"Por la noche, de vuelta del trabajo, algunos peones en el banco de la cocina, comparten amigablemente entre sí cuentan cuentos de serpientes toreadas, exaltan las virtudes preventivas de ciertos amuletos que no deben faltar nunca en el guarniel y asan plátanos y chócolos en las brasas del fogón. Otros los más mozos, juegan tute en el zarzo, sobre la ruana tendida y apuntan tabacos al monte que alguno de ellos talla. Y mientras éstos pasan la baraja y aquellos tejen historias, un mozo romántico, enamorado de la música y de los versos de Flórez, con largos cabellos peinados hacia atrás, los brazos cubiertos de tatuajes y el pañuelo blanco con ribetes rojos, atado al cuello, sentado en el patio a la luz de la luna, toca en el tiple una tonada atrozmente monótono y entona trovas y bambucos saturados de honda melodía".

Rafael Arango Villegas

 

 

 

La noche se cierra con la esperanza del nuevo día, con la ceremonia del santo rosario, que preside la imagen del Sagrado Corazón en su lugar de privilegio. "Familia que reza unida permanece unida", como dice el dicho.

Al amanecer, con el primer canto del gallo, se alzan los bultos de café en las mulas y se coge el camino...

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