5. EN LOS LLANOS ORIENTALES DE COLOMBIA:  PRESENCIA DE LA COPLA Y EL CORRIO 1

"El hombre de hoy ni es llanero, ni es misiú ni es Guate ni es náa..."

José Félix Cisneros
(90 años. Arauca, 1977)

Mañana prenda querida
me iré pa' una vaquería
quieres tú que yo me
acuerde de tu amor todos
los días?2

Jira mena (Seudónimo)

Mi muchacho3
Poema

Me fueron diciendo apenas
llegué a la vista del rancho
que esta vez lo había traído
atravesado en el bayo,
que no había descompostura
en su perfil de muchacho
como dándome a entender
que murió sin sobresaltos.
No lo lloré como padre
Me tuve de las riendas del caballo
y venciendo el grito ronco
que gorgotaba del taño
Me dije: por Cristo Vivo
que esta noche haría un parrando!
Al que me dió la noticia
le regalé un toro bravo
una montura de nutria
y unos antiguos zamarros.
Se puede aliviar la pena
dándole rienda al quebranto
Cuatro macetas de lirio,
pañuelos limpios de mayo
confunden su aroma triste
con el olor de los jachos.
Vencido por ese sueño
que jamás mueve los párpados
sobre la mesa de pino
estaba tendido m' hijo
¡Mi muchacho! ¡Mi muchacho!
No lo lloré como padre,
desemborrasqué el escándalo
y cuando vino el silencio
ordené: traigan el cuatro
la bandola, las maracas
y un cantador veterano.

La perra anunció visita
con el péndulo del rabo
cuando llegaron corridas
las gentes del vecindario,
con una sonrisa triste
que les temblaba en los labios.
Vestí mi muerto de estreno
le anudé el pañuelo blanco
le regresé el cinto fino
con sus cuadriles de guapo.
Se asaron cuatro novillos
corrió el aguardiante claro
y entre lamentos y gritos
pusieron rumbo a los cantos.
La quirpa mordió la noche
y al frenético arrebato
bailé con la pena limpia
que iba de traj' escotao.
Mi muerto, mi dulce muerto
se hacía más y más extraño...
dejando un hueco en la sala
y un vacío en el encanto de las
mozas y el recero que esquiva
el lance del cacho...
Ni tampoco el vendaval
que doblega el matapalo
Los vecinos del Rosario
no podrán olvidar nunca
la noche de mi parrando!
pusieron mayor empeño
al que se vió en mi parrando.

***

La chipola era un torrente
el carnaval un espasmo
zumba que zumba de locos
por la acera de Mulatos.

No lo lloré como padre... 
desemborrasqué el escándalo
y cuando vino el silencio
por las urgencias del gallo
usé la mayor paciencia
que pudo abrirse en el llano
y a cada quien dí un presente
novillos, toros, alforjas llenas,
tierras, arcones de plata fina,
corrales, atajos.

Y por sentirme más pobre,
                        /más triste,
más desgraciado,
con el hijo muerto dentro
le encendí candela al rancho.

No lo lloré como padre
no lo enterré en camposanto
ni lo nombré de heredero
ni lo invité a mi parrando
pero eso sí
lo vengué con rencor
                      /extraordinario
con el rencor de los pobres
que es un rencor
                    /sobrehumano!!

El corrío y el romance en la poesía popular de los Llanos

El romance es el único género que allí se cultiva; con él fórmase el encanto de las veladas, al rayo del astro que en las noches de estío derrama lampos por sobre la llanura y se extiende en olas de indefinible dulcedumbre... con el ritmo del romance se establecen las primeras corrientes de amor entre dos corazones... cuando oía estas composiciones llaneras que, por lo general, son cortas, recordaba yo el romance morisco... el carácter soñador y el chispeante donaire que legó a los hijos de Andalucía..."

