LA MISIÓN DE LOS CAPUCHINOS Y LA CULTURA WAYÚU

El proceso de evangelización de la comunidad wayúu emprendido por los padres capuchinos desde el período colonial contemplaba primero la integración de los wayuu al estado colonial, republicano y finalmente al estado nacional. Después de una larga pausa, en 1887, regresaron a la Guajira los misioneros capuchinos bajo la dirección del reverendo padre fray José María de Valde viejas. En 1905, el papa Pío X creó el vicariato apostólico de la Guajira, cuyo primer vicario fue fray Atanasio Vicente Soler y Royo. Una de sus tareas fue la de "resolver el difícil problema de reducir lentamente a la vida civilizada... una tribu altanera que todavía se cree dueña de absoluta independencia"23

A principios del siglo XX, inspirados en el discurso civilizador de las elites y en el ambiente sociocultural de los años veinte de ese siglo, en relación con los indígenas del país, los capuchinos fundan los orfelinatos para niños wayúu, como una "obra de la civilización". El orfelinato más antiguo fue el de La Sierrita, instituido en la Sierra Nevada en 1903; el de San Antonio creado en 1910, situado a orillas del río Calancala; el de Nazareth en la Macuira en 191324. Los orfelinatos estaban situados relativamente cercanos a las rancherías de los wayúu. Así, el de San Antonio extendía su influencia sobre las rancherías de Guarrachal, El Pájaro, Carazúa, Guaraguao, Murumana, Garra patamana y Karraipía El orfelinato de Nazareth controlaba las rancherías de Taroa, Maguaipa, Guaseipá, Alpanapause26.

La cercanía relativa de los orfelinatos a las rancherías permitió adoptar otra estrategia para reducir a los wayúu, como fue la de visitar a los indígenas en sus viviendas. Por ejemplo, cuenta la hermana María del Pilar, del Internado Indígena de Uribia: "todos los días salíamos a distintas rancherías, ya para visitar enfermos; ya para invitar a la Santa Misa".

El propósito de los Orfelinatos de Dios era lograr la evangelización de una parte de la población wayúu y su consecuente integración a la nación. Al poder controlar la vida cotidiana de los niños wayúu en los orfelinatos, que en la práctica eran unos interna dos sui géneris, los padres capuchinos iban transformando sus hábitos y su cultura. Con orgullo, la revista Ecos de la Misión de los padres capuchinos, escribía que:

A los dos o tres años salen todos capacita dos para llevar con honor el título de colombianos27.

Con el establecimiento de los orfelinatos y la adopción de otras medidas, los conflictos culturales de los indígenas con el estado nacional comienzan a cambiar notablemente. En 1942, siete años después de fundada Uribia, bien adentro del territorio indígena, se señalaba el triunfo cultural sobre los wayúu:

De una manera sencilla, pero fervorosa y completa se han celebrado las fiestas de la Inmaculada, Navidad y año nuevo por primera vez en Uribia, en sus fechas correspondientes.

23
Archivo General de la Nación, Sección República, Fondo Mingobierno, Sección lA, t. 730, f. 92.
24
Dávila Flórez, Manuel, lo forme sobre el proyecto de ley relativo a la reducción y civilización de los indios motilones, goajiros y arhuacos, Bogotá, Imprenta Nacional. 1914, págs. 13 y 14.
25
Ídem., pág. 13.
26
Ídem., pág. 13.
27
Ecos de la Misión, órgano del vicariato apostólico de la Guajira, julio-agosto, 1946, núms. 364-365, año XXXIV pág. 10.
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