en todas las sociedades del globo, ya que no hay un foco cultural sino que cada sociedad se desarrolla siguiendo sus propias leyes. Cuando las sociedades entran en contacto, se establecen nuevas relaciones que originan la difusión y el intercambio cultural.
Como resultado de la conquista española nos fueron impuestas ciertas formas culturales que coexistieron con formas culturales nativas. Tal es el caso del folklore, a través del cual se conserva. la identidad cultural. Por eso nuestra labor debe ser preservar e impulsar el folklore nacional, lo cual significa salvaguardar nuestro más preciado patrimonio: la Tradición.
Carlos Ernesto Pinzón C.
Graciela Fandiño
