Memoria cultural del Pacífico

Noticia prehistórica e histórica

PREHISTORIA

Nueva Historia de Colombia Tomo I
Planeta Colombiana Editorial 1989 Bogotá
Gerardo Reichel Dolmatoff

Primeros hallazgos de instrumentos tallados, de lascas o de núcleos desbastados, se han encontrado en la Costa Pacífica en los ríos Catrú, Juru vidá y Chorí en la Bahía de Utría. De los comienzos de la vida sedentaria hay rastros en la Costa Pacífica más próxima al Ecuador, similares a los encontrados en la hoya del río Guayas con antigüedad aproximada de 3000 años antes de Cristo; se detectaron aldeas que cultivaban maíz, yuca y varias cucúrbitas y manufacturaban cerámica.

En el extremo sur de la Costa Pacífica, en Tumaco y en los cursos bajos de los ríos Mira, Mataje y otros, se nota en los yacimientos arqueológicos una profunda influencia procedente de Mesoamérica y se los ha designado como "Cultura Tumaco", en la cual se han establecido dos períodos en su proceso evolutivo: El primero iniciado más de 1000 años antes J.C., el segundo con antigüedad confirmada por el método del carbono 14, se aproxima al siglo VI antes de J.C. En la cerámica de esta cultura abundan figuras de tema antropomorfo y zoomorfo muy bien logradas y de gran fuerza expresiva.

Aunque lo inhóspito de la Costa Pacífica colombiana, no le permitió a esta cultura un desarrollo mayor, sí fue la base para la penetración hacia el interior, subiendo por las márgenes de los ríos Patía, Calima y otros. Otros datos sobre esta cultura Tumaco aparecen en la sección escultura.

En la selva pluvial de las riberas del río San Juan, en el Chocó, se han encontrado vestigios de una ocupación prehistórica relativamente densa, denominada el complejo de Murillo, que data de los comienzos del siglo IX después de Cristo y que consiste en pequeñas aldeas construidas sobre pilotes, escalonadas a lo largo del río y de algunos de sus afluentes.

Entre los años 800 a 900 D.C. Hace su aparición una nueva tradición cultural denominada Minguinaldo, basada en la agricultura del maíz, que se extendió rápidamente sobre la hoya del río San Juan. En la bahía de Cupica, sector norte de la Costa Pacífica, se encontró un gran túmulo funerario, con docenas de entierros, volantes de huso, pequeños objetos de oro y artefactos líticos.

En otras partes de la Costa Pacífica, en las bahías, esteros y manglares en el sur de Buenaventura, hay muchos pequeños sitios de habitaciones que contienen cerámicas relacionadas con el río San Juan y con la región de Tumaco, cuya cultura cubrió el sur desde Guapi en adelante. Las huellas culturales del río Mira son del año 1.000 A.C. La cultura ancestral de la Costa Pacífica, desde el Istmo de Panamá hasta el Ecuador, región en la que ha peregrinado y accedido por los ríos del Chocó, del Valle, Cauca y Nariño al interior, llegando hasta Antioquia, Caldas, Valle y Risaralda, es la de los emberas, llamados también "cholos" en el sur occidente, "Chamies o " memes " en Risaralda, "catíos" en Antioquia y Córdoba y " Chocoes" en Panamá.

En la cultura de los Cholos es vital su pensamiento religioso, en el cual Dabeiba es la creadora del Sol y dueña de vientos, tempestades, temblores y lluvias y que se vale de ellos para hacer cumplir a los mortales la ley sagrada. Enseñó a los indígenas la agricultura, la cestería, la cerámica y las pinturas vegetales protectoras del cuerpo.

En esta cultura el Jaibaná es el dueño de los espíritus y el que establece el equilibrio entre el bien y el mal, entre la enfermedad, la vida y la muerte. Maneja las plantas sagradas y medicinales, los rituales de cantos, danzas y rezos.

Otra cultura ancestral pero de menos raigambre por su carácter semi-nómada es de los NOANAMÁS.

Son excelentes agricultores que siembran arroz en las áreas fongosas cercanas al río, cultivo que se convirtió en símbolo de posición social. Para labrar las tierras menos fértiles del interior, simplemente despejan el terreno de los árboles más grandes y arbustos, arrojan sus semillas entre la vegetación secundaria que queda y luego cortan ésta para dejarla podrir. En pocos días brotan retoños entre este abono natural, sistema que les permite cultivar un terreno por mas de dos o tres años seguidos.

Sus tambos o viviendas, dan cara al río y se levantan sobre estacas de mas de tres metros para prevenir las inundaciones y tener mayor seguridad de los animales de la selva. Su techo era pajizo y subían a ellos por un tronco con muescas, el piso lo cubrían con una esterilla.

Al lado de la casa tenían una pequeña terraza con tierra vegetal en la que cultivaban hierbas medicinales, verduras, y especias. Durante todo el año la caza, la pesca y la recolección de frutos complementaban la agricultura, su vida semi-nómada no les permitió tener localidades o pueblos y tampoco un gobierno formal.

El resentimiento de los Noamanes hacia los intrusos ha sido tan profundo, que los ha alejado sistemáticamente de los asentamientos de los negros. Esto se originó desde la importación de esclavos africanos para trabajar en las minas de oro, por los españoles y entonces los indios fueron forzados a cultivar alimentos para los negros y a construirles tambos, lo cual los convertía en esclavos de los esclavos. Luego cuando se dio libertad a los negros, éstos empezaron a ubicarse y a colonizar todos los ríos y los indios debieron reubicarse en lugares mas alejados.

Los negros y los indios han mantenido un intercambio cultural que ambas partes reconocen. Los negros nunca llegaron a ser tan eficientes como los indios en agricultura de subsistencia, ni en la caza, y los indios nunca adquirieron la habilidad comercial, minera y maderera de los negros.

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