Fray Pedro Fabo4

La copla, el romance, el corrío y las distintas formas que éste toma en la literatura oral latinoamericana, y concretamente en la literatura popular de los Llanos Orientales de Colombia, consiste en una rima, generalmente octosilábica: "de ocho sílabas en cada uno de los cuatro versos o líneas de la cuarteta que forma la canta o copla; otras veces, la medida alterna octosílabos con heptasílabos"5. El vocabulario, la temática y la ambientación de la copla y del romance son estrictamente populares, esto es, describen las condiciones sociales, culturales y económicas de sus portadores.

Diversos autores latinoamericanos han coincidido en afirmar que el coplerío español (castellano, gallego, catalán, andaluz) vino a América en forma de "saetas, serranas, serranillas, endechas, seguidillas, trovas y romances" que aquí, se modificó adquiriendo carácter propio en distintas regiones del continente. Este género poético fue cultivado por algunos de los cronistas de la conquista que relataron estos hechos en verso 6.

En el Llano de la copla o bamba que en algunos casos, según la ocasión en que se interpretan, se llaman "Tonos de Velorio" cuando se hace un velorio en honor de un niño que ha fallecido.

Bambas y coplas típicas del Llano son:

Mañana de aquí me voy 
quién se acordará de mí?
solamente la tinaja
por l'agua que le bebí 7.

Tengo versos relancinos
y la garganta d' un gayo
si me pica buena brisa
canto más que un papagayo

Yo vide una garza blanca
con el pico colorao
sacando de una laguna
un corazón martratado

Cuando Cristo vino al mundo
fue en un cabayo alazano
iba perdiendo la nuca
por coger mi orejano

Yo soy nacío en Colombia
Y me gusta Venezuela
Mi padre es venezolano
Mi madre casanareña 8

Trabajos los de la iguana
cuando los indios la cogen
le mancan las cuatro patas
y dicen: iguana corré

TONOS DE VELORIO 9

"Ay... la Virgen y el Niño
ay... la Virgen y el Niño
van por el portal del Belén
Ay ay ay jajay...y
Anda p'alante mi niño
anda p'alante mi bien
ay, y, jajayy...
Ayy arriba en aquel alto
... arriba en aquel alto
hay un árbol de vergel
ay yy jajayyy...

El que se muere chiquito
no sabe del mundo ná
la carne se guelve polvo
y el alma sale a volá

Cuando voy al cementerio
me dan ganas de llorá
de ver tanta faramalla
donde ha venido a pará

Tras de un cerro viene un llano
tras de un llano un precipicio
y tras de un amor ingrato
viene otro que pone juicio

Las muchachas no me quieren
porque dicen que soy feo
pero me les voy metiendo
como sortija en el deo

1.
Preparado para el VII Concurso Literario Netzahualcóyotl. Institituto Cultural Domecq A. C. México, diciembre de 1987. Recibió mención.
2.
Del folclor
3.
Recopilación y transcripción M.E. Romero, Támara, Casanare. Abril de 1979. Informante: Martha Lucía Roncancio Valbuena (17 años).
4.
Idiomas y Etnografía de la región oriental de Colombia. José Benet, Impresor. Barcelona, 1911: 203.
5.
Abadía Guillermo, Coplerío Colombiano, Instituto Colombiano de Cultura. Bogotá, 1971: 8. L. F. Ramón y Rivera. La poesía en el folclore. Conferencias. Inidef. Caracas, 1977.
6.
Diversos cronistas como Castellanos, Juan de. Véase por ejemplo una valiosa obra colombiana de Próspero Pereira Gamba, Aquimen Zaque o la conquista de Tunja, poema de doce cantos. Honda. 1858 y del P. Ramiro Pinzón. La ensaladilla en el folclor nortesantandereano. Ed. Stella. Bogotá, 1969.
7.
Fray Pedro Fabo. Idiomas y etnografía. Op. cit. 1911: 260 ss.
8.
Coplas del folclor. Informante A. Carrizales. Recop. M. E. Romero, Tame, 1975
9.
Tonos de velorio. Grupo Llamadores de Arauca. Transcripción. M. E. Romero, 1983.
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