LA IRACA

 

Comunidad artesanal de Sandoná

Pablo solano

RECOLECCION: En tiempo adecuado y preferiblemente en menguante, los cultivadores escogen los cogollos jóvenes cerrados. Algunos de ellos acostumbran amarrarlos para evitar que éstos se abran y la clorofila dé color a las hojas tiernas.

El corte se efectúa con machete corriente, cuidando de conservar una porción de 10 a 15 cms. del tallo, llamado comúnmente "coto" o "palmiche", que servirá posteriormente para amarrar y soportar las hojas del cogollo durante las operaciones de secado y blanqueamiento.

El material recogido en el pajonal se reúne en atados y se transporta al lugar donde se llevará a cabo el proceso completo de adecuación.

 

Fig. 13 Escobas elaboradas en ripio de iraca.

 

Fig. 14 Cogollo ripiado.

DESORILLADA: El cogollo se abre suavemente con las manos y se arrancan las 3 o 4 hojas más duras y oscuras de cada lado del abanico formado por las hojas tiernas. La operación se hace cuidadosamente, para conservar intacto el "coto", que las mantiene reunidas.

RIPIADO Y DESVENADO: Utilizando el compás o "tarja", se procede al "ripiado", separando las cintas centrales, que se utilizarán para el tejido, de los bordes o "ripios", que se destinan a la manufactura de escobas. (Estos "ripios" se dividen a su vez con la aguja metálica en dos partes iguales).

Para obtener cintas regulares, el operario cierra el "abanico" y clava las puntas del compás en su parte media, atravesándolas completamente. Con un movimiento rápido y continuo, rasga las hojas, separándolas en tres porciones. Con las manos prolonga entonces el corte hasta encontrar el "coto" y luego desprende los ripios o cintas laterales. Se reúnen entonces los cogollos por pequeños paquetes de unas veinte unidades llamadas "manojos", amarrándolas con cortezas duras de la misma planta.

Esta operación exige una muy especial destreza. En las fincas se deja generalmente en manos del operario más hábil, que reúne un promedio de 10 a 12 manojos en una jornada de trabajo.

COCCION: Los "manojos" se enrollan formando círculo, para depositarlos dentro del caldero metálico, en donde previamente ha sido colocada cierta cantidad de "ripio" y residuos de las plantas, para evitar que se quemen las cintas tiernas durante la cocción. Cuando el recipiente está lleno con estos "manojos", se vierte agua hasta cubrirlos, y se coloca otra capa de material sobrante, que a su vez se presiona con trozos de madera, para evitar que durante la ebullición el material se desborde. La cocción, que dura de 2 a 3 horas se hace a fuego lento, en un pequeño fogón alimentado regularmente con trozos de leña. En dos o tres oportunidades se vierte agua para sostener el nivel.

 

Fig. 15 iraca teñida vegetalmente.

 

 

 

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